Tal como me lo han contado personas que fueron testigos de esta historia, se la cuento.
Una de las personas mayores que todos los días asisten al Centro de Día situado en Parque Real frente a la estación de ferrocarril y por lo tanto, a pocos metros de la parada de taxis, se pone enfermo y llaman a un familiar. Esta persona, no se si acompañada por alguien del Centro, traslada al enfermo al Centro de Salud de la Seguridad Social que se encuentra frente al edificio. Una vez atendido por los médicos, la persona que le acompaña solicita un taxi advirtiéndole, según su declaración, que tiene que trasladar a una persona en silla de ruedas. Cuando llega el taxista, cuyo nombre conozco y no quiero acordarme, dice que él no puede trasladar a la persona al taxi y que no les puede llevar, pero que por haberse desplazado hasta allí le tienen que pagar la carrera de 5 euros. El acompañante calla y paga. Santa persona ésta que además de pagar decidió no denunciar al taxista ni poner una denuncia en el ayuntamiento. No se si el taxi estaba aparcado en la parada de la estación a menos de 50 metros del Centro de Salud o venía de otro sitio, pero pedir 5 euros por la carrera es de personas sin escrúpulos. Además negase a llevar a una persona, no sólo en silla de ruedas sino enferma, por muchas razones que pueda aducir es para quitarle la licencia directamente.
Parece ser y se puede demostrar que varios taxistas se niegan, por razones que me parecen absurdas, a trasladar a personas mayores del Centro de Día cuando se estropea la furgoneta que utilizan para su traslado. Solamente algunos hacen este servicio cosa que, aunque hacen lo que deben, es de agradecer.
Se que este grave incidente ha caído muy mal entre otros taxistas, que son buena gente y seguro que muchos no se hubieran negado a trasladar al enfermo.
Son las 11,00 de la noche de un domingo y aparece una señora en el bar situado frente a la estación y pregunta al camarero si tiene algún teléfono de taxis porque tiene que ir al camping y no hay autobús ni taxis. La señora contó que había visto un número en la parada y tras llamar desde su móvil, sonó el teléfono de la misma parada en la que, por supuesto, no había nadie para cogerlo. Al final consiguió un teléfono particular de un taxista que no se si bajaría o no a llevarla al camping.
Otra noche una pareja quería subir al pueblo e iban cargados con dos grandes maletas. Ya no había autobús y los taxistas brillaban por su ausencia. Llamaron al ayuntamiento y la policía municipal les facilitó el teléfono de un taxista, no se si de guardia o a título personal, pero se negó a venir a por los viajeros poniendo no se que excusa. Viendo el problema y como yo me iba a casa no me costó nada y les subí a San Lorenzo, por supuesto sin cobrarles nada. Y así muchas historias más.
Desconozco la ordenanza de los taxistas en los dos pueblos; desconozco si existen turnos de guardia para cuando no haya autobuses o para un traslado urgente por la noche; no se si se pueden negar a trasladar a una persona mayor enferma en silla de ruedas como en el primer caso o a personas con otros problemas. Lo que si conozco es que es un servicio público que debe dar servicio al público aunque sea de forma ordenada.
Parece que en San Lorenzo se ha puesto en marcha un servicio de teletaxi que desconozco su horario y si funciona bien o no, pero al menos es un avance aunque no todos los taxistas se hayan adherido a la idea.
En la estación de Tudela, ciudad a la que voy mucho, nunca hay taxis en la parada de la estación, pero figuran tres teléfonos móviles a los que llamas y en pocos minutos tienes un taxi allí. No creo que Tudela tenga muchos más habitantes que los que hay entre nuestros dos pueblos y urbanizaciones de alrededor, pero el tema de los taxis funciona así noche y día y muy bien.
Hoy día se regula todo, se prohíbe todo y todo se normaliza. Creo que aquí existe una ordenanza del taxi, pero si no fuera así, una regulación sensata no sería complicado hacerla y mucho menos aplicarla.
