Angela, mantequilla y marqueses

La verdad es que la semana ha dado pie a escribir folios y folios. Ha sido la panacea para el columnista que ve que se le acaban los temas y no sabe como iniciar su artículo en su pantalla de ordenador.

Empiezo a escribir la tarde que la canciller “fracasada” Ángela Merkel se va de España habiendo leído la cartilla a Zapatero. ¡Que lista es esta mujer! Públicamente le dice al Gobierno español que está haciendo bien los deberes y en privado le dice que lo que tiene que hacer es…. y le larga una lista de deberes que se le cayeron las cejas a Z-P. Es decir que la lección se la marca en privado y así consigue tranquilizar a los mercados. Al final si la Economía empieza a despertar de su letargo, resultará según la propaganda socialista, que ha sido Zapatero el artífice de su éxito cuando quien lo ha hecho ha sido la gobernanta Ángela Merkel, la que ha marcado los tiempos y las reformas que se deben hacer. La mujer que gobierna España ayudada por Sarkozy les ha marcado el paso a los sindicatos, a los empresarios y al Gobierno y todo esto en diez horas. ¡Joder con la fracasada!

Al principio se creía que la Canciller Alemana venía como Mister Marshall a ofrecer dinero y un puesto de trabajo a los miles de jóvenes parados españoles, formados y con ganas de trabajar pero sin ninguna posibilidad ni expectativa de trabajo en España. Pero calló y no se ofreció ningún contrato a los miles de jóvenes que ante las expectativas, se habían apuntado a clases de alemán, idioma olvidado ante el inglés considerado como el esperanto de entendimiento mutuo para negocios entre países como Francia, Alemania, Holanda o Bruselas. Curioso.

Ese mismo día, se conoce la cifra del paro del mes de enero que supone más de 120.000 personas a pasar todos los meses por el INEM. No se si los estrategas socialistas se habrán dado cuenta de la metedura de pata al publicar estos datos mientras la canciller “fracasada” estaba de visita en nuestro país. ¡Rubalcaba no has estado fino!

Nos hemos encontrado con la autorización de la Generalidad de Cataluña para matar jabalíes con arco y flecha en el parque natural de Collserola, parque muy próximo a Barcelona. Los catalanes vuelven a la caza de “guarros” como si hubieran vuelto a los indios americanos o a la prehistoria más ancestral. No se enfaden los catalanes pero es donde parece que van con estas tonterías.

Ha muerto María Schneider, aquella jovencita que hizo lo más parecido a un anuncio de mantequilla con Marlon Brando, en la desgarradora película de Bertolucci “El último tango en París”. Cuántas historias escondían aquellos días en Perpiñán o en Biarritz escapando a ver cine y cuántas novelas se podrían escribir sobre el tema.

Después de tantas noticias que darían para muchas editoriales, llega S.M. el Rey y la arma. Nombra nuevos marqueses al seleccionador del Bosque, al escritor Vargas Llosa, al profesor Aurelio Menéndez y al ex vicepresidente y empresario Villar Mir. Ha sido una noticia que ha acallado otras muchas y que ha servido como revulsivo tertuliano, hartos de tanta economía, de tanta Mérkel y de tanto pacto de pensiones.

Les tengo que confesar que todavía no he formado criterio y no se si debo o no aplaudir la noticia. Creo que aunque la monarquía quiera abrirse y acercarse al pueblo llano, no es bueno que la gracia real de otorgar estas mercedes nobiliarias llegue a estos extremos.

Los títulos nobiliarios iban aparejados a gestas guerreras y han ido evolucionando a servicios a la patria. S.M. nombró duques, apelando a este último punto, a los ex presidentes del gobierno, a lo que se negó Felipe González y no sabemos que pasó con Aznar. A Leopoldo Calvo Sotelo se le concedió el ducado de Ribadeo; a Suárez el ducado de Suárez y a Arias Navarro el ducado del mismo nombre. Me parece bien. Concedió títulos al editor Lara, al escritor y Premio Nobel, Camilo José Cela y al Presidente del COI, Juan Antonio Samaranch que tanto hizo por el deporte mundial. ¡Pero Majestad, no tanta apertura!

Ha nombrado Marqués de Vargas Llosa a un escritor que aunque ama a España es peruano aunque me figuro que tendrá doble nacionalidad. Es Premio Nobel, si, pero otros muchos también lo son y lo han sido. Además mi amigo Pelayo de la Mata, verdadero Marqués de Vargas, se puede enfadar al tener un casi “hermano” de primer apellido, también marqués.

Se acuerdan de aquel chiste parafraseando un anuncio institucional:

“Cuando un bosque se quema, algo suyo se quema Sr. Marqués”. La coña ahora a nuestro querido y admirado seleccionador va a ser sangrante. Se figuran a los jugadores llamando marqués al mister.

Las camisetas de la selección española llevarán a partir de ahora, la estrella de campeón del mundo y la corona de marqués, mientras del Bosque sea seleccionador. Y debe ser así porque se diga lo que se diga el marquesado le ha sido concedido además de por sus valores personales y que ha sabido transmitir, por su nobleza y por su sentido humano, también lo ha sido por haber conseguido el campeonato del mundo de fútbol. Y ha hecho bien en reconocer que el mérito no sólo es suyo sino de los jugadores y técnicos que le han acompañado en esta gesta única en nuestra historia futbolística. De aquí que todos deban lucir la corona de marquesado en sus camisetas.

Es cierto que los cuatro que han engrosado el elenco de Títulos Nobiliarios se lo merecerían y los cuatro deberían llevar la corona de marquesado mucho antes, bordada en su camisa o en el chándal, pero los tiempos no están para estas florituras nobiliarias. Hemos querido emular a Inglaterra que nombra “sir” a futbolistas, músicos y entrenadores pero no nos hemos dado cuenta que para eso hay que ser ingleses.

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