Las tres primeras piedras del Monasterio

Generalmente la primera piedra de un edificio se conmemora a bombo y platillo, especialmente si es una obra pública, con una fiesta, con monedas y periódicos del día y con discursos de los protagonistas. Se coloca la piedra en los cimientos “ceremonia que en lo pagano parece que recuerda a la introducción en la madre tierra de la simiente que ha ver crecer con su calor, el gran ser del edificio”

En otra Crónica anterior, con el título “La obra pía de Juan de Herrera” me referí al libro editado por la Fundación Obra Pía de Juan de Herrera y en él he encontrado la teoría, perfectamente documentada, de la existencia de tres primeras piedras en la construcción de la Fábrica del Monasterio el Real de San Lorenzo. Es un capítulo del libro dedicado a Juan de Herrera, escrito por Pedro Martín Gómez, aparejador que lo fue durante muchos años de las obras de restauración del Monasterio, que está lleno de referencias y descripción de las teorías paganas y cristianas sobre lo que debe significar la primera piedra de un edificio. Además de una descripción exacta apoyada por dibujos de las dos primeras piedras; una rectangular (1,40 x 0,60 x 0,40) y otra cúbica (9 x 9 palmos).  Pero para mí lo más interesante del capítulo de Pedro, es la afirmación de la existencia de una tercera piedra que recoge de Fray Juan de San Jerónimo:” una primera piedra colocada el 23 de abril de 1.653 y otras dos primeras piedras –una grande y otra pequeña-colocadas el 20 de agosto de 1.563”.

Según Pedro Martín, la teoría de la tercera piedra está avalada por la machacona obsesión del Rey Felipe por emplear el número “TRES”, signo de la Trinidad de Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- como la existencia de tres guardias reales; los tres Palacios del Monasterio; las  tres puertas de la Cámara del Rey al Convento; tres son las llaves y tres las sueltas de sus cerraduras; tres las esperas antes de ver al Rey… y tres son las primeras piedras del edificio del Monasterio.

Todo el capítulo es interesante, ilustrativo y didáctico  pero me interesa rescatar el final que con permiso de Pedro Martín voy a transcribir:

“Nosotros y por acertado acuerdo de los Rectores de la Fundación Juan de Herrera (…) hemos realizado en granito de la Sierra del Guadarrama y por canteros de la misma sierra (los hnos. Estévez Carrasco sobrinos del que encontrara la primera piedra) y sucesores de los que llegaron de todos los lugares de España a construir el gran monumento, que hoy todavía viven y trabajan en El Escorial, la reproducción de la primera entre las primeras piedras del Monasterio de San Lorenzo, la que conocemos.

Es la piedra que confiesa Juan de Herrera “escribí de mi mano” y que se ha previsto colocar en su recuerdo, en la entrada a la iglesia de Maliaño, donde está enterrado”. De esta piedra, Pedro Martín hace un exhaustivo análisis de sus caras, de las dimensiones y de las inscripciones que están escritas en cada una de ellas. En sus proporciones se puede encontrar el número perfecto (10); el número de los principios absolutos y relativos del ser (9); el número de personas que forman el hombre y las tres de la Trinidad (2 x 3). Esta primera piedra del 23 de abril de 1.563 es colocada por 3 hombres: Juan Bautista de Toledo, Gregorio Robles y Pedro de Tolosa y a cuyo acto no asistió el Rey. Todo gira a través del número 3 que siempre aparece: tres piedras; tres altares; tres hombres que las colocan o los múltiplos del tres en las dimensiones de las tres piedras.

Esta primera piedra fue encontrada por la realización de unas obras en el Monasterio, el 30 de enero de 1.971, por el operario Clemente Estévez Rico.

Y la piedra allí está emplazada a la entrada de la Iglesia de Maliaño, en posición “de santo” es decir apoyada sobre una de las caras menores, con las mismas inscripciones que salieron en letra gótica de la mano de Juan de Herrera en este caso realizada por canteros gurriatos.

Es un bonito detalle en recuerdo del artífice del Monasterio escurialense y realizado por los canteros de este pueblo, la familia Estévez a la que debemos reconocer su labor en favor del pueblo y de su Virgen de Gracia.

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