Para los católicos y creyentes empieza la Semana Santa, la Semana de Pasión aunque también para algunos una semana de vacaciones. Para los agnósticos y ateos es sólo una semana lúdica, de vacaciones y de descanso, en lugar de una semana de fe, devoción y vida interior y familiar. En Cuba, atea por su constitución, no tienen vacaciones durante esta semana, como es lógico en un país que no celebra estas fiestas religiosas. Esto mismo pasa en todos los países para los que “la religión es el opio del pueblo”. En nuestro país no. Aquí la Semana Santa es fiesta para todos, para los creyentes y lo no creyentes; aquí se es ateo por la gracia de Dios o como dijo una señora en televisión: “gracias a Dios que me van a dejar, de una vez, apostatar de la religión católica”; un país en el que se va a las procesiones para lucir la mantilla y luego se alardea de reírse de los que van a misa y de no creer en los curas; o el país en el que Paquirrín, el hijo de la Pantoja, se lleva a su piba para darse un morreo en un balcón de la calle Larios de Málaga al paso del Cristo en una procesión de la Semana Santa como vimos en televisión.
Pero esto se va a arreglar porque Zapatero ha dicho en la reunión de esa cosa llamada Alianza de Civilizaciones, celebrada en Turquía y que nos está costando una pasta, que esta Alianza será la casa de todos donde “reine el respeto a las religiones, a la cultura y en general entre las gentes y las naciones”. Y mientras, el año pasado, sus correligionarios socialistas, concejales del Ayuntamiento de Cuenca, obedeciendo a su jefe de filas, abandonaron la procesión del Hosanna, tras comprobar que los concejales del PP portaban lazos blancos en contra de la nueva ley del aborto. He aquí un ejemplo del respeto a las religiones y al pensamiento de los demás. Pero, yo me pregunto: ¿para que van a una procesión los concejales socialistas, si luego votan y defienden la muerte de los no nacidos y encima se largan al considerar que los contrarios hacen política por llevar un lazo blanco en contra del aborto y en defensa de la vida? ¡Que hipocresía y fariseísmo!
Pero el colmo fue en Valladolid. La asociación de consumidores FACUA, solicita que los antidisturbios disuelvan las procesiones de la Comunidad de Castilla y León en las que las cofradías luzcan el lazo blanco contra, lo que ellos llaman, derecho al aborto y que no la hayan comunicado previamente como cualquier otra manifestación reivindicativa. Serán soplagaitas y cantamañanas esta pandilla de extremistas, sectarios y fanáticos. ¿Es que no se han hecho manifestaciones con lazos gay para revindicar los derechos de este colectivo, incluso en TVE? ¿Es que un católico que va en procesión no puede defender el derecho a la vida de acuerdo con sus creencias? Pero estos descerebrados dicen que hacen política y que van en contra del derecho al aborto ¿Es que hacer política es defender una cosa y no la contraria?
Pero en contra de tanta laicidad, ateismo y zafiedad, el pasado año, las imágenes de Telemadrid el día de Jueves Santo, retransmitiendo la salida del paso de Jesús el Pobre de la Iglesia de San Pedro en el Madrid de los Austrias, eran impresionantes y liberaron muchas sensaciones al tocar nuestra fibra más sensible. Acompañada por el himno nacional, interpretado por la Banda del Padre Soler de San Lorenzo del Escorial, hacía su salida medida por la dificultad y la estrechez de la puerta y la poca altura del dintel. Los 40 anderos, agarrados a las andas de plata y casi de rodillas, mantenían a pulso los 1.200 Kg. del paso y se veía el sufrimiento en sus rostros, tersos por los nervios y el gran esfuerzo que realizaban hasta que los aplausos rompiendo el silencio del momento, hizo que estos 40 hombres hechos y derechos, como castillos de grandes, rompieran a llorar. Después la salida del paso de Mª del Dulce Nombre con los anderos de rodillas para salvar la altura de la puerta, cerró estas magníficas imágenes llenas de devoción y fe. Escribo esto haciendo memoria del Jueves Santo del año pasado y espero que éste sea para mí tan impresionante como lo fue aquél. Para los que creemos fue una tarde maravillosa, para los que no, un día más de vacaciones.
