La Cantina

Recuerdo la cantina de la estación del Escorial y recuerdo otras cantinas de las estaciones donde parábamos en los viajes en tercera clase a Vigo o San Sebastián, en aquellos asientos, tan incómodos, de madera o de plástico verde. Todas tenían un olor y ambiente especial. No eran tabernas, ni tascas, ni casas de comidas pero tenían un poco de todo. El humo se mascaba y según las horas, la gente del pueblo jugaba al tute, al dominó y hasta al pócker, mientras los viajeros pedían bocadillos o algo de beber para poder pasar las muchas horas de tren que les quedaban hasta la llegada a su destino.

Me gusta ir de vez en cuando a “Parada y Fonda”. Es un bar- restaurante pero sobre todo es cantina, aunque no como las de antes a las que llegaban los que iban a tomar el tren y pedían un café con Machaquito, una copa de Castellana, una copita de Quina o un bocadillo de jamón. Ahora piden una caña, un chinchón, un montado de lomo o se toman un menú de los de 7,95 euros pero, no lo puedo remediar, me recuerda a las cantinas de antes.

Allí se puede ver la vida real y diaria de mucha gente que entra y sale de la estación. La de los que a diario tienen que coger el tren para ir a su trabajo, a la Universidad o al hospital y la de algunos que han venido de turistas a ver el Monasterio o para recorrer nuestros preciosos parajes serranos. Historias se pueden contar muchas pero hoy sólo contaré tres que he vivido últimamente. Por ejemplo pude ver a un cura que parecía irlandés, con un grupo de amigos que esperaban comiendo, la salida del tren después de haber visitado el Monasterio. El buen pastor se apretaba una serie de jarras de cervezas, quizás añorando su país y poco a poco la blanca piel de su cara, iba tornándose colorada dejando sus mejillas en un precioso tono sonrojado.

Recién bajado del tren que llega a las 15,30h aparece todos los días un curioso personaje con su guitarra a cuestas y generalmente con un lienzo en blanco de grandes proporciones. Me dicen que es pintor pero jamás le he visto un lienzo con algún apunte pictórico, siempre en blanco. Se sienta en una mesa y junto a una caña y un aperitivo de queso inicia su ensayo de guitarra, que toca muy bien, y sin partitura juguetea con las cuerdas moviendo sus dedos y tocando piezas para mí desconocidas pero que suenan muy bien. Siempre le oigo fragmentos tristes y nunca se me antojan alegres quizás porque la vida no le da muchas alegrías. Unos minutos mas tarde sale para, me figuro, coger el tren de las 14,00 h. con destino no sé a donde, con su guitarra a cuestas y su lienzo siempre en blanco. Me gustaría conocer su pintura que me la figuro triste, melancólica y sosegada tal y como es su propia figura. Inteligente parece que sí pero artista seguro.

Un día vi en esta moderna cantina a una persona a la que conozco desde hace tiempo. Hombre de edad madura, bien conservado y todavía soltero, que me ayudó mucho durante unos años de trabajo, y me puse a charlar con él ya que hacía muchos años que no le veía. Nos tomamos una copa y me comentó que muy a menudo hacía el viaje en tren al Escorial, pueblo que le encantaba, que venía temprano y paseaba por nuestros preciosos parajes y luego sobre las cuatro de la tarde marchaba a Madrid. Me lo contaba algo nervioso intentando que me lo creyera y dándome continuos detalles sobre sus paseos. Aparenté que estaba aceptando sus explicaciones y nos despedimos con un cariñoso saludo. Él no sabía y yo no se lo diré nunca, que conozco a su novio desde hace mucho tiempo.

Miro por los ventanales que dejan ver pasar la vida y veo a mucha gente que va y viene casi todos con prisa, unos para coger el tren, otros para llegar a casa después de toda una mañana de trabajo en no se sabe donde. Allí sentado, echo de menos oír la voz anunciando la entrada y salida de los trenes, el humo de la locomotora indicando que el tren parte y hasta la gorra roja del jefe de estación dando la salida al tren. Estas son sólo tres historias de esta moderna cantina que ve pasar una vida distinta cada vez que llega o se marcha un tren. ¿Volverá la antigua Cantina? Parece que está a punto de abrir pero como restaurante.

 

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