Archivo de la categoría: El Escorial

Imágenes escurialenses: El Santo del Abuelo

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El Santo del Abuelo

Algún día escribiré, de la mano del profesor Sánchez  Meco, autor de su interesante libro “Cuando El Escorial olía a chocolate”, sobre la revolución que supuso para la vida de la Leal Villa del Escorial, la implantación, allá por 1.871, de la Fábrica de Chocolates Matías López. El empresario gallego Matías López trasladó su producción de chocolate al Escorial al decidir comprar la fábrica refinadora de azúcar, Alianza Industrial, S.A, a Rafael Taboada y Cía. por la que pagó 200.000 pesetas.

Don Matías López fue un empresario hábil e innovador, socialmente comprometido con sus obreros y de ideas progresistas que supo aplicar con nuevos métodos a la sociedad de su época. Construyó un pueblo dentro de otro pueblo pues además de la Fábrica, los trabajadores podían beneficiarse de casa, escuela para niños y niñas, economato y hasta de iglesia que todo ello construyó en los terrenos aledaños a la fábrica. La Fábrica desapareció en 1.962 y sobre sus terrenos se construyó  la Urbanización Parque Real. Dicen que llegó a facturar 30 millones de pesetas que en chocolates y dulces era, para aquella época, algo fuera de serie.

Sus métodos publicitarios y sus campañas de marketing fueron novedosas para la época, empezando con el boca a boca y terminando contratando al famoso litógrafo madrileño N. González y al dibujante Francisco Ortego Vereda al que conoció por las calles de Madrid y al que contrató para que iniciara los dibujos de los famosos cartones que llevaban la publicidad de los chocolates “Matías López”. Crearía Ortego uno de los primeros carteles publicitarios de España y de los más repetidos litográficamente, conocido por “Los Gordos y los flacos”. Enfrentaba a tres parejas de personajes: una pareja muy delgada con el rótulo “antes de tomar chocolate de López”; otra pareja que parecía bien alimentada con el rótulo “después de tomar chocolate de López” y una tercera pareja oronda y muy gruesa con “toman dos veces al día chocolate de López”. Este cartel se vende en Madrid en tiendas de lo antiguo y de lo moderno y hasta lo vendían en la Feria del Libro Antiguo del Paseo de Recoletos, donde lo adquirí hace unos años.

Tras aparecer nuevas fábricas que utilizaban parecidas formas y colores en las cubiertas y cajas de sus productos, decidió por primera vez utilizar su retrato para evitar así copias de sus envoltorios y competencia desleal.

Siempre me ha gustado su publicidad retro, por el colorido de sus magníficos dibujos de escenas costumbristas, que hablaban por sí mismos y que tengo archivados con todo cariño. Y casi sin quererlo,  buscando en e-bay una moneda,  me encuentro la postal que aquí recojo y que desconocía, que es una delicia de dibujo de  unos nietos entregando a su abuelo una caja de chocolates Matías López en el día de su santo. La compré y la guardaré con el cariño que me merece el creador de tan importante estrategia empresarial.

Imagenes escurialenses: Bizcotelas

 

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Nota: Las fotos de las bizcotelas no son las del Escorial. Corresponden a la pastelería de Oviedo

Bizcotelas

En San Lorenzo, desconozco si existieron en La Villa, las bizcotelas blancas o negras, de azúcar o de chocolate, siempre han sido un delicioso postre y un producto pastelero perfecto para impresionar a cualquiera.

Aunque por definición, bizcotela  es “un bizcocho cubierto con una capa de azúcar blanca en polvo”, la realidad es que la que conocemos y nos deleitamos comiéndolas en San Lorenzo, no son exactamente así. Las blancas son conocidas por su baño de azúcar más clara de huevo y las otras las negras, por su cobertura de fondant de chocolate que las envuelve. Tanto unas como otras ofrecen un fino crujiente al morder y encierran un bizcocho de espuma relleno de yema. Estas son las que gracias a la cuidada elaboración que siempre ha existido en San Lorenzo, han sido reconocidas en toda España y parte del extranjero. Ese mismo reconocimiento lo consiguió también los mantecados Espinosa firma hoy desaparecida y que yo desconocía que se hubieran comercializado aquí.

Siempre he creído que la bizcotela era una exclusiva del Escorial pero no es así ya que existen varios tipos de este exquisito producto. Algunas, que se anuncian como tales, se parecen más a los bizcochos de soletilla o a bizcotelas glaseadas, pero que nada tienen que ver con las que comemos en El Escorial. Existen en Puerto Real; en Utrera o Alcalá de Guadaira en Sevilla; en Oviedo y en Sanlúcar de Barrameda (Pastelería del Pozo) y hasta existe una receta peruana todas con el nombre de bizcotelas. También en México existe un producto parecido en su composición pero con formas muy raras que también llaman bizcotelas.

La elaboración y tradición pastelera siempre ha sido reconocida en San Lorenzo que llegó a tener ocho pastelerías en 1.988. Recuerdo la de Claudio, Ideal, Rex, Violeta,… Pocas pastelerías quedan hoy, pero, gracias a Dios, las bizcotelas se pueden seguir deleitando en Alaska y en Paco Pastel, distintas unas de otras pero deliciosas.

 

 

La Cédula de Carlos IV de 1.793

Cada día de esta vida mía, aprendo y conozco nuevos sucesos de la historia de nuestros dos pueblos que desconocía y no se me caen los anillos por reconocerlo. Quizás por eso, por el desconocimiento de muchas de sus cosas, cada vez me gustan más.

La otra tarde, en una tertulia, sacaron a la luz algo que desconocía y sobre lo que no pude discutir cosa que, reconozco, me encanta. Se trataba la discusión sobre los lindes de los dos municipios vecinos y de la pertenencia o no de la Herrería a la Villa según una Cédula de Carlos IV de 1.793. Parecía exaltado mi “contrincante” y tengo que reconocer que me ganó a los puntos, dado mi desconocimiento de la famosa Cédula.

Busqué entre mis papeles escurialenses y encontré una fotocopia de propaganda antigua de Alianza Popular, cuna del actual PP, creo de 1.987,  que reza así: “Alianza Popular de El Escorial, en el caso de obtener la Alcaldía, exigirá a los Organismos competentes el inmediato cumplimiento, y por lo tanto, el retranqueo por parte de San Lorenzo, a su jurisdicción de origen que es la que de forma clara demuestra el Capítulo XVII de la Real Cédula de 25 de marzo de 1.793 y cuyo texto es el arriba anunciado. Llegaremos si es menester a cualquier tipo de procedimiento judicial para completar la integridad territorial de El Escorial” y la firmaba el candidato a Alcalde, José Luis Martín Pérez”.

Desconocía por completo la Cédula de Carlos IV, no había leído la propaganda de AP y no conocía la promesa hecha por el candidato a Alcalde la Villa, que en caso de salir elegido, lucharía ante los organismos oficiales para llevar los lindes de San Lorenzo a su jurisdicción de origen. Se resucitaba así un viejo contencioso con San Lorenzo que desde aquel año parece que no ha vuelto a salir a la palestra política.

En los años 1.987 y 88 los ánimos de “gurriatos” y “caciques” estaban revueltos y algunos ya pensaban en que la Herrería, el Monasterio, la Silla de Felipe II y el Jaral, tal y como se indica en el plano, cambiarían de municipio pasando a la Villa. Menos mal que aquel año Alianza Popular no alcanzó la Alcaldía pues se hubiera iniciado un largo proceso que cambiaría los lindes, términos y hasta la historia de nuestros dos pueblos. De todas maneras las mentiras de los políticos, sobre todo cuando se acercan las elecciones, son incuestionables y consustanciales con su profesión y no habría llegado a buen término. Hubiera sido una mentira más.

No voy a rebuscar en la historia, ni analizar los muchos datos del conflicto porque estoy seguro que personas mucho más cualificadas que yo lo habrán hecho antes. Como dijo Isabel Montejano en sus Crónicas de ABC: “Aquí hay que hacer memoria del trabajo intenso, sobre estas reclamaciones que El Escorial tenía que hacer algún día, de Don José Donate, del que todos se acuerdan. También Máximo Heras, alcalde de la Villa, se ocupó de estas lindes entre El Escorial y San Lorenzo”.

He abogado y defendido la unión de nuestros dos Municipios del mismo apellido, El Escorial, ya que siendo un solo término municipal no existirían este tipo de contenciosos. Por otra parte sería complicado, ya que desde el 21 de junio de 2006, el término municipal de la Villa se encuentra protegido por la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico o Sitio Histórico. En esta figura se incluyen también San Lorenzo de El Escorial, Santa María de la Alameda y Zarzalejo.

Conozco las diferencias y las posiciones distintas sobre este tema y ambas son respetables, pero creo que ha llegado el momento de proyectos en común, de agrupaciones de servicios y planes conjuntos que redunden en beneficio de los escurialenses y coloque a El Escorial en el lugar que, por historia, se merece.

 

 

Paseo por las letras escurialenses

Azaña de joven en El Escorial  Hermanos Alvarez Quitero

Azaña de joven en El Escorial                                                     Hermanos Álvarez Quintero

 En Madrid existe el conocido Barrio de las Letras así llamado porque en él fijaron su residencia la mayor y más fructífera concentración de escritores de nuestro Siglo de Oro. Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Góngora, Quevedo…habitaron en el barrio y en esta zona estuvieron situados dos de los corrales de comedias más importantes de la época: el de la Cruz y el del Príncipe. Allí en una de las calles que limitan el barrio, en la calle Atocha 87, se encontraba la imprenta de Juan Cuesta donde se hizo la edición príncipe de la primera parte de Don Quijote de la Mancha en 1.604.

En el barrio además de ubicarse algunas residencias de estos autores de nuestra literatura, existen algunos edificios históricos como la Iglesia de San Sebastián conocida por sus importantes archivos. En ellos figuran los datos de bautismo y gran parte de la vida de hombres ilustres que se bautizaron, casaron o celebraron allí sus  funerales. Ramón de la Cruz, Benavente se bautizaron; Larra, Zorrilla o Bécquer se casaron en esta Iglesia y Ruiz de Alarcón y Espronceda se encuentran allí enterrados.

A pesar de sus muchos bares y restaurantes, el barrio todavía  respira las letras de los libros que allí nacieron y se recuerda a sus autores con numerosos elementos urbanos o placas junto a la puerta de las que fueron sus viviendas. Realmente un paseo por el barrio es un paseo nostálgico por las mejores letras de nuestros maestros.

Y esto me lleva a realizar otro paseo por las letras, pero en este caso de las letras escurialenses. Muchos han sido los escritores ilustres que ante la grandeza del Monasterio y de su entorno, de la Sierra de Guadarrama y de su tranquilidad, fijaron su residencia o pasaron grandes temporadas en San Lorenzo. Desde los tiempos del Rey Felipe y sus escritores favoritos, historiadores que cantaron los pormenores de la obra de la gran fábrica berroqueña hasta hoy, grandes autores has pasado por nuestro pueblo.

El artículo de Enrique Peñas publicado en el Diario del Noroeste, realiza un paseo imaginario por las Letras Escurialenses como si paseáramos por la calle Huertas, Quevedo, del León, Cervantes o alguna de las que  conforman el Barrio del Letras de Madrid. En él recuerda por ejemplo que en una de las Casas de Oficios vivió y escribió José Ortega y Gasset. Recordar aquí a Antonio Sáez de Miera que cuenta como la frase de Ortega, “yo soy yo y mis circunstancias”, parece que surgió en la Herrería de El Escorial y es que la sierra de Guadarrama desempeñó un papel importante en sus reflexiones sobre la naturaleza y el paisaje: “Mi salida natural al mundo, se abre por los puertos del Guadarrama” dice en sus Meditaciones del Quijote.

En la Universidad María Cristina estudiaron Sánchez Mazas el falangista y escritor y el que sería Presidente de la República, Manuel Azaña, autor entre otros del “Jardín de los Frailes” recordando y criticando su educación religiosa en el Colegio Alfonso XII. En el actual Paseo Carlos III camino de la Casita de Arriba, vivieron los Hermanos Álvarez Quintero y donde escribieron algunas de sus costumbristas obras.

Calles recordando a Alarcón, a Calderón de la Barca o adentrándonos en el Barrio de Abantos la de Guillermo Fernández Shaw autor de zarzuelas. Acabar el paseo en la plaza de Jacinto Benavente, donde la estatua de Crispín recuerda “Los intereses creados” de nuestro Premio Nobel. Si nos vamos acercando al Hotel Victoria iremos recordando a Alfonso Paso, José López Rubio, Sánchez Silva, Diego Jalón, Apostua….autores, periodistas y tertulianos todos ellos más cercanos pero desaparecidos. Recordar a tantos que han pasado por las aulas de la Universidad María Cristina, agustinos del Colegio Alfonso XII, historiadores que todavía están entre nosotros y los que el mismo pueblo de San Lorenzo ha dado a las letras sería otro maravilloso paseo por las letras escurialenses.

 

Fotografías antiguas

Fotografías antiguas

Tengo gran interés y simpatía por las fotos antiguas. Me gusta verlas y analizarlas porque cada una contiene un trozo de historia, distinta para cada uno, pero, sin duda, una parte de la historia vivida o no.

Veo fotos de mi colegio, de mi familia, de mis amigos, de mis viajes y con todas ellas puedo construir la historia de mi vida. Con sólo ver una foto del famoso Seat 600 podemos construir toda una historia de lo que fue, lo que supuso para nuestras vidas o para el relanzamiento económico de una España diezmada. Y si hablamos del Escorial con cualquier foto antigua que tengo en mi archivo se puede construir toda una historia. Historia de lo que fue Floridablanca y sus paseos; de los mercaderes en la puerta del Mercado; una historia de las fiestas, lúdicas o religiosas que fueron, de quienes las organizaron y del porqué de muchas de ellas. Fotografías que nos enseñan lo que fue Abantos, El Plantel, los hoteles hoy desaparecidos, la Romería o las fiestas del Carmen, la Bolera y El Parque y tantas otras que cada una son un pedacito de nuestra historia.

Con una simple foto del Hotel Felipe II se puede construir toda una historia de amores y desamores, de sus grandes profesionales, de sus fiestas de verano, de sus meriendas en su terraza, de las muchas películas rodadas en su interior o de los muchos ilustres huéspedes que pasaron por sus habitaciones.

Todo esto viene por las dos fotografías que han caído en mis manos últimamente y ambas referidas al Hotel Felipe II. En una de ellas el maestro Ramalli con su violín y su pequeña orquesta que amenizaba las tardes y las fiestas del verano escurialense. Muchos años estuvo con nosotros y muchos los que consiguió que las tardes del Felipe II fueran las más deseadas de la sierra madrileña con un gusto romántico muy apreciado.

La otra foto corresponde a la boda de Rocío Durcal y Junior celebrada en el Monasterio y el banquete que tuvo lugar mismo hotel. En la foto en la que cortaban la tarta se ve a Serapio, creo que se llamaba, que fue “escuela y profesor” de muchos magníficos profesionales camareros que salieron de esa cantera que fue el Felipe II.

Cualquier foto antigua nos dará pié a contar o rememorar una pequeña historia.

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Boda Rocío Durcal

El semanario «Veleta»

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Entre los muchos semanarios que aparecieron en San Lorenzo, el Semanario Veleta fue por su concepción, duración, por las ilustres plumas que colaboraron y las grandes personas que lo dirigieron, quedará para la historia periodística de la Sierra, como uno de los grandes.

Hoy he decidido traerlo a estas páginas porque una persona de Valladolid a la que no conocía, leyó el artículo “Periódicos y Semanarios de San Lorenzo” en mi blog, blog en el que escribo todas las semanas y me envió un e-mail en el que decía que: “al que le pudiera interesar, poseía el número 1 del Periódico “Veleta” fechado el 14 de julio de 1.945”. Me puse en contacto con él y en la mañana en la que esto escribo, lo he recibido en mi domicilio. Fotógrafo de profesión y coleccionista de fotos antiguas no sé cómo agradecérselo porque no quisiera quedar mal con él. Son de esas cosas agradables que no suelen suceder todos los días sino todo lo contrario. He descubierto una de las bondades del blog que de vez en cuando te da una alegría como esta.

Aunque casi siempre había existido un periódico en San Lorenzo, desde hacía 5 años no se publicaba ninguno y no existía un órgano propio de expresión y comunicación escrita. “El semanario escurialense “Veleta” nace en el verano de 1.945, de la mano de Carlos Sabau con la única intención, entre otras, de reinstaurar la Romería de la Virgen de Gracia, de gran solidez y consistencia en épocas anteriores y propagar la devoción a la Virgen de Gracia entre el pueblo y la colonia”.  Recogido de la página de la Hermandad de Romeros, lo reproducía en ese artículo, en el que hacía una exposición detallada de los muchos Periódicos y Semanarios que existieron en San Lorenzo. Y gracias a esta querida persona he podido contemplar el primer número de este semanario que fue tan querido entre el pueblo y la colonia. Con un coste de 40 céntimos, en su portada aparece una caricatura de Polilla, del entonces Alcalde Presidente del Ayuntamiento de San Lorenzo, Salvador Almela, magnífico Alcalde y con una biografía apasionante que alguna vez comentaremos. En su interior, destaca una entrevista con el Alcalde y distintas secciones que perdurarían en el tiempo. Entre ellas la de “Ecos Gurriatos” que recogía todo tipo de noticias del pueblo y de la colonia.

El periódico ABC se hacía eco de noticias del Escorial durante todo el verano, y el 24 de julio de 1.945 recogía la siguiente: “Por otra parte merece resaltar el solemne homenaje que patrocinado por el Ayuntamiento y a iniciativa del semanario local “Veleta”, rendirá San Lorenzo a los llorados e ilustres hermanos Álvarez Quintero, tantos años vecinos de aquel Real Sitio, donde escribieron muchas de sus mejores obras”.

También recordando la intención fundacional del semanario “Veleta” el diario “ABC” recogía: “Como novedad en el aspecto religioso figura la construcción por suscripción popular de una ermita en la Herrería, dedicada a la milagrosísima Virgen de Gracia, la que todos los años, por iniciativa del cura párroco D. Teodosio Martínez Pardo y del citado semanario “Veleta” se celebrará una piadosa romería de ambiente típicamente serrano”.

Como curiosidad, entre las primeras donaciones para la ermita figuraron: el altar de piedra donado por la familia Estévez; los faroles exteriores por D. Antonio Ricote y la cruz del campanario por la familia Cano; la campana, fundida en Madrid, fue donada por la familia Gutiérrez de Terán y la veleta sería donada, como no podía ser menos, por el semanario “Veleta”.

El periódico que duraría siete años hasta septiembre de 1.952, dejó de publicarse al cumplirse el número 100 con la portada de una caricatura del cronista oficial de San Lorenzo, Gabriel Sabau Bergamín.

Mi más querido recuerdo para todos los que colaboraron y llevaron a cabo la inmensa tarea de poner en circulación el tan apreciado semanario “Veleta”.

 

Torre de control de trenes

Estación del Escorial y la torre de control

La estación de ferrocarril del Escorial se construyó hacia 1.861 prácticamente al mismo tiempo que las de Pozuelo, Las Rozas, Torrelodones y Villalba. Un año después se construye un apeadero en Las Matas. Formaban parte del primer tramo de la línea Madrid-Hendaya cedida a la Compañía de Caminos de Hierro del Norte, fundada por los hermanos Periere. (Ver en el blog “150 años de tren” (I) y (II). Esta antigua estación está prácticamente inutilizada para viajeros ya que se construyó la que hoy hace sus funciones.

Lo he comentado varias veces y lo mantengo. No me gusta la actual desde ningún punto de vista. No es funcional para el viajero que llega, debe bajar escaleras para sacar el billete y subirlas luego para ir al andén. No existe el típico edificio de viajeros con sus zonas de espera sentados ya que los únicos bancos que existen están en los andenes, donde se pasa frío en invierno y calor en verano. El pasillo de acceso que cruza a la zona del Muro mantiene todos sus locales y los aseos cerrados y supone una zona de botellón para jóvenes muchos fines de semana.

Creo que no soy el único que así opina. Me gustaba más la antigua, con su cantina y sus zonas de asientos. Sólo una reforma, dotándola de funcionalidad y modernidad hubiera sido suficiente. El ejemplo más claro es la transformación en el Restaurante Algóra de la antigua Cantina que manteniendo la estructura del edificio, ha conseguido un magnífico resultado en el que incluyo su gastronomía.

En la estación del ferrocarril se encuentra la antigua torre de control de trenes uno de los elementos singulares del Escorial. “Construida a finales del XIX o principios del XX en mampostería concertada, con refuerzo de ladrillo en las esquinas y recercado de huecos, la cual aparece rematada por un cuerpo volado sobre ménsulas en tres de sus caras. De proporciones rectangulares y cubierto por teja curva a cuatro aguas, con ventanales en sus fachadas, desde los que se controlaba el tráfico ferroviario; sobre este, otro pequeño cuerpo cubierto también con teja curva a cuatro aguas, se sitúa sobre la cumbrera a modo de linterna. Una escalera volada exteriormente permite el acceso a los distintos niveles  de la torre”. (*)

No todo es malo en la Estación. El propio antiguo edificio, la marquesina de hierro y cristal, los elementos de dirección en los andenes y la torre de control aunque quizás esté infrautilizada.

(*) Del libro “Arquitectura y diseño urbano” de la Comunidad de Madrid.