Belén y Poesía

Belén

Como el día no estaba muy apetecible para pasear, subí a mi pueblo de Arriba porque mi pueblo de Abajo estaba muy vacío y aburrido. Me acerco a dar gracias a la Virgen de Gracia y delante el Santuario me  encuentro a Juanito un buen amigo y por unos instantes abrimos la caja de los recuerdos más cercanos. Floridablanca parece una arteria vacía de sangre y como el tiempo no acompaña, la terraza, sin gente, del Miranda  descompone la imagen que durante los días soleados siempre tiene. Dentro, dos o tres cafeteros.

Al subir hacia el Alaska por las escaleras de lo Jardincillos me encuentro con gente trabajando en los inicios de lo que será el próximo Belén del Real Sitio. La mañana era fría y a pesar de ello varios voluntarios bien abrigados colocaban, tapando la fuente, paredes de madera con residuos de pintura de haber sido utilizada otras veces, de lo que será algún elemento que conforme el Belén. Son sólo parte de los muchos voluntarios que desinteresadamente trabajan duro las horas libres que les deja su trabajo, para ver culminada una obra que será centro de las Navidades en la Sierra. Uno de ellos es hijo de un conocido voluntario que ha dado muchas horas al Belén y eso me hace pensar que no va a existir vacío generacional pues los hijos van sucediendo a los padres en esta preciosa tarea.

Poesía

Cuando escribí algo, que quiso ser un libro, sobre el cafetín Croché con motivo de su veinte  cumpleaños, dediqué un amplio capítulo a los cafés matritenses de los siglos XiX y XX porque siempre creí que Manolo quiso crear un Cafetín emulando  aquellos que lo fueron y para mí lo consiguió y superó. Así escribí: “Muchos de los cafés del XIX y XX no sólo eran tertulianos. Eran más que eso. Eran inquietos en querer transmitir cuanto en ellos ocurría y no sólo se crearon premios de poesía o literarios para que muchos jóvenes valores dieran a conocer sus versos o sus primeras obras literarias y teatrales, sino que también se editaron revistas, algunas de un solo número, otras con mayor o menor vida pro, al fin y al cabo, necesarias en los momentos que vieron la luz. En Versos a mdianoche, veladas artísticas del café Varela, daban a conocer sus versos los que no podían hacerlo de otra forma, como Manuel Alcántara, Federico Muelas y otros muchos jóvenes poetas. Después en “La Bombonera” dulce sobrenombr para el Teatro Lara y en representaciones mañaneras, José María Pemán, José Hierro o José García Nieto hacían las delicias de los que les iban a escuchar en esas mañanas madrileñas.”

El Croché también tiene esas inquietudes con la sana intención de fomentar la creación y la difusión poética y literaria gracias a la labor de Mari Cruz y Manolo pareja muy comprometida con la poesía y el arte.

Se ha fallado los premios de la XXXIV edición del Premio de Poesía Cafetín Croché habiéndose presentado nada menos que 731 originales de España, Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, EE.UU e Italia. Como dijo Quinito Pacheco:”Cuartillas que han llegado a la Catacumba lírica de Croché en oleadas. A posarse en bandadas en el Nicho literario, Bodega de las letras, Sagrada Cripta al decir de Octavio, este templo las recibe y les da la bienvenida.”

No hay duda que el Premio se ha hecho internacional y podríamos considerarlo como los “Juegos Florales” modernos que año tras año se vienen celebrando en la cripta, que huele a poema, del Cafetín Croché.

Enhorabuena y felicidades. Que cumpláis muchos más.

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