El Veraneo y La Colonia.-XIX

El Veraneo y La colonia.- XIX

Lo que el veraneante debe conocer del Monasterio

El libro que venimos desgranando capítulo a capítulo y al que vamos añadiendo nuestras propias vivencias “El Escorial: Manual y Guía del Perfecto veraneante” escrito por Carlos Sabau y Álvaro Suarez Valdés puede parecer muy anticuado y a veces ñoño  pero es lo que había allá por 1.944 fecha en la que se escribió.

El capítulo que vamos a comentar hace referencia a que, normalmente, el veraneante regresa a Madrid, tras su temporada estival, sin haber conocido el Monasterio. Cuando dicen los autores “conocer el Monasterio” se refieren a que vuelven sin habérseles ocurrido visitarlo en los muchos días de ocio pasados en el pueblo. “Han tenido la miel en los labios y no la han saboreado”.

Dicen conocer el Monasterio pero sólo conocen la Basílica, por asistir a la Misa, el Patio de Reyes, el Jardín de los Frailes el estanque y la Galería de Convalecientes. No han visitado las dependencias ni la Casita del Príncipe; no han pasado a los Panteones Reales, las Salas Capitulares, las habitaciones Reales, el Coro, la Sacristía o la Biblioteca.

Hacen luego los autores, un pequeño recorrido, intentando salvar algunas omisiones que no contemplan las guías turísticas, descubriendo al veraneante algunas bellezas que ignoran, lugares que no se enseñan y aspectos interesantes que pasan inadvertidos.

Son lugares que no se enseñan y para visitar algunos hacen falta permisos especiales del Patrimonio Nacional aunque para otros “y no se olvide que estamos en un Monasterio de frailes, son frecuentemente lugares de clausura, donde está vedada la entrada a mujeres. Por lo demás sólo puede llegarse a visitar estas dependencias valiéndose de medios particulares que ni podemos ni queremos señalar aquí”. Terminan dejando que cada uno desenrede la madeja que han creado con el párrafo anterior, encontrando el cabo, que es fácil pensando en quienes son los habitantes de la casa….y “¡basta Ya!” que a buen entendedor…...

Este enigmático párrafo me dejó algo inquieto y confuso pues no llego a captar a qué procedimientos se refieren o si se refieren al mismo que utilicé yo.

Describen después algunos de esos lugares: la subida al Cimborrio; las habitaciones llamadas de las maderas finas; la tumba de la Reina Mercedes y la Galería Nueva donde se han agrupado muchos de los cuadros que han estado diseminados por todo el Monasterio y que aquí se podrán visitar en toda su belleza, lugares que comentaremos más adelante. Para mí existen otros muchos y quizás más interesantes y curiosos pero me figuro que el pequeño  libro no daba para más.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *