Los silencios

Joaquín Bardavío escribió un magnífico libro de la Historia de la Transición, cuyo título Los silencios del Rey viene como anillo al dedo para recordar los silencios que se están produciendo por parte de todas las Instituciones del Estado, incluido el del Rey. Los silencios son como cárceles en las que se encuentran prisioneros los que los practican a diferencia de las palabras que son rebatibles y discutibles. Los silencios se pueden denunciar pero no rebatir pues se notan pero no se conocen.

Es triste que ante los graves acontecimientos que se están originando, se hayan producido tantos silencios. El silencio del Rey es importante pues debe, como árbitro que es, tocar el silbato y si es necesario llamar a los capitanes de los equipos para recriminarles y si es inevitable, sacar alguna tarjeta. ¿Es o no es el Jefe del Estado? Que sepa el Rey, aunque lo sabrá, que se está cocinando en los fogones nacionalistas, con el apoyo del Gobierno, un cambio de modelo de Estado y de régimen que puede llevar a Su Majestad a que se tome una vacaciones indefinidas en la Roma que acogió a su abuelo en el año 1.931 o que se quede a cazar en Africa con sus amigos los Albertos.

Los sindicatos se han quedado mudos. Deben tener faringitis porque hablan pero se les entiende muy mal. Se parecen al mudo de los hermanos Marx, que para entenderse hablaba con una bocina, pero no le entendía nadie. No hablan de huelga general, ni de una pequeña huelga contra el creador de los cuatro millones de parados, es decir contra el Gobierno. Hablan de manifestaciones contra los que crean empleo, los empresarios, o contra Esperanza Aguirre, que es la Presidenta de la Comunidad que mas empleo crea. Craso error señores sindicalistas. ¿Porqué se han quedado mudos?

¿Se figuran la situación al revés? Creo que en estos momentos llevaríamos ya tres o cuatro huelgas generales y Rajoy estaría comiendo pulpo en Lugo o marisco en El Grove porque lo habrían echado de la Moncloa.

Si por tres trajes le han armado lo que todos conocemos a Camps en Valencia, que pasaría si alguien destapara el regalo de cientos y cientos de millones de euros que el Gobierno regala a los sindicatos y que nada sabemos de a donde van. Y los liberados ¿harían huelga general estos “trabajadores” que su vida laboral es un pura huelga general? Parece que hay 300.000 de estos sindicalistas que cobran de las empresas sin dar palo al agua. ¿Será por ello su silencio? Si se creara la carrera de “liberado sindical” aunque sea mas dura que la de Ingeniero de Telecomunicaciones, me matriculaba ahora mismo.

¿Donde están los del NO A LA GUERRA? Silencio ante la guerra de Afganistán, utilicen los del Gobierno el eufemismo que quieran. ¿Dónde están los que llamaron asesino a Aznar? Silencio. ¿Por qué callan cuando han concedido el premio Nobel de la Paz a un Presidente que tiene abiertas y dirige dos guerras? Dicen que en Afganistán no hay guerra y que lo que hace nuestro Ejército son labores humanitarias. Es decir traduciendo: están para ser llamados por los padres de niños afganos para que les pongan una tirita o ayuden a una madre a dar a luz, mientras los soldados mueren en un ataque talibán con granadas o minas anticarro.

¿Por qué callan los militares, o los que quedan, y su Jefe supremo, cuando dicen que el Ejército debe preferir morir en acto de servicio que matar a sus enemigos? ¿Por qué no, de una vez por todas, desaparece el Ejército, y así seríamos como Estado Vaticano o Mónaco en los que no existe ? Para colmo han callado cuando les han puesto a una señora antimilitarista, republicana e independentista de Ministra de Defensa.

Todos callan pero lo malo es que seguirán callando. El silencio sobre el aborto de los “cristianos socialistas” en el último congreso, sólo se ha roto por José Bono que ha dicho que votará afirmativamente a la próxima Ley del Aborto por disciplina de partido. Una hipocresía detrás de otra. ¿Se dan cuenta de que se han producido un millón de abortos por riesgo para la salud de la mujer? Se puede ser más cínico. Silencio.

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