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El Jardín de Felipe II o Paseo de Terreros

El Jardín de Felipe II o Paseo de Terreros

Víspera de la Romería. Mucha gente en la calle, algunos con el sueño de la leventada del Rosario de la Aurora todavía pegado. Había subido a San Lorenzo dispuesto a hacer un recorrido de mis Romerías gracias a sus carteles expuestos en la Casa de la Cultura una exposición que recogía todos los carteles que desde 1.945 hasta el actual de 2.018 han sido.

Como el aperitivo no me esperaba decido bajar a Terreros, hoy Jardín de Felipe II a dar mi paseo matinal para no defraudar a mi doctora que se ha empeñado en que adelgace. Y allí empiezo a entrar en un estado de tristeza “casi catatónico”, que sólo lo podía compartir, ante la falta de personal, con la escultura de Felipe II. Su cara de aburrido y el estado mohoso y sucio de su vestimenta pétrea, sentado todo el día sin ver a nadie me traslada, al mirarle, a un estado de tristeza sólo comparable con pasar una tarde en casa jugando a la canasta. De vez en cuando el Rey Prudente mira al pinsapo que emerge por encima de techo del Auditorio que los ecologistas exigieron conservar pero con la incoherencia de no protestar por la gran cantidad de maderas nobles que se utilizaron en el interior de la obra. La razón de mi tristeza no es más que estar en un espacio vacío como es el Jardín de Terreros, con la sola presencia de una ex ministra de Felipe González, muy querida en El Escorial cuyas montañas bien conoce y que en este caso pasea andando de forma rápida para cultivar su estado físico, que por cierto es magnífico. Lo demás vacío. Ni gente, ni perros ni mayores jugando a la petanca o haciendo gimnasia en los aparatos que, en una zona del Jardín existe para estos usos. El Jardín está triste, ¿Qué tendrá el Jardín?

A la vista de la poca vida que pueda animar a mis ojos me refugio en mis recuerdos y en un recorrido por los elementos arquitectónicos que conforman el espacio. La tristeza anímica que me produce ese espacio vacío se torna en alegría cuando empecé a sacar mis recuerdos del invernadero y empezaron a fluir las alegrías pasadas.

Recuerdos muchos. Música en su Kiosco ya desaparecido hace muchos años; bolera de hormigón; las Fiestas patronales tenían allí su centro de feriantes y atracciones; concursos de albañilería, donde los buenos maestros que El Escorial trajo al mundo, hacían maravillas con el ladrillo; verbenas populares y un restaurante, Menchis, en una carpa con buena comida y buen precio que daba mucha vida a Terreros. “Recordé muchas noches con amigos sentados en la piedra y apoyado en la verja que separa el magnífico mirador, inventando lo que hoy llaman el botellón y mientras algunos jugaba a los enamorados con la luna de agosto como testigo”. Esto que escribí hace algunos años sobre este mismo tema me ha vuelto a la memoria al hacer recuento de mis recuerdos de este espacio.

Hoy nada de todo esto ha conseguido sobrevivir a los tiempos. Se realiza un proyecto por Víctor López Cotelo “dentro del denominado “Plan de remodelación de espacios libres urbanos entorno del Monasterio del Escorial”. Se trataba de recuperarlo como zona de esparcimiento y paseo próximo al Monasterio aprovechando la necesidad de aportar una cubrición digna al aparcamiento subterráneo recientemente construido”. Es una pena, pero para mí es un espacio que parece no terminado, una zona no acorde con lo que le rodea y menos ahora como gran vestíbulo de entrada, al “Gallardonazo” o Auditorio de San Lorenzo. Limitado por la Segunda Casa de Infantes-Euroforum, un pabellón de uso cultural y administrativo o casi en ruina, por la fachada posterior del Hotel Victoria y lo que era la preciosa vista de la “vega” de San Lorenzo hoy perdida por las construcciones y el Auditorio.

Sólo los jueves parece que renace y se convierte en mercadillo que aquí se mantiene desde hace años. Algo habría que hacer con este espacio para darle la vida que en algunos momentos tuvo.

Algunas fotos de su estado actual el día de autos que corroboran lo que he escrito.

      

           

        

      

A quien corresponda

 

Estimado Quien Corresponda:

No suelo quejarme de los problemas que afectan a los vecinos ni de lo mal que, a veces, hacen los representantes del pueblo en los ayuntamientos. Pero en este caso no tengo más remedio que dirigirme a quien corresponda para denunciar algo mal diseñado y que sufren todos los días los que por allí circulamos. Es cierto que siempre nos quejamos de lo que se hace mal y casi nunca reconocemos el trabajo bien hecho, que es mucho y que no solemos valorar como lo merece.

Siempre, desde hace mucho tiempo, hemos llamado a la plaza de la Virgen de Gracia en San Lorenzo como “El laberinto” por el mal diseño de su circulación y los problemas que se crean. Me da la impresión que aquí en la Villa han tenido algo de envidia y han decidido crear otro Laberinto en la reforma que se ha llevado a cabo con motivo de la circulación de entradas y salidas a la nueva urbanización del Ensanche.

Es moda, Madrid lo están sufriendo de manera intensa, la idea de dar más espacio al peatón y restringir el paso de vehículos, algo que no comparto en la forma que se está llevando a cabo. Se amplían las aceras para dar más espacio al peatón y lo que se consigue es quitárselo pues su nuevo espacio se llenan de terrazas de bares y cafeterías. Lo mismo ocurre con las calles peatonales de las que en San Lorenzo tenemos un buen ejemplo. En muchas calles que se han ampliado las aceras no circula nadie como en el caso que comentamos. En la zona de la Avda. de Felipe II frente a la Gasolinera se han ampliado las aceras y les aseguro que no circula casi nadie, ni nadie  se sienta a la sombra de los nuevos bancos  porque los árboles están recién plantados y esperan la madurez para regalar su sombra.

La zona se ha llenado de semáforos mal puestos y muy mal sincronizados. Cuando uno se pone en verde el siguiente se pone en rojo. Antes no había problemas en esta zona hoy no es el día que se forman largas colas por la complicación de los semáforos y de tanto giro de entrada y salida a la urbanización del Ensanche.

Creo que hay soluciones pero no seré yo quien las plantee porque técnicos especialistas “haberlos ailos”. Me figuro que Quien Corresponda sabrá del problema que se ha creado y también que tendrá alguna solución para mejorar la situación. Es mi sola opinión y espero que a Quien Corresponda no le moleste esta apreciación mía del Laberinto que se ha creado en esa zona. Si no está de acuerdo con lo anteriormente expresado, le ruego que lo olvide y perdone mi atrevimiento.

 

Atentamente le saluda,

Luis Cervera Vera y el CESHER

Luis Cervera Vera y el CESHER

Hay edificios emblemáticos en San Lorenzo, algunos que ya hemos comentado, cercanos a la ruina total, descuidados o sin terminar su rehabilitación y reforma. Este es el caso del antiguo edificio del Cuartel de Voluntarios e Inválidos, edificio de siglo XVIII de la calle de las Pozas nº3, de propiedad municipal que tras pasar por diversos usos como cárcel, local del Hogar del Pensionista, Centro de Día de la Seguridad Social….. que se decidió convertirlo en sede del Centro de Estudios Herrerianos (CESHER). La idea era dedicar el edifico a uso cultural que tuviera a la docencia y la investigación de la arquitectura herreriana como eje y centro del mismo. El Centro Herreriano nace con una intención didáctica que pretendía explicar al visitante el concepto de la arquitectura herreriana con ejemplos de sus obras, programa de exposiciones, edición de publicaciones y “promotor y organizador de actividades relacionadas con enseñanzas especializadas en la Historia de la Arquitectura

Para ello desde su creación, hoy en el olvido, contó con el Legado del arquitecto e historiador Luis Cervera Vera, un fondo documental y bibliográfico cedido por los hijos y herederos del arquitecto, que contiene los frutos de su dedicación al estudio de la obra del arquitecto cántabro Juan de Herrera.

Luis Cervera Vera, asiduo escurialense, era doctor arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, Licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad de Madrid y Diplomado Técnico Urbanista por el Instituto de Estudios de Administración Local. Fue miembro de numerosas instituciones académicas, entre ellas la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1976, y desempeñó varios cargos oficiales, como Arquitecto al Servicio de la Hacienda Pública o Arquitecto Conservador del Ministerio de Hacienda y de Monumentos Nacionales.

Fue la de conservación y restauración de monumentos nacionales la actividad más relevante de Luis Cervera a la que dedicó veintisiete años de su vida, entre las que destacan: la Plaza Mayor de Arévalo (Ávila) o la Plaza Ducal de Lerma (Burgos),  La Catedral de Astorga o la de Valladolid.

Participó como asesor o académico de número o de honor en todo tipo de Instituciones y Academias de Bellas Artes. Gran bibliófilo consiguió reunir a lo largo de su vida una inmensa biblioteca de tratados de arquitectura. De su inmensa obra escrita, 231publicaciones de libros y artículos, es curioso conocer que el primer texto impreso en 1.943 fue sobre la Iglesia de San Bernabé, Iglesia parroquial de la muy leal Villa del Escorial y su primer libro “Las Estampas y el Sumario de El Escorial por Juan de Herrera” que con su obra póstuma “La Fresneda. Lugar de Felipe II en el entorno del Escorial” nos da idea de sus dos preferencias temáticas El Monasterio y Juan de Herrera sobre el que dijo Fernández Alba que el arquitecto del Monasterio sería “su gran obsesión”. Así lo confirman sus muchos estudios, documentos  y obras escritas dedicadas al arquitecto cántabro.

En total dedicaría 49 escritos al arquitecto Juan de Herrera, 11 a su discípulo Francisco de Mora y 19 al Escorial al Monasterio y a su entorno.

Uno de los estudios de Cervera publicado en la revista Archivo Español de Arte, “La Cachicanía” del Monasterio el Real de El Escorial”, edificio poco conocido, levantado por Francisco de Mora, situado en la Huerta del Monasterio que era vivienda del cachicán, el hortelano Mayor de la huerta. Un precioso trabajo con 18 dibujos a tinta y fotografías en blanco y negro todo ello realizado por el arquitecto durante el trabajo de campo.

Fotografía de Paz Herrera

Como recoge el libro de presentación del CESHER y del Plan de Excelencia Turística “En la metodología utilizada por Luis Cervera Vera  imágenes y textos son inseparables. Como historiador de la arquitectura concedió al material de archivo y a los documentos de época un papel fundamental; como arquitecto  atendió al levantamiento gráfico minucioso, en planta, alzado, sección y perspectiva de los edificios estudiados. Tanto las acuarelas como los dibujos a tinta negra, realizados con un cuidado exquisito hacia los detalles, se convierten en documentos por sí mismos y en apoyos visuales que facilitan la comprensión de la arquitectura herreriana”.

La exposición que iba a iniciar el camino hacia lo que sería el Centro, fue muy visitada por la inmensa calidad de los dibujos con los que Cervera ilustraba sus estudios y escritos que eran de una meticulosidad y rigurosidad casi perfecta. Desconozco donde se encuentra actualmente su Legado y a que se va a dedicar el edificio de la calle de las Pozas pues la idea del Centro Herreriano parece que se guardó en ese “panteón” de ideas que tiene los que se dedican a gestionar los intereses de los vecinos. Al menos a mí, como amante del Escorial y de la arquitectura, me hubiera gustado que el Centro hubiera sido una realidad viva que sería un aliciente más del pueblo y un aula para los estudiosos de la arquitectura herreriana y la de sus discípulos como Francisco de Mora.

 

El Cartel de la Romería 2.018

Con motivo de la polémica suscitada en el grupo de Facebook por el cartel anunciador de la Romería y al pedirme mi opinión algunos blogueros, me he permitido reproducir lo que escribí para comentar el cartel de las Fiestas de San Lorenzo del pasado año.

El cartel

“La técnica del cartel es distinta a la de otras manifestaciones de la pintura. Normalmente se utilizan colores planos, pintura acrílica muy colorista y con un grado de expresión de las sensaciones del artista para llegar a la gente anunciando un acontecimiento. Raramente el óleo o la acuarela son utilizados para la realización de un cartel aunque los que anuncian la Romería de la Virgen de la Herrería, desde hace algunos años pintados por un arquitecto, Rodrigo, son realizados al óleo, como los costumbristas de Serny, magníficos aunque algo apastelados o algunos de Toulouse Lautrec, considerado como el creador del cartel moderno a finales del XIX y que realizó 30 carteles, de un espléndido impresionismo, para cabarés y productos comerciales.

Recordar aquí los 50 carteles que año tras año el maestro Antonio Cobos realizó con su poesía de colores y personajes serranos anunciando la Romería de la Virgen de Gracia. Además de Cobos, en estos lares escurialenses hay que recordar los de Chocolates Matías López o los del Pedro Mairata, veraneante en San Lorenzo que él mismo lo utilizaba en sus biografías. Curioso fue que nació en Madrid en la Carrera de San Jerónimo esquina a la c/ Floridablanca.

Cartel de Pedro Mairata                          Cartel de Antonio Cobos

El cartel, como la buena escritura, debe decir mucho con pocos elementos y tener la capacidad de agitar un sentimiento que haga emocionar al que lo contempla. Su misión es la de recordar, con elementos simplistas, el acontecimiento que queremos publicitar y dar conocimiento general.

España siempre ha sido un país de tradición cartelista debido fundamentalmente a sus costumbres festeras y taurinas, dos actividades punteras de la cultura nacional.

El cartel elemento de comunicación, puede utilizarse de muy distintas maneras. En la Primera Guerra Civil y la Revolución rusa el cartelismo fue utilizado en forma masiva como en la Alemania hitleriana o en la Italia de Mussolini, para manipular hábilmente a las masas. De la misma forma que fue utilizado en nuestra guerra civil por ambos bandos. Dos representantes de esta época fueron Josep Reanau por el bando republicano y Sáenz de Tejada por el nacional.

Toda esta larga introducción sirve para valorar el cartel de las Fiestas de San Lorenzo que por simple puede servir para cualquier pueblo de la Sierra donde el granito sea un elemento esencial en su paisaje o en su utilización una vez trabajado. Es cierto que en El Escorial los decorados serranos contienen esta piedra de cuarzo, feldespato y mica en cantidades inmensas. Pero colocar una piedra sin desbastar para anunciar la Fiestas de un Real Sitio como San Lorenzo, sin ninguna otra referencia del lugar, me parece que el jurado, en este caso, no ha estado acertado. Sinceramente no me ha gustado, pero ya se sabe que para gustos se hicieron los colores.”

Reconozco que el cartel de la Romería de este año no me ha gustado. Quizás tengo mi mente embarrada con las imágenes de los carteles de Antonio Cobos y es muy difícil salirme del guión mental de lo que debe ser un cartel de la Romería. Pero también reconozco, a excepción de la rana y el gorrión, que algún valor tiene el cartel y ahí lo voy a dejar para no crear más polémica que, quizás por casualidad, también este año le ha tocado vivir al cartel de la Romería de la Virgen de la Herrería que tampoco ha sido del agrado de mucha gente.

Esta polémica me ha recordado, salvando las distancias y los motivos, a la montada con el Master de Pablo Casado. No debemos tener muchos problemas cuando dedicamos nuestro tiempo a estas cosas menores. A mí me importa la Virgen de Gracia y su Romería. Su cartel, que aunque no tenga ni Virgen ni gracia, pasa a segundo término aunque reconozca su importancia en todo el contexto romero.

 

Y además un Sultán

Y además un Sultán

Si tuviera que hacer una relación de las personalidades, políticos, militares, intelectuales, artistas, actores, cineastas, músicos, dramaturgos, aristócratas… que en el Escorial han sido, seguro que la memoria de mi ordenador, ya pasadito, se llenaría de nombres y tendría que ampliar su memoria interna. Muchas veces he pasado mi tiempo en repasar la lista que llevo tiempo confeccionando y realmente es impresionante. No creo que haya ningún pueblo de la Sierra que haya tenido un elenco, como diría un director de teatro, como el que El Escorial ha tenido y me refiero a los dos pueblos. Les aseguro que la lista sería no sólo interminable, sino que contendría nombres que muchos desconocerían su vinculación con nuestros pueblos.

A esta lista de la que hablo tendría que añadir, nada menos, la presencia de Abdal-Hafid,, también conocido como Muley Hafid, que fue Sultán de Marruecos entre 1.908 y 1.912. Nació en 1.873 y murió en París en 1.937. De la dinastía aluí fue miembro activo y cotizante de la logia masónica. Su abuelo fue Mohamed IV de Marruecos. Muley Hafid abdicó voluntariamente en agosto de 1.912 a cambio de una pensión vitalicia. Gobernó su país entre continuas luchas por el poder  hasta que acabó solicitando ayuda a Francia quien aprovechó la ocasión para convertir el territorio en su protectorado.

En 1.917, por imperativo político, el Gobierno francés le obligó a fijar su residencia en El Escorial. Desconozco las razones por la que Francia eligió San Lorenzo para exilarse y vivir una larga temporada en Vista-Eder, uno de esos bonitos hoteles del Plantel en la calle Coronel de Diego.

Pasó una larga temporada en España residiendo en Barcelona, Madrid y Sevilla. Dedicado a sus negocios particulares vivió en Francia donde murió en 1.937.

Su historia en España está llena de aventuras de cuentos orientales, aventuras amorosas, de fiestas y regalos. Cerraba locales en Barcelona con la vedette Mata-Hari o con el príncipe Yusupov asesino de Rasputín.

Su casa en Barcelona encargada al arquitecto modernista Josep Puig y Cadafalch en el Paseo de la Bonanova 55, era tan excéntrica como su propietario el Sultán. Llegó a regalar a los escolares barceloneses a la elefanta Júlia ante la muerte de “Baby” la anterior muy querida por los niños.

Aunque pocas referencias de su paso por El Escorial me he encontrado, una curiosa es la publicada en “La Correspondencia de España” el 28 de Julio de ahora hace 100 años y que la publica el periódico mensual de la Sierra A21. Me he permitido reproducirla entera por su curioso interés.

Ecos del día

Continúa mejorando de las lesiones que se produjo a consecuencia de un accidente de motocicleta el ex Sultán de Marruecos Muley Hafid, solícitamente atendido por el ilustre cirujano D. Francisco Vigueras. El accidente que sufrió el ex Sultán casi puede decirse que fue voluntario, producto de una galantería. Muley Hafid alcanzó con su motocicleta a un cochecillo donde iba un matrimonio veraneante en El Escorial amigos del ex Sultán. Precisamente el marido había descendido del vehículo y el caballo se alteró al escuchar el ruido de la motocicleta, poniendo en peligro a la señora. Muley Hafid detuvo, casi en seco, la motocicleta y por esta razón salió despedido, fracturándose completamente tres huesos metacarpianos de la mano derecha al contener la caída contra el suelo. A pesar de esto y del mucho dolor que su lesión le producía, continuó su expedición, visitando algún templo segoviano y sólo a su regreso al Escorial fué cuando por consejo del doctor Berenguer, su amigo, decidió trasladarse a Madrid para ser curado”

San Lorenzo y la Villa han dado cobijo a una larga lista de personalidades y además a un sultán de Marruecos.

Crónica de un día de verano

Crónica de un día de verano

Agosto ha comenzado su andadura con mucho calor. Eso que llaman, nunca he sabido por qué, la ola de calor, parece que se desinfla y según dicen los que de esto saben, podremos dormir durante unos días.

Hoy a las puertas de la fiesta grande de nuestro Patrón San Lorenzo he decidido cumplir con las promesas que he hecho a dos personas queridas y admiradas. Como le prometí a Javier Vicente Montero, Hermano Mayor de la Real e Ilustre Hermandad, me acerco a ver la Exposición que conmemora los 50 años de la Romería de la Virgen de la Herrería, Patrona y Alcaldesa perpetua de la muy Leal Villa. La Casa Miñana, como Centro de Exposiciones alberga este bien documentado paseo por los 50 años de nuestra Romería, primera del calendario septembrino que dejará paso a la de la Virgen de Gracia siete días más tarde. Fotos, documentos históricos, elementos romeros y la colección de carteles que convoca a todos a llevar a su Virgen a los Prados del Rodeo en un solemne cortejo. Carteles pintados por Alfonso Martín gran amigo y mejor profesional ya desaparecido y los actuales, desde el año 2.008, por Rodrigo dos estilos muy distintos pero que dejan constancia con su paleta de colores de su amor por la Virgen de la Herrería. La Exposición deja bien claro el inmenso trabajo que un gran equipo de hombres y mujeres ha desarrollado durante muchos años para que la Romería haya cumplido 50 años y esté más joven que nunca. Felicidades a todo el equipo.

A Almudena Paso la prometí que tendrían que pasar muchas cosas para no estar en el homenaje, que con motivo de los 40 años de su muerte, el Ateneo Escurialense celebraba a su padre Alfonso Paso. Subí con tiempo a San Lorenzo para cumplir mi promesa y para dar una vuelta por los alrededores de la Casa de la Cultura que siempre es bueno empaparse de las novedades del pueblo. Excepto nuevos bares pocas cosas nuevas me encontré. Mi pequeño paseo por la mal llamada calle peatonal, hoy sólo con bares y terrazas, me llevó a mis queridos Valencianos a tomar una horchata que parece que la hacen las mismas manos desde hace 70 años.

La entrada a la Casa de la Cultura me sorprendió con la exposición Gnosis, Conocimiento Intuitivo una exposición de escultura “Mínimo Tamaño Grande” que siempre, con alguna excepción, me ha parecido mala y casi una tomadura de pelo.

En el homenaje, moderado por el escritor Javier Santamarta, intervinieron el historiador Rafael Rodrigo y Almudena Paso hija del dramaturgo, guionista y escritor Alfonso Paso. Un recorrido, lleno de anécdotas, por una vida dedicada al teatro comentada desde el alma de su hija que solo quiere reivindicar la figura de su padre olvidado y no reconocido como el escritor de teatro más  prolífico y con mayor éxito del siglo XX.

 

Un día de verano

Un día de verano

Ellcalor en Madrid es sofocante. La tan anunciada ola de calor ha llegado y parece que quiere quedarse unos días en nuestro país. Es lógico aquí en España se vive muy bien a pesar de los tremendistas que mucho cacarean pero luego son los primeros en igualar a los que critican. No voy a poner ejemplos pues todos sabemos a quienes me estoy refiriendo. He paseado por la Herrería y que gozada. El calor se transforma, por una pequeña brisa que no sé de donde viene, en una agradable temperatura  que hace de mi paseo algo inigualable. Y me acuerdo de Madrid y de los madrileños. Mientras, los taxistas en huelga y taponando una arteria como la Castellana y de paso secuestrando a los madrileños. Aquí no hay huelga de taxis. Me figuro que será debido a que como los Uber y Cabify  o cualquier otra plataforma TCV no operan todavía aquí, no les afecta pero veremos cuando empiecen a trabajar por estos lares. Recojo el coche y subo a la Silla para intentar tomar una cerveza pero no he avisado de mi visita y el bar está cerrado. Unos pocos turistas comentan la leyenda pues no creo que Felipe II subiera hasta aquí, dolorido por su gota, aunque fuera en silla gestatoria, a vigilar las obras del Monasterio. Desde la Silla sólo se ve una imagen lejana que daría el cuadro volumétrico de su gran fábrica pero nada más. Lo que si es cierto es que la vista es maravillosa con el cielo hoy azul serrano, el verde que todo lo rodea, la montaña que cierra el decorado y al fondo el Monasterio, es para pintarla y colgar el cuadro en la memoria. De vuelta, paso delante de lo que fue el Batán con su edificio en ruinas, construcción hidráulica del siglo XVI, cayéndose a pedazos, que por la dejadez del Patrimonio Nacional no volveremos a disfrutar, ni tampoco de su aljibe utilizado como piscina, ni del maravilloso paraje del que disfrutaba este sitio regado por el Arroyo del Batán y con la sombra de centenarios castaños. (Ver en el blog  “El Batán ¡qué pena!).

Decido tomar la cerveza en La Horizontal, uno de los parajes para disfrutar en los veranos escurialenses del que nos ocuparemos otro día. Ante la inmensa tranquilidad que el paraje nos traslada, saco mi móvil para ver quién se acuerda de mí en el washap. Una noticia me traslada un amigo. “La Generalidad Valenciana implantará el próximo curso la clase de religión islámica”. Dice ser un proyecto piloto apelando, según los dirigentes de la comunidad islámica, al Convenio firmado con el estado español. Estamos asistiendo a una afrenta contra la religión católica, un odio sectario ante la religión mayoritaria de los españoles y sin embargo, se tienen todo tipo de consideraciones y apoyos a otras religiones minoritarias.Este tema, como católico, me afecta y me duele pero especialmente por el nombre del colegio en el que se pretende, entre otros, instaurar el próximo curso: Colegio público Virgen de Gracia en la localidad castellonense de Altura.

Terminada mi cerveza y no sin antes echar un trago del agua del manantial que recoge la fuente bajo al pueblo, aparco en la Plaza y entro a rezar una salve a la Virgen de Gracia en el Santuario. Lo que la pedí lo dejo sólo para nosotros.

 

Quinito Pacheco

Quinito Pacheco

La muerte de un amigo o de una persona cercana siempre deja huellas difíciles de hacer que desaparezcan. Todos hemos vivido la pérdida de un ser querido y en ese momento, a unos más que a otros, algo se ha removido en su interior. Me entero del fallecimiento de Quinito Pacheco y en ese momento me vi sentado en la terraza del quiosco de Floridablanca y sentí que algo se movía en mis adentros. Le veía ayudando a su padre Antonio como lo hacía Julio su hermano cuando los estudios o sus clases lo permitían. Allí sentados en esa arteria del pueblo que es Floridablanca , Juan Cos, Santi de Pablo, Cesar Calderón, Coque Castillo, Tucho F. Quejo y otros amigos del veraneo escurialense robábamos horas a la noche para antes del toque de retirada tomar la última copa olvidando lo calores del verano. Mientras Quinito servía a su peña, algo mayores que nosotros, que repasaban el día y hacían planes para mañana, nosotros dábamos carpetazo a la noche hablando y hablando de lo que el día había dado de sí o de las últimas “adquisiciones” femeninas del verano.

Quinito era veterinario y más gurriato que las piedras del Monasterio.Ssiempre ha defendido a su pueblo allí donde estaba o allí donde escribía. Y así lo conocí. Él escribiendo su columna “Desde el Alero” y yo intentándolo con mi “Papelín Oficial de Noticias” colaborando en el Semanario Escurialense.

Su conocimiento del Escorial y su cultura le hacía ser muchas veces el oráculo de aquellos que nos acercábamos a él en busca de algo para nosotros desconocido y que amablemente nos daba la información precisa. Yo no hace mucho le consulté sobre la piedra de La Lonja que preside la esquina del Colegio y tras comentarle las distintas teorías de su existencia me dio la suya que creo la auténtica y me descubrió otros lugares del pueblo y del Monasterio donde existen piedras similares. Era un “guardacantón” necesario para que los bueyes de las carretas de materiales de la obra no dañaran las esquinas de las fachadas. Esa fue su docta opinión y con ella me quedé para contarlo a todo el que lo desconozca.

Siempre estaba a disposición de los acontecimientos de su pueblo pero eso sí de forma comedida aunque siempre participativa. He visto fotos de Quinito con el entonces Príncipe Juan Carlos; con amigos en “La Gira” de San Sebastián en Puerta Verde; en la Romería; con su íntimo amigo Abascal; en la Cena conmemorativa del número 200 del Semanario Escurialense. Le he leído, en el Semanario Escurialense del que posee una de las pocas colecciones completas; en la revista Aulencia de la que perteneció al Equipo de Redacción. Coleccionista de postales antiguas del Escorial y visitador del Rastro todos los domingos con su amigo Manolo Míguez…. Aunque embarullada es una mínima relación de lo que fue Quinito y de algunas pequeñas cosas por las que le recordaremos y yo en especial siempre que pase por el quiosco que su familia tenía en Floridablanca.

 

 

Y además, el monasterio

(Artículo publicado en ABC en 1.963)

“El Escorial es un pueblo español. Está situado en la ladera de una montaña cubierta en su mayor parte por pinos. Las cimas suelen nevarse temprano, allá para mediados de octubre o primeros de noviembre. A cuarenta y cinco kilómetros teóricos de Madrid, hacia el Norte, está formado por dos núcleos urbanos bien definidos: Escorial de Abajo y de Arriba. En medio de ambos queda la línea férrea. Aunque montado ya sobre el alto de Galapagar, el Escorial de Abajo es aún terreno llano. Esa llanura se quiebra frente a la entrada del parque de la Casita del Príncipe e iniciase la serpenteante carretera que nos conduce a El Escorial de Arriba, toda ella repleta de hotelitos con cierto aire de “cottage”. La llegada a una plazoleta nos pone en atención de que acabamos-como quien dice- de arribar al “centre-ville” del pueblo. En la plazoleta, un jardín de recreo con música y bolera, el remate de la carretera de Guadarrama, el descenso de Terreros y el ascenso al pueblo por dos grandes calles: Floridablanca y General Sanjurjo. Estas dos calles resumen la vida de El Escorial. La primera es algo así como la calle elegante, el Salón del Prado de este Real Sitio. Hay un cine, varios hoteles, la iglesia parroquial, los servicios de Correos y Telégrafos; una confitería. Y muchos árboles. En verano los árboles están cuajados de hojas y desde la plazoleta, mientras subimos, Floridablanca parece la calle de una ciudad con balneario. A mí me recuerda un poco a Aix-les Bains, si no fuera porque la ciudad francesa es tristísima. General Sanjurjo – por el contrario- es la calle del pueblo, donde está el Casino, donde se encuentran los comercios y adonde afluyen desde la derecha las callecicas que ya empiezan a trepar el monte. Hay tiendas de comestibles perfectamente surtidas, almacenes, farmacias, estanco y un par de librerías donde es posible encontrar las últimas publicaciones. General Sanjurjo y Floridablanca se comunican por dos plazas. La elegante, en tres terrazas, cuajada de niños como los árboles de hojas, y la popular, más arriba, un poco seca, circundada de bares y tiendas. En esta última se haya enclavado el Ayuntamiento.

Más allá, El Escorial se pierde en tres direcciones, el camino a Robledo, la subida al monte Abantos y la bajada a los prados de la Herrería. Todo ello o casi todo jalonado de residencias veraniegas. El aire es especialmente limpio, trasparente y renovado. Sopla con frecuencia desde la montaña y se cuela por las dos calles como un torrente. Tan serena es la atmósfera, que en El Escorial se produce ese fenómeno casi mágico de escuchar el silencio. Yo he oído un silencio tremendo en los días de invierno, cuando el sol está pálido y El Escorial parece un pueblecito suizo. Hay poca gente por la calle, cuando llega noviembre, y todos o casi todos nos conocemos. Los turistas cada vez más numerosos, empiezan a llegar por la mañana, comen en los lujosos hoteles y hacen su visita al lugar. Se marchan pronto.

A partir de las cinco de la tarde El Escorial se queda mudo, como una caja de música cerrada. Los escurialenses- que se dicen gurriatos porque hay mucho gorrión desde Terreros a la Primera Horizontal- son gente fiable, discreta, de un formidable carácter liberal. Trabajan duro sin darle importancia. Tiene que aprovechar la fiebre de verano para soportar la parálisis de invierno. En general son una comunidad que se lleva bien y que están conscientes de sus propios problemas. Les inquieta el agua, que debería ser más abundante, y sobre todo la emigración. Creo que año pasado abandonaron la villa más de doscientas personas y en el actual, el problema se agudiza por la psicosis de emigración que sacude a toda España. La cuestión es dar vida al invierno escurialense. Cuando en un bar, en una taberna, en una tienda de comestibles se han debatido ante mí los problemas urgentes que El Escorial tenía planteados, todos los hombres de esta sobria comunidad castellana, convenían en que era preciso rehabilitar el invierno de El Escorial. Dotar de pulso, latido y vibración a los seis meses fríos del Real Sitio. No basta la industria hotelera- con ser mucho- para detener a los gurriatos más jóvenes en su instinto de abandonar el pueblo. Hay que convertir el pueblo en el invernadero de la capital. Cuando charlábamos, los escurialenses me decían que tienen teléfono directo con Madrid, hoteles de lujo, una carretera aceptable que podía mejorarse. Para interesar al gurriato nómada en su pueblo es necesario mostrarle un porvenir, ofrecerle una lucha fecunda. Yo pienso que El Escorial está vivo, que en él habitan muchos seres humanos con esperanzas, ambiciones, deseos. Y esto es lo que más me importa del Real Sitio. Tras su silencio, escucharle, palpitando.

¡Ah! Este formidable pueblo con sus problemas, sus ansias actuales, vivido por gente de nuestro tiempo, tiene a su costado, en una gran planicie, un Monasterio maravilloso que Felipe II mandó construir ahora hace cuatrocientos año”.

                                                       -oOo-

Este artículo de Alfonso Paso lo publicó en el ABC en 1.963 y lo recoge el libro “Los Pasos Perdidos” recopilación de artículos escritos por el autor teatral. Sin despreciar la gran obra de Felipe II centra el artículo en lo que le parece el pueblo, sus  problemas, sus hombres y sus latidos. Para él es lo más importante y además un monasterio.

Lo que he querido reproducir, con el permiso de su hija Almudena, para recordar su figura y su amor por El Escorial y recordar el homenaje que se le dedicará el próximo día 8 de agosto organizado por el Ateneo Escurialense en la Casa de Cultura de San Lorenzo del Escorial a las 7 de la tarde. El homenaje será moderado por el escritor Javier Santamarta y en él intervendrán: Rafael Rodrigo Fernández, licenciado en Geografía e Historia por la UAM, Doctor en Historia Contemporánea y escritor y Almudena Paso hija del autor teatral.

Los que amamos a El Escorial y disfrutamos con el autor y su obra estaremos allí.

El Escorial está de moda

El Escorial está de moda

Siempre se ha considerado a El Escorial y yo especialmente, la capital de la Sierra.  Siempre he vivido en la Capital. Primero en Madrid capital de España, aunque parece no serlo para todos y ahora en El Escorial, capital de la Sierra. Otros consideran la capital de la Sierra a su terruño o a su pueblo serrano pero si los comparamos con lo que aquí tenemos no hay color. Me figuro que esto mismo dirá todo el mundo de su pueblo y por eso nadie me va a prohibir que lo diga del mío.

El Escorial está de moda. No hay duda que el programa Madrid Directo de Telemadrid que se emitió en directo desde San Lorenzo el día 11 de este mes de julio, fue un programa que parecía pagado ya que no sólo se contaban las bondades de este pueblo sino que se animaba a venir y disfrutar de sus rincones más emblemáticos y hasta de sus bizcotelas y de otras exquisiteces. Fue un éxito de propaganda y publicidad de este municipio presentado por Inmaculada Galván y realmente, a mi parecer, fue un éxito del Ayuntamiento de San Lorenzo. Lo que sí quedó claro es que es un pueblo comprometido con la cultura, con la música, con la poesía y el arte. Cursos de la Universidad Complutense, orquesta de jóvenes músicos en una escuela gratuita en plena naturaleza con jardín y piscina, programación del verano de teatro y música y hasta una ruta en Tuk Tuk un vehículo tailandés, montado en Holanda y traído al Escorial para disfrutar en compañía de una ruta por preciosos lugares desconocidos para muchos.

No hace mucho tiempo alguien hablaba mal de la juventud actual generalizando sobre la falta de valores, de estudios y de pocas ganas de trabajar y muchas de ocio y de botellón. Recuerdo que era en la celebración de una boda y mi mujer entró en la discusión con un lenguaje directo desmintiendo  al que había hecho aquellos comentarios. Puso de ejemplo a nuestros tres hijos de fuertes valores humanos, de sus estudios y sus trabajos desde muy jóvenes. Y se refirió a esa juventud que existe y a la que pertenecen muchos jóvenes, muchos más de los que nos creemos. Y esto viene al caso de que no se puede generalizar sobre la juventud hoy dividida en dos muy distintas. La que quiere cumplir un sueño trabajando o estudiando dirigiendo toda su vida a conseguirlo y la que no tiene sueños, quiere vivir  del aire y sentarse a ver pasar las nubes y de paso la vida, sin otros problema que el hoy. Unos piensan en el hoy como el primer día de su futuro y otros piensan en el hoy como el día anterior a mañana. Gran diferencia.

El ejemplo lo hemos vistos estas últimas semanas con dos jóvenes que han conseguido su sueño y nos han enseñado las grandes virtudes que el trabajo tiene para conseguir lo que se pretende. Una, Marta Verona vecina de La Pizarra en San Lorenzo, ganadora a sus 23 años de la Sexta edición de Master Chef, a la que le falta completar las prácticas en Nutrición y Dietética para construir sus sueños que tiene perfectamente definidos.

La otra Alicia Cao Guarido ganadora del concurso de TVE “Maestros de la Costura” vecina de los Arroyos y que estudió Diseño en la Universidad Complutense en Madrid.

Los primeros 23 años de estas dos jóvenes están llenos de ilusión por llegar al futuro con sus sueños cumplidos. A pesar de los importantes premios recibidos que irán moldeando esa experiencia necesaria para su triunfo definitivo, no se les han subido a la cabeza. Estas dos jóvenes, vecinas del escorial, son un ejemplo de modestia, humildad y trabajo. Dicen tener mucho que aprender para adquirir la experiencia necesaria y llegar al triunfo definitivo en la vida. Y les aseguro que en todas las actividades de la vida y en todos lugares y en especial en El Escorial, existen muchos ejemplos como los de Marta y Alicia y como los últimos éxitos en los deportes de vecinos de nuestros dos pueblos.

De todos los valores humanos tanto individuales como colectivos, es importante que los jóvenes hagan su escala de valores sabiendo como los colocas en la escala y cuales priorizas sobre los demás. A partir de ahí si los cumples tienes el futuro ganado.