Vamos a contar mentiras (I)

 

Vamos a contar mentiras (I)

Como todos los años se reaviva la eterna discusión sobre si el Valle de los Caídos debe o no debe contener los restos de Franco, si debe convertirse en un Centro de la Cultura de la Reconciliación o hasta derribarlo. Como dijo Juan de Ávalos en una entrevista en TV, escultor de las figuras de los apóstoles y de la Virgen de la Piedad, “mucha dinamita sería necesaria y a lo mejor tampoco es posible”. Vuelven a circular mentiras y datos falsos que se divulgan una y otra vez con fines perfectamente definidos.

 

Tengo varios documentos sobre las verdades del Valle y últimamente he rescatado un video de Alfredo Amestoy en el que cuenta anécdotas y datos sobre la obra del Valle y desmiente las muchas mentiras o datos no constatados, equivocados o aireados con fines distintos a la realidad.

Muchos miles de muertos durante la obra.

El médico, el doctor Ángel Lausín que estuvo preso en el dispensario de la obra, llegó de los primeros al Valle, en 1.940, para redimir penas por trabajo. Una vez libre decidió quedarse en el Valle hasta el final de la obra. Cuenta Amestoy que su testimonio como médico titular es que “En 18años de obra faraónica hubo sólo 14 muertos”

Muchos miles de presos políticos trabajaron en las obras.

Es cierto que se utilizaron a presos políticos en la construcción de la obra, como en otras grandes obras se utilizaron presos comunes, pero también es cierto que se acogieron voluntariamente por la redención de penas, el salario que obtenían y la posibilidad de estar junto a su familia gracias a la escuela para los hijos y otros servicios de los que disponía la obra.

Hubo casos, que se han recogido en una película, de presos que accedieron al Valle para poder escapar fuera de España por la sierra y llegar a Francia.

Según la prensa de la época, el número de presos políticos que trabajaron en las obras a finales de 1.943 fueron 600 obreros. Según el arquitecto de la obra Diego Méndez, veraneante que fue de San Lorenzo con casa en el Cerro de las Damas, escribió que “durante los 15 años que duraron los trabajos intervinieron 2.000 hombres (y no todos a la vez, ni todos penados)”.

La cifra que se ha llegado a dar de 20.000 presos políticos es totalmente falsa según documentos de personas que tenían responsabilidad en las obras y que tan brillantemente recoge Alfredo Amestoy.

El número de penados políticos de los 2.643 que es la cifra que figura en los documentos del director, era de 243 que se acogieron libremente a la “reducción de penas por el trabajo”. En 1.950 según la Fundación Francisco Franco ya no quedaba ninguno en el Valle y sí presos comunes que quisieron beneficiarse de las condiciones favorables.

“Trabajos forzados”, “represión” y “esclavitud”.

Se ha dicho que los penados recibían cincuenta céntimos de salario. Esta cifra no hubiera sido consentida ni por Muguruza o Méndez, arquitectos de la obra, ni por el ministro Girón, de importante política social, ni por Juan de Ábalos republicano progresista y artífice del grupo escultórico del Valle. Frente a este tipo de acusaciones infundadas, se puede demostrar que los presos, además de redimir la pena, percibieron al principio un jornal mínimo de 7 pesetas más comida, que pronto se elevó a 10 pesetas diarias, mas pluses de trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido a la vivienda y escuelas gratuitas, permitió llevar a sus familias a residir en el Valle como lo hicieron la familia de Paco Rabal, cuyo padre trabajó en las obras, o la de Peces Barba que trabajó en las oficinas y que como él mismo confesó, no tocó ni una sola piedra.

Un sueldo de 300 o 400 pesetas en los años cuarenta y primeros del cincuenta, era lo que cobraba un profesor adjunto de Universidad. El médico Lausín, preso hasta que se liberó y se quedó en el Valle hasta final de la obra, superaba las 1.000 pesetas.

Aunque no le he pedido permiso, espero que Alfredo Amestoy no se enfade por haber sacado a relucir parte de su video en el que desmiente muchas de las acusaciones que se vierten sobre la que ha sido calificada como una obra “faraónica”, la obra el Valle de los Caídos.

 

 

 

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