La vuelta al cole

Septiembre es un mes malo para los que disfrutaron de sus vacaciones en Agosto. Dicen que les  afecta el “estrés posvacacional” que no es nada más que un invento para trabajar menos los primeros días. ¿Por qué no se dice lo mismo para los que veranearon en julio? Parece que estos no lo sufren.

Para los padres y los niños es un mes en el que el cambio afecta a su salud y a su cuenta corriente. A los padres el estrés puede traerles problemas psíquicos  y los niños pueden sufrir molestias físicas y psicológicas a causa de las nuevas rutinas que tienen que asumir. Cambio de horarios, nuevos profesores y quizás, nuevos compañeros de clase, menos horas de juegos, hacer deberes y preparar exámenes…. Todo esto puede causarle cansancio, miedos, pesadillas  y otros problemas como la ansiedad en los más pequeños al tener que separarse de los padres.

Pero si malo es septiembre para los que vuelven de vacaciones o para los niños que empiezan el cole, mucho peor lo ha debido de ser para los 2.400 liberados sindicales de la Comunidad de Madrid, que han dejado de serlo y han tenido que volver, o en algunos casos empezar, a trabajar en los puestos anteriormente asignados. Esto sí que es un “estrés postliberado sindical”. Algunos llevaban décadas, lustros y hasta años sin pegar palo al agua dedicados a “labores sindicales”. Hasta el punto que algunos han tenido que realizar cursos de formación y reciclaje, para poder desarrollar su trabajo con éxito. Parece broma pero es serio. A los más antiguos liberados, se les facilita cursos y periodos de formación para su puesta al día, antes de iniciar su nuevo trabajo que ya tenían olvidado.

La Comunidad de Madrid tenía 3.600 liberados sindicales, el doble de lo que fijan las leyes, que han quedado reducidos a 1.200 con un ahorro de muchos millones de euros al no tener que pagar a interinos o sustitutos. Esto era una sangría y Esperanza Aguirre tomó el toro por los cuernos, ella que es muy taurina, y llegó a un acuerdo con los sindicatos para poner freno a este despilfarro.

Jamás he entendido esta figura del “liberado sindical” que supone un coste inmenso para las empresas y administraciones públicas. Tener en nómina a personas que no aparecen por la empresa es algo difícil de entender. ¿Tanto trabajo sindical tienen que realizar los “liberados” para no trabajar en la empresa que les da de comer? ¿Qué es lo que hacen y para quién? Entiendo la figura del delegado sindical que dedica varias horas al mes a trabajar en defensa de los trabajadores, pero la del “liberado” jamás la entenderé. Al paso que va el paro en España va a llegar un momento en que existan más “liberados sindicales” que trabajadores.

Otros que tienen que volver al trabajo son los profesores que, como los niños, han tenidos más de dos meses de vacaciones. Parece que les han parecido poco. Nada más llegar, los profesores de secundaria de la Comunidad de Madrid, han planteado una huelga que pueden hacerla indefinida a partir del día 14 de septiembre. Comienzan con un calendario de protestas para acabar con una llamada a la huelga que pretenden extender a todo el sector. Incluso han pedido ayuda al 15-M para impedir “el deterioro del sector educativo”.

Nuevo pulso a Esperanza Aguirre que ha cometido el gran pecado de ampliar en dos horas el trabajo semanal de estos profesores, una menos de lo que dice la normativa vigente. Con ello se pretende ahorrar 80 millones de euros al eliminar interinos y personal para las suplencias, racionalizando los horarios. Según la Consejera de Educación el horario del profesor no se amplía, se mantiene en 25 horas semanales. Lo que se amplía es el tiempo dedicado a dar clase que pasa de 18 a 20 horas semanales. Es decir 4 horas al día de clase y 2.500 euros de sueldo sin contar complementos, dos meses de vacaciones en verano, más los periodos de Semana Santa y las fiestas de Navidad. ¿Es para cabrearse e ir a la huelga?

Está claro. No han comenzado las elecciones y el curso viene cargado de huelgas preparando el terreno para cuando el PP, que es lo más lógico, gane las elecciones. Nos espera un otoño calentito con los sindicatos en pié de guerra y Rubalcaba y el 15-M tomando café en la Puerta del Sol.

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