Paco Villota

Paco Villota

No sé si debo llamar Paquilín, a la persona que nos ha dicho adiós, pero creo no romper nada pues era como le llamábamos en nuestros veraneos escurialenses los que nos considerábamos sus amigos. La esquela si me rompió a mí pues la pérdida de un amigo rompe muchos de los esquemas que tenemos planteados. Se van sin avisar. Este año hemos perdido a varios amigos de nuestro pueblo de los que he escrito un recuerdo, al menos con mi cariño, hace pocos días en este blog. Parece que nunca se va a ir la buena gente y al final todos, aunque no lo decidan ellos, se van para no volver.

En los veraneos de este nuestro pueblo serrano, ha habido personajes peculiares. Todos tenemos nuestra lista y en están en nuestra memoria más cariñosa. Muchos personajes peculiares sobre los que ya he escrito y seguro que volveré a escribir sobre ellos. Personajes del pueblo y de la Colonia que han dejado huella en los que vivimos con ellos. Entre la Colonia destacaba Paquilín Villota, persona culta, retraída, estudioso empedernido, lector incansable, de grandes convicciones religiosas y enamorado del futbol. Economista del Estado y Técnico Comercial era Profesor Titular y Direc tor del Departamento de Economía aplicada III de la Universidad Complutense de Madrid. Director de varias Tesis doctorales, escribió importantes trabajos sobre Economía publicados por la Universidad Complutense.

Pertenecía a una familia muy querida en San Lorenzo. Paco su padre y Luisa su madre muy entroncados en los grupos más conocidos de la Colonia. Luisa su hija, hoy viuda de Federico Antolín, familia ésta también muy vinculada a San Lorenzo y que hace pocos años perdió a Mariví que disfrutaba de la vida en este pueblo y nos dejó muy joven.

Siempre con un libro entre las manos, Paco tenía la afición del futbol pero no daba una patada a un bote. Era y de eso presumía, el árbitro que siempre estaba dispuesto a colaborar y le llevó a ser el árbitro perenne de los partidos que en el campo de la Herrería jugaban las pandillas de la Colonia y estas con las del pueblo.

 

A Paco, al menos yo, no se le conoció coche y bajaba andando por Floridablanca camino del campo de futbol vestido de negro con el típico uniforme de un árbitro de los de entonces. Hoy van rellenos de publicidad y con camisas y pantalones de colores. Antes de luto, hoy de colorines. Esa imagen se quedó grabada en mi memoria cada vez más entristecida y hoy se me ha aparecido al escribir este blog.

Descanse en Paz nuestro amigo Paquilín y espero que esté arbitrando grandes partidos de futbol en el Cielo.

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