Navidad

Navidad

Había comenzado a escribir mi “cuento de Navidad”. Su espíritu empezaba a embargarme porque el espíritu de la Navidad existe aunque lo nieguen todos los que no creen. Se intenta marginar la fe eliminando las referencias al nacimiento de Jesús que es el que da sentido a una fiesta que aunque no lo quieran creer, es una fiesta religiosa que conmemora un acontecimiento que marcará la historia de la humanidad.

Y eso no es posible en Navidad porque como dijo el Papa Francisco “asistimos a una especie de desnaturalización de la Navidad”

Fernando Lafuente escribió: ”Hubo una celebración de la Navidad que poco tenía que ver con el espasmo del  consumo. Una fiesta discreta y familiar con sus aguinaldos sencillos y la espera ilusionada, con antesala de la Lotería y el Gordo. Era un Madrid galdosiano. De tiendas y tabernas, de gentes que cantaban villancicos por las calles con la zambomba y la pandereta. Las Navidades de antaño. La imaginería de velas, ponches, nieve, bruma, chimenea, cánticos y pavo”.

Era esa Navidad en la que la familia se unía para colocar el Belén.  Se esperaba La Lotería para mejorar la economía familiar, los pavos, la cena de Nochebuena: lombarda y besugo, mantecados de canela, los roscos de anís o los alfajores. El turrón de Casa Mira el blando, el duro y el de yema. Sopa de almendras de postre y villancicos alrededor del Belén. Misa de gallo.

Bromas, Juegos Reunidos Geiper, Magia Borrás, Mariquita Pérez, Cine Exin, y un juego de Mecano. Especial vacaciones en TVE. La Gran Familia y Chencho perdido en la Plaza Mayor, La Familia y uno más y Marcelino Pan y Vino.

Tenemos que defender la Navidad, vivirla con su Espíritu a flor de piel y no dejar que los que quieren destruir todo su sentido lo consigan porque los villancicos, el Portal de Belén, los Reyes Magos, las tarjetas de felicitación hoy desaparecidas, el árbol y su estrella de belén coronándolo. nunca podrá desaparecer mientras abramos el corazón a la única razón de su existencia. Los que así no lo crean que no llamen Navidad a estas fiestas.

Una forma de destruirla es lo que le ocurrió, en la frontera de este Espiritu navideño, a una árbitro de fútbol que en un partido entre el C.D San Lorenzo y el CUC de Collado Villalba en el campo de la Herrería, recibió todo un catálogo de insultos machistas que me da vergüenza escribirlos. Esa pandilla de desarrapados, imbéciles y mal educados por no dedicarles otro catálogo de improperios e insultos que yo también conozco y que les dedico desde mi silencio, desconocen la convivencia, el respeto, la paz entre los hombres y mujeres de buena voluntad en definitiva el espíritu de la navidad que defiendo a ultranza.

He conseguido entrar en mi invernadero de recuerdos y veo mi Navidad, esa Navidad que procuro mantener. Yo quiero la Navidad como la he vivido: con turrones y nueces glaseadas de Casa Mira; la de la paz que se respiraba en mi familia; la de las letras absurdas de los villancicos. Quiero mi Navidad del Belén y de la cena de Nochebuena con la sopa de almendras de postre). Quiero la Navidad de la Plaza Mayor y del caldito del samovar de Lardhy. La de las iluminaciones navideñas y la de las exposiciones de belenes antiguos.

No quiero la Navidad del “caganer” catalán, ni la del Papá Noël ascendiendo por las fachadas. No quiero la de los petardos y borracheras.

Me gusta el olor de mi Navidad, el olor del puchero de caldo en la cocina o el de la colonia que te dejan en el Árbol. Me gusta ver el anuncio del turrón, el de “vuelve a casa por Navidad” y los anuncios de juguetes con mis nietos. Me gusta la de los christmas escritos a mano y no la de los sms telefónicos o correos electrónicos.

Quiero la Navidad de los tres Reyes Magos con sus pajes y camellos; la del Niño Jesús en el pesebre junto a su padres María y José. Esta es mi Navidad. Hay otras pero no son las mías. En definitiva quiero y me gusta la Navidad de la mula y el buey.

No quiero una Navidad con insultos graves a una árbitro de fútbol juvenil por una pandilla, me figuro que de escurialenses, que no sabrán ni querrán celebrarla.

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