Primeros Juegos Florales en San Lorenzo

En una colaboración anterior, escribí sobre los II Juegos Florales que se celebraron en San Lorenzo en 1.964 y he querido, tras releer el libro editado con motivo de su celebración, trazar algunas pinceladas de cómo se organizaron y desarrollaron los I Juegos que tuvieron lugar allá en 1.915.

La Comisión de festejos de aquel año 1.915, presidida por el Alcalde del Real Sitio, D. Félix Robles, incorporó a gente de la colonia, deseoso de que las fiestas de agosto tuvieran el mayor esplendor posible.

Ya en esas fechas los problemas económicos de los ayuntamientos eran importantes y las cifras presupuestadas para las fiestas no podían trasladarse a los presupuestos ordinarios del Consistorio, por lo que fue la suscripción pública entre el comercio, las entidades, el vecindario y la colonia los que salvaron las fiestas. La Comisión empezó a trabajar subdividiéndose en varios Comités que fueron desarrollando las fiestas. El Comité correspondiente a los Juegos Florales, estaba presidido por Luis Mª Cabello La Piedra incorporándose como asesor el insigne escultor D. Mariano Benlliure autor de la imagen de la Virgen de Gracia. Después se nombraron los Jurados que tamizarían las obras presentadas.

Como cierre importante de las Fiestas que duraron 21 días, el día 29 de Agosto se celebraron los primeros Juegos Florales en el Patio de Reyes lleno de gente esperando escuchar las poesías seleccionadas. Actuó de mantenedor D. Jacinto Benavente, que sería premio Nobel en 1.922 que dio un esplendor y grandeza inigualable a los actos. El origen de los Juegos Florales se remonta a los años gloriosos de Grecia y Roma. Eran las fiestas que celebraban los gentiles en honor de Flora, la diosa romana de los Jardines y de la primavera. Después fueron modificándose como Fiestas de la poesía y así llegaron hasta nosotros.

La organización de este acontecimiento, primero que se celebraba en Madrid, tuvo que trabajar duro por el poco tiempo del que dispusieron. “Se anhelaba dar una nota vistosa y original como jamás, en fiestas de este género, se dio en parte alguna”. La personalidad del mantenedor, las invitaciones a ilustres personas que vinieron al evento, por el escenario elegido en el Patio maravilloso del Monasterio con los seis Reyes de piedra de espectadores de excepción y por toda la ilusión desgranada por la Comisión, tenían que dar el éxito esperado. Aunque se pensó en invitar a los Reyes se desistió, invitando en su lugar a S.R. la Infanta Doña Isabel que veraneaba en el cercano Real Sitio de San Ildefonso y que acudió solícita y encantada a los actos.

Desde las tres de la tarde comenzaron los preparativos para el cortejo. Pajes, heraldos, trompeteros, guardias nobles, soldados y las Damas de la Corte de Amor acompañadas por la que mas tarde se proclamaría Reina de los Juegos. El cortejo bajó la cuesta de la Cantina, hoy Grimaldi y atravesó la Lonja para entrar al Patio de Reyes acompañando a la Reina, y ofreciendo un maravilloso y hermoso espectáculo. El mantenedor, D. Jacinto Benavente, llegaba en carruaje entre los aplausos de la muchedumbre. Cerca de diez mil personas abarrotaban el Patio de Reyes.

En un silencio impresionante y con recogimiento casi religioso se inició el acto con un toque de clarines. Se leyeron las actas de los jurados proclamando a los autores premiados. El poeta premiado con la Flor Natural, D. Manuel Sandoval, nombró oficialmente Reina de la Fiesta a la señorita Rosario Muro, a la que un cortejo de trompeteros y heraldos salieron en busca de la Reina que esperaba fuera con el impresionante cortejo. El señor Sandoval leyó un precioso soneto a la Reina para tras los largos aplausos, leer de forma vibrante la poesía “Renacimiento” premiada con la Flor Natural.

Tras la lectura de las poesías premiadas, Benavente tras pedir la venia de la Reina de los Juegos, leyó un magistral discurso interrumpido continuamente por los asistentes. El Alcalde clausuró el certamen con un emocionado y sentido discurso. Con la salida de S.A.R Doña Isabel y el sonido de la Marcha Real y la de Infantes, terminó la fiesta de la poesía en San Lorenzo de el Escorial.

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