Archivo del Autor: Jesús Sainz de los Terreros

Crónica de un día de verano

Crónica de un día de verano

Agosto ha comenzado su andadura con mucho calor. Eso que llaman, nunca he sabido por qué, la ola de calor, parece que se desinfla y según dicen los que de esto saben, podremos dormir durante unos días.

Hoy a las puertas de la fiesta grande de nuestro Patrón San Lorenzo he decidido cumplir con las promesas que he hecho a dos personas queridas y admiradas. Como le prometí a Javier Vicente Montero, Hermano Mayor de la Real e Ilustre Hermandad, me acerco a ver la Exposición que conmemora los 50 años de la Romería de la Virgen de la Herrería, Patrona y Alcaldesa perpetua de la muy Leal Villa. La Casa Miñana, como Centro de Exposiciones alberga este bien documentado paseo por los 50 años de nuestra Romería, primera del calendario septembrino que dejará paso a la de la Virgen de Gracia siete días más tarde. Fotos, documentos históricos, elementos romeros y la colección de carteles que convoca a todos a llevar a su Virgen a los Prados del Rodeo en un solemne cortejo. Carteles pintados por Alfonso Martín gran amigo y mejor profesional ya desaparecido y los actuales, desde el año 2.008, por Rodrigo dos estilos muy distintos pero que dejan constancia con su paleta de colores de su amor por la Virgen de la Herrería. La Exposición deja bien claro el inmenso trabajo que un gran equipo de hombres y mujeres ha desarrollado durante muchos años para que la Romería haya cumplido 50 años y esté más joven que nunca. Felicidades a todo el equipo.

A Almudena Paso la prometí que tendrían que pasar muchas cosas para no estar en el homenaje, que con motivo de los 40 años de su muerte, el Ateneo Escurialense celebraba a su padre Alfonso Paso. Subí con tiempo a San Lorenzo para cumplir mi promesa y para dar una vuelta por los alrededores de la Casa de la Cultura que siempre es bueno empaparse de las novedades del pueblo. Excepto nuevos bares pocas cosas nuevas me encontré. Mi pequeño paseo por la mal llamada calle peatonal, hoy sólo con bares y terrazas, me llevó a mis queridos Valencianos a tomar una horchata que parece que la hacen las mismas manos desde hace 70 años.

La entrada a la Casa de la Cultura me sorprendió con la exposición Gnosis, Conocimiento Intuitivo una exposición de escultura “Mínimo Tamaño Grande” que siempre, con alguna excepción, me ha parecido mala y casi una tomadura de pelo.

En el homenaje, moderado por el escritor Javier Santamarta, intervinieron el historiador Rafael Rodrigo y Almudena Paso hija del dramaturgo, guionista y escritor Alfonso Paso. Un recorrido, lleno de anécdotas, por una vida dedicada al teatro comentada desde el alma de su hija que solo quiere reivindicar la figura de su padre olvidado y no reconocido como el escritor de teatro más  prolífico y con mayor éxito del siglo XX.

 

Un día de verano

Un día de verano

Ellcalor en Madrid es sofocante. La tan anunciada ola de calor ha llegado y parece que quiere quedarse unos días en nuestro país. Es lógico aquí en España se vive muy bien a pesar de los tremendistas que mucho cacarean pero luego son los primeros en igualar a los que critican. No voy a poner ejemplos pues todos sabemos a quienes me estoy refiriendo. He paseado por la Herrería y que gozada. El calor se transforma, por una pequeña brisa que no sé de donde viene, en una agradable temperatura  que hace de mi paseo algo inigualable. Y me acuerdo de Madrid y de los madrileños. Mientras, los taxistas en huelga y taponando una arteria como la Castellana y de paso secuestrando a los madrileños. Aquí no hay huelga de taxis. Me figuro que será debido a que como los Uber y Cabify  o cualquier otra plataforma TCV no operan todavía aquí, no les afecta pero veremos cuando empiecen a trabajar por estos lares. Recojo el coche y subo a la Silla para intentar tomar una cerveza pero no he avisado de mi visita y el bar está cerrado. Unos pocos turistas comentan la leyenda pues no creo que Felipe II subiera hasta aquí, dolorido por su gota, aunque fuera en silla gestatoria, a vigilar las obras del Monasterio. Desde la Silla sólo se ve una imagen lejana que daría el cuadro volumétrico de su gran fábrica pero nada más. Lo que si es cierto es que la vista es maravillosa con el cielo hoy azul serrano, el verde que todo lo rodea, la montaña que cierra el decorado y al fondo el Monasterio, es para pintarla y colgar el cuadro en la memoria. De vuelta, paso delante de lo que fue el Batán con su edificio en ruinas, construcción hidráulica del siglo XVI, cayéndose a pedazos, que por la dejadez del Patrimonio Nacional no volveremos a disfrutar, ni tampoco de su aljibe utilizado como piscina, ni del maravilloso paraje del que disfrutaba este sitio regado por el Arroyo del Batán y con la sombra de centenarios castaños. (Ver en el blog  “El Batán ¡qué pena!).

Decido tomar la cerveza en La Horizontal, uno de los parajes para disfrutar en los veranos escurialenses del que nos ocuparemos otro día. Ante la inmensa tranquilidad que el paraje nos traslada, saco mi móvil para ver quién se acuerda de mí en el washap. Una noticia me traslada un amigo. “La Generalidad Valenciana implantará el próximo curso la clase de religión islámica”. Dice ser un proyecto piloto apelando, según los dirigentes de la comunidad islámica, al Convenio firmado con el estado español. Estamos asistiendo a una afrenta contra la religión católica, un odio sectario ante la religión mayoritaria de los españoles y sin embargo, se tienen todo tipo de consideraciones y apoyos a otras religiones minoritarias.Este tema, como católico, me afecta y me duele pero especialmente por el nombre del colegio en el que se pretende, entre otros, instaurar el próximo curso: Colegio público Virgen de Gracia en la localidad castellonense de Altura.

Terminada mi cerveza y no sin antes echar un trago del agua del manantial que recoge la fuente bajo al pueblo, aparco en la Plaza y entro a rezar una salve a la Virgen de Gracia en el Santuario. Lo que la pedí lo dejo sólo para nosotros.

 

Quinito Pacheco

Quinito Pacheco

La muerte de un amigo o de una persona cercana siempre deja huellas difíciles de hacer que desaparezcan. Todos hemos vivido la pérdida de un ser querido y en ese momento, a unos más que a otros, algo se ha removido en su interior. Me entero del fallecimiento de Quinito Pacheco y en ese momento me vi sentado en la terraza del quiosco de Floridablanca y sentí que algo se movía en mis adentros. Le veía ayudando a su padre Antonio como lo hacía Julio su hermano cuando los estudios o sus clases lo permitían. Allí sentados en esa arteria del pueblo que es Floridablanca , Juan Cos, Santi de Pablo, Cesar Calderón, Coque Castillo, Tucho F. Quejo y otros amigos del veraneo escurialense robábamos horas a la noche para antes del toque de retirada tomar la última copa olvidando lo calores del verano. Mientras Quinito servía a su peña, algo mayores que nosotros, que repasaban el día y hacían planes para mañana, nosotros dábamos carpetazo a la noche hablando y hablando de lo que el día había dado de sí o de las últimas “adquisiciones” femeninas del verano.

Quinito era veterinario y más gurriato que las piedras del Monasterio.Ssiempre ha defendido a su pueblo allí donde estaba o allí donde escribía. Y así lo conocí. Él escribiendo su columna “Desde el Alero” y yo intentándolo con mi “Papelín Oficial de Noticias” colaborando en el Semanario Escurialense.

Su conocimiento del Escorial y su cultura le hacía ser muchas veces el oráculo de aquellos que nos acercábamos a él en busca de algo para nosotros desconocido y que amablemente nos daba la información precisa. Yo no hace mucho le consulté sobre la piedra de La Lonja que preside la esquina del Colegio y tras comentarle las distintas teorías de su existencia me dio la suya que creo la auténtica y me descubrió otros lugares del pueblo y del Monasterio donde existen piedras similares. Era un “guardacantón” necesario para que los bueyes de las carretas de materiales de la obra no dañaran las esquinas de las fachadas. Esa fue su docta opinión y con ella me quedé para contarlo a todo el que lo desconozca.

Siempre estaba a disposición de los acontecimientos de su pueblo pero eso sí de forma comedida aunque siempre participativa. He visto fotos de Quinito con el entonces Príncipe Juan Carlos; con amigos en “La Gira” de San Sebastián en Puerta Verde; en la Romería; con su íntimo amigo Abascal; en la Cena conmemorativa del número 200 del Semanario Escurialense. Le he leído, en el Semanario Escurialense del que posee una de las pocas colecciones completas; en la revista Aulencia de la que perteneció al Equipo de Redacción. Coleccionista de postales antiguas del Escorial y visitador del Rastro todos los domingos con su amigo Manolo Míguez…. Aunque embarullada es una mínima relación de lo que fue Quinito y de algunas pequeñas cosas por las que le recordaremos y yo en especial siempre que pase por el quiosco que su familia tenía en Floridablanca.

 

 

Y además, el monasterio

(Artículo publicado en ABC en 1.963)

“El Escorial es un pueblo español. Está situado en la ladera de una montaña cubierta en su mayor parte por pinos. Las cimas suelen nevarse temprano, allá para mediados de octubre o primeros de noviembre. A cuarenta y cinco kilómetros teóricos de Madrid, hacia el Norte, está formado por dos núcleos urbanos bien definidos: Escorial de Abajo y de Arriba. En medio de ambos queda la línea férrea. Aunque montado ya sobre el alto de Galapagar, el Escorial de Abajo es aún terreno llano. Esa llanura se quiebra frente a la entrada del parque de la Casita del Príncipe e iniciase la serpenteante carretera que nos conduce a El Escorial de Arriba, toda ella repleta de hotelitos con cierto aire de “cottage”. La llegada a una plazoleta nos pone en atención de que acabamos-como quien dice- de arribar al “centre-ville” del pueblo. En la plazoleta, un jardín de recreo con música y bolera, el remate de la carretera de Guadarrama, el descenso de Terreros y el ascenso al pueblo por dos grandes calles: Floridablanca y General Sanjurjo. Estas dos calles resumen la vida de El Escorial. La primera es algo así como la calle elegante, el Salón del Prado de este Real Sitio. Hay un cine, varios hoteles, la iglesia parroquial, los servicios de Correos y Telégrafos; una confitería. Y muchos árboles. En verano los árboles están cuajados de hojas y desde la plazoleta, mientras subimos, Floridablanca parece la calle de una ciudad con balneario. A mí me recuerda un poco a Aix-les Bains, si no fuera porque la ciudad francesa es tristísima. General Sanjurjo – por el contrario- es la calle del pueblo, donde está el Casino, donde se encuentran los comercios y adonde afluyen desde la derecha las callecicas que ya empiezan a trepar el monte. Hay tiendas de comestibles perfectamente surtidas, almacenes, farmacias, estanco y un par de librerías donde es posible encontrar las últimas publicaciones. General Sanjurjo y Floridablanca se comunican por dos plazas. La elegante, en tres terrazas, cuajada de niños como los árboles de hojas, y la popular, más arriba, un poco seca, circundada de bares y tiendas. En esta última se haya enclavado el Ayuntamiento.

Más allá, El Escorial se pierde en tres direcciones, el camino a Robledo, la subida al monte Abantos y la bajada a los prados de la Herrería. Todo ello o casi todo jalonado de residencias veraniegas. El aire es especialmente limpio, trasparente y renovado. Sopla con frecuencia desde la montaña y se cuela por las dos calles como un torrente. Tan serena es la atmósfera, que en El Escorial se produce ese fenómeno casi mágico de escuchar el silencio. Yo he oído un silencio tremendo en los días de invierno, cuando el sol está pálido y El Escorial parece un pueblecito suizo. Hay poca gente por la calle, cuando llega noviembre, y todos o casi todos nos conocemos. Los turistas cada vez más numerosos, empiezan a llegar por la mañana, comen en los lujosos hoteles y hacen su visita al lugar. Se marchan pronto.

A partir de las cinco de la tarde El Escorial se queda mudo, como una caja de música cerrada. Los escurialenses- que se dicen gurriatos porque hay mucho gorrión desde Terreros a la Primera Horizontal- son gente fiable, discreta, de un formidable carácter liberal. Trabajan duro sin darle importancia. Tiene que aprovechar la fiebre de verano para soportar la parálisis de invierno. En general son una comunidad que se lleva bien y que están conscientes de sus propios problemas. Les inquieta el agua, que debería ser más abundante, y sobre todo la emigración. Creo que año pasado abandonaron la villa más de doscientas personas y en el actual, el problema se agudiza por la psicosis de emigración que sacude a toda España. La cuestión es dar vida al invierno escurialense. Cuando en un bar, en una taberna, en una tienda de comestibles se han debatido ante mí los problemas urgentes que El Escorial tenía planteados, todos los hombres de esta sobria comunidad castellana, convenían en que era preciso rehabilitar el invierno de El Escorial. Dotar de pulso, latido y vibración a los seis meses fríos del Real Sitio. No basta la industria hotelera- con ser mucho- para detener a los gurriatos más jóvenes en su instinto de abandonar el pueblo. Hay que convertir el pueblo en el invernadero de la capital. Cuando charlábamos, los escurialenses me decían que tienen teléfono directo con Madrid, hoteles de lujo, una carretera aceptable que podía mejorarse. Para interesar al gurriato nómada en su pueblo es necesario mostrarle un porvenir, ofrecerle una lucha fecunda. Yo pienso que El Escorial está vivo, que en él habitan muchos seres humanos con esperanzas, ambiciones, deseos. Y esto es lo que más me importa del Real Sitio. Tras su silencio, escucharle, palpitando.

¡Ah! Este formidable pueblo con sus problemas, sus ansias actuales, vivido por gente de nuestro tiempo, tiene a su costado, en una gran planicie, un Monasterio maravilloso que Felipe II mandó construir ahora hace cuatrocientos año”.

                                                       -oOo-

Este artículo de Alfonso Paso lo publicó en el ABC en 1.963 y lo recoge el libro “Los Pasos Perdidos” recopilación de artículos escritos por el autor teatral. Sin despreciar la gran obra de Felipe II centra el artículo en lo que le parece el pueblo, sus  problemas, sus hombres y sus latidos. Para él es lo más importante y además un monasterio.

Lo que he querido reproducir, con el permiso de su hija Almudena, para recordar su figura y su amor por El Escorial y recordar el homenaje que se le dedicará el próximo día 8 de agosto organizado por el Ateneo Escurialense en la Casa de Cultura de San Lorenzo del Escorial a las 7 de la tarde. El homenaje será moderado por el escritor Javier Santamarta y en él intervendrán: Rafael Rodrigo Fernández, licenciado en Geografía e Historia por la UAM, Doctor en Historia Contemporánea y escritor y Almudena Paso hija del autor teatral.

Los que amamos a El Escorial y disfrutamos con el autor y su obra estaremos allí.

El Escorial está de moda

El Escorial está de moda

Siempre se ha considerado a El Escorial y yo especialmente, la capital de la Sierra.  Siempre he vivido en la Capital. Primero en Madrid capital de España, aunque parece no serlo para todos y ahora en El Escorial, capital de la Sierra. Otros consideran la capital de la Sierra a su terruño o a su pueblo serrano pero si los comparamos con lo que aquí tenemos no hay color. Me figuro que esto mismo dirá todo el mundo de su pueblo y por eso nadie me va a prohibir que lo diga del mío.

El Escorial está de moda. No hay duda que el programa Madrid Directo de Telemadrid que se emitió en directo desde San Lorenzo el día 11 de este mes de julio, fue un programa que parecía pagado ya que no sólo se contaban las bondades de este pueblo sino que se animaba a venir y disfrutar de sus rincones más emblemáticos y hasta de sus bizcotelas y de otras exquisiteces. Fue un éxito de propaganda y publicidad de este municipio presentado por Inmaculada Galván y realmente, a mi parecer, fue un éxito del Ayuntamiento de San Lorenzo. Lo que sí quedó claro es que es un pueblo comprometido con la cultura, con la música, con la poesía y el arte. Cursos de la Universidad Complutense, orquesta de jóvenes músicos en una escuela gratuita en plena naturaleza con jardín y piscina, programación del verano de teatro y música y hasta una ruta en Tuk Tuk un vehículo tailandés, montado en Holanda y traído al Escorial para disfrutar en compañía de una ruta por preciosos lugares desconocidos para muchos.

No hace mucho tiempo alguien hablaba mal de la juventud actual generalizando sobre la falta de valores, de estudios y de pocas ganas de trabajar y muchas de ocio y de botellón. Recuerdo que era en la celebración de una boda y mi mujer entró en la discusión con un lenguaje directo desmintiendo  al que había hecho aquellos comentarios. Puso de ejemplo a nuestros tres hijos de fuertes valores humanos, de sus estudios y sus trabajos desde muy jóvenes. Y se refirió a esa juventud que existe y a la que pertenecen muchos jóvenes, muchos más de los que nos creemos. Y esto viene al caso de que no se puede generalizar sobre la juventud hoy dividida en dos muy distintas. La que quiere cumplir un sueño trabajando o estudiando dirigiendo toda su vida a conseguirlo y la que no tiene sueños, quiere vivir  del aire y sentarse a ver pasar las nubes y de paso la vida, sin otros problema que el hoy. Unos piensan en el hoy como el primer día de su futuro y otros piensan en el hoy como el día anterior a mañana. Gran diferencia.

El ejemplo lo hemos vistos estas últimas semanas con dos jóvenes que han conseguido su sueño y nos han enseñado las grandes virtudes que el trabajo tiene para conseguir lo que se pretende. Una, Marta Verona vecina de La Pizarra en San Lorenzo, ganadora a sus 23 años de la Sexta edición de Master Chef, a la que le falta completar las prácticas en Nutrición y Dietética para construir sus sueños que tiene perfectamente definidos.

La otra Alicia Cao Guarido ganadora del concurso de TVE “Maestros de la Costura” vecina de los Arroyos y que estudió Diseño en la Universidad Complutense en Madrid.

Los primeros 23 años de estas dos jóvenes están llenos de ilusión por llegar al futuro con sus sueños cumplidos. A pesar de los importantes premios recibidos que irán moldeando esa experiencia necesaria para su triunfo definitivo, no se les han subido a la cabeza. Estas dos jóvenes, vecinas del escorial, son un ejemplo de modestia, humildad y trabajo. Dicen tener mucho que aprender para adquirir la experiencia necesaria y llegar al triunfo definitivo en la vida. Y les aseguro que en todas las actividades de la vida y en todos lugares y en especial en El Escorial, existen muchos ejemplos como los de Marta y Alicia y como los últimos éxitos en los deportes de vecinos de nuestros dos pueblos.

De todos los valores humanos tanto individuales como colectivos, es importante que los jóvenes hagan su escala de valores sabiendo como los colocas en la escala y cuales priorizas sobre los demás. A partir de ahí si los cumples tienes el futuro ganado.

José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

Con este título Joaquín Bardavío, escritor y periodista (“Los silencios del Rey”, “Sábado Santo Rojo”, “El Dilema”…)  escribe en  ABC un artículo sobre algo que tenemos olvidado. En la Basílica del Valle dos muertos muy distintos, Francisco Franco y José Antonio Primo de Ribera, están enterrados a pocos metros de distancia. Uno, Franco, es hoy centro de todos todas las decisiones y gestos del nuevo Gobierno para ir haciendo la pelota a sus simpatizantes y socios y el otro José Antonio, abogado, Jefe Nacional de la Falange y primogénito del fundador,  fusilado en noviembre de 1.936, es hoy totalmente olvidado y fuera de estas decisiones y gestos del Gobierno.

Parece que el traslado de los restos de Franco es el gran problema de los españoles. España no tiene más problemas que éste. Los demás están resueltos: la financiación autonómica está arreglada ; la independencia de Cataluña parece encarrilada y los políticos presos ya están cerca de sus familias; los presos de ETA podrán ser visitados por sus familiares mientras los de las víctimas no podrán hacerlo; las pensiones han encontrado la financiación necesaria para que no quiebre el sistema; el problema de la Educación está consensuado: se cargan la asignatura de religión y todo arreglado; la energía baja de precio y el paro y la inflación están controlados; los impuestos van a subir pero no pasa nada porque es para tener un estado del bienestar similar a los países escandinavos y tantos otros problemas que han dejado de existir. Sólo un problema grave acecha a los españoles: sacar los restos de Franco de Cuelgamuros y llevarlos al cementerio del Pardo donde quería ser enterrado. Cuando este problema, que está afectando gravemente a los españoles, se resuelva, España será un paraíso idílico, un país de cuento sin problemas graves que nos aquejen. Se acerca el 18 de julio y el Gobierno está conjurado con sus socios de moción de censura a que en esa fecha el gran problema que tienen los españoles, quede resuelto con nocturnidad y sin acuerdo con la familia ni con la Iglesia. Parece que Patrimonio ya está preparando el traslado.

Ahora falta saber que decidirán hacer con la Basílica, con la Hospedería, con las voces blancas de la Escolanía, con la tumba de José Antonio y con el gran conjunto del Valle de los Caídos. No creo que se les ocurra convertirlo en un centro comercial o supermercado como quisieron hacer con la Catedral de Barcelona. Lo digo porque entre los dos Escoriales tenemos ocho o nueve grandes superficies que se me antojan suficientes para la población existente.

Aunque no lo digan, y lo sé porque vivo en El Escorial, mucha gente viene al Valle para ver la tumba de Franco y conocer el panteón “que se construyó”. (leer  “Vamos a contar mentiras” en este blog). Nadie dice que viene a conocer la tumba de José Antonio. Parece como siguiera enterrado en Alicante de donde lo trajeron al Escorial, durante 10 días de marcha nocturna, “tras recorrer los 450 kilómetros que separan ambos poblaciones”. Después desde El Escorial sería llevado al Valle con un cortejo similar de antorchas y centurias falangistas. Allí junto a la tumba de Franco reposan sus restos desde 1.959.

¿Qué pasará con él? porque sólo interesa trasladar los restos de Franco. Parece que los restos de José Antonio los colocarán en un lugar no preeminente de la Basílica, de poco relieve para, que aunque como dicen fue un “caído en la Guerra Civil”, no darle ninguna relevancia. No me extrañaría que también lo trasladaran por si lo que queda de la Falange se la arma al Gobierno.

 

Y así todo arreglado. España será una balsa de aceite sin problemas graves cuando se trasladen los restos del General y se convierta el Valle en un paraíso de Reconciliación o en un Centro de lo que se les ocurra. Pero eso sí con un simple decreto y sin consultar a los demás.

La habitación 107

La Habitación 107

Leyendo “Los Pasos Perdidos” recopilación de artículos escritos por Alfonso Paso, me encuentro con el titulado “La vida de hotel” que comienza: “A mí me encanta la vida de hotel”. Les aseguro que uno de los primeros deseos de encauzar mi vida era la de ser director de un hotel de lujo y vivir en él. Luego todos los renglones se torcieron y me dediqué a estudiar Arquitectura, pero tengo que reconocer que, a mí también, me encanta la vida de hotel.

A medida que leía el artículo iban apareciendo ante mí personas que he conocido que han vivido temporalmente o de forma definitiva en un hotel. Algunos que tenían una habitación de hotel reservada todo el año para hospedarse en los viajes o vivir temporadas o políticos con habitaciones reservadas todo el año para sus viajes al Parlamento para arreglar España; Juan Antonio Samaranch durante muchos años vivió en un hotel de Lausana sede del Comité Olímpico Internacional del que era Presidente y anteriormente tenía alquilada una suite en el Hotel Palace con el armario completo para sus estancias en Madrid. Julio Camba también vivió muchos años en el Hotel Palace en cuya memoria le está dedicado un salón donde organizaba sus tertulias. Ava Gardner pasó mucho tiempo hospedada creo que en el mismo hotel, en su divertida y amorosa vida en Madrid.  El director durante muchos años del Hotel Don Pepe de Marbella, buen amigo mío, vivía en el propio hotel con su mujer y sus hijos. Fui testigo de que un camarero a las ocho de la tarde llamó al timbre del apartamento donde nos encontrábamos y preguntó que deseaban para cenar esa noche. Eso es un detalle de la vida de hotel. Algo se removió en mis adentros. Recuerdo a la simpar Amparito Hernández que pasaba los meses de verano el Hotel Victoria de San Lorenzo, como lo hacían muchos matrimonios y hasta algunas familias completas. La lista sería muy extensa pero como muestra….

Algunos no soportan la vida de hotel porque echan de menos su mesa camilla y su vida familiar y no disfrutan con la soledad de la habitación de hotel que les llena de tristeza. Cuando se echa de menos algo siempre puedes aferrarte a nuevas cosas que seguro que, cuando te falten, las echarás de menos al cabo del tiempo. Poco a poco vas convirtiendo tu habitación en tu propio hogar, en tu salón de lectura, en tu propia biblioteca y a veces en tu nido de amor. “El hogar lo hace uno mismo. Lo lleva cada uno dentro de sí” escribe Paso. El timbre o el teléfono son el mayordomo de los huéspedes del hotel. Te preguntan qué deseas y en poco tiempo lo recibes servido por un camarero o por la camarera de piso. Sin más problema. Eso debe gustar a todos pero no todos pueden conseguirlo. Pasar unos días en un hotel es posible en todas las economías, pero vivir en él no es posible para la mayoría de los mortales. Cuando te has acostumbrado a lo que se llama “buena vida” o a la vida de hotel, tienes que coger el AVE o el avión y volver a la cruda realidad. Esto no le ocurre al que vive en un hotel.

Un ejemplo es el del huésped de la habitación 107 del hotel Reina Victoria o simplemente el hotel Victoria de San Lorenzo del Escorial. En esta habitación vivió durante 18 años José López Rubio que fue guionista, director de cine, historiador del teatro, académico y humorista de la generación del 27. Era un hombre, me cuentan, muy sibarita. Luis, el maître, le preparaba los higos chumbos que le mandaban desde algún lugar caribeño. Vivió en México en 1.938 trabajando como guionista como lo hizo al año siguiente en Cuba para volver a España en 1.940.

Me cuenta una persona que trabajó en el Hotel, que era una persona de gran vida interior que la exteriorizaba poco. Parecía que tenía un periscopio con el que revisaba todo a su alrededor. No era una persona locuaz aunque a veces participaba en la tertulia que en el hotel se celebraba y vivía, al menos a la vista de todos, muy feliz en el Hotel. Desayunaba en su habitación y comía siempre en la mesa 7. Tenía gustos mexicanos en la comida que le traían de México amigos suyos y se las preparaban en el hotel. Era bebedor empedernido pero de agua Solán de Cabras que le traía el propio Luis Weuthey dueño del hotel.

Parece en esa habitación 107 la música y la cultura no tenían cabida pues no entraban más libros, periódicos ni discos que hacía que la limpieza fuera complicada dada la cantidad de papel y música enlatada que allí guardaba. Había convertido, él mismo, la habitación 107 en su casa y la llevaba dentro de sí, como escribió Paso.

La envidia, que nunca es sana, me corroe.

Los pasos perdidos de Alfonso Paso

 

(Publicado hoy 23.07.2.018 en la Gaceta Escurialense)

Los pasos perdidos de Alfonso Paso

Pasar un rato agradable tomando café en el Miranda; recibir el regalo de un libro; hablar con la hija de un personaje excepcional, no valorado como se merece; conocer a un padre y el amor por su hija y conocer a una hija y su amor sin fisuras por su padre, eso es lo que me acaba de pasar. Conocer a Almudena hija del dramaturgo Alfonso Paso y conocer la calidad humana de su padre ha sido de esas cosas buenas que ocurren de vez en cuando y que la vida te regala. El libro, “LOS PASOS PERDIDOS”,  es una recopilación de artículos de prensa escritos por Alfonso Paso durante su trayectoria de periodista que  por iniciativa de su hija Almudena y de Juan Vicente Oltra autor del prólogo y de la selección de artículos  ha visto la luz. Es un recorrido por el Paso literario, humorístico, histórico, familiar e intimista del que recomiendo su lectura.

“Era Alfonso Paso un español con alma de moro y voluntad de alemán. Luchó, amó, padeció, triunfó, fue envidiado y combatido. Saboreó plenamente esa copa de acíbar que es el triunfo en nuestro país. Y hoy en un tremendo mutis, sin una palabra, se ha ido en un final de acto despiadado. No habrá un hombre como él en un siglo del teatro español”

Esto lo escribió Lorenzo López Sancho en el ABC el 11 de julio de 1.978 al día siguiente de su muerte. Y realmente ¡cuánta razón tenía! En parte ese mutis todavía está vigente hoy día. Con Paso ocurre como con otros muchos personajes del arte, la literatura y el teatro olvidados o quizás esperando que alguien encienda una luz en la oscuridad. Eso es por lo que lucha su hija; revindicar y enaltecer la figura de su padre con libros como éste.

La biografía del autor teatral español más prolífico del siglo XX, es un recorrido de oro por las letras, el teatro, el periodismo y hasta por la Historia de América y la Arqueología, rama de la Carrera de Filosofía y Letras de la que fue Premio Extraordinario. Algunos de sus artículos recogidos en el libro rezuman un aire del gran ser humano que fue y del que muchos negaron y hasta combatieron.

El conjunto de su obra además de sus cientos de artículos, supera las 230 obras de teatro de las que estrenó 189 y 9 adaptaciones y ha sido traducido a 30 idiomas. Muchas de ellas se siguen representando fuera de nuestro país y en algunas actuó como actor de su propia obra. En 1.968 tuvo siete obras en cartel en siete teatros de Madrid con funciones tarde y noche y con el cartel no “no hay localidades” durante muchos meses. Su obra “Enseñar a un sinvergüenza” estuvo 25 años seguidos en cartel, siendo la segunda obra más longeva después de “La Ratonera” que lleva más de 60 años en la cartelera de Londres. Sólo tenía “prohibido” estrenar en el Teatro Real ya que había un cartel en la puerta que ponía “Prohibido el paso”, según contaba  Alfredo Marquerie.

Pero me centraré en su amor por El Escorial que lo ha dejado patente y por escrito, muchas veces. Siempre nombraba El Escorial en sus obras y muchas las ambientaba en sus hoteles o en las calles del pueblo del que decía que le gustaba más sus gentes, con las que hablaba a diario, que las propias maravillas del pueblo. En su casa “Los Madriles”, en la que vivió entre los pinos de Abantos,  escribió, acompañado por  su silencio, muchas de sus obras En esta casa de la ladera del monte Abantos compuso su obra “El Escorial cariño mío” una historia de amor que sucede en la habitación de un hotel de El Escorial donde el autor juega con el tiempo. Una sencilla historia tierna y humana.

El libro recoge, con el título “Y además un Monasterio”, un delicioso artículo sobre El Escorial publicado en el Diario ABC en 1.963 que es todo un canto a las bondades de los dos Escoriales, a sus gentes, a sus calles por las “que se cuela el aire como un torrente” y “al efecto casi mágico de escuchar el silencio en los días de invierno” invierno escurialense que el autor defiende rehabilitar y convertirlo en el invernadero de la capital. Al final del artículo escribe que además de sus bondades, El Escorial tiene un Monasterio que mandó construir Felipe II. Y ahí lo deja.

Por el amor de Alfonso Paso al Escorial, el 8 de agosto, a las 19 h se celebrará un homenaje a su figura que tendrá lugar en la Casa de Cultura de San Lorenzo organizado por el Ateneo Escurialense y en el que intervendrán: Rafael Rodrigo Fernández, licenciado en Geografía e Historia por la UAM, Doctor en Historia Contemporánea y escritor y Almudena Paso, hija del autor teatral. Será moderado por el escritor Javier Santamarta del Pozo. Los que amamos El Escorial y disfrutamos con el autor y su obra estaremos allí.

Vuelta la burra al trigo

Aunque no tanto como en la capital, como diría un pueblerino, hace calor en El Escorial. La entrada del verano se ha adelantado unos días después de que alguien nos ha robado la primavera. No me gusta el calor y por lo tanto tampoco el verano. Si además de mi fobia al verano leo y escucho cosas como la que les voy a contar pues entenderán que mi estado anímico no es el más adecuado para escribir aunque lo voy a intentar.

“Vuelta la burra al trigo” “expresión que se usa para expresar el hartazgo y fastidio frente a algo que se repite muchas veces como por ejemplo una opinión, argumento o error, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso incluso repitiéndolo cuando se ha dado por zanjado el asunto“. Y esto, para mí, es lo que está ocurriendo con la exhumación de los restos de Franco y el uso que deba darse al Valle de los Caídos.

Nuestro Presidente ha confirmado en TVE que es voluntad de su Gobierno exhumar los restos de Francisco Franco aunque no haya fecha concreta para hacerlo, argumentando que el Congreso de los Diputados instó al Ejecutivo en 2.017 procediera a sacar los restos y llevarlos a otro lugar. Aunque por supuesto no lo ha reconocido, esta declaración es un guiño más a sus “aliados” en la moción de censura, Podemos y PNV, que así lo han solicitado y a su militancia más a la izquierda. No se si se han dado cuenta que están aplicando en su literalidad la “memoria histórica” pues Franco, no se si lo conocen o lo han olvidado, nunca deseó ser enterrado en la Basílica del Valle de los Caídos. Su última morada debería haber sido el Cementerio del Pardo según sus, no sé si la últimas, voluntades.

Mi opinión sobre este tema es que si su familia y la Iglesia están de acuerdo que lo hagan de una puñetera vez, pero que sepan que la cantinela de los restos de Franco se les acaba. Entonces que harán cuando hayan desaparecido todos los monumentos y recuerdos de Franco; terminado el cambio de nombre de las calles “franquistas”; el traslado de los restos de Franco y metido en la cárcel a todos los apologistas del franquismo, nueva ley mordaza que esta en estudio.

Pero después de todo este sinsentido, al menos para mí después de 82 años, la pregunta siguiente es que hacer con el Valle de los Caídos. Rivera ha planteado convertirlo en un Cementerio de Reconciliación al estilo del de Arlington estadounidense o presentar un proyecto que sea aprobado por consenso de todos los partidos ya que la Guerra Civil nos afecta a todos aunque algunos, muy tocados por ella, la hayamos olvidado. Mi opinión sería dejarlo como está, se exhumen o no los restos de Franco y José Antonio -parece que los del Fundador de la Falange, al ser “caído de la Guerra Civil”, se pretende llevarlos a otro lugar menos prominente dentro de la Basílica-  y convertirlo en un Centro de verdadera reconciliación.

 

Que se termine esta cantinela