El Veraneo y la Colonia

El Veraneo y La Colonia

Decían Carlos Sabau y “Polilla” en su libro “El Escorial” que  no es una ciudad de vida social rigurosa, absorbente y exigente, ni tampoco es un pueblo con su vida de tal, despreocupada y rústica. Y sin ser una cosa ni otra participa de ambas. Cada veraneante elegía su vida sin que nadie se sorprendiera. Cada uno era muy libre de elegir una de ellas pues había campo y festejos para todos o bien simultanear ambas que es lo que normalmente se hacía en verano. El libro se editó en 1.944 y cuenta como era el veraneo de la Colonia en San Lorenzo y por lo que he visto muy parecido a lo que sería en los años 50 y 60 para mí más conocidos y que pretendo contar en  este blog.

La Colonia era lo que Chito Ramírez llamaba “los veranistas” y que comenzaban a llegar al Escorial a principios de junio para pasar aquí casi tres meses que era lo que antes se llamaba veraneo. Y comenzaba por la formación de las pandillas. La pandilla era la base del veraneo. El primer mes se conformaban con los de “siempre” y se iniciaba la guerra entre pandis para atraer al nuevo chico guapete y de buena planta o a la chica nueva que, mona ella y bien dotada, se la disputaban las pandillas con tácticas seductoras para atraerla, hasta que caía hacia un lado u otro con la alegría de sus componentes.

El Parque

( Parte de mi pandilla en el Parque)

El mes de julio, primer mes de veraneo era cuando se inauguraba el Parque, se elige la Dama Regidora y Asesoras, se inauguran las Piscinas, se abre el Hotel Jardín….y se van realizando algunas fiestas de tanteo como los pases previos que el toreo da al toro para ir conociendo sus bondades y aptitudes.

Los primeros días del mes eran los días en los que las madres hacían inventario de la ropa de verano dando pases de unos hijos a otros y es el mes en el que salen con sus hijos a comprar las playeras de La Corona.

Todavía las pandillas no están formadas definitivamente y hacen los primeros pinitos para ir dando que hablar a las demás, pues aunque nadie lo afirmaba, existía una pequeña guerra silenciosa para salir nominada la pandilla del verano. Empezaban los muñidores a la búsqueda de la próxima Regidora y asesoras porque era un seguro de fiestas y guateques.

Después, en el mes de Agosto, la vida social, las fiestas, las piscinas, las verbenas el cine, el teatro, los bailes de disfraces o la subida a Abantos, Valdemorillo en bici y alguna otra excursión en burro iban tomando el mes y realmente no había semana sin algún jolgorio. Era el mes de las Fiestas Patronales del pueblo que se solapaban con las de la Colonia en armonía perfecta pues unos y otros íbamos a unas y otras. Era el mes de la Bolera del Parque de los paseos por Floridablanca y las Fiestas del Felipe II.

Y llega septiembre que era un precioso mes para los que no tenían que presentarse a los fatídicos exámenes. Se alargaba el veraneo para los estudiosos pues el Colegio no empezaba hasta los primeros días de Octubre. El tiempo hacía cambiar los planes de las pandillas. Más cine Variedades, más guateques en casas, se van formando parejas y el amor pululando alrededor de las pandillas. “Si quieres a tu hija casar, veranea en San Lorenzo del Escorial” se ha dicho de nuestros pueblos. Pues es totalmente cierto. Tres de mis cinco hermanos hemos conocido a nuestras mujeres en San Lorenzo. Tengo, además, una lista de parejas que se conocieron en El Escorial y acabaron pasando por la vicaría. No me atrevo a publicarla. Quizás en otro momento.

 

(Continuará)

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