Francisco Camps, Presidente de la Comunidad Valenciana, sorprendió a todos, especialmente a sus enemigos políticos, al dimitir de todos sus cargos. Quiere defenderse y no perjudicar a su partido y a la Comunidad que preside y terminar así con dos años de linchamientos y de haber sido ejecutado políticamente.

Estaré o no de acuerdo con la sentencia que se dicte, pero de entrada me parece que se han pasado al culpar al Presidente Camps, el más votado de la democracia, incluso este año, del regalo de tres trajes por algún jefe de la trama Gürtel que es por lo único que se le juzga. Que no diga la Sra. Valenciano del PSOE que lo que está detrás es la financiación ilegal del PP cuando eso fue desestimado y no se le juzga por ello. ¡Sra. sólo se le juzga por el regalo de tres trajes y por nada más! Que diga algún político si él no ha recibido algún regalo o si al recibirlos los ha devuelto.

No me han gustado sus declaraciones algo plañideras  y sus patrióticas justificaciones de la decisión de dimitir cuando dijo: “Esta decisión es un sacrificio personal para que Mariano Rajoy sea el próximo presidente del gobierno; para que el PP gobierne España y para que España sea esa gran nación que todos queremos” pero ¿se sacrificarán Bono, Chaves y Rubalcaba por su partido y por España?

Creo que como todo ciudadano, tiene derecho a la presunción de inocencia mientras no sea condenado por los jueces. Ha sido varias veces condenado y ha recibido de la prensa adicta al gobierno y en general de la izquierda un trato desproporcionado al hecho por el que se le va a juzgar.

No sé si pagó o no los trajes. Lo dirán los jueces. Pero tal como está la situación española, donde se imputa a la cúpula de la Policía por colaboración con banda armada en el “chivatazo del Faisán”; donde los etarras, convictos de cientos de asesinatos, salen a la calle sin problemas; donde cinco magistrados progresistas del Tribunal Constitucional desestiman los informes policiales y ponen en la picota al Supremo legalizando a Bildu; donde el Presidente del Parlamento, Sr. Bono, recibe regalos en ladrillos, caballos o decoración de pisos y no se le juzga por su incremento patrimonial; donde el dinero de los ERES en Andalucía se lo llevan personas ajenas a los mismos….. parece que el tema de los trajes de Camps sea un tema menor, aunque sí un tema de conducta ética, si es que se demuestra que no los pagó.

¿Por qué en el PSOE no dimiten casi un centenar de cargos públicos imputados por delitos más graves que el de recibir un regalo de tres trajes? Delitos de prevaricación, cohecho real (no cohecho impropio), falsificación de documentos públicos, modificar el valor de las cosas….delitos más graves que el que se le imputa a Camps y siguen en sus puestos. Las dos varas de medir de esta democracia.

El diario “La Gaceta” titulaba: “A la izquierda le han hecho un traje” refiriéndose a que con la dimisión de Camps se han quedado sin argumentos para seguir machacando con este tema. Les ha cogido con el pié cambiado y ni sus enemigos esperaban esta decisión.

Si del caso Faisán, sus responsables no hablan por que está judicializado, ¿por qué han seguido y siguen hablando del caso de los trajes si también está bajo control judicial?  Estas son las dos varas de medir de la democracia actual.

Comentario de la izquierda .Si dice que es inocente ¿por qué dimite? ¿Desconocen el principio de que nadie está obligado a declarar contra sí mismo? Que el problema se haya resuelto no es óbice para seguir atacando. Ahora aparece Blanco y arremete contra Rajoy por que ha mandado un comunicado en lugar de dar la cara. ¿Cuántos comunicados han mandado desde la Moncloa arreglando entuertos de Ministros y del propio Presidente? Aparece la Sra. Valenciano y también arremete contra Rajoy porque según ella, el PP y su presidente querían que se declarara culpable y que siguiera en la poltrona. ¿Conoce esta señora las decisiones y pensamientos del jefe de la oposición como Rappel?

Que Camps hizo muchas cosas mal no hay duda. Mintió al decir que no conocía a Correa ni al “Bigotes” y parece que fue “su amigo del alma”. Creyó que volviéndose a presentar sería absuelto por sus conciudadanos y ahora va a ser juzgado. Se equivocó al dejar que una banda de mafiosos se le acercara y no actuar al ver que con sus regalos se montaba una red de mangantes que obtenían beneficios de la Administración valenciana y del partido.

Pero mientras no se demuestre su enriquecimiento por sobornos y se quede todo en el regalo de tres trajes por parte de la trama Gürtel, su decisión me parece acertada y merece, al menos, ser reconocida en un país en el que la dimisión es palabra que no figura en el diccionario particular de muchos políticos. Y más aún cuando ha tenido que superar las presiones de su partido y de algunos colegas en el PP que le recomendaban la solución de declararse culpable, pagar la multa y seguir en la Presidencia de la Comunidad Valenciana.

Sólo esperamos, ante la decisión de Camps de someterse a un jurado para defenderse, que las personas que lo formen se olviden de su filiación ideológica y juzguen en conciencia al ex presidente y no como hicieron los cinco magistrados nombrados por el PSOE que legalizaron a los proetarras de Bildu.

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