El Veraneo y La Colonia.-V

El Veraneo y la Colonia.-V

El Escorial sigue mejorando sus estructuras y servicios, aunque sin perder las costumbres del veraneo de años anteriores que son difíciles de cambiar. El Parque sigue manteniéndose como centro de reunión de todos y las pandillas, al caer la tarde, parece que no tienen otro sitio para reunirse. Esto ocurría antes del veraneo de 1.942 y doy fe de que en mis veranos de bastantes años después, el Parque gracias a los dos socios, Enrique de los Santos y Rafael, que gestionaban también la bolera del Carlos III de Madrid, era el centro neurálgico de las tardes y de muchas noches escurialenses.

Siguen los chicos de la Colonia disputando enfurecidos partidos de futbol para enseñar a las chicas cuáles serán las pandillas reinas del verano. Se establecen-cuentan los autores del libro- las becerradas y se pierde, en cambio, los concursos hípicos que se celebraban en septiembre, creo que en Los Pinos. Es curioso que existiendo ciudades y lugares de veraneo de más entidad e importancia que San Lorenzo, fuera esta localidad de la Sierra la que mantuviera durante muchos años estos concursos hípicos que tuvieron gran atención por los más importantes jinetes de la época.

Inauguradas las Piscinas de la carretera de Robledo, tristemente desaparecidas para dejar paso al golf, los veraneantes desfilaban a pie todas las mañana para disfrutar del sol y del agua mientras los más metidos en años se reunían en pandillas para pasar la mañana bajo los pinos que rodean nuestro pueblo.

Si existieron concursos hípicos, creo que no los hubo en ningún otro pueblo de la Sierra, también los campeonatos de tenis de San Lorenzo tuvieron categoría y gran calidad, en los que participaban veraneantes de todos los pueblos cercanos.

Se establece la costumbre de nombrar a la Dama Regidora, institución que era como la “Alcaldesa” de los veraneos de la Colonia, que regía el ocio y las fiestas que era costumbre organizar durante su “reinado”. Las fiestas y funciones de aficionados continúan. Entre las primeras destacaron , según cuenta Polilla y Sabáu, “ una zambra gitana”, “ una Boda en la huerta valenciana”, “La Fiesta de la Regiones”, “la Fiesta China” y “ la Romería del Rocío” fiestas todas ellas organizadas magníficamente por aficionados veraneantes. Así mismo las obras de teatro eran comedias y zarzuelas de autores consagrados que los aficionados representaban con gran maestría y desenvoltura.

Y así vamos avanzando hacia los veraneos más cercanos que poco a poco desgranaremos en este blog.

(continuará)

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