En ningún momento quiero emular las maravillosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna pero un día me salieron así y aquí están mis Breverías.
- El Monasterio es piedra sobre piedra, como la Iglesia que le hizo Jesús a Pedro.
- Cuando le hicieron la acupuntura se dejaron las agujas olvidadas y hoy se utilizan de pararrayos.
- San Lorenzo es dulce de leche de vacas; de frutas agustinianas y de morcilla del Canguro, que no sólo Australia vive de este animal saltarín y con su “Cochecito Jané” en la tripa.
- No es racista. Conviven bizcotelas blancas y negras sin problemas.
- Es andaluz de los Quintero, militar de los Carrero y taurino de los Pérez Tabernero.
- Al Escorial le falta San Lorenzo para ser hermanos del mismo padre.
- Los dos Escoriales, el de Arriba y el de Abajo, suben y bajan por la misma escalera de la Estación.
- Los dos Escoriales son como dos hermanos pequeños que no quieren jugar juntos
- El Monasterio siempre viste igual, sólo tiene un traje de cuarzo, feldespato y mica. Sólo se viste de gala, algunos días especiales.
- No me tapéis los raíles del tranvía. Dejarlos para que mis nietos me pregunten que hacen ahí.
- La calle de Los Soportales, es la única del pueblo con paraguas de granito.
- Felipe II quiso hacer un Monasterio y le salió un rascacielos tumbado sobre la playa granítica de la Lonja.
- Las fachadas del Monasterio son como planos quesos de Gruyere, con agujeros cerrados y pintados de verde.
- Cuando la torre del Cimborrio del Monasterio abre la boca, se le ve un diente de oro.
- El Patio de la Basílica del Monasterio es una baraja de Heraclio Fournier, pero con seis Reyes.
- Felipe II cerraba mal los grifos del Palacio y por eso siempre tenía gota.
- Siempre que voy a El Escorial me llevo una bombona de aire viciado, para no ahogarme con el aire puro.
- Muchas veces me he figurado el Monasterio, coronado con la Cruz de los Caídos.
- La Plaza del Ayuntamiento en lugar de vísceras, tiene coches en su interior.
- La Lonja no tiene árboles porque darían hojas de granito.
- El Panteón es el Tanatorio perenne de la Realeza.
- El Crucero de la Ermita, por el que todos los segundos domingos de septiembre pasa la Virgen de Gracia, lo regaló Bonifacio Cuena un día que se quedó de piedra.
- Los dos pueblos hablan mal uno del otro porque sólo les separa media lengua.
- Un día en el Rastro, un gitano me vendió 50 kilómetros de carretera; aparecí en San Lorenzo y me quedé.
- Me subí a una torre del Monasterio y me puse a jugar a Las Damas.
- Una modista que tiene su taller en el Carmelo, pone un cartel que dice “Alta costura”
- Es tan dura la cuesta de Grimaldi, que han puesto una cantina para reponer fuerzas.
