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El Escorial está de moda

El Escorial está de moda

Siempre se ha considerado a El Escorial y yo especialmente, la capital de la Sierra.  Siempre he vivido en la Capital. Primero en Madrid capital de España, aunque parece no serlo para todos y ahora en El Escorial, capital de la Sierra. Otros consideran la capital de la Sierra a su terruño o a su pueblo serrano pero si los comparamos con lo que aquí tenemos no hay color. Me figuro que esto mismo dirá todo el mundo de su pueblo y por eso nadie me va a prohibir que lo diga del mío.

El Escorial está de moda. No hay duda que el programa Madrid Directo de Telemadrid que se emitió en directo desde San Lorenzo el día 11 de este mes de julio, fue un programa que parecía pagado ya que no sólo se contaban las bondades de este pueblo sino que se animaba a venir y disfrutar de sus rincones más emblemáticos y hasta de sus bizcotelas y de otras exquisiteces. Fue un éxito de propaganda y publicidad de este municipio presentado por Inmaculada Galván y realmente, a mi parecer, fue un éxito del Ayuntamiento de San Lorenzo. Lo que sí quedó claro es que es un pueblo comprometido con la cultura, con la música, con la poesía y el arte. Cursos de la Universidad Complutense, orquesta de jóvenes músicos en una escuela gratuita en plena naturaleza con jardín y piscina, programación del verano de teatro y música y hasta una ruta en Tuk Tuk un vehículo tailandés, montado en Holanda y traído al Escorial para disfrutar en compañía de una ruta por preciosos lugares desconocidos para muchos.

No hace mucho tiempo alguien hablaba mal de la juventud actual generalizando sobre la falta de valores, de estudios y de pocas ganas de trabajar y muchas de ocio y de botellón. Recuerdo que era en la celebración de una boda y mi mujer entró en la discusión con un lenguaje directo desmintiendo  al que había hecho aquellos comentarios. Puso de ejemplo a nuestros tres hijos de fuertes valores humanos, de sus estudios y sus trabajos desde muy jóvenes. Y se refirió a esa juventud que existe y a la que pertenecen muchos jóvenes, muchos más de los que nos creemos. Y esto viene al caso de que no se puede generalizar sobre la juventud hoy dividida en dos muy distintas. La que quiere cumplir un sueño trabajando o estudiando dirigiendo toda su vida a conseguirlo y la que no tiene sueños, quiere vivir  del aire y sentarse a ver pasar las nubes y de paso la vida, sin otros problema que el hoy. Unos piensan en el hoy como el primer día de su futuro y otros piensan en el hoy como el día anterior a mañana. Gran diferencia.

El ejemplo lo hemos vistos estas últimas semanas con dos jóvenes que han conseguido su sueño y nos han enseñado las grandes virtudes que el trabajo tiene para conseguir lo que se pretende. Una, Marta Verona vecina de La Pizarra en San Lorenzo, ganadora a sus 23 años de la Sexta edición de Master Chef, a la que le falta completar las prácticas en Nutrición y Dietética para construir sus sueños que tiene perfectamente definidos.

La otra Alicia Cao Guarido ganadora del concurso de TVE “Maestros de la Costura” vecina de los Arroyos y que estudió Diseño en la Universidad Complutense en Madrid.

Los primeros 23 años de estas dos jóvenes están llenos de ilusión por llegar al futuro con sus sueños cumplidos. A pesar de los importantes premios recibidos que irán moldeando esa experiencia necesaria para su triunfo definitivo, no se les han subido a la cabeza. Estas dos jóvenes, vecinas del escorial, son un ejemplo de modestia, humildad y trabajo. Dicen tener mucho que aprender para adquirir la experiencia necesaria y llegar al triunfo definitivo en la vida. Y les aseguro que en todas las actividades de la vida y en todos lugares y en especial en El Escorial, existen muchos ejemplos como los de Marta y Alicia y como los últimos éxitos en los deportes de vecinos de nuestros dos pueblos.

De todos los valores humanos tanto individuales como colectivos, es importante que los jóvenes hagan su escala de valores sabiendo como los colocas en la escala y cuales priorizas sobre los demás. A partir de ahí si los cumples tienes el futuro ganado.

José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

Con este título Joaquín Bardavío, escritor y periodista (“Los silencios del Rey”, “Sábado Santo Rojo”, “El Dilema”…)  escribe en  ABC un artículo sobre algo que tenemos olvidado. En la Basílica del Valle dos muertos muy distintos, Francisco Franco y José Antonio Primo de Ribera, están enterrados a pocos metros de distancia. Uno, Franco, es hoy centro de todos todas las decisiones y gestos del nuevo Gobierno para ir haciendo la pelota a sus simpatizantes y socios y el otro José Antonio, abogado, Jefe Nacional de la Falange y primogénito del fundador,  fusilado en noviembre de 1.936, es hoy totalmente olvidado y fuera de estas decisiones y gestos del Gobierno.

Parece que el traslado de los restos de Franco es el gran problema de los españoles. España no tiene más problemas que éste. Los demás están resueltos: la financiación autonómica está arreglada ; la independencia de Cataluña parece encarrilada y los políticos presos ya están cerca de sus familias; los presos de ETA podrán ser visitados por sus familiares mientras los de las víctimas no podrán hacerlo; las pensiones han encontrado la financiación necesaria para que no quiebre el sistema; el problema de la Educación está consensuado: se cargan la asignatura de religión y todo arreglado; la energía baja de precio y el paro y la inflación están controlados; los impuestos van a subir pero no pasa nada porque es para tener un estado del bienestar similar a los países escandinavos y tantos otros problemas que han dejado de existir. Sólo un problema grave acecha a los españoles: sacar los restos de Franco de Cuelgamuros y llevarlos al cementerio del Pardo donde quería ser enterrado. Cuando este problema, que está afectando gravemente a los españoles, se resuelva, España será un paraíso idílico, un país de cuento sin problemas graves que nos aquejen. Se acerca el 18 de julio y el Gobierno está conjurado con sus socios de moción de censura a que en esa fecha el gran problema que tienen los españoles, quede resuelto con nocturnidad y sin acuerdo con la familia ni con la Iglesia. Parece que Patrimonio ya está preparando el traslado.

Ahora falta saber que decidirán hacer con la Basílica, con la Hospedería, con las voces blancas de la Escolanía, con la tumba de José Antonio y con el gran conjunto del Valle de los Caídos. No creo que se les ocurra convertirlo en un centro comercial o supermercado como quisieron hacer con la Catedral de Barcelona. Lo digo porque entre los dos Escoriales tenemos ocho o nueve grandes superficies que se me antojan suficientes para la población existente.

Aunque no lo digan, y lo sé porque vivo en El Escorial, mucha gente viene al Valle para ver la tumba de Franco y conocer el panteón “que se construyó”. (leer  “Vamos a contar mentiras” en este blog). Nadie dice que viene a conocer la tumba de José Antonio. Parece como siguiera enterrado en Alicante de donde lo trajeron al Escorial, durante 10 días de marcha nocturna, “tras recorrer los 450 kilómetros que separan ambos poblaciones”. Después desde El Escorial sería llevado al Valle con un cortejo similar de antorchas y centurias falangistas. Allí junto a la tumba de Franco reposan sus restos desde 1.959.

¿Qué pasará con él? porque sólo interesa trasladar los restos de Franco. Parece que los restos de José Antonio los colocarán en un lugar no preeminente de la Basílica, de poco relieve para, que aunque como dicen fue un “caído en la Guerra Civil”, no darle ninguna relevancia. No me extrañaría que también lo trasladaran por si lo que queda de la Falange se la arma al Gobierno.

 

Y así todo arreglado. España será una balsa de aceite sin problemas graves cuando se trasladen los restos del General y se convierta el Valle en un paraíso de Reconciliación o en un Centro de lo que se les ocurra. Pero eso sí con un simple decreto y sin consultar a los demás.

La habitación 107

La Habitación 107

Leyendo “Los Pasos Perdidos” recopilación de artículos escritos por Alfonso Paso, me encuentro con el titulado “La vida de hotel” que comienza: “A mí me encanta la vida de hotel”. Les aseguro que uno de los primeros deseos de encauzar mi vida era la de ser director de un hotel de lujo y vivir en él. Luego todos los renglones se torcieron y me dediqué a estudiar Arquitectura, pero tengo que reconocer que, a mí también, me encanta la vida de hotel.

A medida que leía el artículo iban apareciendo ante mí personas que he conocido que han vivido temporalmente o de forma definitiva en un hotel. Algunos que tenían una habitación de hotel reservada todo el año para hospedarse en los viajes o vivir temporadas o políticos con habitaciones reservadas todo el año para sus viajes al Parlamento para arreglar España; Juan Antonio Samaranch durante muchos años vivió en un hotel de Lausana sede del Comité Olímpico Internacional del que era Presidente y anteriormente tenía alquilada una suite en el Hotel Palace con el armario completo para sus estancias en Madrid. Julio Camba también vivió muchos años en el Hotel Palace en cuya memoria le está dedicado un salón donde organizaba sus tertulias. Ava Gardner pasó mucho tiempo hospedada creo que en el mismo hotel, en su divertida y amorosa vida en Madrid.  El director durante muchos años del Hotel Don Pepe de Marbella, buen amigo mío, vivía en el propio hotel con su mujer y sus hijos. Fui testigo de que un camarero a las ocho de la tarde llamó al timbre del apartamento donde nos encontrábamos y preguntó que deseaban para cenar esa noche. Eso es un detalle de la vida de hotel. Algo se removió en mis adentros. Recuerdo a la simpar Amparito Hernández que pasaba los meses de verano el Hotel Victoria de San Lorenzo, como lo hacían muchos matrimonios y hasta algunas familias completas. La lista sería muy extensa pero como muestra….

Algunos no soportan la vida de hotel porque echan de menos su mesa camilla y su vida familiar y no disfrutan con la soledad de la habitación de hotel que les llena de tristeza. Cuando se echa de menos algo siempre puedes aferrarte a nuevas cosas que seguro que, cuando te falten, las echarás de menos al cabo del tiempo. Poco a poco vas convirtiendo tu habitación en tu propio hogar, en tu salón de lectura, en tu propia biblioteca y a veces en tu nido de amor. “El hogar lo hace uno mismo. Lo lleva cada uno dentro de sí” escribe Paso. El timbre o el teléfono son el mayordomo de los huéspedes del hotel. Te preguntan qué deseas y en poco tiempo lo recibes servido por un camarero o por la camarera de piso. Sin más problema. Eso debe gustar a todos pero no todos pueden conseguirlo. Pasar unos días en un hotel es posible en todas las economías, pero vivir en él no es posible para la mayoría de los mortales. Cuando te has acostumbrado a lo que se llama “buena vida” o a la vida de hotel, tienes que coger el AVE o el avión y volver a la cruda realidad. Esto no le ocurre al que vive en un hotel.

Un ejemplo es el del huésped de la habitación 107 del hotel Reina Victoria o simplemente el hotel Victoria de San Lorenzo del Escorial. En esta habitación vivió durante 18 años José López Rubio que fue guionista, director de cine, historiador del teatro, académico y humorista de la generación del 27. Era un hombre, me cuentan, muy sibarita. Luis, el maître, le preparaba los higos chumbos que le mandaban desde algún lugar caribeño. Vivió en México en 1.938 trabajando como guionista como lo hizo al año siguiente en Cuba para volver a España en 1.940.

Me cuenta una persona que trabajó en el Hotel, que era una persona de gran vida interior que la exteriorizaba poco. Parecía que tenía un periscopio con el que revisaba todo a su alrededor. No era una persona locuaz aunque a veces participaba en la tertulia que en el hotel se celebraba y vivía, al menos a la vista de todos, muy feliz en el Hotel. Desayunaba en su habitación y comía siempre en la mesa 7. Tenía gustos mexicanos en la comida que le traían de México amigos suyos y se las preparaban en el hotel. Era bebedor empedernido pero de agua Solán de Cabras que le traía el propio Luis Weuthey dueño del hotel.

Parece en esa habitación 107 la música y la cultura no tenían cabida pues no entraban más libros, periódicos ni discos que hacía que la limpieza fuera complicada dada la cantidad de papel y música enlatada que allí guardaba. Había convertido, él mismo, la habitación 107 en su casa y la llevaba dentro de sí, como escribió Paso.

La envidia, que nunca es sana, me corroe.

Los pasos perdidos de Alfonso Paso

Los pasos perdidos de Alfonso Paso

Pasar un rato agradable tomando café en el Miranda; recibir el regalo de un libro; hablar con la hija de un personaje excepcional, no valorado como se merece; conocer a un padre y el amor por su hija y conocer a una hija y su amor sin fisuras por su padre, eso es lo que me acaba de pasar. Conocer a Almudena hija del dramaturgo Alfonso Paso y conocer la calidad humana de su padre ha sido de esas cosas buenas que ocurren de vez en cuando y que la vida te regala. El libro, “LOS PASOS PERDIDOS”,  es una recopilación de artículos de prensa escritos por Alfonso Paso durante su trayectoria de periodista que  por iniciativa de su hija Almudena y de Juan Vicente Oltra autor del prólogo y de la selección de artículos  ha visto la luz. Es un recorrido por el Paso literario, humorístico, histórico, familiar e intimista del que recomiendo su lectura.

“Era Alfonso Paso un español con alma de moro y voluntad de alemán. Luchó, amó, padeció, triunfó, fue envidiado y combatido. Saboreó plenamente esa copa de acíbar que es el triunfo en nuestro país. Y hoy en un tremendo mutis, sin una palabra, se ha ido en un final de acto despiadado. No habrá un hombre como él en un siglo del teatro español”

Esto lo escribió Lorenzo López Sancho en el ABC el 11 de julio de 1.978 al día siguiente de su muerte. Y realmente ¡cuánta razón tenía! En parte ese mutis todavía está vigente hoy día. Con Paso ocurre como con otros muchos personajes del arte, la literatura y el teatro olvidados o quizás esperando que alguien encienda una luz en la oscuridad. Eso es por lo que lucha su hija; revindicar y enaltecer la figura de su padre con libros como éste.

La biografía del autor teatral español más prolífico del siglo XX, es un recorrido de oro por las letras, el teatro, el periodismo y hasta por la Historia de América y la Arqueología, rama de la Carrera de Filosofía y Letras de la que fue Premio Extraordinario. Algunos de sus artículos recogidos en el libro rezuman un aire del gran ser humano que fue y del que muchos negaron y hasta combatieron.

El conjunto de su obra además de sus cientos de artículos, supera las 230 obras de teatro de las que estrenó 189 y 9 adaptaciones y ha sido traducido a 30 idiomas. Muchas de ellas se siguen representando fuera de nuestro país y en algunas actuó como actor de su propia obra. En 1.968 tuvo siete obras en cartel en siete teatros de Madrid con funciones tarde y noche y con el cartel no “no hay localidades” durante muchos meses. Su obra “Enseñar a un sinvergüenza” estuvo 25 años seguidos en cartel, siendo la segunda obra más longeva después de “La Ratonera” que lleva más de 60 años en la cartelera de Londres. Sólo tenía “prohibido” estrenar en el Teatro Real ya que había un cartel en la puerta que ponía “Prohibido el paso”, según contaba  Alfredo Marquerie.

Pero me centraré en su amor por El Escorial que lo ha dejado patente y por escrito, muchas veces. Siempre nombraba El Escorial en sus obras y muchas las ambientaba en sus hoteles o en las calles del pueblo del que decía que le gustaba más sus gentes, con las que hablaba a diario, que las propias maravillas del pueblo. En su casa “Los Madriles”, en la que vivió entre los pinos de Abantos,  escribió, acompañado por  su silencio, muchas de sus obras En esta casa de la ladera del monte Abantos compuso su obra “El Escorial cariño mío” una historia de amor que sucede en la habitación de un hotel de El Escorial donde el autor juega con el tiempo. Una sencilla historia tierna y humana.

El libro recoge, con el título “Y además un Monasterio”, un delicioso artículo sobre El Escorial publicado en el Diario ABC en 1.963 que es todo un canto a las bondades de los dos Escoriales, a sus gentes, a sus calles por las “que se cuela el aire como un torrente” y “al efecto casi mágico de escuchar el silencio en los días de invierno” invierno escurialense que el autor defiende rehabilitar y convertirlo en el invernadero de la capital. Al final del artículo escribe que además de sus bondades, El Escorial tiene un Monasterio que mandó construir Felipe II. Y ahí lo deja.

Por el amor de Alfonso Paso al Escorial, el 8 de agosto, a las 19 h se celebrará un homenaje a su figura que tendrá lugar en la Casa de Cultura de San Lorenzo organizado por el Ateneo Escurialense y en el que intervendrán: Rafael Rodrigo Fernández, licenciado en Geografía e Historia y escritor y Almudena Paso, hija del autor teatral. Será moderado por el escritor Javier Santamarta del Pozo. Los que amamos El Escorial y disfrutamos con el autor y su obra estaremos allí.

Vuelta la burra al trigo

Aunque no tanto como en la capital, como diría un pueblerino, hace calor en El Escorial. La entrada del verano se ha adelantado unos días después de que alguien nos ha robado la primavera. No me gusta el calor y por lo tanto tampoco el verano. Si además de mi fobia al verano leo y escucho cosas como la que les voy a contar pues entenderán que mi estado anímico no es el más adecuado para escribir aunque lo voy a intentar.

“Vuelta la burra al trigo” “expresión que se usa para expresar el hartazgo y fastidio frente a algo que se repite muchas veces como por ejemplo una opinión, argumento o error, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso incluso repitiéndolo cuando se ha dado por zanjado el asunto“. Y esto, para mí, es lo que está ocurriendo con la exhumación de los restos de Franco y el uso que deba darse al Valle de los Caídos.

Nuestro Presidente ha confirmado en TVE que es voluntad de su Gobierno exhumar los restos de Francisco Franco aunque no haya fecha concreta para hacerlo, argumentando que el Congreso de los Diputados instó al Ejecutivo en 2.017 procediera a sacar los restos y llevarlos a otro lugar. Aunque por supuesto no lo ha reconocido, esta declaración es un guiño más a sus “aliados” en la moción de censura, Podemos y PNV, que así lo han solicitado y a su militancia más a la izquierda. No se si se han dado cuenta que están aplicando en su literalidad la “memoria histórica” pues Franco, no se si lo conocen o lo han olvidado, nunca deseó ser enterrado en la Basílica del Valle de los Caídos. Su última morada debería haber sido el Cementerio del Pardo según sus, no sé si la últimas, voluntades.

Mi opinión sobre este tema es que si su familia y la Iglesia están de acuerdo que lo hagan de una puñetera vez, pero que sepan que la cantinela de los restos de Franco se les acaba. Entonces que harán cuando hayan desaparecido todos los monumentos y recuerdos de Franco; terminado el cambio de nombre de las calles “franquistas”; el traslado de los restos de Franco y metido en la cárcel a todos los apologistas del franquismo, nueva ley mordaza que esta en estudio.

Pero después de todo este sinsentido, al menos para mí después de 82 años, la pregunta siguiente es que hacer con el Valle de los Caídos. Rivera ha planteado convertirlo en un Cementerio de Reconciliación al estilo del de Arlington estadounidense o presentar un proyecto que sea aprobado por consenso de todos los partidos ya que la Guerra Civil nos afecta a todos aunque algunos, muy tocados por ella, la hayamos olvidado. Mi opinión sería dejarlo como está, se exhumen o no los restos de Franco y José Antonio -parece que los del Fundador de la Falange, al ser “caído de la Guerra Civil”, se pretende llevarlos a otro lugar menos prominente dentro de la Basílica-  y convertirlo en un Centro de verdadera reconciliación.

 

Que se termine esta cantinela

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Gracias a números antiguos del desaparecido periódico Veleta y a Vicente Rosado que me los ha facilitado, he pasado una tarde entretenida leyendo lo que era El Escorial por aquellos años 50 y de paso disfruté con los anuncios que el Semanario recogía en sus páginas. He hecho un recorrido casi virtual por lo que fue el Escorial desde el punto de vista de sus locales de negocio y anuncios en la prensa local. Con algunos esbozaba una pequeña sonrisa, con otros volvían los recuerdos del invernadero y por qué no en algunos, un gesto de tristeza. Dicen que poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces. Y eso es lo que pretendo hacer. Muchos de estos anuncios formaron parte del periódico durante los años que estuvo en circulación en sus dos épocas de existencia y muchos son y han sido parte importante de nuestro pueblo.

El anuncio es un soporte de breve duración que trasmite un mensaje para promocionar algo, un local, un producto o a alguien en particular que quiere publicitar sus servicios. Su técnica expresiva visual o su mensaje han variado a lo largo del tiempo y de los medios. Y así vemos como lo hacían los anunciantes del Veleta en aquellos años.

La Pastelería La Violeta Imperial se anunciaba desde Floridablanca 18, primer local que después cambiaría por la Plaza de la Ánimas y la calle Juan Leyva. El Hotel Felipe II, cuando lo era, anunciaba los Te-Bailes de las tardes del domingo donde el maestro Ramalli deleitaba con su violín y acompañaba con su pequeña orquesta las tardes veraniegas sanlorentinas. El Parque en el que vivimos las fiestas y verbenas más divertidas de los veraneos escurialenses, publicaba a toda página la Gran Verbena del Carmen de 1.955 en la que se despedía a la Regidora del verano anterior, la simpática Sisa Escriña. La Fiesta sería amenizada por grandes artistas. El Parque anunciaba a bombo y platillo el 17 de Agosto de 1.952 la actuación de Juanito Valderrama “después de su triunfal jira por el Sur de Francia” escrito gira a toda página con “j”. Y también en este precioso local del Parque se anunciaba la Rosa del Azafrán en la que “distinguidas señoritas de la Colonia Veraniega interpretarán el Coro de las Espigadoras”.

Bares y restaurantes como el Pasaje “Pimentel”; Alaska “la terraza más fresca del Escorial”; Manjarín “para comer barato”; el Bar del Seminario, Zarco, hoy levantado y funcionando otra vez; el Columba que “se acredita por sí mismo”; El Batán con “Piscina de agua corriente”; Bar Madrileño antigua Casa Arturo con “mariscos fresquísimos”. La Piscina El Club Prado Tornero en la Villa se anunciaba “con un servicio de autobuses directo desde los Soportales; con Bar Americano, tenis, bolera, ping pong y Sala de Fiestas”.

¿Os acordáis de los Almacenes Prada? Se anunciaban como almacenes con “tejidos selectos, mercería y géneros de punto. Muebles, camas y somiers”. Todo un gran almacén en la calle Joaquín Costa, 8 y teléfono 285. En el mismo anunciaba Tejidos El Siglo en General Sanjurjo, 16. “Señora: sus medias y lanas para labores únicamente en El Globo y Nuevos Almacenes” y otro: Romito: loza, cristal y artículos de limpieza ¡Hay botijos finos de mesa! Grandioso y directo anuncio para comprar botijos.

Algo hoy desaparecido pero muy útil en aquellos años y así lo anunciaba Herranz: “Facture sus mercancías y equipajes por este servicio de interés para todos los usuarios del ferrocarril”.

En Veleta se anunciaban: José EstevezCantero”; La JoyaPerfumería y Bisutería”; Papelería Los Soportales (todavía en mi memoria las dos creo hermanas que la gestionaban). Pastelería Claudio González; el Hotel Jardín; La Viuda de Clemente Jorge-Carpintería y Ebanistería; Martín ArroyoEl Palacio de la Radio y la Electricidad” que además anunciaba “Camas de todas clases” en General Sanjurjo, 33; La Oficina hoy dando comidas. El Chalet de Mariquita Pérez objetos para regalos en Floridablanca.

“Vivirá como tal si se hospeda en la Residencia Príncipe. Recomendado para las personas de buen gusto”. Asiduos los estudiantes, con posibles, de la María Cristina. La gran Escuela de equitación de Avelino que junto a la puerta de la Herrería alquilaba y daba clase de monta y de doma.

Seguiré recordando porque puedes cerrar los ojos a la realidad pero no a los recuerdos.

 

Tertulias

Tertulias

Alguna vez he escrito de las tertulias de los antiguos cafés, ya desaparecidos, cosa que siempre me apasionó. Lo digo en pretérito porque muchos cafés y con ellos sus tertulias han ido desapareciendo, al menos, en su concepción. A finales del XIX y principios del XX no existía café sin tertulia ni tertulia sin escritor o artista que la formara. La tertulia era consustancial con la vida cafetera. El frío en las casas de muchos artistas y bohemios ayudaba a vivir estas tertulias que se prolongaban hasta bien entrada la madrugada madrileña celebrándose en estos locales que estaban mejor preparados para las frías noches capitalinas. Aquellas tertulias del café de Venecia; Café de la Montaña (Puerta del Sol), Lisboa, Suizo, Cervecería Alemana (plaza Santa Ana) taurina con Luis Miguel, Antiguo Café del Pombo (Gómez de la Serna), Colonial, Comercial, La Fontana de Oro, Fonda de San Sebastián…y tantas hoy desaparecidas.

Tertulia del Café Pombo con Gómez de la Serna

Las tertulias mías en Madrid siempre han sido de cuerpo presente ante la barra de un bar. Son tertulias diferentes que no cumplen los cánones de lo que se define como tertulia pero que tienen su encanto. Muchas han sido pero recuerdo una en el desaparecido Embassy de la calle Ayala a la hora del aperitivo que en Madrid se define como entre 13,30 y las 15,30h. La gente se iba adhiriendo a medida que sus trabajos iban cumpliendo, hasta ocupar prácticamente la barra entera. Recuerdo que a ella se iban agregando un conde ruso, elegante y culto personaje; un antiguo fundador de muchos populares diarios y revistas; un editor de una revista de mucho fondo político; un amigo que jugó conmigo al hockey sobre hierba en el Club de Campo y un variopinto grupo de tertulianos del cóctel de champán.

Recuerdo una en el Café Gijón que reunía a actores de cine (Álvaro de Luna el Algarrobo y Manuel Alexandre entre otros) y algún que otro adherido, a la hora del café y del puro. Reunidos en la primera mesa junto a la entrada y al cerillero Alfonso que les escuchaba sin entrar en sus cosas a pesar de ser amigo y a veces “prestamista” de alguno de ellos. Cerillero y anarquista como reza la placa que escribió Arturo Pérez Reverte y que está colocada donde vio pasar la vida. Yo también veía la vida pasar pero en mi caso tomando café y copa en la barra desde donde escuchaba, a veces, los fuertes contrastes de pareceres de los tertulianos.

Aquí en el Escorial existieron y alguna existe, muchas tertulias que se conocían por el nombre del local donde se celebraban: la del Miranda generalmente con partida de mus o dominó incluida; la mañanera al aperitivo del Hotel Victoria con abogados, periodistas, escritores, médicos y algún taurino; las tertulia con el pretencioso nombre de los Jardines de Bolonia, con comilona incluida en casa de Polilla; las del Casino, creo que hoy cerrado, con partida incluida; la del Plantel, creo que los miércoles por la noche, de un grupo de pintores capitaneados por José Alcázar y el doctor Robles que cambió la bata blanca de médico por la bata blanca de pintor algo más sucia por restos del color; las actuales del Croché, el Ateneo escurialense….

Yo he participado en algunas de ellas pero para mí las mejores eran delante de la barra como a las que asistía en Madrid. Recuerdo las Pimentel, las del Cano, las del Miranda, las del Plantel o Subiendo al Cielo, en el Keeper actual, en la Villa y tantas otras en las que he pasado grandes y divertidos momentos hasta que un pequeño problema me ha apartado de ellas, al menos por ahora. He querido recordar aquí una muy especial para mí por la gente que a ella asistía. Llegaba yo antes que los demás a la pequeña barra del Charolés, hoy creo que inexistente, con lo que aplicando la ley de la taberna, que aquí como en muchos sitios se practica, casi siempre me tocaba empezar invitando uno a uno a los que iban apareciendo. Como mi economía no era boyante tuve que retrasar un poco mi llegada para poder llegar a fin de mes. Era una tertulia matinal a la hora del aperitivo y por allí pasaron grandes amigos del pueblo y veraneantes. Todo se comentaba y de allí salíamos con las pilas cargadas para seguir en nuestras ocupaciones. No quisiera dar nombres por las seguro ausencias que mi memoria produciría pero fueron momentos muy agradables que se han quedado guardados en mi invernadero de las alegrías pasadas. ¿Será verdad que tiempos pasados fueron mejores?

 

 

El kiosco de Prensa

El kiosco de Prensa                                                            

La prensa escrita empieza a masificarse y popularizarse y pasa de la venta ambulante con el vendedor voceando la cabecera y los titulares de las principales noticias, al nacimiento de los kioscos que con el paso de los tiempos se han ido modificando hasta su actual concepción que se presentan como pequeños “súper” donde se vende casi de todo.

Fui a comprar el periódico como la hago todas las mañanas. Era la fiesta de San Bernabé en la Villa y todo, excepto los “chinos”, los bares y la farmacia de guardia, permanecían cerrados festejando a su patrón. Esa pura acción casi mecánica que realizo todos los días, me hizo pensar. Allí el kiosco estaba abierto en un día de fiesta y allí permanece como una farmacia de guardia más, muchas horas abierto en beneficio de los lectores de prensa y revistas, “farmacia” que utiliza medicinas en letra impresa para los que se acercan a encontrar alivio a su necesidad de conocimiento de la actualidad. Sólo tres días al año no se publica prensa: el Sábado Santo, el día de Navidad y el día 1 de enero. Esos son los tres días de fiesta de un kiosco profesional y comprometido con sus clientes. No sé si seguirá pero en la calle Maldonado de Madrid ha existido un kiosco 24h como muchas de las actuales farmacias.

En mis recuerdos quedó aquel día que no podía dormir. Tras horas intentándolo llegaron las siete de la mañana y, decidí, aunque chispeaba, arreglarme y lanzarme a la calle. Tras dar una vuelta en coche analizando lo que ocurre en el pueblo a estas horas de la mañana, decido tomar un café en la estación y comprar el periódico si el kiosco de Carlos estuviera abierto. Y allí estaba ordenando los fardos de papel de prensa y revistas que acababa de llegar y pude entretenerme un buen rato hasta que mi estado por  no dormir comenzó a estabilizarse.

Leo en Facebook, noticia y fotos publicadas por Jesús Ayuso, que el kiosco de la plaza de los Jardincillos ha cerrado el 30 de abril después de 74 años de venta de revistas y prensa y pasar por él nada menos que tres generaciones. Iniciada su actividad en 1.944 por Manuel Gómez es continuada por Manuela García “Manolita” que jubilada se lo deja a su hija Silvia que lo ha gestionado hasta su cierre. La bonita plaza de San Lorenzo pierde a uno de sus referentes más importantes y seguro que a mucha gente le embargará la tristeza cuando lo vea cerrado aunque seguro que alguien vendrá para no dejar huérfanos de letra impresa y fotos del corazón a los muchos que se acercaban por este kiosco. Su vecino Crispín, personaje arlequinesco de “Los intereses creados” obra teatral de Don Jacinto Benavente, sentirá su marcha después de tantos años juntos viendo pasar la vida en letra impresa.

Manuela García y Silva de Castro en el kiosco de la plaza

Como escribió José Guirado con este motivo “ir a por el periódico no suponía una mera transacción comercial sino un acto social de amistad” .

El kiosco de prensa resulta accesible a todas las personas con independencia del estrato social al que pertenezca y cumple una cierta “relación interpersonal”. Las personas que acuden al kiosco saludan al propietario o a otros vecinos que hacen la misma actividad que nosotros e intercambian noticias, el resultado de su equipo o la meteorología reinante, dando soporte a la vida pública de la zona, del pueblo o la ciudad de residencia. El kiosco está cubierto de historia urbana y es canal de comunicación de muchos que van conformando la vida a diario.

Muchas cosas se pueden contar de los kioscos de prensa pero para mí la más importante es que nos hacen más amable y entretenida esta nuestra complicada vida que nos hemos dado para vivir.

 

 

Vamos a contar mentiras (II)

Vamos a contar mentiras (II)

Juan de Abalos, escultor del Valle, por su amistad con Franco

Otra falsedad difundida, intenta involucrar a Juan de Ábalos con el Régimen de Franco. Nada más lejos de la realidad. El gran escultor Juan de Ábalos, nacido en Mérida, autor de las figuras de los cuatro Evangelistas y de la Piedad con Jesús en sus brazos, era republicano de izquierdas que con pocos años se afilió al PSOE con carnet nº 7 de su ciudad y luchó en el bando republicano en la Guerra Civil. Se incorpora al ejército nacional en 1.938 y cae herido gravemente en Jaén. Acusado en 1.940 de colaborador con actividades culturales republicanas, se le incoa expediente de depuración. En 1.942 se publica en el B.O.E su expediente de depuración en virtud de una hipotética afiliación al PSOE de Mérida.

Elegido por concurso para realizar las monumentales obras escultóricas del Valle, Franco no lo impidió, a pesar de sus antecedentes políticos, no por amistad sino por reconocimiento a su obra artística. El mismo escultor dijo que en su equipo no había “esclavos” y que “fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos”.

El monumento no se proyectó como sepultura de Franco

Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio del Pardo y nunca decidió ser enterrado en el Valle ni nunca se lo planteó a los arquitectos. Fue su familia y el entonces príncipe Juan Carlos los que decidieron que su cuerpo descansara en la Básílica en una tumba que tuvo que realizarse en pocos días una vez fallecido. Es el futuro Rey quién ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica. Según parece el primer documento firmado por D. Juan Carlos fue el del traslado del cuerpo de Franco al enterramiento de la Basílica del Valle.

Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo como los Inválidos para Napoleón.“Las obras para acondicionar su tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estado el dictador irremediablemente enfermo” según publicó Victoria Prego.

Franco nunca pensó en que le enterraran bajo el Cristo del altar de la Basílica. No quería ir “ni vivo ni muerto” por las broncas de los falangistas decía.

La talla de madera del precioso Cristo que preside el altar mayor, obra del escultor Beobide, tiene una pequeña historia. El Cristo entra en la leyenda y empiezan a circular historias para salvar la cara del autor de la talla, vasco como el pintor Zuluaga que fue quien engañó al escultor para realizarla.