Boni Cuena nos ha dejado

 

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Conocí a Bonifacio Cuena, nombre que parece salido de una novela de García Márquez, en el Bar Barataria y fui presentado por Juan Manuel Santos, con el que venía a tomarse su ración de vino nocturna. Hablaban de rojos y fachas y yo puse el oído hasta que Juan Manuel, dándose cuenta, me lo presentó de la siguiente manera:

– Bonifacio Cuena, socialista y del Real Madrid

– Jesús Sainz de los Terreros, de derechas y del Atlético de Madrid.

Rápidamente le debió sonar el apellido y me preguntó si conocía a una mujer (obviaré su nombre), pues un día me había visto saludándola. Yo, ni idea. Me dijo que era la mujer de un amigo mío y que se había muerto. Yo, ni idea. También me dijo que a mí me reconocía como uno de los que desde el Hotel Miranda, al paso de una manifestación el día Primero de Mayo, Fiesta del Trabajo, y junto a Chito Ramírez, salimos a reventar la manifestación, hace ya casi 30 años. Ahí acertaba y comentamos varios temas con relación a esa manifestación, como el episodio que me ocurrió con Manuel Viola y que recordamos. Comentábamos los tres, este episodio, y Boni me daba la razón, no se si por la cortesía del que debe aceptar lo que le dice una recién estrenada presentación o si realmente así lo sentía. Por aquellos días, Bonifacio me confesó que ya no cumplía los ochenta, pero que seguía como un niño en los temas amorosos. Yo obnubilaba y aplaudía por un lado sus ganas de vivir- había muerto su mujer ciega y con cáncer y a la que cuidó durante sus ocho peores años de su vida- y por otro lo que me parecía no ser cierto pero que lo contaba con una gracia tremenda. Me equivoqué. Era verdad.Estamos en febrero de 2.001 en un día precioso de los que hacen querer más a este pueblo maravilloso que es San Lorenzo de El Escorial. Los árboles quieren rebrotar como anunciando la primavera y las tertulias, que se mueven siguiendo a los rayos del sol, se multiplican en la Plaza de San Lorenzo por encima de la de Jacinto Benavente y bajo la mirada bronceada del Marqués de Borja. Hablamos de aniversarios y salió a relucir el Tejerazo que hoy cumple veinte años de no vida. A Boni le cogió el 23-F en el Ayuntamiento siendo Teniente de Alcalde con Maganto. Le avisa un buen amigo falangista, que su cuñado va a ir a por él. Asustado le dice a su hijo que lo mejor sería que se fueran con una tía que vivía en Segovia. Pero como el árbol a sus raíces, Bonifacio fue fiel y se quedó en su pueblo. Algunos años después, la vida tiene estos requiebros, su hija se casaría con el hoy día, Capitán de la Guardia Civil, Cuerpo al que Bonifacio respeta y alaba.

Desde aquel día en Barataria, yo buscaba las historias vividas por Bonifacio y le tiraba de la lengua para que fuera desgranando su vida, su preciada vida, en pequeñas dosis de cultura intrascendente para algunos, pero que para mí eran dosis de una cultura enjaretada a través de una vida intensa, curtida por avatares políticos y familiares; una vida trabajada con cincel y maceta de cantero, como cuando realizaba sus obras en piedra berroqueña o mármol de las canteras portuguesas.

Durante varios días fue desgranando su vida amorosa de los últimos dos años y de su amor por esa mujer, hasta que me di cuenta de quien hablaba. Le saqué del error de que el amigo de su marido, era mi hermano y no yo.

Boni es socialista y ama a su partido con pasión, con la pasión del amor de juventud como el amor que profesó a su mujer, a su trabajo de marmolista y cantero, a su pueblo y por qué no, a las mujeres que le ayudan a pasar los años que Dios quiera darle.

Aquellos días del mes de julio de 2.000, fueron importantes en mi vida, no sólo por conocer a Boni, sino por la situación en la que me encontraba y fue él el que me hizo poder sobrellevarla gracias a sus historias del pueblo y de la guerra Civil y los problemas amorosos que le tenían sumido en un sinvivir.

Allí empezó una gran amistad, la amistad de los que no tienen rencor por la guerra pasada- yo no la viví pero seguro que ambos tendríamos motivos para el rencor- y la amistad de dos personas sanas de juicio, coherentes con sus ideas pero dialogantes, respetuosos con la historia y sin prejuicios trasnochados.

Su buen corazón, su amor por los demás, le llevó a tallar y regalar el Crucero que existe en el camino de la Ermita y se la regaló, sí ¿por qué no? a la Virgen de Gracia, su Virgen querida y cuya fotografía, junto a la de sus hijos y nietos, lleva en la cartera. La piedra de granito era de una cantera que tenía arrendada en la propia Herrería, entre los dos pueblos.

Gran amigo de sus amigos. Era muy amigo de Álvaro Suárez Valdés (Polilla) con el que según cuenta, y acompañados de Mariano el Castañero, decidieron ir en un taxi a Zarzalejo. Tenían algunas copas de más y Polilla lanzaba a los cuatro vientos su grito de guerra en momentos etílicos: ¡¡VIVA El REY!!. Boni comenzó, harto de tanto Rey, a gritar VIVA LA REPUBLICA y así los tres fueron al cuartelillo a pasar la noche. El taxista, llamado Conceso, no sabía qué hacer, si esperar o volverse a San Lorenzo. Soltaron a los otros dos pero a Boni lo mantuvieron más tiempos pues decían que era más peligroso que los otros.

Según me contaba fue testigo de la noche, en la que antes de casarse en el Monasterio a las siete de mañana, Lola Flores bailaba en Pimentel encima de una mesa del bar, como él decía, enseñando las bragas.

Nariz vasca, grandes orejas. Gorra inglesa. Mili en Ferrol. Vendía chuscos de pan. Le trasladan al almacén y vende camisas. Le deportan a Tetuán y vende la gasolina. Le dicen que si quiere ser asistente y no quiere.

Me decía : “He tenido grandes amigos de derechas. Barreiros, Ponce de León, Liniers, Selgas…. Casi prefiero a los derechas porque se cómo son y lo que quieren, y a los socialistas de mi pueblo, ni sé cómo son ni lo que quieren.”

Así era Boni Cuena.

Esto que escribí allá por el 2.001 lo tenía guardado y he querido darlo a conocer hoy que he conocido que Boni se ha ido y como otros que nos han dejado estos días dejando un gran vacío en nuestros dos pueblos.

 

 

 

Feliz Navidad

Feliz Navidad

Decimos muchas veces y hasta nos hartamos de decir durante estos días “Feliz Navidad”. Pero ¿sabemos que estamos diciendo? ¿Sabemos de verdad el sentido de estas fiestas? Si no lo sabemos, mejor decir “felices fiestas” y olvidarnos que son las fiestas de la Navidad.

La Navidad se ha desnaturalizado de forma progresiva. Se quiere eliminar la referencia al nacimiento de Jesús y lo que ello significa, justificándolo por el respeto debido a los que no son cristianos ¡Que falsa justificación! ¿Y al revés? El respeto se debe tener a los miles y miles de cristianos que quieren ver al niño Jesús en el Belén junto a sus padres y celebrar su nacimiento. Como estamos viendo todos los días se nos hurta el poder ver los nacimientos de toda la vida. En Barcelona se ponen dos sillas vacías que representan a la Virgen y San José. En Madrid se nos hurta del Belén de la puerta de Alcalá y casi también, con cambio de decisión a última hora, el que para fines de beneficencia se coloca desde hace muchos años en la Estación de Atocha. Respeto a los que no piensan igual que yo respecto a la Navidad cristiana pero, por favor, respétennos a nosotros.

Existió, y yo la defiendo, una Navidad distinta. Era la Navidad familiar, la de la auténtica noche de paz, la de las tarjetas deseándonos paz y felicidad, la de la familia reunida en la mesa y como en mi caso, habiendo previamente rezado por los que faltaban y no estaban con nosotros. Los villancicos sonaban de forma diferente. Hoy se utilizan para todo. Se cambian las letras y se utilizan para anunciar turrones, muñecas o para, como he visto esta mañana, para que los médicos de familia andaluces justifiquen su huelga.

Si quitamos a Jesús quitamos el verdadero sentido de estas fiestas que podrían llamarse de otra forma como han propuesto los que quieren evitar que nuestras raíces cristianas estén presentes. Frente a los que odian las tradiciones, otros queremos mantenerlas.

Por ello es de agradecer al pueblo de San Lorenzo que desde hace más de veinte años mantengan la tradición del belén, entroncado entre las calles y plazas escurialenses consiguiendo, en beneficio del pueblo, unificar criterios y sensibilidades muy distintas respecto al concepto de la Navidad.

Dentro de unos días el pueblo de San Lorenzo cambia su fisonomía. Un espectáculo empieza a nacer para disfrute de vecinos y turistas que se acercan a verlo. Las calles y plazas del centro del pueblo se visten de lugares bíblicos donde se recrean todas las escenas que nos trasladan como una máquina a los tiempos en los que Jesús nació en Belén.

Gracias al esfuerzo que supone que decenas de voluntarios, hombres y mujeres comprometidos con la Navidad, trabajando todo el año, consigan que el belén en San Lorenzo vea la luz en las calles del pueblo que será visitado por miles de turistas durante las Navidades.

San Lorenzo es muchas cosas: “es herreriano, cultura, música, basílica, colegio y Universidad; es Abantos, Herrería y Semana Santa, pero también es Navidad, una magnífica Navidad gracias a “Mariano “Pardito” a Carlos Contreras y a más de cuarenta voluntarios que colaboran y dan forma al monumental belén” Esto escribí y esto escribo.

Vacío y silencio

Vacío y silencio

 

Foto de Carlos Eloy

San Lorenzo. 12,00h de la mañana del día 15. La hora del Angelus para los cristianos. Se ve el aire y casi se oye el silencio roto por algún vehículo que pasa y no lo respeta. Es lógico, los vehículos nunca lo hacen. Siempre he tenido miedo al vacío. Un vacío que nos rodea y nos acecha. El vacío es silencio y el silencio también me asusta. Son las 12,15h. Entro a tomar café en el Miranda. Una mesa y yo. Un camarero, una mesa y yo. Miento hay un señor leyendo el periódico en otra mesa escoltado por ese silencio que suele acompañar al que lee. Vacío y silencio unidos. Bajo al Hospital a recoger los resultados de una ecografía. Imposible aparcar. La zona del Tanatorio está a tope y los que no caben llenan todos los espacios libres de los alrededores. Sanatorio y Tanatorio no dan cabida a tanto vehículo. ¿Qué pasa? Es una pregunta a la que no la puedo dar respuesta pues desconozco los motivos y no los pregunto.

Las 4,00h y en casa consulto en mi ordenador,  como todos los días, las noticias de los periódicos y las que me trae el Facebook en “Eres del San Lorenzo o el Escorial si…”. que es mi periódico diario de lo que acontece por el pueblo de arriba. Carlos Eloy publica una bonita foto de Vicentón Cea y un comentario que me hace pensar en lo peor. Sigo leyendo los comentarios y confirmo que Vicente ha emprendido un largo viaje. En ese momento recuerdo que unos días antes había escrito en este blog “Belén y Poesía”. Cuando hablo de voluntarios que realizan la obra del Belén, estaba refiriéndome, entre muchos otros, a Vicente, cuyo nombre oculté y que tantas veces le vi trabajar en estas labores así como el de su hijo que es al que me refería cuando escribí “Uno de ellos es hijo de un conocido voluntario que ha dado muchas horas al Belén y eso me hace pensar que no va a existir vacío generacional pues los hijos van sucediendo a los padres en esta preciosa tarea”.

Esto lo escribía unos días antes de conocer su marcha a otro Belén mucho más real del que tantas veces hizo en San Lorenzo. El pueblo había quedado vacío y en silencio. El vacío siempre queda al perder lo que se tiene y lo que se quiere. Ahora lo comprendo. Ahora comprendo la multitud de vehículos que llenaban todos los espacios que rodean el Tanatorio. Nadie me lo ha dicho pero estoy seguro de que allí estaba Vicentón como cariñosamente le llamaban. Allí estaría con él el pueblo entero al que Vicente dedicó toda su vida. Su gran tamaño en lo físico era pequeño comparado con su grandeza de humanidad.

Se ha ido Vicente a terminar el Belén al lugar donde seguro que cada año ayudará desde allí a terminar el que tantas veces realizó en su pueblo. D.E.P

Edificios huérfanos dejados de la mano de……

Casa de la Torres

Precioso palacete , construido en 1.904 por Luis Vidal y que está enmarcado, según algunos autores, en la corriente art-nouveau. (Ver este blog). Rehabilitado por la Comunidad y hoy en silencio por esas cosas de la política que hace y deshace según su conveniencia o falta de recursos. Lo fácil es hacer las cosas pero lo difícil es mantenerlas. Se puede hacer un auditórium para la música y la lírica, un museo dedicado a Juan de Herrera, una biblioteca o un centro cultural pero lo difícil y complicado es mantenerlo y dotarlo de contenido. Es algo parecido a lo que pasa con esta bonita Villa de las Torres, edificio que iba a ser destinado “a servicio administrativo mientras se construía el teatro-auditorio de San Lorenzo, para destinarlo después a investigación, cursos y seminarios musicales. Según se dijo en su día el edificio se dedicaría a “residencia de personalidades del mundo de la música y de la lírica” y al mismo tiempo a “un uso que será compatible con el desarrollo de actividades docentes a través de cursos y seminarios”. Nada más lejos de la realidad”.

Me gustaría verlo en funcionamiento como me gustaría ver otros que están dejados de la mano de…. . vaya usted a saber de quién, en este nuestro pueblo. No se puede enterrar más de un millón de euros, que costó su rehabilitación, para tenerlo en el silencio que antecede al estado de ruina.

Edificio en Abantos (Centro de interpretación ambiental)

Y hablando de un millón de euros la Comunidad invirtió otro en una rehabilitación que está durmiendo el sueño de los justos o quizás el de los injustos. Según una noticia del diario El País que yo desconocía, el edificio que desde el monte Abantos se quería dedicar a un centro de interpretación ambiental, actividad que realmente no sé que es ni para qué sirve pero que suena muy bien de cara a la galería, se encuentra en estado de abandono. Algo que no comprendo, es que su rehabilitación pretendía impulsar el turismo en el entorno natural de un pueblo que mantiene el ADN del turismo mundial. Me viene a la memoria la justificación que se dio para hacer peatonal la calle Juan de Leyva. Se pretendía que los turistas que trasladan directamente al Monasterio, hicieran una incursión a través del pueblo y así dinamizar un poco la, a veces, aburrida vida del comercio local. El resultado, se llenó de bares y se convirtió en una inmensa terraza y los turistas siguen pasando directamente desde la Estación de autobuses al Monasterio vía Los Canapés.

Parece que su estado es de abandono total como ocurre con otros edificios que aquí comentamos. Cuatro años llevan las obras de acondicionamiento terminadas. “Pese a que las obras se concluyeron hace cuatro años, el complejo permanece cerrado al público. Desde entonces, la maleza ha recuperado el espacio perdido, entre cristales rotos y una inquietante sensación de abandono”. Mientras unos echan la culpa al suministro eléctrico y otros dicen que pronto abrirá sus puertas, la realidad es que todo sigue igual y que el tiempo corre sin conocer su final.

El Batán

Cuantos recuerdos me trae ese lugar idílico que es el Batán hoy transformado en un edificio en ruinas y un descuidado jardín lleno de matorrales que daba entrada al bar-restaurante. Nuestras visitas eran continuas durante los veranos escurialenses. Baño en su aljibe/piscina de agua helada, comer y merendar bajo la sombra de sus grandes árboles.

 

Construcción hidráulica del siglo XVI construida para abatanar la lana que los monjes jerónimos vendían ya lavada que por obligación tenían. “La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso”. Edificio rectangular de dos plantas de mampostería y tejado de teja curva, hoy en estado de peligrosa ruina.

Escribí en mi blog y hoy insisto: “El Batán pertenece al Patrimonio Nacional y desde que se cerró como restaurante-merendero muchos echamos de menos su puesta en funcionamiento. No creo que existan muchos lugares tan agradables y de tan frondosa vegetación como el Batán donde cobijarse del sol y del calor del verano.

La situación del edificio es de casi de ruina, una ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Cómo es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!”

En próximos escritos del blog hablaremos de los edificios dejados de la mano de… El cine Variedades, el Antiguo Cuartel de Voluntarios o del edificio administrativo-cultural del Jardín de Felipe II.

 

 

 

 

 

Belén y Poesía

Belén

Como el día no estaba muy apetecible para pasear, subí a mi pueblo de Arriba porque mi pueblo de Abajo estaba muy vacío y aburrido. Me acerco a dar gracias a la Virgen de Gracia y delante el Santuario me  encuentro a Juanito un buen amigo y por unos instantes abrimos la caja de los recuerdos más cercanos. Floridablanca parece una arteria vacía de sangre y como el tiempo no acompaña, la terraza, sin gente, del Miranda  descompone la imagen que durante los días soleados siempre tiene. Dentro, dos o tres cafeteros.

Al subir hacia el Alaska por las escaleras de lo Jardincillos me encuentro con gente trabajando en los inicios de lo que será el próximo Belén del Real Sitio. La mañana era fría y a pesar de ello varios voluntarios bien abrigados colocaban, tapando la fuente, paredes de madera con residuos de pintura de haber sido utilizada otras veces, de lo que será algún elemento que conforme el Belén. Son sólo parte de los muchos voluntarios que desinteresadamente trabajan duro las horas libres que les deja su trabajo, para ver culminada una obra que será centro de las Navidades en la Sierra. Uno de ellos es hijo de un conocido voluntario que ha dado muchas horas al Belén y eso me hace pensar que no va a existir vacío generacional pues los hijos van sucediendo a los padres en esta preciosa tarea.

Poesía

Cuando escribí algo, que quiso ser un libro, sobre el cafetín Croché con motivo de su veinte  cumpleaños, dediqué un amplio capítulo a los cafés matritenses de los siglos XiX y XX porque siempre creí que Manolo quiso crear un Cafetín emulando  aquellos que lo fueron y para mí lo consiguió y superó. Así escribí: “Muchos de los cafés del XIX y XX no sólo eran tertulianos. Eran más que eso. Eran inquietos en querer transmitir cuanto en ellos ocurría y no sólo se crearon premios de poesía o literarios para que muchos jóvenes valores dieran a conocer sus versos o sus primeras obras literarias y teatrales, sino que también se editaron revistas, algunas de un solo número, otras con mayor o menor vida pro, al fin y al cabo, necesarias en los momentos que vieron la luz. En Versos a mdianoche, veladas artísticas del café Varela, daban a conocer sus versos los que no podían hacerlo de otra forma, como Manuel Alcántara, Federico Muelas y otros muchos jóvenes poetas. Después en “La Bombonera” dulce sobrenombr para el Teatro Lara y en representaciones mañaneras, José María Pemán, José Hierro o José García Nieto hacían las delicias de los que les iban a escuchar en esas mañanas madrileñas.”

El Croché también tiene esas inquietudes con la sana intención de fomentar la creación y la difusión poética y literaria gracias a la labor de Mari Cruz y Manolo pareja muy comprometida con la poesía y el arte.

Se ha fallado los premios de la XXXIV edición del Premio de Poesía Cafetín Croché habiéndose presentado nada menos que 731 originales de España, Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, EE.UU e Italia. Como dijo Quinito Pacheco:”Cuartillas que han llegado a la Catacumba lírica de Croché en oleadas. A posarse en bandadas en el Nicho literario, Bodega de las letras, Sagrada Cripta al decir de Octavio, este templo las recibe y les da la bienvenida.”

No hay duda que el Premio se ha hecho internacional y podríamos considerarlo como los “Juegos Florales” modernos que año tras año se vienen celebrando en la cripta, que huele a poema, del Cafetín Croché.

Enhorabuena y felicidades. Que cumpláis muchos más.

Tres noticias del Escorial

Tres noticias del Escorial

A los éxitos deportivos y a los de las ganadoras de los concursos de cocina y moda en televisión conseguidos por vecinas de La Villa, se han unido tres noticias que por su repercusión mediática traigo a este blog todas ellas relacionadas con El Escorial para, quizás, darlas a conocer.

Cuadro por los suelos

Un cuadro de Tiziano, el Cristo Crucificado, cae al suelo en la Sacristía de la Basílica del Monasterio de El Escorial y sufre un desgarro. Esta noticia por lo inusual y curiosa, me llamó la atención y busqué en el texto cual pudo ser la razón para que una pintura tan importante se desgajara de su enclave y cayera al suelo.

Parece ser que el desprendimiento fue debido según los técnicos del patrimonio Nacional como causa probable ” a la degradación material del revestimiento del yeso del muro al que estaba anclada la pintura, al comprobarse un desprendimiento de un fragmento del propio yeso donde se sustentaba el anclaje”. La pintura de 242×137 cmts. situada a más de cinco metros de altura, cayó sobre unos muebles de los siglos XVI y XVII de gran valor, sufriendo un desgarro horizontal del soporte de la tela en la zona inferior por lo que la figura del Cristo parece que no sufrió daños.

El cuadro fue encargado al pintor veneciano Tiziano por el Rey Felipe II y se trata de la obra más importante del pintor dentro del Monasterio.

Realmente se trata de un caso aislado y un accidente que se puede producir dado el colapso de los materiales o su simple desprendimiento pero lo que sí anuncia es la necesidad de una mayor vigilancia, control y mantenimiento de nuestro patrimonio y en especial, en nuestro caso, de la joya del Monasterio dadas las muchas e importantes obras que contiene.

Teresa Berganza

La soprano, afincada hace años en San Lorenzo, quedará unida para siempre a nuestro pueblo dado el cambio de nombre que al Teatro Auditorio “de Gallardón” se le va a dar a partir de ahora. El Pleno del Ayuntamiento de San Lorenzo aprobó por mayoría absoluta, solicitar a la Comunidad de Madrid el cambio de nombre del Auditorio por el de Teresa Berganza, modificación que fue aprobada por la Comunidad el 17 de septiembre entrando en vigor el día 27 del mismo mes. Se une este premio a los muchos ya conseguido por la mezzo madrileña como el Premio Nacional de Música, el Premio Príncipe de Asturias de la Artes o la Legión de Honor francesa entre otros muchos.

En la Orden de la Comunidad de Madrid, tras aclarar las competencias de la Consejería que hacen que sea la indicada para autorizar el cambio de nombre, se especifica que el Auditorio ha sido conocido hasta este momento con el nombre de la localidad donde está ubicado y se explica que “el Pleno del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial acordó por unanimidad proponer dar el nombre de Teresa Berganza a una de las Salas del Teatro Auditorio del municipio como tributo a una vecina ilustre de la localidad. La Comunidad de Madrid, queriendo respaldar totalmente la iniciativa y con el fin de rendir homenaje a esta gran figura internacional de la lírica, decide imponer el nombre de ‘Teresa Berganza’ al Teatro Auditorio en su conjunto”.

La decisión me parece muy acertada dada no sólo sus grandes valores artísticos y humanos sino por su vinculación y cariño con nuestro pueblo. Como ella misma confesó a Amilibia en una entrevista en “La Razón”: “Quiero irme sin hacer ruido. He pedido que no avisen de mi fallecimiento a nadie hasta pasada una semana o un mes. Que me incineren y me entierren entre la camelia y el ciprés del huerto de los frailes agustinos que tengo cerca de mi casa en El Escorial”. Se está refiriéndo a la huerta de los frailes cerca de su vivienda habitual que es en la Casa de Reina frente a la entrada a la Basílica del Monasterio.

 Iglesia de San Bernabé 

Con el título “La joya del estilo herreriano recupera su esplendor” el diario ABC dedicaba el pasado día 30 de septiembre un amplio reportaje muy bien documentado sobre la restauración por la Comunidad de Madrid del “templo hermano del Real Monasterio” la Iglesia de San Bernabé.

Desconocía que las obras de mejora y restauración de este proyecto de Francisco de Mora, ayudante de Herrera en las obras del Monasterio y fiel discípulo del arquitecto cántabro, han durado 19 años y han tenido un coste de más de 1,7 millones de euros.

La simpleza de líneas de esta iglesia, su traza y diseño, Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural, hermanan fácilmente con la magna obra que el Rey Felipe II mandara construir. Una iglesia que tiene un record para la época. Se construyó, con los métodos de construcción de entonces, en un año y cuatro meses, ya que según Cervera Vera se iniciaron las obras el 1 de enero de 1.594 y se terminaron en abril de 1.595 para que pudiera ser bendecida el 21 de septiembre del mismo año por el obispo de Segovia.

Aunque las arquitectas Mónica Alberola y Consuelo Martorell encargadas de la rehabilitación han dado por concluida la obra, parece que ha quedado pendiente la iluminación y ajardinamiento exterior. Sería triste que después de lo costoso de la obra y del tiempo dedicado a la obra de reforma y rehabilitación quedara a falta de iluminación y jardinería que completarían plenamente el conjunto “joya del estilo herreriano”.

 

El Jardín de Felipe II o Paseo de Terreros

El Jardín de Felipe II o Paseo de Terreros

Víspera de la Romería. Mucha gente en la calle, algunos con el sueño de la leventada del Rosario de la Aurora todavía pegado. Había subido a San Lorenzo dispuesto a hacer un recorrido de mis Romerías gracias a sus carteles expuestos en la Casa de la Cultura una exposición que recogía todos los carteles que desde 1.945 hasta el actual de 2.018 han sido.

Como el aperitivo no me esperaba decido bajar a Terreros, hoy Jardín de Felipe II a dar mi paseo matinal para no defraudar a mi doctora que se ha empeñado en que adelgace. Y allí empiezo a entrar en un estado de tristeza “casi catatónico”, que sólo lo podía compartir, ante la falta de personal, con la escultura de Felipe II. Su cara de aburrido y el estado mohoso y sucio de su vestimenta pétrea, sentado todo el día sin ver a nadie me traslada, al mirarle, a un estado de tristeza sólo comparable con pasar una tarde en casa jugando a la canasta. De vez en cuando el Rey Prudente mira al pinsapo que emerge por encima de techo del Auditorio que los ecologistas exigieron conservar pero con la incoherencia de no protestar por la gran cantidad de maderas nobles que se utilizaron en el interior de la obra. La razón de mi tristeza no es más que estar en un espacio vacío como es el Jardín de Terreros, con la sola presencia de una ex ministra de Felipe González, muy querida en El Escorial cuyas montañas bien conoce y que en este caso pasea andando de forma rápida para cultivar su estado físico, que por cierto es magnífico. Lo demás vacío. Ni gente, ni perros ni mayores jugando a la petanca o haciendo gimnasia en los aparatos que, en una zona del Jardín existe para estos usos. El Jardín está triste, ¿Qué tendrá el Jardín?

A la vista de la poca vida que pueda animar a mis ojos me refugio en mis recuerdos y en un recorrido por los elementos arquitectónicos que conforman el espacio. La tristeza anímica que me produce ese espacio vacío se torna en alegría cuando empecé a sacar mis recuerdos del invernadero y empezaron a fluir las alegrías pasadas.

Recuerdos muchos. Música en su Kiosco ya desaparecido hace muchos años; bolera de hormigón; las Fiestas patronales tenían allí su centro de feriantes y atracciones; concursos de albañilería, donde los buenos maestros que El Escorial trajo al mundo, hacían maravillas con el ladrillo; verbenas populares y un restaurante, Menchis, en una carpa con buena comida y buen precio que daba mucha vida a Terreros. “Recordé muchas noches con amigos sentados en la piedra y apoyado en la verja que separa el magnífico mirador, inventando lo que hoy llaman el botellón y mientras algunos jugaba a los enamorados con la luna de agosto como testigo”. Esto que escribí hace algunos años sobre este mismo tema me ha vuelto a la memoria al hacer recuento de mis recuerdos de este espacio.

Hoy nada de todo esto ha conseguido sobrevivir a los tiempos. Se realiza un proyecto por Víctor López Cotelo “dentro del denominado “Plan de remodelación de espacios libres urbanos entorno del Monasterio del Escorial”. Se trataba de recuperarlo como zona de esparcimiento y paseo próximo al Monasterio aprovechando la necesidad de aportar una cubrición digna al aparcamiento subterráneo recientemente construido”. Es una pena, pero para mí es un espacio que parece no terminado, una zona no acorde con lo que le rodea y menos ahora como gran vestíbulo de entrada, al “Gallardonazo” o Auditorio de San Lorenzo. Limitado por la Segunda Casa de Infantes-Euroforum, un pabellón de uso cultural y administrativo o casi en ruina, por la fachada posterior del Hotel Victoria y lo que era la preciosa vista de la “vega” de San Lorenzo hoy perdida por las construcciones y el Auditorio.

Sólo los jueves parece que renace y se convierte en mercadillo que aquí se mantiene desde hace años. Algo habría que hacer con este espacio para darle la vida que en algunos momentos tuvo.

Algunas fotos de su estado actual el día de autos que corroboran lo que he escrito.

      

           

        

      

A quien corresponda

 

Estimado Quien Corresponda:

No suelo quejarme de los problemas que afectan a los vecinos ni de lo mal que, a veces, hacen los representantes del pueblo en los ayuntamientos. Pero en este caso no tengo más remedio que dirigirme a quien corresponda para denunciar algo mal diseñado y que sufren todos los días los que por allí circulamos. Es cierto que siempre nos quejamos de lo que se hace mal y casi nunca reconocemos el trabajo bien hecho, que es mucho y que no solemos valorar como lo merece.

Siempre, desde hace mucho tiempo, hemos llamado a la plaza de la Virgen de Gracia en San Lorenzo como “El laberinto” por el mal diseño de su circulación y los problemas que se crean. Me da la impresión que aquí en la Villa han tenido algo de envidia y han decidido crear otro Laberinto en la reforma que se ha llevado a cabo con motivo de la circulación de entradas y salidas a la nueva urbanización del Ensanche.

Es moda, Madrid lo están sufriendo de manera intensa, la idea de dar más espacio al peatón y restringir el paso de vehículos, algo que no comparto en la forma que se está llevando a cabo. Se amplían las aceras para dar más espacio al peatón y lo que se consigue es quitárselo pues su nuevo espacio se llenan de terrazas de bares y cafeterías. Lo mismo ocurre con las calles peatonales de las que en San Lorenzo tenemos un buen ejemplo. En muchas calles que se han ampliado las aceras no circula nadie como en el caso que comentamos. En la zona de la Avda. de Felipe II frente a la Gasolinera se han ampliado las aceras y les aseguro que no circula casi nadie, ni nadie  se sienta a la sombra de los nuevos bancos  porque los árboles están recién plantados y esperan la madurez para regalar su sombra.

La zona se ha llenado de semáforos mal puestos y muy mal sincronizados. Cuando uno se pone en verde el siguiente se pone en rojo. Antes no había problemas en esta zona hoy no es el día que se forman largas colas por la complicación de los semáforos y de tanto giro de entrada y salida a la urbanización del Ensanche.

Creo que hay soluciones pero no seré yo quien las plantee porque técnicos especialistas “haberlos ailos”. Me figuro que Quien Corresponda sabrá del problema que se ha creado y también que tendrá alguna solución para mejorar la situación. Es mi sola opinión y espero que a Quien Corresponda no le moleste esta apreciación mía del Laberinto que se ha creado en esa zona. Si no está de acuerdo con lo anteriormente expresado, le ruego que lo olvide y perdone mi atrevimiento.

 

Atentamente le saluda,

Luis Cervera Vera y el CESHER

Luis Cervera Vera y el CESHER

Hay edificios emblemáticos en San Lorenzo, algunos que ya hemos comentado, cercanos a la ruina total, descuidados o sin terminar su rehabilitación y reforma. Este es el caso del antiguo edificio del Cuartel de Voluntarios e Inválidos, edificio de siglo XVIII de la calle de las Pozas nº3, de propiedad municipal que tras pasar por diversos usos como cárcel, local del Hogar del Pensionista, Centro de Día de la Seguridad Social….. que se decidió convertirlo en sede del Centro de Estudios Herrerianos (CESHER). La idea era dedicar el edifico a uso cultural que tuviera a la docencia y la investigación de la arquitectura herreriana como eje y centro del mismo. El Centro Herreriano nace con una intención didáctica que pretendía explicar al visitante el concepto de la arquitectura herreriana con ejemplos de sus obras, programa de exposiciones, edición de publicaciones y “promotor y organizador de actividades relacionadas con enseñanzas especializadas en la Historia de la Arquitectura

Para ello desde su creación, hoy en el olvido, contó con el Legado del arquitecto e historiador Luis Cervera Vera, un fondo documental y bibliográfico cedido por los hijos y herederos del arquitecto, que contiene los frutos de su dedicación al estudio de la obra del arquitecto cántabro Juan de Herrera.

Luis Cervera Vera, asiduo escurialense, era doctor arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, Licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad de Madrid y Diplomado Técnico Urbanista por el Instituto de Estudios de Administración Local. Fue miembro de numerosas instituciones académicas, entre ellas la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1976, y desempeñó varios cargos oficiales, como Arquitecto al Servicio de la Hacienda Pública o Arquitecto Conservador del Ministerio de Hacienda y de Monumentos Nacionales.

Fue la de conservación y restauración de monumentos nacionales la actividad más relevante de Luis Cervera a la que dedicó veintisiete años de su vida, entre las que destacan: la Plaza Mayor de Arévalo (Ávila) o la Plaza Ducal de Lerma (Burgos),  La Catedral de Astorga o la de Valladolid.

Participó como asesor o académico de número o de honor en todo tipo de Instituciones y Academias de Bellas Artes. Gran bibliófilo consiguió reunir a lo largo de su vida una inmensa biblioteca de tratados de arquitectura. De su inmensa obra escrita, 231publicaciones de libros y artículos, es curioso conocer que el primer texto impreso en 1.943 fue sobre la Iglesia de San Bernabé, Iglesia parroquial de la muy leal Villa del Escorial y su primer libro “Las Estampas y el Sumario de El Escorial por Juan de Herrera” que con su obra póstuma “La Fresneda. Lugar de Felipe II en el entorno del Escorial” nos da idea de sus dos preferencias temáticas El Monasterio y Juan de Herrera sobre el que dijo Fernández Alba que el arquitecto del Monasterio sería “su gran obsesión”. Así lo confirman sus muchos estudios, documentos  y obras escritas dedicadas al arquitecto cántabro.

En total dedicaría 49 escritos al arquitecto Juan de Herrera, 11 a su discípulo Francisco de Mora y 19 al Escorial al Monasterio y a su entorno.

Uno de los estudios de Cervera publicado en la revista Archivo Español de Arte, “La Cachicanía” del Monasterio el Real de El Escorial”, edificio poco conocido, levantado por Francisco de Mora, situado en la Huerta del Monasterio que era vivienda del cachicán, el hortelano Mayor de la huerta. Un precioso trabajo con 18 dibujos a tinta y fotografías en blanco y negro todo ello realizado por el arquitecto durante el trabajo de campo.

Fotografía de Paz Herrera

Como recoge el libro de presentación del CESHER y del Plan de Excelencia Turística “En la metodología utilizada por Luis Cervera Vera  imágenes y textos son inseparables. Como historiador de la arquitectura concedió al material de archivo y a los documentos de época un papel fundamental; como arquitecto  atendió al levantamiento gráfico minucioso, en planta, alzado, sección y perspectiva de los edificios estudiados. Tanto las acuarelas como los dibujos a tinta negra, realizados con un cuidado exquisito hacia los detalles, se convierten en documentos por sí mismos y en apoyos visuales que facilitan la comprensión de la arquitectura herreriana”.

La exposición que iba a iniciar el camino hacia lo que sería el Centro, fue muy visitada por la inmensa calidad de los dibujos con los que Cervera ilustraba sus estudios y escritos que eran de una meticulosidad y rigurosidad casi perfecta. Desconozco donde se encuentra actualmente su Legado y a que se va a dedicar el edificio de la calle de las Pozas pues la idea del Centro Herreriano parece que se guardó en ese “panteón” de ideas que tiene los que se dedican a gestionar los intereses de los vecinos. Al menos a mí, como amante del Escorial y de la arquitectura, me hubiera gustado que el Centro hubiera sido una realidad viva que sería un aliciente más del pueblo y un aula para los estudiosos de la arquitectura herreriana y la de sus discípulos como Francisco de Mora.

 

Juan de Herrera vendedor de Estampas

Juan de Herrera vendedor de Estampas

Mientras preparo un artículo para este blog sobre el arquitecto, historiador y académico Luis Cervera Vera, veraneante del Escorial durante muchos años y cuya familia cedió sus importantes archivos y magníficos dibujos al Ayuntamiento de San Lorenzo, me encuentro con algo que me llamó profundamente la atención. Luis Cervera es reconocido por su exhaustiva investigación sobre el arquitecto Juan de Herrera, arquitecto de la Real Fábrica del Monasterio de San Lorenzo el Real, que como dice Fernández Alba “llegó a constituir una obsesión”. Luis Cervera llegó a publicar 300 obras y estudios sobre temas arquitectónicos,  muchas de ellas sobre el arquitecto cántabro, sobre el Monasterio y otros elementos arquitectónicos de la obra y uno sobre la Iglesia de San Bernabé de la Villa del Escorial.

Una de sus publicaciones tiene por largo título “Privilegio concedido por el Senado de Venecia a Juan de Herrera para imprimir y vender sus estampas de El Escorial” y se basa en la obsesión del arquitecto por ser el único y privilegiado editor y vendedor de la Estampas de la Fábrica de San Lorenzo el Real de El Escorial privilegio que llegó hasta dominios de las Indias, los dominios eclesiásticos, al Estado de Milán y al Dominio veneciano.

Corría el año 1.582 y la obra de la Real Fábrica del Monasterio estaba muy avanzada como lo estaba la idea del arquitecto Juan de Herrera de diseñar, imprimir y vender un conjunto de Estampas representando la gran obra ante la percepción de que algunas personas querían lucrarse con las estampas.

Según escribe Cervera, ante esta situación se inicia un camino de solicitudes para obtener el privilegio Real que le facultara sólo a él, para estampar y vender las Estampas del Monasterio. Felipe II acepta el Memorial remitido por Juan de Herrera y tras consultar a la Cámara de Castilla, que informó favorablemente, el 14 de agosto de 1.583 el Rey le concedió el privilegio solicitado por 15 años.

Al mismo tiempo que al Rey, cuenta Cervera, se lo suplica al pontífice Gregorio XIII que le concede que en los dominios eclesiásticos sólo él pudiera imprimir y vender las Estampas del Monasterio de El Escorial.

No contento con ello, solicitará un privilegio análogo que le protegiera en “ todos los Reynos y Señorios del Peru y nueva Spaña y de las demás indias…” que también le es concedido. Así también lo haría para el Estado de Milán que Carlos confirió la investidura a su hijo Felipe II.

Por último El Senado de Venecia concede a Juan de Herrera en 1.584, el privilegio que le autoriza a imprimir y vender, sólo a él, en el dominio veneciano sus Estampas del Monasterio durante 15 años. El infractor sería penado con grandes multas de hasta 500 ducados.

Es curioso conocer, de la mano de Luis Cervera, como este importante arquitecto, geómetra y militar español entró en el comercio de Estampas del Monasterio y como consiguió también cargarse a la competencia por su relación real y su insistencia por conseguirlo mediante la concesión de privilegios. Desconocemos donde las vendía, su precio y sobre todo los dibujos que contenían.

Las cosas no han cambiado mucho. En este mismo Monasterio se prohíbe hacer lo que Juan de Herrera llamó Estampas  y su venta pertenece a un privilegio. Por lo que se ve en esa época también existían este tipo de negocios que en la actualidad existen en muchos monumentos y en los que se ven carteles como “Prohibido realizar fotos” “prohibida su reproducción total o parcial” o cualquier otro que impide a los visitantes poder realizar sus Estampas porque estaría prohibida su venta y sólo quedaría en manos de los responsables del monumento, Iglesia o Monasterio o de concesiones a particulares.

La vida, en algunas cosas, no ha cambiado tanto en más de 400 años.