El Batán ¡que pena!

En uno de mis paseos mañaneros por la carretera de Robledo, llegué hasta la entrada del Batán que aunque cerrada para vehículos, traspasé andando para seguir por ese camino hacia la Silla. A doscientos metros de la entrada me encontré con una verja cerrada y un destartalado y descuidado jardín, lleno de matorrales y rastrojos que fue la entrada al edificio del bar-restaurante. Y empezaron a aparecer en mi retina, cual fotografía en blanco y negro, aquellos recuerdos de las excursiones que hacíamos a este precioso lugar, una de las pocas cosas entretenidas que en mi época juvenil podíamos hacer en los veraneos escurialenses. Llegábamos al Batán en bici por la carretera de Robledo, también llamada de las Piscinas, para aprovechar su fresquísimo manantial, bañarnos en el agua helada de lo que fue su aljibe y merendar, junto al Arroyo del Batán, en las enormes mesas de granito, bajo la sombra de sus enormes castaños.

La edificación del Batán, emplazada en la parte alta del río Aulencia, entre una frondosa vegetación, es una de las que mejor se conservaron de todas las construcciones hidráulicas del siglo XVI. Esta situada en un idílico lugar, junto a un arroyo, donde manaba una fuente y que fue construida para abatanar y lavar la ropa del convento y la lana que los monjes jerónimos vendían al estar obligados a venderla lavada. La operación consistía en batir o golpear el paño y apelmazar el pelo. Para ello en su planta baja existieron varias pilas y chimeneas para desarrollar esta labor y un estanque con sus albañales y conductos cubiertos mediante losas que podían retirarse para lavar la ropa si era preciso.

Fue en 1.582 cuando se fija el pliego de condiciones al que debe ajustarse la construcción del edificio y que fueron adjudicadas a Juan Romero y Francisco Rodríguez, obras que duraron dos años. Es un edificio rectangular de dos plantas por su parte sur y una por la norte debido al desnivel existente del terreno.Su fábrica es de mampostería concertada con refuerzo de sillares en las esquinas y huecos. La cubierta es de teja curva a cuatro aguas sobre una sencilla cornisa granítica.

Como dato curioso, según cuenta Gaby Sabau en su libro Historia de San Lorenzo del Escorial, en 1.870 se subastaron un número importante de fincas que habían pertenecido al Monasterio entre las que figuraban El Castañar, El Campillo, Cuelgamuros, Las Radas, Prado Nuevo, El Prado Tornero, La Granjilla y un largo etc. y entre todas ellas se subastó la del Batán por la que se pagaron 4.400 pesetas es decir 264 euros. ¡Quién la

hubiera pillado! De esta subasta se salvó la finca de la Herrería que salía en 191.000 pesetas, gracias a no cumplirse las condiciones del remate de la subasta y quedar suspendida al producirse un cambio político posterior.

El edificio se está deteriorando. A la cubierta le faltan tejas y está muy dañada por la lluvia y las acciones de la naturaleza terminarán por destruir el edificio. Pertenece al Patrimonio Nacional y desde que se cerró como restaurante-merendero muchos echamos de menos su puesta en funcionamiento. Lo recuerdo con cariño ya que en su restaurante y durante algunos años, un grupo de buenos amigos nos reuníamos a comer el día de San Lorenzo para desde allí, bien comidos, bien bebidos y con un buen puro taurino, ir a la Plaza de Toros a aburrirnos con la corrida.

No creo que existan muchos lugares tan agradables y de tan frondosa vegetación como el Batán donde cobijarse del sol y del calor del verano.

La situación del edificio es de casi de ruina, una ruina a la que se ha llegado, queriéndolo o por dejadez del Patrimonio Nacional y que en estos momentos costaría mucho dinero su reconstrucción. Un cartel en la puerta de la cara norte, avisa de la prohibición de entrar por peligro de derrumbamiento. ¿Como es posible que un edificio del siglo XVI con una historia como la de esta construcción hidráulica y en un entorno tan maravilloso, lo deje morir el Patrimonio? Si no tiene dinero que haga una cuestación entre los vecinos o que se lo alquile a una sociedad de Telefónica como ha hecho con el club de Golf de la Herrería, pero que haga algo ¡por favor!

 

4 pensamientos en “El Batán ¡que pena!

  1. Nieves

    hola de niña pasaba mis veranos en el camping de la herreria ke estaba junto al restaurante el batan, me bañaba en esa piscina helada y pasaba por debajo de la carretera por un tunel llenito de arañas a jugar al otro lado y andabamos hasta una presa cuyo cuidadores tenian una niña de la ke nos hicimos amigos todo el camping. Me gustaria contactar contigo para hubicar la zona justa del restaurante y poder asi viajar por el mapa recreando akellos años.

  2. Nieves

    hola de niña pasaba mis veranos en el camping de la herreria ke estaba junto al restaurante el batan, me bañaba en esa piscina helada y pasaba por debajo de la carretera por un tunel llenito de arañas a jugar al otro lado y andabamos hasta una presa cuyo cuidadores tenian una niña de la ke nos hicimos amigos todo el camping. Me gustaria contactar contigo para hubicar la zona justa del restaurante y poder asi viajar por el mapa recreando akellos años.

  3. Doctor Mac

    Gracias por tu blog

    Más de 20 años intentando recordar dónde está este bar restaurante

    Allí ya hace enterrado uno de mis más bellos recuerdos de juventud ….

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