Dña. Crescencia
Tengo en mi ordenador un archivo que reza “fotos Escorial”. Una vez abierto aparecen muchos más archivos con las fotos ordenadas por temas. Cuando como hoy, quiero recordar, cosa que hago muy a menudo, entro en “Fotos antiguas”. De vez en cuando lo reviso para no olvidar y compartir mis recuerdos en papel couché en este mi blog. Hoy que llueve en El Escorial y el cielo berroqueño. como la piedra que invade todo, tiñe el pueblo de gris, hoy he revisado mi archivo buscando la foto que aquí me acompaña. Pasé por delante de su kiosco y no recordarla se me hace imposible. Doña Crescencia, la Barquillera, era mi amiga. Ella mayor, como mi abuela Paz. Yo niño, con pocos años que bajaba del Plantel, donde vivíamos, al kiosco de Floridablanca a ver a mi amiga y comprar caramelos y pipas. ¡Cómo me gustaba estar con ella! Era mi amiga y me dejaba entrar en su casa de Florida donde pasaba muchas horas rodeada de hijos y nietos. Alguna vez me dejó despachar a niños como yo pero que no tenían la misma suerte. Siempre la recordaré sentada junto a la mesa camilla que calentaba con un brasero y la daba igual que hiciera frío o calor porque sus sitio era ese, junto a los suyos y a sus pequeños clientes que como yo a veces la dábamos bastante la lata.
Tati Aguirre
Hoy no tengo el cuerpo para faralaes. Expresión muy andaluza que me decía ayer una sevillana y que he compartido hoy con ella porque tampoco yo lo tengo. Un amigo se ha marchado a jugar a los campos de golf del Cielo y hoy hemos guardado aquí sus cenizas. Tati tenía una pasión, el golf; una profesión, la arquitectura y un amor, su gran familia. Aunque ya no jugará con Álvaro o con alguno de sus hijos, seguro que allí arriba encuentra a amigos para compartir muchos hoyos. Entre ellos Santi Herranz, seguro que le estaba esperando para poder jugar un partido de golf con su gran amigo, como tantas veces lo hicieran en La Herrería y tomarse unas cervezas en cualquier Alaska del Cielo, que no sé cómo se llamarán allí, como tantas veces lo hicieran en San Lorenzo.
Tati era muy querido en San Lorenzo y yo también le quería y le seguiré queriendo.


