El Veraneo y La Colonia.- XII
Voy pasando páginas del libro que comentamos y se van agolpando los recuerdos de aquello que hubo y hoy, por razones todas justificables, ha desaparecido; aquello con lo que jugábamos y que hoy ya no está o que se ha transformado en otro tipo de juego. Recordar ferias o fiestas desaparecidas del calendario veraniego o personas que por razones de pertenecer a otra generación ya no están con nosotros.
El Capítulo “La Ferias de San Lorenzo” es un maravilloso resumen de lo que ocurría alrededor del 10 de Agosto de aquellos años cuarenta y me gustaría copiarlo, pero sería “vilmente” criticado por ser un escritor vago que utiliza lo de otros para llenar páginas. Intentaré resumirlo no tan bien como los autores del libro, sino más bien como escribe este viejo nobel escritor.
El sol, que suele brillar en San Lorenzo, generalmente con mucha fuerza, se va de Fiesta mientras que Floridablanca, la calle que antaño era la arteria principal del cuerpo veraniego, se llena de tenderetes multicolores y “entre mares de serrín las baratijas guiñan al sol sus ojos falsos”. Mientras bailan, al ritmo de la dulzaina y el tamboril, esos grandes y cabezones muñecos, los Gigantes y Cabezudos que hacen las delicias de los niños. El humo del aceite en el aire mientras el aceite fríe los churros en el chiringuito de la Plaza del Ayuntamiento. Colocados con mimo en un verde junco son paseados mientras van cayendo uno a uno. Se baila y se comen peladillas blancas y las de tez morena de azúcar tostada. Los toreros, generalmente de tronío, saldrán del hotel camino de la Plaza donde les esperan los toros, generalmente de poco tronío. Al aire las peinetas mientras el color lo ponen los mantones de manila en la placita de la Villa vecina. Esta liturgia colorista y divertida parece que al menos en este pueblo como en otros muchos de España ha desaparecido o la quieren hacer desaparecer los que defienden a algunos animales pero les da igual otras muchas cosas que producen mucho dolor y no me refiero a los animales. Luego la verbena o a La Lonja a las carreras de burros, cintas y sacos y a los cohetes en Terreros. La Lonja se viste de cine, se buscan las estrellas en la noche clara mientras las estrellas escuchan el sonido roto de la película.
«Estas son la Fiestas de San Lorenzo, cielo azul y noches estrelladas, alegría en el día y nostalgia en la noche; vosotras proclamáis que el día se hizo para reír y la noche para amar. ¡¡Quien no las haya vivido no podrá comprender las huella tan profunda que en el alma dejáis!!
Quisiera escribir lo mismo de las Fiestas actuales pero no lo voy a hacer.

(continuará)

