El Veraneo y La Colonia.- XVII

El veraneo y La Colonia.-XVII

Festividades religiosas

Cuando releía este capítulo, trasladaba lo escrito en el libro de Sabáu y Polilla a la realidad actual y comparaba unas situaciones que se vivieron muchos años, con las que hoy se viven. Realmente todo o casi todo ha cambiado. Desde la pompa de los actos religiosos sobre los que trata el capítulo hasta las propias realidades religiosas personales.

La vida religiosa en los veranos de San Lorenzo tenían, según los autores, cuatro momentos destacados: el primero la festividad de San Lorenzo; después la novena a la Virgen de la Consolación; venía después, el segundo domingo de septiembre, la novena y procesión de la Virgen de Gracia para acabar, el 29 de septiembre, con la festividad de San Miguel Arcángel en la Sacristía del Monasterio para adorar la Sagrada Forma.

Las campanas del Monasterio repican alegres en la festividad de San Lorenzo mientras las de la Parroquia y otras iglesias y conventos las acompañan como coro de bronce en honor al Santo Patrono. El pueblo arde en fiesta mientras las dulzainas y los cohetes acompañan a la feria, recién inaugurada, en la calle de Florida. Este día el pueblo y la colonia se unen en la función religiosa que a las diez de la mañana se celebraba en el Monasterio. En el interior las autoridades esperan la entrada del Prior que revestido con la hermosa “casulla de las calaveras” bordada en seda y oro en los talleres del Monasterio en el siglo XVI, llega al altar mayor rodeado de sacerdotes, mientras el órgano y los cantos de los frailes acompañan la ceremonia. Luego por la tarde desde la Iglesia Parroquial la imagen del Santo sale en procesión para recorrer las calles del pueblo entre el fervor de la multitud.

El primer domingo después de la festividad de San Agustín – 28 de agosto- es la de Nuestra Señora de la Consolación que tan arraigo tiene en San Lorenzo y que se celebra con una solemne novena en El Monasterio. Yo recuerdo haber asistido a la solemne procesión que se celebraba el último día y que recorría La Lonja para tras entrar en El Monasterio el Padre Prior impartía la bendición.

Los primeros días de septiembre, la parroquia acogía la celebración de la Novena de Nª Sª la Virgen de Gracia, patrona del pueblo y que el segundo domingo celebra todos los años en su honor su famosa y multitudinaria Romería. Después se celebraba la procesión en andas de plata, que yo no sabía y lo cuentan los autores, desaparecieron.

Destruida en la Guerra la imagen anterior, un grupo de señoras con Rosario Muro al frente encargaron, nada menos, al escultor Mariano Benlluire la preciosa imagen actual. Se pretendía llevarla en procesión desde la finca de los Ermitaños, donde se dice que apareció la imagen destruida, hasta la Parroquia. Desconozco si se realizó así.

Y la última manifestación a la que se refieren los autores, corresponde a la festividad de San Miguel Arcángel el 29 de septiembre. En esta fecha el cuadro de Claudio Coello que en la sacristía del Monasterio oculta la Sagrada Forma, se desliza como un telón y deja a la vista la Sagrada Forma con las tres gotas de sangre que derramó, una por cada clavo de la bota que un hereje holandés pisó. Por allí a rezar y admirar la reliquia que se guarda en un templete neogótico del siglo XIX diseñado por el pintor Vicente López y situado bajo dos ángeles y el Cristo que es una de las joyas escultóricas del Monasterio, hemos pasado todos los que de una u otra forma amamos las cosas del Escorial y en especial las religiosas.

(continuará)

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