El Veraneo y la Colonia.- XVIII

El Veraneo y La Colonia.- XVIII

Concurso Hípico

Leer este capítulo del libro comentado, es conocer algo desconocido por muchos vecinos y veraneantes de nuestros pueblos. En verano, en el mes de septiembre concretamente, se celebraba el Concurso Hípico en el campo de la carretera de Robledo, en los terrenos que ocuparon Las Piscinas, hoy parte del Campo de la Herrería. Los mejores jinetes españoles participaban en estos concursos hípicos que además de las importantes pruebas y premios aportaban grandes beneficios al pueblo

He conocido que con la República desapareció el campo y quedaron suprimidos. En 1.940 un grupo de aficionados y amantes de este deporte reorganizaron la Sociedad Hípica de San Lorenzo y revitalizaron estos Concursos Hípicos con la celebración de un nuevo concurso donde se corrieron pruebas importantes como la Copa del Generalísimo; la del Embajador de Alemania, la del Ayuntamiento y la de la Caballería Española cuyo primer premio era un caballo, pura sangre inglés-“Escorial I”- valorado en 10.000 pesetas y que ganó el comandante Nogueras. Siempre los jinetes del Ejército han sido de los mejores en España y reconocidos en las principales Concursos europeos y como participantes en los Juegos Olímpicos. Es curioso que una prueba importante de este concurso fuera la Copa de Excmo. Sr. Embajador de Alemania que ya desde aquellos años 40 tenían una gran relación con El Escorial. Prueba de ello es que otro embajador, Guido Brunner, hijo de alemán y española,  nacido y fallecido en Madrid en 1.997, está enterrado, si no me equivoco, en el Cementerio Parroquial de San Lorenzo y consiguió que Edmund Khol se instalara en el Hotel Botánico durante la Conferencia de Paz de Madrid.

Los concursos hípicos cobraron gran importancia y a su desarrollo colaboraron autoridades, particulares veraneantes y comercio local que ayudaron a que estos concursos volvieran, a partir de los años 40, a ser lo que fueron antes de la República.

La presencia del Embajador Alemán y de muchos generales del Ejército español, daban realce a estos Concursos en los que existió una caseta de apuestas que atraía a muchos aficionados.

Los autores del libro cuentan que en aquellos años, dada la afición existente en el pueblo y entre los veraneantes, hubo algunos proyectos para dotar a El Escorial de un hipódromo que canalizara y fomentara esta afición hípica de San Lorenzo. Como todos hemos comprobado, fue uno de los muchos proyectos que han quedado en la carpeta de los “proyectos olvidados”.

(continuará)

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