Nacimiento y muerte en El Escorial

Cuando no se te ocurre nada, la mente la tienes en blanco o las musas serranas están de vacaciones, se echa mano de los archivos y papeles que guardamos y allí encontramos siempre algo interesante de lo que escribir. Gracia a un hermano mío que me surte de noticias escurialenses he conocido algún dato de Antonio Bienvenida que desconocía y que voy a compartir con vosotros.

Antonio era hijo de Manuel Mejías Rapela, apodado el Papa Negro, torero que fue hasta hasta que decidió ocuparse de la carrera taurina de sus hijos, todos ellos toreros. Manolo, Pepe, Rafael, Angel Luis y Antonio toreros con mejor o peor suerte y Carmen Pilar formaban con su madre Carmen Jiménez la gran familia Bienvenida.

Antonio Mejías Jiménez más conocido por Antonio Bienvenida, nace en Caracas el 25 de junio de 1.922. Vuelve a Sevilla de donde era la madre y allí sería bautizado para más tarde marchar a Madrid.

El 4 de octubre de 1.975, aniversario de la muerte de su padre, asistió a una Misa en Colmenar Viejo. Según el Cossío “El 4 de octubre de 1.975, asiste junto a Ángel Luis y a Miguel, hijo de éste y al que Antonio profesa especial cariño por ver en él un continuador de la ya secular dinastía de los Bienvenida, a un tentadero en la finca escurialense de Doña Amelia Pérez-Tabernero. Torea unas vaquillas con su sobrino, una de ellas de nombre Conocida, que queda junto a la puerta de la placita, en la parte exterior, y torna entrar en ella cuando la puerta vuelve a abrirse para dar salida a la siguiente res. En tal momento Antonio se encuentra de espaldas a la puerta y no puede ver cómo la vaquilla hace por él y cogiéndole de lleno le voltea aparatosamente. La caída en mala posición produce gravísimas lesiones de vértebras, de las que fallecería el diestro retirado al atardecer del día 7 en la madrileña Clínica de la Paz”. Tenía 53 años.

Tomó la alternativa de su hermano Pepe que muchos años después le cortaría la coleta ante su otro hermano Ángel Luis en la Plaza de las Ventas en 1.966 contando 44 años. Volvería algún tiempo después para cortarse definitivamente la coleta en la Plaza de Vista Alegre el 5 de octubre de 1.974. Quién le iba a decir que justo al año siguiente, el 4 de octubre de 1.975, una becerra le mataría en una plaza de tienta del Escorial.

Herido muchas veces de gravedad, sufrió una cogida gravísima en el cuello por un toro de Sánchez Cobaleda y salió siempre de ellas hasta que una becerra le causó la muerte. ¡Qué injusta es la vida!

Gracias al periódico escurialense “Veleta” y a Don Emilio Parrondo, me entero del debut de Antonio en la antigua plaza de toros de la Villa de El Escorial y que fue la cuna de un gran torero. Nos cuenta D. Emilio, como en el año 1.928 unos muchachos de la colonia veraniega, se ofrecieron al director del Colegio de Huérfanos de Carabineros, para torear una becerrada benéfica en la plaza de toros de la Villa. El Director se pone en contacto con Don Emilio Parrondo y éste, amigo de la familia Bienvenida, consigue traer a Manolo y a Pepe a torear con la única condición de que fueran auténticos novillos dado el nombre y la fama que ya tenían. Otros dos becerros serían para ser “toreados” por los veraneantes. Horas antes de la becerrada llamó el padre de los Bienvenida y le pidió otro becerro más, éste para Antoñito que sólo contaba ocho años. Se compró un becerro que fue toreado por Antoñito y al que le cortó una oreja que el niño torero paseó por el coso escurialense. Allí en la plaza de la Villa de El Escorial nació para el toreo el gran Antoñito Bienvenida de pantalón corto y calcetines como todo crío de su edad. La corrida fue un éxito y con ello se acrecentó el cariño que los Bienvenida han tenido siempre al Escorial donde torearon muchos festivales y corridas de toros.

A partir de aquí Antonio conocería de cerca el éxito y el fracaso. Fue un torero muchas veces elogiado como otras muchas criticado. Alternaba tardes de gloria con otras silbado y abucheado por los tendidos. Pero Antonio era “esencia de señorío en gestos de torero” como lo definió Conchita Cintrón, la primera mujer torero. Esencia, señorío y torero perfecta definición para Antonio Bienvenida, que lo dio todo por el toreo al que nació y por el que  murió en El Escorial.

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