Al padre Pascual le daban una cena de despedida por sus 25 años de trabajo al frente de una parroquia. Un político, miembro de la comunidad, fue invitado para dar un breve discurso.
Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras para llenar el tiempo.
“Mi primera impresión de la Parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que les había robado dinero a sus padres, que había robado en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que le había trasmitido una enfermedad venérea a su propia hermana.
Me quedé asombrado, asustadísimo…Pero cuando trascurrió el tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todas así. Comprobé que era una Parroquia llena de gente responsable, con valores cristianos y todos comprometidos con su fe.
Así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio.
Justamente en este momento llegó el político, por lo que se le dio la palabra.
Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:
“Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el padre Pascual a nuestra Parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él.
MORALEJA: Nunca llegues tarde, la puntualidad es un hábito muy valioso que te puede evitar muchos problemas.
Analicé con atención esta moraleja y el cuento que la antecedía y me figuré la cara del cura y no digamos la que pondría el político al conocer por algún gracioso comensal lo que había dicho el padre Pascual antes de que él llegara y soltara su discurso. Cuando terminé de reír vinieron a mi memoria episodios actuales a los que por haber llegado tarde nos han creado muchos problemas a los españoles.
Llegó tarde Zapatero y su Gobierno, cerca de dos años, a explicar a los españoles la crisis económica, mintiendo, además, al negar durante ese tiempo que existiera en España cualquier tipo de crisis. ¿Se acuerdan de los discursos y epítetos lanzados a la oposición por asegurar que existía? No se si llamaron a la crisis pequeña disfunción económica, desaceleración o alguna que otra perla. Pero lo único cierto es que llegó tarde y como al político de la cena homenaje se le vio el plumero y quedó con el bullarengue al aire ante los comensales de la cena que somos todos los españoles. Después se conocieron sus verdaderas intenciones que tenían al negarlo y así nos ha ido y nos va a los españoles.
Se ha llegado tarde a las reformas laborales, que prácticamente no existen, y se ha llegado tarde a una política laboral que permita a las empresas no sólo la eliminación de improductivos sino la contratación de un mayor número de personas reduciendo el número de parados. Cuando llegas tarde te puede pasar lo que al político en la cena y te encuentras con cinco millones de parados.
Todos sabemos que a Irlanda la han tenido que rescatar de la quiebra financiera con una inversión multimillonaria y un plan de ajuste que ponga al país en condiciones de reducir su déficit a los mínimos exigidos por la Unión Europea, en los tres próximos años. Entre las medidas tomadas está la de despedir a 25.000 funcionarios a los que la Unión considera pocos. Hemos llegado tarde. ¿Por qué entre las medidas que el Gobierno español tiene que tomar no elimina a 25 mil o 100 mil funcionarios que sobran en nuestras administraciones? No seas como el político de la cena. No llegues tarde.
Durante muchos años todos los políticos de izquierdas han defendido con uñas y dientes, todo tipo de manifestaciones a favor de la autodeterminación de los saharaui y su liberación de los ataques marroquí. Llega el momento de marcar diferencias con nuestro vecino sátrapa, mucho más listo que nuestro Z-P y que aprovecha cualquier momento de debilidad del Gobierno español y llegamos tarde. Atacan a todo un pueblo destruyendo su campamento en el que vivían miles de saharaui, y llegamos tarde a condenar a Marruecos, si es que en algún momento este Gobierno lo hace. Mientras los de la ceja y todos los que se manifestaron a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui, como la actual ministra Trinidad Jiménez, callan y llegan tarde para su condena. A unos y a otros les pasará como al político de la cena.
Escribo esta editorial antes de que se celebre otra cena o no se si será almuerzo, que tendrá lugar el sábado en el Palacio de la Moncloa y a las que se ha convocado a las 30 principales empresas españolas. A parte de la foto, pura propaganda, está en el fondo el querer involucrar a las grandes empresas españolas en el desastre económico al que nos está llevando este Gobierno. Y como en todo lo anterior, Zapatero llega tarde y además llega mal pues se ha saltado a la CEOE a la que pertenecen individualmente todas estas empresas. Luego querrá que se llegue a acuerdos entre los llamados interlocutores sociales y cuando tiene ocasión convoca por libre a los sindicatos y a las empresas.
Llegó tarde al defender el estatuto catalán engañando al propio Arthur Mas y dando el visto bueno al tripartito y así le ha salido. No sólo nadie hace caso a la sentencia del Tribunal Constitucional sino que su unión con los comunistas e independentistas catalanes le va llevar al desastre en las elecciones catalanas.
No se puede llegar tarde al teatro Real porque no te dejan entrar hasta el descanso y no digamos si llegas tarde a los toros pues te prohíben la entrada hasta la muerte del toro. Pero llegar tarde en política es mucho más peligroso pues nos afecta a todos. Te ocurre siempre lo que al político de la cena que te dejan con el trasero al descubierto y te pasan factura a las primeras de cambio.
MORALEJA: Nunca llegues tarde, la puntualidad es un hábito muy valioso que te puede evitar muchos problemas.
