Edificios huérfanos dejados de la mano de……

Casa de la Torres

Precioso palacete , construido en 1.904 por Luis Vidal y que está enmarcado, según algunos autores, en la corriente art-nouveau. (Ver este blog). Rehabilitado por la Comunidad y hoy en silencio por esas cosas de la política que hace y deshace según su conveniencia o falta de recursos. Lo fácil es hacer las cosas pero lo difícil es mantenerlas. Se puede hacer un auditórium para la música y la lírica, un museo dedicado a Juan de Herrera, una biblioteca o un centro cultural pero lo difícil y complicado es mantenerlo y dotarlo de contenido. Es algo parecido a lo que pasa con esta bonita Villa de las Torres, edificio que iba a ser destinado “a servicio administrativo mientras se construía el teatro-auditorio de San Lorenzo, para destinarlo después a investigación, cursos y seminarios musicales. Según se dijo en su día el edificio se dedicaría a “residencia de personalidades del mundo de la música y de la lírica” y al mismo tiempo a “un uso que será compatible con el desarrollo de actividades docentes a través de cursos y seminarios”. Nada más lejos de la realidad”.

Me gustaría verlo en funcionamiento como me gustaría ver otros que están dejados de la mano de…. . vaya usted a saber de quién, en este nuestro pueblo. No se puede enterrar más de un millón de euros, que costó su rehabilitación, para tenerlo en el silencio que antecede al estado de ruina.

Edificio en Abantos (Centro de interpretación ambiental)

Y hablando de un millón de euros la Comunidad invirtió otro en una rehabilitación que está durmiendo el sueño de los justos o quizás el de los injustos. Según una noticia del diario El País que yo desconocía, el edificio que desde el monte Abantos se quería dedicar a un centro de interpretación ambiental, actividad que realmente no sé que es ni para qué sirve pero que suena muy bien de cara a la galería, se encuentra en estado de abandono. Algo que no comprendo, es que su rehabilitación pretendía impulsar el turismo en el entorno natural de un pueblo que mantiene el ADN del turismo mundial. Me viene a la memoria la justificación que se dio para hacer peatonal la calle Juan de Leyva. Se pretendía que los turistas que trasladan directamente al Monasterio, hicieran una incursión a través del pueblo y así dinamizar un poco la, a veces, aburrida vida del comercio local. El resultado, se llenó de bares y se convirtió en una inmensa terraza y los turistas siguen pasando directamente desde la Estación de autobuses al Monasterio vía Los Canapés.

Parece que su estado es de abandono total como ocurre con otros edificios que aquí comentamos. Cuatro años llevan las obras de acondicionamiento terminadas. “Pese a que las obras se concluyeron hace cuatro años, el complejo permanece cerrado al público. Desde entonces, la maleza ha recuperado el espacio perdido, entre cristales rotos y una inquietante sensación de abandono”. Mientras unos echan la culpa al suministro eléctrico y otros dicen que pronto abrirá sus puertas, la realidad es que todo sigue igual y que el tiempo corre sin conocer su final.

El Batán

Cuantos recuerdos me trae ese lugar idílico que es el Batán hoy transformado en un edificio en ruinas y un descuidado jardín lleno de matorrales que daba entrada al bar-restaurante. Nuestras visitas eran continuas durante los veranos escurialenses. Baño en su aljibe/piscina de agua helada, comer y merendar bajo la sombra de sus grandes árboles.

 

Construcción hidráulica del siglo XVI construida para abatanar la lana que los monjes jerónimos vendían ya lavada que por obligación tenían. “La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso”. Edificio rectangular de dos plantas de mampostería y tejado de teja curva, hoy en estado de peligrosa ruina.

Escribí en mi blog y hoy insisto: “El Batán pertenece al Patrimonio Nacional y desde que se cerró como restaurante-merendero muchos echamos de menos su puesta en funcionamiento. No creo que existan muchos lugares tan agradables y de tan frondosa vegetación como el Batán donde cobijarse del sol y del calor del verano.

La situación del edificio es de casi de ruina, una ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Cómo es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!”

En próximos escritos del blog hablaremos de los edificios dejados de la mano de… El cine Variedades, el Antiguo Cuartel de Voluntarios o del edificio administrativo-cultural del Jardín de Felipe II.

 

 

 

 

 

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