El Legionario

Hoy dejo aparcado el siguiente capítulo del  «El Veraneo y La Colonia» y escribo unas pinceladas del General que fundó la Legión y paseaba por el pueblo de El Escorial acompañado de tres caballeros legionarios.

El Legionario

Hace ya tiempo escribí, creo que en estas mismas páginas y perdón por la auto cita, sobre mi idea de recoger en una Enciclopedia escurialense los perfiles de tantas personalidades que han desfilado o vivido en nuestros pueblos. Escribí una lista, escasa lista por cierto, hecha a base de los recuerdos que iba extrayendo de mi frágil memoria. Recordaba en ese artículo a las figuras de la literatura, premios Nöbel, críticos y directores de cine, ilustres actores de cine y teatro, periodistas, militares, ex ministros, políticos y jefes de Gobierno, grandes arquitectos y fecundos autores teatrales, poetas, mezzosopranos o cronistas de la Villa de Madrid; pintores, escultores, ceramistas, encuadernadores y artes plásticas. Realmente la lista de nombres sería interminable.

He leído el artículo de Alfonso Ussía “El Legionario” dedicado al general Millán-Astray, fundador de La Legión, hoy vilipendiado y desairado por la Alcaldesa de Madrid al aceptar quitar el nombre de su calle de la capital de España. No llego a entender cómo se quiere hacer desaparecer la calle dedicada al fundador de la Legión a la que todo el mundo quiere y admira. Lo primero que me llamó la atención en el artículo de Ussía ha sido que en los primeros tiempos, antes de unir sus apellidos paternos, firmaba como Millán Terreros. No sabía que tenía como pariente, al menos de apellido, al fundador de la Legión nada menos. Luego, poco a poco me fui empapando de su ilustre figura. Cuando en la lista de personalidades que han pasado por nuestros pueblos, incluía a militares me refería entre ellos al General Millán-Astray que con calle o sin calle, como dice Ussía, es Historia de España y por qué no, historia del Escorial.

Dice Ussía que Don José era amigo de su familia y le cantaba las cuarenta al lucero del alba. Lo aprendió de militar ejerciendo su mando en La Legión y como un legionario siempre lo es hasta que muere, Millán-Astray murió mandando.

millan-astray

Del paso del General por El Escorial, donde veraneaba, se cuentan miles de anécdotas, me figuro algunas leyendas urbanas, todas con un común denominador: su fuerte carácter y sus innatas dotes de mando. Acompañado siempre por sus tres fieles guardaespaldas, un cabo y dos caballeros legionarios, que según cuentan, tres “piezas” a los que les gustaba el alcohol de forma desmedida. Su diversión al bajar de San Lorenzo por El Paseo, donde residía en un chalet el General, era disparar a las farolas. Unos lo hacían con piedras y ellos con balas.

Su presencia acompañando al General “acojonaba un poco” según me cuentan, ya que sus ademanes militares eran más de un cuartel de la Legión que de un paseo de verano por El Escorial. Cuando llegaban, el General y sus tres legionarios a comprar melones a su “amigo” Tomás el Pollero le hacía catar cinco o seis hasta que le gustaba uno. Luego, eso sí, le pagaba todos los melones “catados”.

Su figura imponía. Era como un Blas de Lezo del ejército español ya que a ambos les faltaba una pierna, un ojo y un brazo que dieron por defender a España.

Hoy desaparecido el General y posiblemente la placa de su calle en Madrid seguro que en muchas personas y especialmente en mí quedará su recuerdo y la parte de la Historia de España que dejó escrita.

 

 

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