Vamos a contar mentiras (II)

Vamos a contar mentiras (II)

Juan de Abalos, escultor del Valle, por su amistad con Franco

Otra falsedad difundida, intenta involucrar a Juan de Ábalos con el Régimen de Franco. Nada más lejos de la realidad. El gran escultor Juan de Ábalos, nacido en Mérida, autor de las figuras de los cuatro Evangelistas y de la Piedad con Jesús en sus brazos, era republicano de izquierdas que con pocos años se afilió al PSOE con carnet nº 7 de su ciudad y luchó en el bando republicano en la Guerra Civil. Se incorpora al ejército nacional en 1.938 y cae herido gravemente en Jaén. Acusado en 1.940 de colaborador con actividades culturales republicanas, se le incoa expediente de depuración. En 1.942 se publica en el B.O.E su expediente de depuración en virtud de una hipotética afiliación al PSOE de Mérida.

Elegido por concurso para realizar las monumentales obras escultóricas del Valle, Franco no lo impidió, a pesar de sus antecedentes políticos, no por amistad sino por reconocimiento a su obra artística. El mismo escultor dijo que en su equipo no había “esclavos” y que “fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos”.

El monumento no se proyectó como sepultura de Franco

Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio del Pardo y nunca decidió ser enterrado en el Valle ni nunca se lo planteó a los arquitectos. Fue su familia y el entonces príncipe Juan Carlos los que decidieron que su cuerpo descansara en la Básílica en una tumba que tuvo que realizarse en pocos días una vez fallecido. Es el futuro Rey quién ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica. Según parece el primer documento firmado por D. Juan Carlos fue el del traslado del cuerpo de Franco al enterramiento de la Basílica del Valle.

Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo como los Inválidos para Napoleón.“Las obras para acondicionar su tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estado el dictador irremediablemente enfermo” según publicó Victoria Prego.

Franco nunca pensó en que le enterraran bajo el Cristo del altar de la Basílica. No quería ir “ni vivo ni muerto” por las broncas de los falangistas decía.

La talla de madera del precioso Cristo que preside el altar mayor, obra del escultor Beobide, tiene una pequeña historia. El Cristo entra en la leyenda y empiezan a circular historias para salvar la cara del autor de la talla, vasco como el pintor Zuluaga que fue quien engañó al escultor para realizarla.

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