Un día de verano

Un día de verano

Ellcalor en Madrid es sofocante. La tan anunciada ola de calor ha llegado y parece que quiere quedarse unos días en nuestro país. Es lógico aquí en España se vive muy bien a pesar de los tremendistas que mucho cacarean pero luego son los primeros en igualar a los que critican. No voy a poner ejemplos pues todos sabemos a quienes me estoy refiriendo. He paseado por la Herrería y que gozada. El calor se transforma, por una pequeña brisa que no sé de donde viene, en una agradable temperatura  que hace de mi paseo algo inigualable. Y me acuerdo de Madrid y de los madrileños. Mientras, los taxistas en huelga y taponando una arteria como la Castellana y de paso secuestrando a los madrileños. Aquí no hay huelga de taxis. Me figuro que será debido a que como los Uber y Cabify  o cualquier otra plataforma TCV no operan todavía aquí, no les afecta pero veremos cuando empiecen a trabajar por estos lares. Recojo el coche y subo a la Silla para intentar tomar una cerveza pero no he avisado de mi visita y el bar está cerrado. Unos pocos turistas comentan la leyenda pues no creo que Felipe II subiera hasta aquí, dolorido por su gota, aunque fuera en silla gestatoria, a vigilar las obras del Monasterio. Desde la Silla sólo se ve una imagen lejana que daría el cuadro volumétrico de su gran fábrica pero nada más. Lo que si es cierto es que la vista es maravillosa con el cielo hoy azul serrano, el verde que todo lo rodea, la montaña que cierra el decorado y al fondo el Monasterio, es para pintarla y colgar el cuadro en la memoria. De vuelta, paso delante de lo que fue el Batán con su edificio en ruinas, construcción hidráulica del siglo XVI, cayéndose a pedazos, que por la dejadez del Patrimonio Nacional no volveremos a disfrutar, ni tampoco de su aljibe utilizado como piscina, ni del maravilloso paraje del que disfrutaba este sitio regado por el Arroyo del Batán y con la sombra de centenarios castaños. (Ver en el blog  “El Batán ¡qué pena!).

Decido tomar la cerveza en La Horizontal, uno de los parajes para disfrutar en los veranos escurialenses del que nos ocuparemos otro día. Ante la inmensa tranquilidad que el paraje nos traslada, saco mi móvil para ver quién se acuerda de mí en el washap. Una noticia me traslada un amigo. “La Generalidad Valenciana implantará el próximo curso la clase de religión islámica”. Dice ser un proyecto piloto apelando, según los dirigentes de la comunidad islámica, al Convenio firmado con el estado español. Estamos asistiendo a una afrenta contra la religión católica, un odio sectario ante la religión mayoritaria de los españoles y sin embargo, se tienen todo tipo de consideraciones y apoyos a otras religiones minoritarias.Este tema, como católico, me afecta y me duele pero especialmente por el nombre del colegio en el que se pretende, entre otros, instaurar el próximo curso: Colegio público Virgen de Gracia en la localidad castellonense de Altura.

Terminada mi cerveza y no sin antes echar un trago del agua del manantial que recoge la fuente bajo al pueblo, aparco en la Plaza y entro a rezar una salve a la Virgen de Gracia en el Santuario. Lo que la pedí lo dejo sólo para nosotros.

 

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