Queja al Patrimonio Nacional

Cuando hablo o escribo del Patrimonio Nacional, siempre recuerdo la película de Berlanga que con el mismo nombre protagonizaba Luis Escobar, J.L. López Vázquez y Amparo Soler Leal entre otros muchos grandes artistas. El Marqués de Leguineche y su extraña familia hacen una parodia del regreso, tras treinta años de exilio voluntario, a su palacio de Madrid  al finalizar el régimen franquista.

Su manera de gestionar los bienes de la familia del Marqués para reanudar su espléndida vida, me recuerda al otro Patrimonio Nacional que muchas veces sufrimos en El Escorial por su forma de gestionar sus muchos bienes en estos dos pueblos.

Desde pequeño, tendría dieciséis o diecisiete años, tuve un grave problema con el entonces Presidente del Patrimonio Nacional, Fuertes de Villavicencio, al denunciar  en el “Semanario Escurialense” la forma de gestionar el Club de Golf de la Herrería del que yo era abonado desde su inicio.

Otra vez pedí un semáforo en el Arco de la Lonja por el que sólo puede circular un vehículo y en una sola dirección. Los atascos en algunos días pedía que, respetando el monumento, se pusiera un pequeño semáforo que regulara la circulación de ambas direcciones. Se me dijo de todo. Años después se colocaban torres de iluminación de las fachadas afeando el propio entorno del monumento.

En estas mismas páginas he denunciado la situación del Parque de la bolera. Decía entre otras cosas: “Creo que ya es hora de que el Ayuntamiento de San Lorenzo llegue a un acuerdo con su hermano rico, el Patrimonio Nacional, para la adecuación, remodelación y modificación de este espacio situado en pleno corazón del pueblo”

Lo mismo hacía, quizás de forma más dura, con la situación de ruina en la que se encuentra el Batán  “ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Cómo es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!”.

No voy a seguir por este camino, pero lo que sí quiero contar es algo que me ocurrió hace unos días. Paseaba por el bosque de la Casita de Abajo y decidí entrar a visitar el precioso edificio, que Villanueva  construyera para el Infante Don Gabriel. Mi gozo en un pozo. Leí un cartel en la puerta indicando que las entradas debían adquirirse en El Monasterio. Tenía dos soluciones. Subir andando hasta San Lorenzo, sacar la entrada y volver a bajar, o bien seguir paseando cabreado como un mono. Es lo que hice preguntándome lo que dirían las tres personas que, detrás de mí, leían el cartel de la entrada. Luego supe que habían venido desde Madrid a ver La Casita porque el Monasterio lo habían visitado hacía poco tiempo.

Ahora que está de moda sacar las entradas por internet o en El Corte Inglés como hice yo para ver la exposición de Antonio López en el Thyssen, va el Patrimonio Nacional y para visitar la Casita tienes que sacar la entrada en el Monasterio. ¿No se dan cuenta que existe gente que no lo sabe o que sólo quiere visitar la Casita de Abajo y no el Monasterio? ¿Sería muy complicado que la funcionaria- guía que está a la puerta de la Casita del Príncipe te venda la entrada? A lo mejor tiene que vender veinte o treinta al día y supone un gran problema de administración.

Me figuro que con la Casita de Arriba pasará lo mismo. ¿Qué pasaría si para entrar en el Valle de los Caídos un cartel te manda al Monasterio para sacar la entrada y luego volver para visitarlo?

Llevo un buen rato intentando explicar el porqué de esta decisión y encuentro varias explicaciones,  pero ninguna convincente.

Jesús Sáinz de los Terreros

(blogdejesus.com)

2 pensamientos en “Queja al Patrimonio Nacional

  1. Cesareo

    Me gustaría enseñarle a mi hijo muchos de los monumentos de Madrid, pero creo que no puede ser por su a mi parecer alto coste de entrada. Creo que es una vergüenza que con Españoles como nosotros se haga negocio para poder ver monumentos, que son nuestros de nuestra historia y mantenemos con los impuestos que son muchos y variados.

  2. Thalisa

    Mi hermano se casaba en Junio y la familia viajó desde America para la boda. El suegro de mi hermano nos invitó al Escorial, muy amable el señor imprimió unos folletos (que por cierto hizo el mismo) para que fuéramos leyendo. Sucede que el señor ha echo el recorrido varias veces porque el pobre lleva a todo el que viene. Resultado: los empleados del Escorial le dijeron que no podía explicarnos nada porque eso era una guía y que para eso había personal ahí. El suegro explicó que éramos su familia y que el obviamente no nos estaba cobrando nada. Conclusión: nos persiguieron por todo el Escorial y al final nos hicieron salir.

    Después de que habíamos pagado nuestras entradas y no estabamos haciendo nada malo, sino compartiendo cultura. A dónde vamos a parar? Nunca había vivido algo así. Yo recibo visitas todos los años y nunca en mi vida se me va a ocurrir lleva a alguien y desde luego, advierto a todo el que se lo ocurra ir con su familia.

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