La Esquela

Esta esquela apareció hace unos días en el periódico ABC y aunque los nombres y apellidos son ficticios, tienen la misma cadencia al leerlos y prácticamente las mismas letras que la de la esquela original. “El Ilmo. Sr. D. José Luis Pérez de la Borbolla y Rodríguez de la Ribagorda y de la Pena, Miláns y Antúnez, Conde de Peñagrande de los Atunes, de Ramírez e hijosdalgo de Córdoba, falleció en Madrid”.

Cinco líneas para poner los nombres y títulos nobiliarios del finado en la esquela y eso que sólo llevaba el tratamiento de ilustrísimo que si hubiera sido excelentísimo tendrían que haber sido diez a doce líneas para poder incluir los nombres, apellidos y títulos del difunto. Al final de la esquela y sin título alguno se nombraba a Rosario Ramírez, Angela García, Ramona y Gloria, que parece fueron sus queridas cuidadoras. Toda una esquela digna de los amigos del Marqués de Sotoancho, de Alfonso Usía.

Junto a esta esquela aparece otra más pequeña con el nombre de Dña. Evita Rodríguez. Debajo de su nombre figuraba su apodo cariñoso, Vita y al final de la esquela el nombre de su perro, Coco. En la primera de las esquelas figura un funeral por su eterno descanso en Iglesia y horas de la burguesía madrileña y en la otra simplemente un “Ruegan una oración por su alma. Descanse en Paz”, sin funeral ni nada. En otras esquelas que podemos ver a menudo sólo los deudos o sus amigos ruegan un recuerdo para el finado que suelen ser las de los progres, artistas y algunos ateos por la gracia de Dios.

La esquela es como una carta póstuma en la que el finado comunica, al que le importa y al que no, todos sus títulos nobiliarios, congregaciones y hermandades a las que pertenece; los cargos que tuvo en consejos de administración, las presidencias de empresas; los hijos, hijos políticos, nietos, cuidadores y hasta mascotas que tuvo. Otras veces aparecen diez o doce esquelas de la misma persona, una por cada empresa que presidía y siempre de mayor tamaño que la familiar ya que paga la empresa.

Las esquelas son uno de los elementos escritos que se van a modernizar tal y como se recoge en el Proyecto de Ley que prepara el Gobierno. En lugar de llevar un recuadro negro como en la actualidad, cada Comunidad Autónoma podrá legislar el tipo de esquela que quiere para sus ciudadanos. Así Carod Rovira ya ha anunciado que la suya llevará los colores de la bandera catalana, es decir rojo y amarillo, es decir como la bandera española o es que ¿no se han dado cuenta estos cebolllos? El inefable Zerolo, o sus familiares, publicaría su esquela con los colores gays del arco iris. La de Carrillo iría acompañada de una orla tricolor -rojo, amarillo y morado- como la bandera republicana y con el escudo de Paracuellos en el centro. La del ex ministro Bermejo, según ha dejado escrito en su testamento, llevará incluida una foto de la última cacería acompañada por la foto de Garzón a todo color, y según he podido saber, la de Pepiño Blanco irá sobre una foto de su piso, construido, presuntamente, de forma ilegal, en la Ría de Arosa.

Toda esta historia viene a cuento porque recordé que hace años leí y tuve en mis manos, la esquela de una persona, no recuerdo su nombre aunque creo se llamaba de la Torre, de segundo apellido y en la que se decía: D. Fulano de tal y de la Torre, ha fallecido en El ESCORIAL DE ARRIBA. El buen señor no había fallecido en San Lorenzo ni en La Villa sino en El Escorial de Arriba. Y yo me pregunto, ¿que contencioso, problemas o graves desavenencias tendría este buen hombre con el Escorial de Abajo, para recalcar en su esquela que él murió en el de Arriba? O es que ¿es más importante morirse arriba que abajo?

Estas rencillas pueblerinas han existido siempre entre los dos pueblos y realmente es incomprensible que todavía existan entre personas que están separadas, simplemente, por una línea artificial y unos cientos de metros. Unos hablan mal de los otros pero trabajan arriba y viven abajo o al revés. Los de arriba se casan con las de abajo y al contrario y unos y otros parecen dos hermanos permanentemente cabreados. ¡Cuando acabará tanta tontería!

 

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