La posición de Miguel Fisac sobre el Monasterio

La posición de Miguel Fisac sobre el Monasterio

Que el Monasterio del Escorial desata pasiones no hay duda. Que es una de las maravillas del Mundo, tampoco pues está considerada como la única Octava Maravilla del Mundo desde el momento de su construcción, equiparándola a la Siete Maravillas del Mundo Antiguo. De aquí su título octavo. Que son muchas las opiniones favorables no se puede negar, pero no podemos obviar que también existen otras, no tan favorables y algunas de ellas por profesionales muy bien considerados. En internet podemos leer cientos de opiniones casi todas considerando el Monasterio como una de las grandes obras que conforman el patrimonio de la humanidad.

Releo, como hago a menudo, mis documentos o artículos guardados y hoy me he encontrado con una de estas opiniones no tan favorable como la que gente como, tenemos del Monasterio y su entorno.

Hace ya años, muchos, un domingo de finales de julio de 1.963  y en plena celebración de los actos del IV Centenario, Miguel Fisac un arquitecto prestigioso y conocido por sus obras de hormigón pretensado, huecas y muy ligeras, autor de la Iglesia de los Dominicos en la Carretera de Burgos, la pagoda de los laboratorios Jorba que fue derruida no hace mucho tiempo, o el edificio del CSIC en la calle Velázquez de Madrid, dio una conferencia en el Aula Magna del Monasterio que él mismo tildó de incómoda por la postura adoptada y que definió como subjetiva y personal  sobre lo que él llamaba el Escorial.

Recuerdo aquella conferencia porque con mis dieciocho años, mis inicios en los estudios de arquitectura, el interés despertado por la personalidad del arquitecto conferenciante y la filtración de sus ideas sobre el tema me llevó al Aula Magna a escuchar al arquitecto cuya obra, años después, estudiaría en la Escuela. De allí salí con la idea de que a Fisac no le gustaba el Monasterio. Ahora leo los comentarios de Gaby Sabau en un artículo que publicó en el Semanario Escurialense el 3 de agosto del ese año de gracia de 1.963 y del que haré un resumen e incluiré algún comentario.

Para empezar, Fisac considera que por su origen y desarrollo hay dos arquitecturas: la soberbia y la humilde que es la cristiana entre la que no incluye El Escorial por haber sido fundado por un acto de soberbia del Rey Felipe II. Por ello considera al Escorial, el Monasterio, como arquitectura no cristiana. Esto me lleva a considerar a Chueca Goitia con su opinión de que el Monasterio tiene origen y trazas del Templo de Salomón obra grandiosa y poco humilde. No sé dónde colocaría en esta clasificación a la Basílica de San Pedro del Vaticano.

La arquitectura humilde o cristiana como la llama tiene desarrollos muy dispares a través de la Historia con concepciones distintas y muy distintos estilos de construcciones religiosas. Si se considera la soberbia como motivo de la construcción y no considerarla cristiana, cuántas obras religiosas han nacido por motivos oscuros o no reconocidos como cristianos.

Luego habla del lenguaje arquitectónico circunscribiéndolo a su tiempo y sobre el paisaje en relación con el Monasterio dice que “en lo histórico El Escorial consta de una serie de elementos extraños y de una constante formalidad del estilo clásico que impiden toda intervención del elemento nacional, no obstante la “pirueta” de la Galería de Convalecientes- que atribuye a Francisco de Mora- y la gracia de la fachada de mediodía  “que le chifla” por lo que concluye que El Escorial no es español”. Esta afirmación “levantó ampollas” y el P. Gabriel del Estal tomó la palabra para negar los términos absolutos de “arquitectura cristiana” y “arquitectura española” , la confusión de la soberbia con la de lo grande y la de la humildad con lo pequeño. No dejó pasar el sentido cristiano del Escorial exponiendo los seis puntos esenciales de la fundación que Felipe II dejó escritos en la Carta de la Fundación.

Fisac considera el elemento arquitectónico de la Galería de Convalecientes como “pirueta” dentro de la rigidez de la fábrica de granito que aunque él atribuye a Francisco de Mora, autor de la Iglesia de San Bernabé en la Villa, y otros autores a Juan Bautista de Toledo es cierto que es “una delicia arquitectónica aunque a veces dé la impresión de que no se corresponde con la pesadez de las fachadas” como escribí en este blog refiriéndome a la Galería: “es una arquitectura hueca, sutil y armoniosa que deja ver la risueña huerta y el inmenso horizonte que en su día sólo se rompía con los robles, olivos y árboles frutales.

También escribí, perdón por las autocitas, sobre la fachada de mediodía que tanto le gustaba a Fisac:  “Quizás la de mediodía con su zócalo de verdes jardines, es la más bella y lo es precisamente por La Galería de Convalecientes, por el Jardín de los Frailes, por esa tranquila huerta donde maduran los frutos y por la tranquila lámina de agua en la que se mira la Galería reflejándose entre los cisnes”. En ambas cosas estoy  de acuerdo con Fisac tal como lo escribí muchos años después, pero no así con otros argumentos desgranados en la conferencia y de la que comentaré los interesantes comentarios del artículo de Sabau en un próximo blog.

 

 

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