Ante la visita del Papa, sólo respeto

“El 4 de agosto fui testigo de las manifestaciones del movimiento 15-M en la calle Carretas. Yo sí que estoy indignada con todo lo que oí: “Tenemos más derechos que el Papa para ocupar la plaza”, “Nosotros no somos la juventud del Papa” y la más preocupante, “conseguiremos que no haya ninguna jornada”. Queridos “indignados”: ¿dónde ha quedado vuestro espíritu del movimiento? Copia textual del  manifiesto: “Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyente, otros no (…) pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico, económico y social” Yo soy creyente, católica y practicante y vuestro manifiesto ha perdido toda credibilidad. Se os ha olvidado el porqué de estar en la calle.”

Ante la visita de Benedicto XVI a Madrid, he querido iniciar esta editorial haciéndome eco de una carta de Belia Laporta, al director de la Razón, que resumen perfectamente, en pocas líneas, la situación actual ante tan importante acontecimiento y que suscribo en su totalidad.

Basta ya de hablar de un movimiento que nació muerto sin representación democrática alguna y al que tanto Rubalcaba, no actuando y ahora pidiendo que se les ceda un sitio para informar, como la Delegada del Gobierno les están dando alas como si del Red Bull se tratara. El movimiento 15-M ha muerto y ha sido abducido por los okupas, antisistema, libertarios, anarquistas y todo tipo de grupos marginales, con su pelo a lo mohicano, sus rastas, sus perros y sus flautas. Todos ellos manejados y dirigidos por elementos con muchos antecedentes en su currículum delictivo. Se han detectado portugueses, argentinos, muchos italianos y hasta un japonés gente muy combativa aquí o allí donde puedan actuar pero que están muy alejados de nuestra realidad.

Ahora el objetivo de estos grupos antisistema y radicales del 25-M  es calentar el ambiente ante la visita del Papa. Ahí está UGT apoyándolos, convocando paros de 24 horas en el Metro durante la visita y ahí está IU apoyando a los radicales con la campaña “Madrid sin Papa”. La excusa para iniciar esta absurda campaña es de tipo económico. Todos los que critican el gasto que la Jornada Mundial va a costar a las arcas públicas, están acostumbrándose a que sólo ellos tienen razón sin analizar las cosas con criterio no partidista. Aunque la Jornada no se ha traído a Madrid para ayudar a la economía, es cierto que como todo acontecimiento mundial como es éste, no le va a costar nada al erario sino todo lo contrario. Cada peregrino paga una cantidad por venir y recibir las ayudas y apoyo necesario. Muchas empresas han colaborado económicamente para el éxito de la Jornada.  Según datos reales, las peticiones para alquilar un apartamento en Madrid han aumentado un 143%; los  hoteles, pensiones y hostales, que han subido sus precios con este motivo, están llenos hasta la bandera. Los muchos miles de peregrinos, además de venir a rezar y a escuchar al Papa, tienen que comer y pasar las horas en los diferentes locales de Madrid y alrededores. El Consejero de Economía de la Comunidad anunció que el millón y medio de peregrinos puede dejar en todo el país 100 millones de euros.

Además de todo esto Madrid ha recuperado la alegría y colorido que siempre ha tenido, al ver llegar a los peregrinos que están llenando la capital y alrededores de jóvenes católicos con banderas y camisetas coloristas de cada país. ¿Les dará envidia a los desnortados del 15-M?

Tras calentar el ambiente, el nuevo objetivo de los “indignados” antisistema y okupas es boicotear  la visita de Benedicto XVI a Madrid con propuestas como disfrazarse de bebés todos los que vayan a la manifestación convocada para “protestar contra la pederastia del mundo eclesiástico”: quieren ocupar, que esto se les da muy bien, los colegios públicos que van a dar cobijo a miles de peregrinos y realizar una “besada” para reivindicar no sé que cosas de los gays y lesbianas. Quieren dar un espectáculo mientras cientos de millones de personas les ven por televisión. ¡Mamá he salido en televisión! En resumen boicotear un acto tan importante para el mundo cristiano y no cristiano que espera las palabras del Papa con ansiedad ante tanto descreimiento y falta de valores del mundo actual.

Aunque haya gente que no le interese el mensaje de Benedicto XVI a los jóvenes, ni su presencia en Madrid,  habrá que respetarles, como también habrá que respetar las manifestaciones que se hagan en su contra, siempre y cuando se respeten las creencias de los católicos para los que es un acontecimiento trascendente en sus vidas. Quienes piden respeto para ellos que respeten al Papa.

Por eso son intolerables las declaraciones del “católico” Ramón Jaúregui, todavía hoy ministro de la Presidencia, amenazando con un empeoramiento de la relaciones Iglesia-Estado si el Papa habla de ciertos temas. ¡Cuales son estos temas que van a molestar al Gobierno?

Resulta que viene el Papa a hablar a las conciencias de los españoles y eso se traduce por el ministro en una intolerable intromisión en los asuntos internos españoles. El Estado no son las conciencias de los que lo forman. El Papa viene a hablar a las personas y a la sociedad en general no al Estado español. ¿Tiene miedo el Gobierno a lo que pueda decir el Papa? En caso contrario, no vienen a cuento esas desafortunadas declaraciones del ministro de la Presidencia.

Los católicos esperamos un mensaje de esperanza e ilusión para mirar con optimismo el futuro y solamente eso, como ha dicho acertadamente Ana Mato. El Papa va a comunicarse con palabras que hace mucho tiempo se han dejado de oir en España y que seguro no dejarán indiferente a nadie.

Sólo deseamos que la Jornada de la Juventud sean unos días de convivencia pacífica de razas, lenguas y credos, con respeto a las creencias de cada uno y desde la tolerancia. Que sean una experiencia enriquecedora para todos y que se difunda el nombre de Madrid como capital hospitalaria para todo el que quiera venir a ella.

Un Papa, por primera vez en la historia, viene al Escorial. Respetando a los que les trae sin cuidado, creo que los católicos y creyentes deberíamos darle la bienvenida con el cariño que él espera de un pueblo que le recibió por dos veces en San Lorenzo, siendo solamente el cardenal Joseph Ratzinger. Ante la visita del Papa: sólo respeto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *