José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

José Antonio: el muerto olvidado del Valle de los Caídos

Con este título Joaquín Bardavío, escritor y periodista (“Los silencios del Rey”, “Sábado Santo Rojo”, “El Dilema”…)  escribe en  ABC un artículo sobre algo que tenemos olvidado. En la Basílica del Valle dos muertos muy distintos, Francisco Franco y José Antonio Primo de Ribera, están enterrados a pocos metros de distancia. Uno, Franco, es hoy centro de todos todas las decisiones y gestos del nuevo Gobierno para ir haciendo la pelota a sus simpatizantes y socios y el otro José Antonio, abogado, Jefe Nacional de la Falange y primogénito del fundador,  fusilado en noviembre de 1.936, es hoy totalmente olvidado y fuera de estas decisiones y gestos del Gobierno.

Parece que el traslado de los restos de Franco es el gran problema de los españoles. España no tiene más problemas que éste. Los demás están resueltos: la financiación autonómica está arreglada ; la independencia de Cataluña parece encarrilada y los políticos presos ya están cerca de sus familias; los presos de ETA podrán ser visitados por sus familiares mientras los de las víctimas no podrán hacerlo; las pensiones han encontrado la financiación necesaria para que no quiebre el sistema; el problema de la Educación está consensuado: se cargan la asignatura de religión y todo arreglado; la energía baja de precio y el paro y la inflación están controlados; los impuestos van a subir pero no pasa nada porque es para tener un estado del bienestar similar a los países escandinavos y tantos otros problemas que han dejado de existir. Sólo un problema grave acecha a los españoles: sacar los restos de Franco de Cuelgamuros y llevarlos al cementerio del Pardo donde quería ser enterrado. Cuando este problema, que está afectando gravemente a los españoles, se resuelva, España será un paraíso idílico, un país de cuento sin problemas graves que nos aquejen. Se acerca el 18 de julio y el Gobierno está conjurado con sus socios de moción de censura a que en esa fecha el gran problema que tienen los españoles, quede resuelto con nocturnidad y sin acuerdo con la familia ni con la Iglesia. Parece que Patrimonio ya está preparando el traslado.

Ahora falta saber que decidirán hacer con la Basílica, con la Hospedería, con las voces blancas de la Escolanía, con la tumba de José Antonio y con el gran conjunto del Valle de los Caídos. No creo que se les ocurra convertirlo en un centro comercial o supermercado como quisieron hacer con la Catedral de Barcelona. Lo digo porque entre los dos Escoriales tenemos ocho o nueve grandes superficies que se me antojan suficientes para la población existente.

Aunque no lo digan, y lo sé porque vivo en El Escorial, mucha gente viene al Valle para ver la tumba de Franco y conocer el panteón “que se construyó”. (leer  “Vamos a contar mentiras” en este blog). Nadie dice que viene a conocer la tumba de José Antonio. Parece como siguiera enterrado en Alicante de donde lo trajeron al Escorial, durante 10 días de marcha nocturna, “tras recorrer los 450 kilómetros que separan ambos poblaciones”. Después desde El Escorial sería llevado al Valle con un cortejo similar de antorchas y centurias falangistas. Allí junto a la tumba de Franco reposan sus restos desde 1.959.

¿Qué pasará con él? porque sólo interesa trasladar los restos de Franco. Parece que los restos de José Antonio los colocarán en un lugar no preeminente de la Basílica, de poco relieve para, que aunque como dicen fue un “caído en la Guerra Civil”, no darle ninguna relevancia. No me extrañaría que también lo trasladaran por si lo que queda de la Falange se la arma al Gobierno.

 

Y así todo arreglado. España será una balsa de aceite sin problemas graves cuando se trasladen los restos del General y se convierta el Valle en un paraíso de Reconciliación o en un Centro de lo que se les ocurra. Pero eso sí con un simple decreto y sin consultar a los demás.

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