El abuelo Porretas

El pasado domingo fue 18 de Julio una fecha para recordar, para la memoria y la reconciliación y no he visto en la prensa recuerdos, ni interés por la reconciliación, sino todo lo contrario. Parece como si a la historia se la vaya comiendo la desmemoria que tenemos hacia todo lo importante. Poco a poco están intentando conseguir que olvidemos y poco a poco también van transformando la historia hasta que parezca que determinados acontecimientos nunca existieron. Craso error.

Recordamos la muerte de Manolete, conmemoramos la muerte de Elvis Presley, evocamos la historia del fútbol, recordamos la toma de la Isla Perejil, a la Armada Invencible y la construcción del Monasterio, pero el inicio de una guerra entre hermanos eso no interesa recordarlo.

Me había propuesto este año no escribir de estos recuerdos, tristes recuerdos, pero al leer que Zapatero se había referido otra vez a su abuelo, fusilado en la guerra, no he tenido más remedio que acordarme de mis dos abuelos y de los miles de abuelos fusilados por uno u otro bando durante la guerra Incivil.

Hubo una época de mi vida que iba y venía al trabajo todos los días del verano desde San Lorenzo de El Escorial a Madrid. A pesar de los atascos de la carretera de La Coruña, que entonces ya eran impresionantes, el camino no se hacía nada pesado porque todas las mañanas me acompañaba en la radio La Familia Porretas, una deliciosa serie radiofónica que se repuso en la Cadena Ser algunos años después de ser estrenada. Era una familia típica de los setenta con sus grandes problemas a fin de mes, con un hijo, mas vago que la chaqueta de un guardia y una hija en edad de merecer y con sus iniciales problemas de novios. Pero el que de verdad me hacía reir, era el abuelo Porretas, un abuelo jubilado, cachondo, divertido, que nos entretenía en sus discusiones diarias con su hijo Avelino, con sus amoríos, sus escapadas, sus ocurrencias, y sus veraneos en Madrid como un “rodríguez” más. Mucha gente me vería riéndome sólo en la carretera parado en el atasco escuchando a esta familia. Todos nos reflejábamos en el espejo radiofónico de esa familia normal y nos reíamos con ese abuelo tan famoso o más que el gran Pepe Isbert, el abuelo de aquella trilogía magnífica que eran “La Gran familia” “La familia y uno más” y “La familia bien gracias”

Pero yo creí que nadie le iba a igualar y ahora aparece el abuelo de Z-P, que se está haciendo más famoso que el abuelo Porretas. Continuamente sale su nieto, el Presidente, recordándonos que fue fusilado por los nacionales. Y yo le contesto con palabras similares: “y a los míos los rojos, sí, a los dos abuelos y a mis tres tíos jóvenes y en la flor de la vida; sí los rojos como Vd. mismo se autodefine Sr. Presidente”.

Casi todo el mundo tiene algún abuelo muerto en la guerra por uno u otro bando pero después de más de setenta años unos lo recordamos sin rencor y otros con odio. Esa es la diferencia. Unos no olvidan ni perdonan y otros queremos olvidar y perdonamos. Cuenta en La Razón, Luis Gordon hijo de Manuel Gordon asesinado en la guerra, que en su casa se enseñó la asignatura del perdón: “Pasado el tiempo, mi abuela fue citada por un tribunal militar como testigo. Era un juicio contra el que había acusado a mi padre. La preguntaron si era él: “No tengo certeza absoluta, no le puedo acusar” dijo. Lo absolvieron. Se arrodilló y le dio las gracias por salvarle la vida”.

Dice Z-P que él entiende el dolor de las víctimas y se hace comparar en daño moral a ellas pues también a su abuelo lo asesinaron en la guerra. Así se lo dijo a la madre de Irene Villa, la joven que perdió sus piernas en un atentado terrorista. ¿Cómo se puede comparar una acción terrorista sobre una niña de 12 años que le tuvieron que amputar las piernas con el fusilamiento en una guerra donde todos se mataban?

El abuelo Porretas salía menos en los papeles que el de Z-P, abuelo por cierto que no conoció pero que parece que su resentimiento y odio se le hace aparecer como figura fantasmal y habla con él todos los días.

Lo siento pero me quedo con el abuelo Porretas.

 

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