El veraneo y la Colonia III

El Veraneo y la Colonia.- III

Las mañanas del verano escurialense eran para las madres y los niños, ya que los padres iban a lo suyo o a Madrid a trabajar. Madres y niños se dirigían al Monte Bajo o a la entrada de la Herrería donde los niños jugaban y corrían vigilados por sus mamás.

Las excursiones con burros, que muchos años más tarde también practicábamos, rompían la monotonía veraniega mientras que al caer la tarde comenzaba el paseo por Floridablanca, donde los más jóvenes iban a ver y dejar verse. El paseo de la tarde era obligatorio como lo fue el NO-DO en los cines. Cuentan que como en el Paseo de Recoletos en Madrid, se llenaban las aceras de sillas verdes de hierro, donde las mamás, en el caso de Florida, “veían a sus tiernos pimpollos acompañados de sus galanes y admiradores”.

 

Floridablanca

(Floridablanca)

Ya en estos años anteriores a 1.925 existía el Parque Alfonso XIII que más tarde conoceremos como el Parque, lugar de reunión de la Colonia y centro del ocio del veraneo escurialense. Allí alrededor de la gran pista baile se reunían las pandillas. En esta época comienzan a celebrarse las grandes fiestas que quedaron como guía de las muchas que a partir de esos primeros años se celebrarían en el verano del Escorial.

Polilla y Sabáu recuerdan representaciones de teatro y actos culturales que dejaron una huella imborrable en los veranos escurialenses. El Torneo medieval en la Lonja; una fiesta de aviación en los Prados Cubilla; los I Juegos Florales que tuvieron como mantenedor al Premio Nobel D. Jacinto Benavente en el Patio de Reyes; una representación de la Rendición de Breda en la Herrería; fiesta en los jardines de la Casita de Arriba o la fiesta holandesa en el Jardín de los frailes. Realmente era otra época. Escenarios como La Casita de Arriba, el Jardín de los Frailes, La Herrería o el Patio de Reyes sería difícil conseguirlos hoy día para realizar actos festivos o representaciones teatrales.

 

Torneo en La Lonja 2

Las representaciones teatrales en el Teatro Lope de Vega, hoy Real Coliseo Carlos III, eran continuas y de gran éxito por la profesionalidad de sus actores, casi todos de la Colonia y por su difícil ejecución.

Artífices de todo esto fueron las personalidades de Xavier Cabello Lapiedra y la Sta. Rosario Muro, dos amantes del arte y la cultura que supieron trasladar a su querido pueblo de San Lorenzo.

(Poco a poco veremos cómo van cambiando los veraneos, adecuándose al carácter moderno que hoy tienen nuestros pueblos y cuyas raíces mantuvo hasta muy avanzados los años 80)

(continuará)

 

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