La cigüeña y la gasolina

La cigüeña y la gasolina

(Lo siento pero no se me ocurría otro título mejor)

Con el nuevo y desafortunado horario de invierno, salía del pueblo en dirección a la capital del reino. La aurora empezaba a romper en colores y el impertinente sol de tonos rojizos molestaba a los conductores haciendo incómodo el corto viaje, hoy largo, larguísimo por culpa de un accidente en Aravaca que hacía cola de 8 kilómetros. El tiempo: frío seco y despejado. Para colmo el laberinto semafórico que por las noches parece uno de esos bares de carretera que se les conoce por las muchas lucecitas de colores. Mientras un semáforo se pone verde el otro, a veinte metros, se pone en rojo. La cola se va formando y el cabreo empieza a hacer aparición. Nunca había ocurrido. Se ha dicho por activa y por pasiva y no hacen caso. ¡Pero señores es tan difícil arreglarlo! No me lo puedo creer. Al pasar por Los Prados del Rodeo, mientras rezo un Ave María a la Virgen de la Herrería, me digo a mí mismo. “cuánta razón tienen nuestros refranes; realmente son un pozo de sabiduría” y ¿esto por qué? Pues porque la cigüeña, esa cigüeña que tiene su casa junto a la Ermita de la Virgen y nos visita todos los años, parece que me saluda al pasar cerca de ella. “Por San Blas la cigüeña verás” cumple cada año, como en julio la sangre de San Pantaleón cumple y se licua el día 27. No sé si mi amiga la cigüeña va al super en busca de comida o a un leroymerlin cualquiera, en busca de elementos para rehacer su nido. Desaparece con su vuelo sin motor por las Radas y parece o me imagino que, con sus alas al viento, me dice adiós.

Continúo mi camino por la carretera del Galapagar y al pasar por una Gasolinera de Repsol veo, o creo ver, que la gasolina de 95 octanos cuesta, hoy día 5 de febrero, 1,229 euros el litro. Debe ser un error o no lo han modificado, pienso, porque en la de la Villa, también de Repsol, el litro vale 1,309 euros. Lo acabo de ver y me extraña. Pero al llegar a la siguiente gasolinera, también de la misma empresa, ya con más interés me fijo y veo que el precio del litro es 1,235 euros. Paro a echar gasolina y compruebo que es veraz. ¿Qué es lo que pasa? No me puedo explicar cómo en 15 kilómetros escasos, tres gasolineras de la misma marca, supongo de dueños distintos, tienen tres precios diferentes. Me hago dos reflexiones: gracias a la liberalización de precios la competencia existe y es bueno para el consumidor ¡Que aprendan los taxis! Y la otra es que tienen razón los que consideran al Escorial como el sitio de la Sierra más caro y menos asequible a muchos bolsillos.  Alquilar o comprar un piso o local es a veces prohibitivo. Tomar el aperitivo en muchos sitios de Marbella  y doy fe como notario veranista, es más barato que hacerlo en algunos, muchos, bares del Escorial. Y los precios de la gasolina les dan la razón.

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