El Repeso

Siempre me ha gustado ir al Mercado público. Sus puestos con el griterío de los vendedores para atraer a los clientes, sus gentes, el bullicio y sus olores siempre me han atraído.

Recuerdo de pequeño el Mercado de la Paz en la calle Ayala de Madrid, donde muchas veces acompañaba a mi madre. Recuerdo el escabeche en sus grandes cajas de madera o los jureles secos en puestos con todo tipo de variantes. Las pescaderías con sus pescados envueltos en hielo oliendo a ácido para su conservación y las casquerías donde mi madre nos compraba los filetes de hígado de ternera que, decía, tenía muchas vitaminas.

Después ya de mayor, siempre que viajaba a Barcelona por trabajo me daba una vuelta por La Boquería, el precioso y antiguo mercado de las Ramblas. Hoy siempre que puedo me doy un garbeo por el Mercado de San Miguel, que aunque es otro concepto de mercado, mantiene el bullicio y algunos típicos puestos para no olvidar lo que fue hace unos años. Es un precioso ejemplo de la arquitectura del hierro de principios de siglo XX que se inauguró el 13 de mayo de 1.916. Se distingue por los soportes de hierro de fundición, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y la crestería cerámica que corona la cubierta. Su construcción costó 300.000 pesetas y su remodelación actual ha costado 150 millones de pesetas.  

La historia del Mercado de San Lorenzo comienza en el s. XVII y el edificio es el resultado de distintas intervenciones arquitectónicas realizadas durante su larga vida. El actual Mercado Municipal sustituyó al edificio de la Casa Grande del Común o del Gobierno que ocupaba el solar del actual Ayuntamiento. Ocupa un solar trapezoidal, fruto del derribo de unas viejas casas pertenecientes a la Orden Jerónima situadas en la calle del Rey. La obra se inició en 1.797 quedando construida solamente la planta baja. Es posible que las nuevas trazas fueran de Villanueva el arquitecto del Museo del Prado y que tanto construyó en San Lorenzo. Posteriormente se realizan nuevas actuaciones hasta que en 1.985 el Ayuntamiento encarga al arquitecto Francisco Navarro Roncal el proyecto de la reforma y mantenimiento del Mercado Municipal.

Internamente es un precioso edificio cuyos puestos giran alrededor de un patio central con una coqueta fuente y una amplia escalera de piedra, patio que en su primera época estaba descubierto. Los demás puestos se sitúan en el paso que une la calle del Rey con el callejón de San Quintín.

En 1.915 se daba la siguiente explicación sobre el Mercado: “ Instalado en un edificio “ad-hoc”, provisto de cuánto se puede apetecer al buen gusto de sus visitantes y en múltiples y bien ordenados puestos que deleitan la vista, frutas de todas las regiones españolas, pescados del Norte, excelentes carnes y variadas legumbres y verduras que tanto abundan en nuestra región” De ello se deduce que era un edificio altamente apreciado por sus características arquitectónicas y por la calidad de los productos que ofrecía.

Siempre me lo pareció a mí y por eso me gustaba bajar a comprar en él. Tenía buenos amigos en los puestos en los que normalmente compraba y de los que prácticamente ya no queda ninguno.

Hace unos días entré a confirmar lo que me figuraba. Era las doce del mediodía y el mercado estaba prácticamente vacío. Me encuentro con un buen amigo y comentamos la tristeza que daba ver un mercado casi vacío con muchos puestos cerrados, que parecía todo menos un mercado público.

Comentábamos el porqué de la existencia de un supermercado situado en la segunda planta (donde hace muchos años estuvieron las escuelas públicas) que seguro que ha hecho daño a la venta, pero doctores tiene la Iglesia.

¿Qué se está haciendo para revitalizar el moribundo Mercado Municipal de San Lorenzo? Da la impresión que ni unos ni otros quieren hacer nada y la tristeza y el vacío se van adueñando de lo que en un tiempo se llamó El Repeso. Si no queréis que se cierre que el Ayuntamiento vea lo que se está haciendo en Madrid con los antiguos mercados que os dará muchas ideas.

Me gustaría que fuera así pues no quiero que se pierdan las tradiciones de nuestros pueblos y ver el Mercado convertido en un Centro Comercial al uso.

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