El Veraneo y La Colonia.-XVI

Los domingos del verano y la invasión de Madrid

Dedicábamos el Capítulo anterior a los “trenes de los maridos” trenes que traían al Escorial a los maridos, padres o novios que venían a ver a sus mujeres, hijos o a su enamorada que los esperaban para pasar algunas horas “veraneando” en nuestros pueblos. Pero, como también ocurre hoy día, los domingos y festivos, otros trenes llegaban con legiones de domingueros con el ánimo de pasar unas horas aprovisionándose del aire serrano, limpio y puro y algunos para visitar el Monasterio.

Ya me ha pasado dos veces. Subiendo la cuesta de la Estación una mañana me para un grupo de andarines que acababan de llegar en tren y me preguntan:

-Por favor, ¿dónde está el Escorial?

-Señora-contesto- Vd. está en El Escorial. Me figuro que por lo que pregunta es por El Monasterio. Pues siga para arriba y enseguida lo verá.

Con una forzada sonrisa que denotaba su incultura se despidió con un:

-Gracias señor.

Tras visitar, los más curiosos y culturetas, el Monasterio y escuchar las manidas y repetidas lecciones del guía, deciden ir a la Herrería a comer los bocadillos de tortilla y de carne empanada que, con la bota de vino con la que rocían la garganta, invaden las muchas fuentes donde se agolpan las familias o los grupos de madrileños “dejando al despedirse, la tarjeta grasienta del papel que envolvió la tortilla”.

(Fuente del Seminario)

Quizá nada de esto ha cambiado aunque hoy son menos los que llegan en tren y más los de las cuatro ruedas y de aquí los grandes atascos en la carretera los domingos. Tampoco debemos olvidar a los que con sus dos ruedas, bicicletas de montaña que cuestan casi como un coche por su calidad y sofisticación, invaden los montes, nuestros poco cuidados montes en los que todo se prohíbe menos montar en bicicleta.

Hablaremos a lo largo de estos capítulos dedicados al Veraneo y La Colonia, muchas de las costumbres domingueras, hoy desaparecidas, que conformaban la festivas mañanas del verano escurialense de aquellos años cuarenta que venimos comentando.

(continuará)

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