No os riais de las procesiones
No os riais de las procesiones de Semana Santa. ¿No os dais cuenta de la paz que proporcionan a mucha gente aunque sólo sea por algunos momentos? Si os reis de las procesiones es que no habéis visto, el Jueves Santo en Madrid, a 42 anderos, hombres hechos y derechos, llorar cuando han conseguido sacar por la angosta puerta de la Iglesia de San Pedro el Viejo, casi de rodillas, a pulso y en cuclillas, el paso con la imagen de Nº Padre Nazareno Jesús “El Pobre”. Hombres que lloran y se abrazan por haber hecho aquello para lo que llevan mucho tiempo preparándose.
No os riais de las procesiones al ver como caen lágrimas en la cara de una señora mayor que lleva un rosario en su mano, mientras desfila la Legión llevando en alza y a pulso el Cristo de la Buena Muerte de la Cofradía de Mena de Málaga. No os riais al ver a los penitentes llevando las cadenas atadas a sus pies cumpliendo lo prometido al Señor o a la Virgen María.
Dejar que toquen trompetas y repiquen tambores entre las piedras graníticas de nuestro pueblo. Dejar que canten una saeta desde los balcones del Hotel Miranda, como recuerdo que hacía Consuelo Segovia, que podía helarte el corazón.
Si os reis de las Procesiones es que no habéis acompañado, la noche del Viernes Santo, al Cristo de la Buena Muerte desde el Santuario hasta el Cementerio parroquial con fe y en silencio. Yo lo he hecho muchas veces y aunque no creáis, hacerlo una sólo una vez y tendréis nuevas sensaciones que a lo mejor no habéis experimentado nunca.
Si al ver una Virgen o un Cristo en sus pasos engalanados y acompañados de cornetas y tambores, no se os remueve algo en el estómago, malo. Si no sentís emociones y una sacudida interna, malo.
No sé si los españoles nos merecemos el regalo de poder ver las procesiones, sus imágenes, centenarias algunas, en sus magnífico tronos y de su escultores e imagineros como Montañés o Benlliure y tantos otros. Pero ahí están para seguir la tradición y dar rienda suelta a la fe de millones de personas.
Si no os gustan las procesiones quedaros en casa, pero dejar que a los que si les gustan, las vean y sientan dentro de sí la realidad de la fe, de la misericordia, el perdón y la tranquilidad de espíritu. Dejar a las procesiones que discurran entre las calles del pueblo: Calvario, Medinaceli, Duque de Alba, San Antón, las Pozas o San Francisco, Floridablanca o del Rey. Dejar que hagan su paso procesional por la Lonja camino de la Basílica y sentiréis una paz interior difícil de explicar. Dejar que se escuchen los silencios que es una bonita forma de rezar, pero no os riais de las procesiones de Semana Santa. Dejar a las cinco Cofradías y a las dos Hermandades que llevan todo el año trabajando que saquen a sus imágenes en sus tronos decorados y con las velas que, con su olor y su luz, invaden todo alrededor.
(Me figuro que entenderéis porque escribo todo esto)



JESÚS por casualidad he encontrado tus escritos.
Me han hecho recordar aquellos años…
Fueron Buenos para todo y para todos…
Te mando un beso y el ruego de seguir escribiendo nuestra crónica de vida. Ya tienes mis datos por si los quieres utilizar….Sita .