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Gracias a números antiguos del desaparecido periódico Veleta y a Vicente Rosado que me los ha facilitado, he pasado una tarde entretenida leyendo lo que era El Escorial por aquellos años 50 y de paso disfruté con los anuncios que el Semanario recogía en sus páginas. He hecho un recorrido casi virtual por lo que fue el Escorial desde el punto de vista de sus locales de negocio y anuncios en la prensa local. Con algunos esbozaba una pequeña sonrisa, con otros volvían los recuerdos del invernadero y por qué no en algunos, un gesto de tristeza. Dicen que poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces. Y eso es lo que pretendo hacer. Muchos de estos anuncios formaron parte del periódico durante los años que estuvo en circulación en sus dos épocas de existencia y muchos son y han sido parte importante de nuestro pueblo.

El anuncio es un soporte de breve duración que trasmite un mensaje para promocionar algo, un local, un producto o a alguien en particular que quiere publicitar sus servicios. Su técnica expresiva visual o su mensaje han variado a lo largo del tiempo y de los medios. Y así vemos como lo hacían los anunciantes del Veleta en aquellos años.

La Pastelería La Violeta Imperial se anunciaba desde Floridablanca 18, primer local que después cambiaría por la Plaza de la Ánimas y la calle Juan Leyva. El Hotel Felipe II, cuando lo era, anunciaba los Te-Bailes de las tardes del domingo donde el maestro Ramalli deleitaba con su violín y acompañaba con su pequeña orquesta las tardes veraniegas sanlorentinas. El Parque en el que vivimos las fiestas y verbenas más divertidas de los veraneos escurialenses, publicaba a toda página la Gran Verbena del Carmen de 1.955 en la que se despedía a la Regidora del verano anterior, la simpática Sisa Escriña. La Fiesta sería amenizada por grandes artistas. El Parque anunciaba a bombo y platillo el 17 de Agosto de 1.952 la actuación de Juanito Valderrama “después de su triunfal jira por el Sur de Francia” escrito gira a toda página con “j”. Y también en este precioso local del Parque se anunciaba la Rosa del Azafrán en la que “distinguidas señoritas de la Colonia Veraniega interpretarán el Coro de las Espigadoras”.

Bares y restaurantes como el Pasaje “Pimentel”; Alaska “la terraza más fresca del Escorial”; Manjarín “para comer barato”; el Bar del Seminario, Zarco, hoy levantado y funcionando otra vez; el Columba que “se acredita por sí mismo”; El Batán con “Piscina de agua corriente”; Bar Madrileño antigua Casa Arturo con “mariscos fresquísimos”. La Piscina El Club Prado Tornero en la Villa se anunciaba “con un servicio de autobuses directo desde los Soportales; con Bar Americano, tenis, bolera, ping pong y Sala de Fiestas”.

¿Os acordáis de los Almacenes Prada? Se anunciaban como almacenes con “tejidos selectos, mercería y géneros de punto. Muebles, camas y somiers”. Todo un gran almacén en la calle Joaquín Costa, 8 y teléfono 285. En el mismo anunciaba Tejidos El Siglo en General Sanjurjo, 16. “Señora: sus medias y lanas para labores únicamente en El Globo y Nuevos Almacenes” y otro: Romito: loza, cristal y artículos de limpieza ¡Hay botijos finos de mesa! Grandioso y directo anuncio para comprar botijos.

Algo hoy desaparecido pero muy útil en aquellos años y así lo anunciaba Herranz: “Facture sus mercancías y equipajes por este servicio de interés para todos los usuarios del ferrocarril”.

En Veleta se anunciaban: José EstevezCantero”; La JoyaPerfumería y Bisutería”; Papelería Los Soportales (todavía en mi memoria las dos creo hermanas que la gestionaban). Pastelería Claudio González; el Hotel Jardín; La Viuda de Clemente Jorge-Carpintería y Ebanistería; Martín ArroyoEl Palacio de la Radio y la Electricidad” que además anunciaba “Camas de todas clases” en General Sanjurjo, 33; La Oficina hoy dando comidas. El Chalet de Mariquita Pérez objetos para regalos en Floridablanca.

“Vivirá como tal si se hospeda en la Residencia Príncipe. Recomendado para las personas de buen gusto”. Asiduos los estudiantes, con posibles, de la María Cristina. La gran Escuela de equitación de Avelino que junto a la puerta de la Herrería alquilaba y daba clase de monta y de doma.

Seguiré recordando porque puedes cerrar los ojos a la realidad pero no a los recuerdos.

 

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