Dos personajes de San Lorenzo

 

Al ver la procesión y cabalgata de San Antón donde algunos han olvidado que estamos en la Sierra de Guadarrama y no en la Feria de Sevilla, he recordado a un personaje inefable, veraneante en San Lorenzo, al que parece que estoy viendo y al que llamaban “mi caballo murió”, hombre a unas gafas pegado, perfectamente pertrechado de ropa para cabalgar por los prados, laderas y hasta montañas escurialenses, de empaque algo anticuado y con botas altas que por su limpieza y pulcritud parecían espejos azogados en negro.

–   Qué, ¿vienes de montar? Le preguntaba algún conocido.

–         No, no he podido pues mi caballo está enfermo.

A los dos o tres días y casi siempre con mala intención, al verle vestido de tal guisa, alguien le pregunta:

     –   ¿Por donde has montado hoy?

–         Fui a la Herrería para montar pero el caballo tenía una pata algo estropeada y además ha pasado una mala noche.

Y así un día tras otro las excusas eran cada vez menos creíbles y se llegó a la conclusión, después confirmada, que no tenía caballo ni nada que se le pareciese.

Nunca se le vio sobre ningún penco y si se apura algo más, cuando se subía a un burro, si es que alguna vez lo hizo, seguro que lo tiró del jergón al ver a tal personaje montado sobre su lomo. De ahí su mote de “mi caballo murió”.

Por razones totalmente distintas, pensando en el tema que iba a escribir, recordé a otro personaje muy conocido y del que podríamos contar muchas historias. Un día me encontré en la puerta del Cafetín Croché al pintor Manolo Viola que se había instalado en San Lorenzo en 1.958, después de vivir en la calle de Ríos Rosas en la casa que vivió Camilo José Cela y creo que Cesar González-Ruano, y que se hizo gurriato hasta que sus pinceles callaron en 1.987. Yo le tenía aprecio y hablábamos de arte, de pintura, de Santa Teresa y de toros,-dos de sus grandes aficiones- y siempre me he preguntado ¿porqué?, ya que ni sus ideas políticas eran las mías, ni sus destellos anarquistas y fuera de lugar como en aquel Primero de Mayo en una manifestación en la puerta del Hotel Miranda, a los pocos años de morir Franco, no eran los de una persona dialogante. Pero eso es agua pasada y no hay rencor.

Viola, de voz quebrada, rota de hablar, era juguetón con los retoques finales de sus cuadros, pintor de gallos y de tinieblas que remataba de rojos, verdes y amarillos intensos, quizás para romper la amargura de sus fondos. Viola iba a muchas tertulias en Madrid y se dejaba ver por los cafés tertulianos. En uno de ellos, el Café Gijón, cuna del movimiento artístico de El Paso con Miralles, Saura y el propio Manolo Viola, ágora de la bohemia más recalcitrante de la España literaria y poética de principios del siglo XX, le escribió Joaquín Parejo-Díaz unas coplas que tituló “Coplas que no salieron en el NO-DO”:

                          El día que Umbral llegó al  Café Gijón
                          A la busca de glorias y de alcobas
                          Un Louis Amstrong le llamó a media voz.

                          Es el pintor Viola

                          Que invita a compartir conversación

                          Para arreglar el mundo en media hora.

Pero Viola no entraba en Croché y ese día en el que yo le invitaba a tomar un vino, me dijo:

    –Yo no entro en el Croché, porque se parece mucho a

     mis cuadros y yo no entro en mis pinturas.

Se marchó y me dejó pensativo e intentando descifrar aquel jeroglífico que me acaba de trasladar.

Personajes como los descritos hay muchos en San Lorenzo y en La Villa, aunque de ésta conozco menos, y a medida que los vaya recordando se los iré presentando pues son muchas sus historias y merece la pena conocerlas.

Las Cabalgatas

“Las Cabalgatas”

Leer a Ussía me hace reir y hasta llorar según el tema que trate. Hace unos días y con este título, escribía sobre la Cabalgata de Reyes y los problemas que causa a los madrileños que no van a la Cabalgata y pretenden llegar a sus casas sin conseguirlo. Cuenta la historia de lo que ocurrió a una pobre señora que quería llegar a su casa y pidió a un municipal que le dejara girar pues vivía  enfrente y no podía llegar. Sólo oyó “circule” sin obtener ayuda por parte del policía que según dicen están para ayudar y no para causar problemas. Según Ussía, la señora lloraba de rabia por tener que dar una vuelta a Madrid para poder llegar a su domicilio por no haber obtenido permiso para girar en un sitio por el que no circulaba nadie.

Sin decirlo se entiende que no está de acuerdo con el desarrollo y la composición de la Cabalgata, más parecida a una de Carnaval que a lo que, según la Historia, representa la llegada de los Reyes Magos a Belén.

Al leerlo recordé el artículo que yo escribí en 2.009 sobre el mismo tema y que recuerda, en muchos párrafos, al que el lunes 9 de enero Alfonso Ussía escribía en “La Razón”.

Debo confesar que ni me gusta la actual Cabalgata de Reyes ni estoy de acuerdo con los problemas que trae a los madrileños que vivimos en los alrededores de donde se desarrolla y que estamos hartos de aguantar tanta manifestación, carrera de bicis o maratones populares incluyendo desfiles y cabalgatas. Parecemos madrileños de segunda. Aguantar en esta zona de Madrid es para tener derecho a una reducción del IBI y del Impuesto de Circulación.

“La Cabalgata de Reyes”

(Diciembre de 2.009)

 

Por esas casualidades que suceden en la vida y sin yo quererlo ni proponérmelo, el pasado día 5 de enero me encontré esperando la salida de la Cabalgata de Reyes en los Nuevos Ministerios. La Castellana se había cortado en sus carriles centrales desde las 10 de la mañana lo mismo que otras muchas calles laterales para dar cabida a las carrozas en su larga espera. Como vivo junto al Bernabéu me tocan todo tipo de manifestaciones: cabalgatas, ciclismo, manifestaciones sindicales, maratones, fútbol y cualquier otra que se les ocurra, pediría que volviera al antiguo emplazamiento en el Paseo de Coches del Retiro y así no se molestaría tanto a los madrileños que ese día trabajan o van de compras.

Había estado en unos almacenes y a la salida una riada de padres que parecían pintores de brocha gorda con sus escaleras en la mano, acompañados de sus niños, su suegra y algunos amigos, se acercaban a ver la Cabalgata en la Castellana. Decidí adentrarme en mis pensamientos y recordar cuando de pequeño, iba con mis padres, arropado de ilusión, a la Plaza de Colón y me quedé, junto a los Nuevos Ministerios, apoyado en una barrera puesta por el Ayuntamiento esperando el inicio de la Cabalgata de los Reyes Magos. Esperé tranquilo la salida de sus Majestades y a los pocos momentos unos pechos de mujer se aparcaron en mi espalda y me empujaban contra la barrera para ver si me retiraba y le dejaba el sitio. Al ver que no hacía caso a su provocación se fue hacia otro lugar. En ese momento un niño hacía pis junto a mí y me mojaba los zapatos. Un paparazi que llegaba tarde le prohibieron pasar y juraba en arameo, a pesar de estar en una cabalgata cristiana y casi se lo llevan detenido.

Delante de mí dos escuadrones a caballo de la Guardia Civil con sus vistosos uniformes de gala, esperaban la salida de las carrozas reales para darles escolta. Como se retrasaba el inicio de la Cabalgata, los caballos se empezaron a poner nerviosos y hartos de esperar comenzaron uno a uno y casi acompasados a hacer sus necesidades sobre la calzada, mientras los señores de la limpieza que estaban detrás de ellos y que les acompañarían  durante todo el recorrido por la Castellana, no daban abasto a limpiar y recoger la porquería.

Se inicia la Cabalgata y las pocas carrozas que yo veía empezaron a andar y a tirar caramelos con la mala suerte que uno con el envoltorio de Caja Madrid me pegó en la cabeza y he pensado en cambiar de Banco por el daño que me hizo el caramelo.

Cada año que pasa esta cabalgata se parece más a la que se hace en Carnaval y a otras con Carliños Braun a la cabeza bailando samba y es que se han perdido las raíces cristianas y la verdadera misión de la adoración al Niño Jesús que cumplieron los Reyes Magos. Todo cambia pero a peor. Melchor, Gaspar y Baltasar, guiados por una estrella, ahora lo hacen con las luces progres de la asesora de las Artes, Alicia Moreno, que no es muy religiosa que digamos como ella misma ha reconocido. Llevaron regalos al Niño y se fueron sin ver a Herodes que les había pedido que le informaran. Hoy como no hay Herodes, los recibe Gallardón. No hay estrella, ni camellos, ni Niño al que adorar. Baltasar-el de la Cabalgata- no era de raza negra, estaba pintado, con la cantidad de hombres de esa raza que viven en Madrid y por si fuera poco el Rey Gaspar, me figuro que el de I.U- los tres son concejales del Ayuntamiento- llevaba un pañuelo palestino al cuello.

Hoy la cabalgata lleva saltimbanquis, titiriteros, bufones, equilibristas y payasos sobre zancos o haciendo malabares y cada vez se parece más a la Cabalgata de un circo. Las carrozas además de cursis, al menos las que yo vi con sus pájaros frutales acompañándolas, me recordaban a fallas valencianas aunque reconozco que eran muy coloristas y bien realizadas. En definitiva me quedo con la de la Villa del Escorial, más modesta y sencilla pero más auténtica, cristiana y real. Que no quiten la ilusión a los niños pero que no se falte a la verdad.

Dulces de sartén

Cuando abrieron la churrería “El abuelo Emilio” en la Muy Leal Villa,  busqué en el cajón de mis recuerdos y empecé a sacar todos aquellos que tenían alguna relación con tan deliciosos dulces de sartén. Recordé que los churros siempre me han acompañado y han sido compañeros en muchos momentos importantes de mi vida. En mi primera Comunión y luego en las de mis hijos junto a un chocolate, en la Mili los días de fiesta o junto a un chichón en los bares de la Herrería al terminar el Rosario de la Aurora. Recordé también la Churrería de San Ginés situada en el estrecho y peculiar pasadizo entre la calle Arenal y la recoleta plaza de San Ginés. Allí existió una taberna-café, llamada la Taberna de Lázaro, frecuentada por periodistas, literatos, políticos como Sagasta o toreros como Lagartijo y Frascuelo entre otras muchas personas relacionadas con las letras y las artes. Hoy día, muy reformada, es la Churrería de San Ginés cuyo lado derecho linda con la Iglesia de San Ginés y en el rincón que da a la calle Arenal existe una librería de antiguo que presta una graciosa fisonomía al lugar. Por allí hemos pasado todo Madrid a tomar el chocolate y los churros, alargando la trasnochada o adelantando la madrugada, al salir del teatro, de la verbena o de una fiesta. Si además los acompañas de un chichón a las seis de la mañana, es gloria bendita.

Recordé también y con mucho cariño la antigua Churrería de Somolinos y a Miguel, ya jubilado, que es la tercera generación de churreros que pasaron por el Real Sitio y que hoy lee el Marca y pasea a su perro por el pueblo. Su padre, Miguel y su abuelo ya hacían churros para los gurriatos y veraneantes en la Plaza del Ayuntamiento. Fue hacia 1892 cuando el abuelo de Miguel se instaló en el pueblo. Luego sus hijos y nietos seguirían la tradición. Su madre Jesusa y su tía  Anita, bajita y delgada como un junco, pequeña y encantadora, atendían al público. Recuerdo sus manos aceitosas que montaban las medias o las docenas sobre unos juncos muy finos y cimbreantes con un delantal blanco limpísimo y siempre recién planchado que daba un ambiente de limpieza a pesar de la fritura de los churros y del olor a aceite. Recuerdo los sudores del churrero en verano en plena Plaza del Ayuntamiento y con un calor asfixiante. Metía la mano en el aceite para ver si estaba suficientemente caliente y bañaban la churrera que apretaba con el hombro. Buñuelos que parecían pañuelos de fina seda, churros clásicos y porras era los únicos manjares para la venta. Hornos con barro para que no saliera el calor y templete de madera pintada de verde que hoy está, como cenador, en el jardín de la casa del médico que curó a su madre.

Hacia 1.932 existió otra Churrería en San Lorenzo, la de Miguel Molina, en el lugar que hoy ocupa Los Valencianos en la calle peatonal Juan Leyva. Allí trabajó, mucho antes de hacerse cantero, mi amigo Bonifacio Cuena. El era uno de los chicos que repartía los churros y buñuelos en una cesta de mimbre por tres duros al mes, teniendo que ir, además, a la Granjilla a coger los juncos que servían para engarzar los churros. Después fue fichado por Somolinos que además de pagarle algo más le permitían comer los churros y buñuelos que quería.

Queda para el recuerdo la estampa de los profesionales del oficio que, con su churrera de cinc al hombro, dejaban caer tiras de masa cruda con movimientos sincopados. Su trabajo lo realizan ahora máquinas de acero inoxidable que baten la masa y la expulsan a través de dosificadores con la forma y el grosor adecuado.

Los churros gozaron de un rebrote de prestigio en la pasada década de los años sesenta, cuando las cafeterías, los salones de té y hoteles de lujo comenzaron a incluirlos en su oferta de cosas “para mojar”. Pero hoy día quedan muy pocos establecimientos que elaboren estos dulces de sartén, churros secos y crujientes con aceite limpio. Esperemos que la nueva churrería de La Villa sea una más en la lista de nuevas fábricas de estas exquisiteces que convierten al churro en un insólito y raro placer.

El cementerio de los gorriones

 

Salía de pagar el IBI del Ayuntamiento de la Leal Villa del Escorial, es decir salía algo triste y con cara de marmolillo, pero contento de haber cumplido con mis obligaciones de pago de los impuestos municipales, cuando un gorrión comía unas migas de pan a la puerta del bar El Salón. Al pasar junto a él me miró y comenzó a volar aleteando su plumaje pardo hacia el Parque donde posó sus reales. Le seguí y me quedé disfrutando de sus juegos y ronroneos con una pájara, de plumaje algo más claro con manchas rojizas y negras, que apareció por allí. Ni los niños que jugaban a su alrededor le incomodaban en sus enredos amorosos.

Mientras me divertía con sus juegos, recordé algo que leí no hace mucho y que aunque lo titulaban como “Madrid curioso” no se si se puede considerar curiosidad, anécdota, cuento, fábula o leyenda urbana pero es una bonita historia que me hizo pensar. Contaba Mª Isabel Gea en la revista “Madrid Histórico” que la estatua de Felipe III que preside la Plaza Mayor de Madrid, estatua ecuestre esculpida en 1.616, de cuyo caballo dijo Ramón Gómez de la Serna que “siempre nos parece embarazado de un potranco de bronce”, fue trasladada por Mesoneros Romanos a la Plaza Mayor en 1.848 después de pasar más de 200 años en el jardín renacentista del palacio de los Vargas en la Casa de Campo.

Contaba Isabel que el 14 de abril de 1.931 día que se proclamó la II República, ante la alegría de los republicanos que lo festejaban, una persona metió una bomba por la boca del caballo que explotó en miles de pedazos. Las reacciones fueron muy distintas y sobre todo cuando junto a los pedazos de la estatua de Felipe III aparecieron un montón de huesecillos que incomodaron a los que celebraban el nacimiento de tan malhadado período de nuestra Historia. Nadie de los que allí estaban se explicaba tan macabro hallazgo y pocos fueron los que se acercaron a comprobar a quienes podían pertenecer aquellos pequeños huesos. La explicación no tardó en llegar. Los huesecillos pertenecían a pájaros y todos se preguntaban que podrían hacer dentro del caballo de bronce esos huesos de gorriones.

El caballo había sido fundido en bronce con la boca abierta, los gorriones se acercaban al borde y algunos se introducían en su interior, pero dadas las estrechas dimensiones y el poco espacio para mover las alas, no podían remontar el vuelo para salir y morían dentro del vientre del caballo de bronce, que se convertía así en un cementerio de gorriones.

Juan Cristóbal fue el escultor encargado de rehacer la figura del Rey ecuestre y al caballo de la nueva estatua le cerró la boca, que la tenía muy grande, para evitar situaciones como la anteriormente descrita. Algunos, con el castizo humor madrileño, llamaron al caballo “el bocazas de Felipe III”.

Esta historia, algo triste, me hizo pensar en que la solución que el escultor dio al caballo de la estatua al cerrarle la boca, es la que, si la trasladamos a situaciones reales de la vida diaria, deberíamos hacer con mucha gente con la que por desgracia tenemos que convivir. Es decir cerrarles la boca, al menos durante una temporada.

El número de bocazas aquí o allá es inmenso. En política los tenemos de todos los colores y pelajes. Si repasamos los periódicos, a diario cerraríamos la boca, por bocazas, a dos o tres políticos. (Yo tengo mi favorito y se llama Pepiño) ¿A cuántas personas en los bares de nuestro pueblo le haríamos lo que al caballo de Felipe III? La pena es que por educación no lo podemos hacer pero ganas no nos faltan. Y seguro que  cerraríamos la boca a algún forofo del equipo contrario mientras vemos un partido de fútbol; a mí, al menos, se me ocurren varios nombres pero también por educación los callaré.

Después de hacer una lista de bocazas políticos y no políticos y como me aburría, decidí ir al parque a ver si el gorrión, por fin, había ligado con la pájara.

Licor de bellota

Isabel Montejano fue una magnífica cronista de los veranos de “La Sierra  de Madrid” en el periódico “ABC” dedicando muchas de ellas al Escorial. Era el mes de julio del año 1.986 cuando en su crónica semanal comentaba las fiestas del Carmen en el Barrio del Carmelo con la elección de las reinas, las dianas, pasacalles, la misa solemne, la procesión y sus bailes. En esta crónica me llama la atención la referencia que hace del monje agustino, el padre Agustín Fernández, que dice estar fabricando, en un laboratorio del Real Monasterio, licores y jarabes medicinales similares a los que se hacían en la época de la fundación. Montejano asegura que se trata de un centenar de reactivos químicos con los que ha creado la hidromiel o “licor de los vikingos” ya que se hace siguiendo la tradición vikinga, “el elixir de Posidio” el “aguardiente de manes” o el “licor de mentolín”. Allí en la Torre de la Botica el padre Agustín, desconozco si sigue destilando licores y jarabes medicinales  exclusivamente con productos naturales como hierbas, flores y plantas que el mismo recogía como lo hizo Francisco Holbecq, hijo de un jardinero flamenco que trabajaba para el Monarca Felipe II. Muchas de estas plantas y arbustos eran cultivados en la huerta existente en el Monasterio muchas de ellas traídas de lejanos lugares.

Muchos son los secretos que guarda el Monasterio que seguro no podremos conocer pero que por las investigaciones que se han llevado acabo, podemos intuir que han hecho posible el desarrollo de la Humanidad. La preocupación del Rey en conocer los misterios de la Tierra y poner al servicio del hombre los secretos de la Naturaleza llevó a poner en marcha un laboratorio destinado a la investigación farmacológica.

Muchas fueron las recetas que allí nacieron. Medicinas, cosmética y afrodisíacos a base de fórmulas secretas de los alquimistas que pasaban de boca en boca.

En un artículo de la revista “Blanco y Negro”, Minerva Donald recoge que en el Monasterio se fabricaban- desconozco si se sigue haciendo- licores “para la sorpresa y para despertar la curiosidad. “Beso de Venus” “Hidromiel” “Patxarán” “Delicuescencias de San Posidio” “Génepy” etc. Todas tienen un grado de alcohol que ronda los 40 y 50 grados y están preparados con plantas obtenidas en los montes de España”.

Me figuro que la historia que voy a contar tiene su base en esta faceta de nuestro Rey que ha llegado hasta nuestros días en forma de “alquimia” para la fabricación de licores.

Con  motivo de mi trabajo tuve que dar una conferencia en Cáceres, la preciosa ciudad extremeña, que como dijo el poeta es la ciudad donde la historia se funde en el crisol del casco antiguo.

Terminada la charla nos invitaron a cenar para después ir a tomar una copa de licor de bellota, licor que nos estuvieron alabando durante toda la cena. Pero el bar de copas al que nos llevaron no tenía el licor extremeño tantas veces alabado. Era ya tarde y decidimos quedarnos allí y beber otra cosa.

Cabreados por el chasco, los anfitriones me prometieron que cuando vinieran a Madrid me traerían una botella de tan preciado licor. Efectivamente, a los pocos días se presentaron en mi despacho dos de las personas que sufrieron ese chasco con su botella de licor de bellota bajo el brazo.

Tras agradecerles el regalo y decir eso tan manido de “pero porqué os habéis molestado”, seguí con las normas de educación y abrí el paquete. Una sonrisa se esbozó en mi cara, algo perpleja por lo que estaba viendo. La etiqueta que llevaba la botella era una fotografía en colores del Monasterio y bajo la marca que no recuerdo, una leyenda decía Licor de Bellota “Echo en San Lorenzo del Escorial”.

La receta es fácil. Con un litro de aguardiente de orujo, 30 bellotas maduras de encina,  200 gramos de azúcar y un tarro de cristal de boca ancha podemos hacer un licor de bellota de chuparse los dedos. Pero sinceramente, creo que mejor lo hacen en Extremadura a pesar de no haberlo probado nunca.

Soldaditos de plomo

He escrito varias veces sobre este tema de la Memoria Histórica, que nos está costando volver a enfrentarnos los unos con los otros después de más de setenta años. También he recogido alguna vez lo que el gran hispanista e historiador, Stanley G. Payne, ha escrito sobre la Memoria Histórica: “La Ley de la Memoria Histórica tiene un interés, incluso afirmaría que humanitario, por recuperar cadáveres para que tengan una sepultura digna y me parece bien. Sin embargo creo que hay un interés por utilizar una versión de la Guerra Civil como arma política. No es nuevo, ha sucedido en otros países. Una guerra civil siempre es difícil de digerir y más aún en el lado de los vencidos. Lo que me parece inaceptable es que desde un gobierno democrático se intente imponer su visión sectaria”.

Por Alfonso Ussía me entero de que unos soldaditos de plomo, tres de a pié y dos a caballo, que representaban a la Guardia Mora de Franco, han sido arrestados del Museo del Traje y trasladados a algún lugar desconocido. Los pequeños soldaditos de plomo, siete centímetros los de a pié y catorce los de a caballo, parecen que representaban la exaltación del franquismo y ese peligro podía extenderse a los niños que visiten el Museo, que a lo mejor son diez al año los niños que van a verlo.

Desconozco por qué estaban en el Museo aunque me figuro que sería para exponer sus trajes o acompañando algún otro. Sus trajes eran dignos de ser admirados y quizás al no tener ninguno para exponer, se colocaron estos soldaditos de plomo. Pero que sean condenados por lo que representaron es una solemne idiotez.

¿Cuántos jóvenes y no tan jóvenes no saben y no han visto en su vida, a no ser en el NODO, a la Guardia Mora del anterior Jefe del Estado? En sus recorridos por las calles en actos oficiales o para rendir honores en la presentación de cartas credenciales de los nuevos embajadores, Franco llevaba esta escolta que vestían unos trajes y capas muy vistosas  para darle pomposidad  y ostentación y que rodearan el coche Rolls Royce por si se acercaba algún loco. Para estos servicios de escolta y Gala utilizaba la doble capa de la caballería marroquí, suljan azul y alquicel blanco. Todos sus uniformes eran muy vistosos y dignos de estar en un museo ya sea del Traje o del Ejército, hoy muy devaluado. También hacía guardia en las garitas del Palacio del Pardo, como hoy la Guardia Real lo hace en la Zarzuela y la Guardia Civil en la Moncloa. Con ello Franco homenajeaba a las fuerzas del Marruecos español. La Guerra de Ifni significó su desaparición.

Muchos están enterrados en el cementerio islámico de Griñón que Franco regaló al Reino de Marruecos, siendo uno de los pocos cementerios de esta religión  existentes en España y donde están enterrados 800 según el rito islámico.

Para eliminar y que nada huela al anterior Jefe del Estado se “arrestan” a estos pobres soldaditos de plomo. Mientras, se homenajea a Azaña, se mantienen monumentos a Besteiro o se hace un monumento a las Brigadas Internacionales. Todo lo referente a la Guerra Civil que recuerde a los ganadores, hay que destruirlo, mientras Zapatero se inventa  la Alianza de Civilizaciones y la Ley de la Memoria Histórica una hucha para la izquierda que está recibiendo, cientos, por no decir miles de millones de euros, como las últimas subvenciones concedidas estando el Gobierno en funciones.

La memoria es medible. Los ordenadores tienen una memoria definida y nuestra mente la tiene también limitada. Pero la Memoria Histórica parece que no; la tiene ilimitada. Siguen buscando a Lorca y Garzón pide un certificado de defunción de Francisco Franco para ver si verdaderamente murió como se dijo. Mientras el Gobierno lo quiere desenterrar del Valle y trasladar sus restos al cementerio del Pardo, que es precisamente donde quería haber sido enterrado.

A los pobres soldaditos les va a pasar lo que le pasó al del cuento de Hans Christian Andersen. El pobre soldadito nació sin una pierna y vestido con su guerrera roja y pantalón azul, murió fundido de amor por una bailarina. En este caso no hay bailarinas pero acabaran fundidos o regalados a algún hijo del tonto del haba que ha mandado retirarlos.

Nacimiento y muerte en El Escorial

Cuando no se te ocurre nada, la mente la tienes en blanco o las musas serranas están de vacaciones, se echa mano de los archivos y papeles que guardamos y allí encontramos siempre algo interesante de lo que escribir. Gracia a un hermano mío que me surte de noticias escurialenses he conocido algún dato de Antonio Bienvenida que desconocía y que voy a compartir con vosotros.

Antonio era hijo de Manuel Mejías Rapela, apodado el Papa Negro, torero que fue hasta hasta que decidió ocuparse de la carrera taurina de sus hijos, todos ellos toreros. Manolo, Pepe, Rafael, Angel Luis y Antonio toreros con mejor o peor suerte y Carmen Pilar formaban con su madre Carmen Jiménez la gran familia Bienvenida.

Antonio Mejías Jiménez más conocido por Antonio Bienvenida, nace en Caracas el 25 de junio de 1.922. Vuelve a Sevilla de donde era la madre y allí sería bautizado para más tarde marchar a Madrid.

El 4 de octubre de 1.975, aniversario de la muerte de su padre, asistió a una Misa en Colmenar Viejo. Según el Cossío “El 4 de octubre de 1.975, asiste junto a Ángel Luis y a Miguel, hijo de éste y al que Antonio profesa especial cariño por ver en él un continuador de la ya secular dinastía de los Bienvenida, a un tentadero en la finca escurialense de Doña Amelia Pérez-Tabernero. Torea unas vaquillas con su sobrino, una de ellas de nombre Conocida, que queda junto a la puerta de la placita, en la parte exterior, y torna entrar en ella cuando la puerta vuelve a abrirse para dar salida a la siguiente res. En tal momento Antonio se encuentra de espaldas a la puerta y no puede ver cómo la vaquilla hace por él y cogiéndole de lleno le voltea aparatosamente. La caída en mala posición produce gravísimas lesiones de vértebras, de las que fallecería el diestro retirado al atardecer del día 7 en la madrileña Clínica de la Paz”. Tenía 53 años.

Tomó la alternativa de su hermano Pepe que muchos años después le cortaría la coleta ante su otro hermano Ángel Luis en la Plaza de las Ventas en 1.966 contando 44 años. Volvería algún tiempo después para cortarse definitivamente la coleta en la Plaza de Vista Alegre el 5 de octubre de 1.974. Quién le iba a decir que justo al año siguiente, el 4 de octubre de 1.975, una becerra le mataría en una plaza de tienta del Escorial.

Herido muchas veces de gravedad, sufrió una cogida gravísima en el cuello por un toro de Sánchez Cobaleda y salió siempre de ellas hasta que una becerra le causó la muerte. ¡Qué injusta es la vida!

Gracias al periódico escurialense “Veleta” y a Don Emilio Parrondo, me entero del debut de Antonio en la antigua plaza de toros de la Villa de El Escorial y que fue la cuna de un gran torero. Nos cuenta D. Emilio, como en el año 1.928 unos muchachos de la colonia veraniega, se ofrecieron al director del Colegio de Huérfanos de Carabineros, para torear una becerrada benéfica en la plaza de toros de la Villa. El Director se pone en contacto con Don Emilio Parrondo y éste, amigo de la familia Bienvenida, consigue traer a Manolo y a Pepe a torear con la única condición de que fueran auténticos novillos dado el nombre y la fama que ya tenían. Otros dos becerros serían para ser “toreados” por los veraneantes. Horas antes de la becerrada llamó el padre de los Bienvenida y le pidió otro becerro más, éste para Antoñito que sólo contaba ocho años. Se compró un becerro que fue toreado por Antoñito y al que le cortó una oreja que el niño torero paseó por el coso escurialense. Allí en la plaza de la Villa de El Escorial nació para el toreo el gran Antoñito Bienvenida de pantalón corto y calcetines como todo crío de su edad. La corrida fue un éxito y con ello se acrecentó el cariño que los Bienvenida han tenido siempre al Escorial donde torearon muchos festivales y corridas de toros.

A partir de aquí Antonio conocería de cerca el éxito y el fracaso. Fue un torero muchas veces elogiado como otras muchas criticado. Alternaba tardes de gloria con otras silbado y abucheado por los tendidos. Pero Antonio era “esencia de señorío en gestos de torero” como lo definió Conchita Cintrón, la primera mujer torero. Esencia, señorío y torero perfecta definición para Antonio Bienvenida, que lo dio todo por el toreo al que nació y por el que  murió en El Escorial.

Noticias locales que no se cuentan

Noticias locales que no se cuentan

El Grupo Municipal del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial “Alternativa Municipal Española” a través del concejal electo, Carlos Zarco Ibáñez, ha presentado un escrito de personación ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid solicitando la declaración del Valle de los Caídos como Bien de Interés Cultural.

Además, subsidiariamente, y sólo para el caso que se desestime la anterior petición, ha pedido procedimiento de revisión de oficio de la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico, del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial constituido por el ámbito delimitado por la Cerca Histórica de Felipe II  “afín que se tenga por incluido en tal declaración el conjunto monumental del Valle de los Caídos”.

“La inclusión del mismo se fundamentó en un error manifiesto por parte de la Dirección General de Patrimonio Histórico perfecta y fácilmente constatable, al entender equivocadamente que el citado conjunto monumental formaba parte del Patrimonio Nacional, si bien su titularidad corresponde a la Fundación Santa Cruz Valle de los Caídos, según certificación del Registro de la Propiedad nº 2 de San Lorenzo del Escorial” ha señalado el Grupo Municipal. Así mismo el concejal recuerda que el Valle de los Caídos se encuentra incluido en el ámbito territorial del Real sitio San Lorenzo del Escorial declarado por la UNESCO con fecha 2 de noviembre de 1.948 como Bien Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Sitio Histórico.

Es una forma de parar la destrucción que pretende la izquierda española.

Interviú

La Revista Interviú nace en 1976 de la mano de Antonio Asensio dueño del grupo Zeta. Desde su inicio fue un referente de lo que venía después de la muerte de Franco: destape, periodismo de investigación con grandes exclusivas como El Gal, la financiación ilegal del PSOE, el crimen de la familia Urquijo o destapando escándalos de la jet, de la prensa del riñón o de la del corazón. Siempre recordaré aquella portada de Marisol de 1.976 enseñando su juvenil cuerpo que escandalizó a muchos y que gustó a casi todos.

Esta publicación ha estado en boca de todos la pasada semana al sacar a la palestra un incómodo traspiés del Alcalde de San Lorenzo al exigir a la oposición que votara a favor de la incorporación como asesor del ex concejal que fue responsable de Servicios y Contratación,  Juan Manuel Batres con el “chantaje”: “Quiero que lo haga el Pleno y no yo. Si queréis cobrar, le votáis. Si no, no hay sueldo” según ha denunciado la oposición (IU-PSOE-AME) que no aceptó y dicen que se han quedado sin sueldo.

La justificación del Alcalde, José Luis Fernández Quejo, es que “Batres es clave para el Ayuntamiento en estos temas”. La oposición se pregunta que si es tan importante para el Ayuntamiento, ¿cómo iba en el nº 10 de la lista de las elecciones Municipales y ahora se le quiere rescatar? Algo oscuro o raro en todo esto. Lo denuncia la oposición  y especialmente sus portavoces Carlos Zarco de AME y Francisco Gregorio del PSOE que no critican la necesidad de su contratación sino la forma que el Alcalde lo ha planteado.

No voy a opinar pues desconozco si es o no verdad, pero lo que si echo en falta es una nota de desmentido, de disculpas o de aclaración del Alcalde. Si se ha publicado en algún medio me gustaría conocerla y publicarla.

Los Alcaldes deben saber que la mayoría absoluta no les da derecho a utilizar su pueblo o capital como su cortijo particular y aquí se hace lo que yo digo pues sino os quedáis sin paga.

 

Notario de la Villa del Escorial

¿Por qué no ha trascendido que el notario del Escorial es Luis Rajoy Brey  hermano del próximo Presidente del Gobierno de España?

Jesús Sáinz de los Terreros

(blogdejesús.com)

Las tres primeras piedras del Monasterio

Generalmente la primera piedra de un edificio se conmemora a bombo y platillo, especialmente si es una obra pública, con una fiesta, con monedas y periódicos del día y con discursos de los protagonistas. Se coloca la piedra en los cimientos “ceremonia que en lo pagano parece que recuerda a la introducción en la madre tierra de la simiente que ha ver crecer con su calor, el gran ser del edificio”

En otra Crónica anterior, con el título “La obra pía de Juan de Herrera” me referí al libro editado por la Fundación Obra Pía de Juan de Herrera y en él he encontrado la teoría, perfectamente documentada, de la existencia de tres primeras piedras en la construcción de la Fábrica del Monasterio el Real de San Lorenzo. Es un capítulo del libro dedicado a Juan de Herrera, escrito por Pedro Martín Gómez, aparejador que lo fue durante muchos años de las obras de restauración del Monasterio, que está lleno de referencias y descripción de las teorías paganas y cristianas sobre lo que debe significar la primera piedra de un edificio. Además de una descripción exacta apoyada por dibujos de las dos primeras piedras; una rectangular (1,40 x 0,60 x 0,40) y otra cúbica (9 x 9 palmos).  Pero para mí lo más interesante del capítulo de Pedro, es la afirmación de la existencia de una tercera piedra que recoge de Fray Juan de San Jerónimo:” una primera piedra colocada el 23 de abril de 1.653 y otras dos primeras piedras –una grande y otra pequeña-colocadas el 20 de agosto de 1.563”.

Según Pedro Martín, la teoría de la tercera piedra está avalada por la machacona obsesión del Rey Felipe por emplear el número “TRES”, signo de la Trinidad de Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- como la existencia de tres guardias reales; los tres Palacios del Monasterio; las  tres puertas de la Cámara del Rey al Convento; tres son las llaves y tres las sueltas de sus cerraduras; tres las esperas antes de ver al Rey… y tres son las primeras piedras del edificio del Monasterio.

Todo el capítulo es interesante, ilustrativo y didáctico  pero me interesa rescatar el final que con permiso de Pedro Martín voy a transcribir:

“Nosotros y por acertado acuerdo de los Rectores de la Fundación Juan de Herrera (…) hemos realizado en granito de la Sierra del Guadarrama y por canteros de la misma sierra (los hnos. Estévez Carrasco sobrinos del que encontrara la primera piedra) y sucesores de los que llegaron de todos los lugares de España a construir el gran monumento, que hoy todavía viven y trabajan en El Escorial, la reproducción de la primera entre las primeras piedras del Monasterio de San Lorenzo, la que conocemos.

Es la piedra que confiesa Juan de Herrera “escribí de mi mano” y que se ha previsto colocar en su recuerdo, en la entrada a la iglesia de Maliaño, donde está enterrado”. De esta piedra, Pedro Martín hace un exhaustivo análisis de sus caras, de las dimensiones y de las inscripciones que están escritas en cada una de ellas. En sus proporciones se puede encontrar el número perfecto (10); el número de los principios absolutos y relativos del ser (9); el número de personas que forman el hombre y las tres de la Trinidad (2 x 3). Esta primera piedra del 23 de abril de 1.563 es colocada por 3 hombres: Juan Bautista de Toledo, Gregorio Robles y Pedro de Tolosa y a cuyo acto no asistió el Rey. Todo gira a través del número 3 que siempre aparece: tres piedras; tres altares; tres hombres que las colocan o los múltiplos del tres en las dimensiones de las tres piedras.

Esta primera piedra fue encontrada por la realización de unas obras en el Monasterio, el 30 de enero de 1.971, por el operario Clemente Estévez Rico.

Y la piedra allí está emplazada a la entrada de la Iglesia de Maliaño, en posición “de santo” es decir apoyada sobre una de las caras menores, con las mismas inscripciones que salieron en letra gótica de la mano de Juan de Herrera en este caso realizada por canteros gurriatos.

Es un bonito detalle en recuerdo del artífice del Monasterio escurialense y realizado por los canteros de este pueblo, la familia Estévez a la que debemos reconocer su labor en favor del pueblo y de su Virgen de Gracia.

Mariano Rajoy lo tiene crudo

Hoy el título que debería haber utilizado sería algo parecido a “Triunfo histórico” “Rajoy arrolla” “El PSOE se hunde” o “El PP arrasa” pero he preferido dar al Editorial un título realista y más ajustado al tiempo que estamos viviendo.

Las urnas han confirmado las encuestas. Mariano Rajoy ha ganado las elecciones por mayoría absoluta  y el PP ha pintado de azul todo el territorio nacional con excepción de la ciudad de Sevilla y de las ciudades de Vascongadas y Cataluña. Pero ahora a partir del lunes día 21 comienza lo peor para un Mariano Rajoy que ha obtenido una mayoría absoluta mezcla de esperanza en un futuro mejor y sobre todo de intentar olvidar los años anteriores de la era Zapatero. Después de la euforia y de la fiesta del balcón de Génova viene enfrentarse a la cruda realidad. La realidad de un país destrozado, desmoralizado y desorientado por no saber lo que va a ocurrir a partir del 20-N.

Los sindicatos e IU ya se lo han anunciado. Nada de recortes sociales o todos a la calle. Ni un solo día de respiro van a dejar a Rajoy y no digamos esperar cien días que es lo que se concede a todo estadista que llega al poder. Ni uno ni mucho menos cien días de respiro le van a conceder. De ellos no va a obtener nada a no ser que ponga lo que hay poner encima de la mesa y les diga que ya está bien de mamandurrias, de financiación y de liberados. Que la reforma laboral se tiene que hacer con ellos o sin ellos nadie lo pone en duda y que se hace por consenso o por decreto ley, tan utilizado por los socialistas.

Mariano Rajoy se va a encontrar con unos Presupuestos sin prorrogar, es decir sin presupuesto para el 2.012, algo que va a generar malestar y miedo en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas que no van a saber cuánto van a recibir y cuánto podrán gastar.

La previsión de crecimiento para este año 2.011 no se va a cumplir. El déficit público fijado en el 6% tampoco se va cumplir (ya lo han anunciado desde Economía). Estos dos parámetros unidos al de las facturas que se encuentren debajo de las alfombras y quien dice facturas dice compromisos adquiridos y subvenciones que se han trasladado a 2.012 y que corresponden a años anteriores, va a depender lo que haga o pueda hacer Rajoy.

Mariano Rajoy ha llegado a la Moncloa en el peor momento. Lo sabía y se ha lanzado a la arena como un camicace con muchas bombas de relojería alrededor a punto de estallar. Quizás, por otro lado, las cosas deben estar muy mal para que tengan arreglo.

Mariano se juega muchas cosas en esta Legislatura. Tendrá que tomar decisiones muy duras para recortar un estado del bienestar que no podemos pagar. Tendrá que lidiar con mucha gente que cree que le han votado para mejorar las  cosas y no para que empeoren. Pero no nos engañemos; las cosas deben ir a peor antes de que empiecen a mejorar.

El 20% de paro, la economía por los suelos, el déficit público desbocado, la deuda nacional en máximos históricos y la reforma de las entidades financieras será con la reforma de la Legislación laboral, la Educación y la Sanidad los primeros problemas a abordar. Todo ello aderezado con la reforma de las competencias de las Comunidades Autónomas que en muchos casos están duplicadas.

Después habría que preguntarle que va a hacer con Bildu, Amaiur y ETA; con la actual Ley del Aborto que ha prometido modificarla; con la Ley del matrimonio homosexual recurrida, como la anterior, al Tribunal Constitucional y con la Ley Pajín del tabaco. También habrá que preguntarle que va hacer con los impuestos, las hipotecas y las pensiones; con el 15-M y con los okupas; con la guerra en Afganistán y de paso con nuestro Ejército, hoy convertido en una ONG de caqui.

No sé si se ha dado cuenta Rajoy que la crisis ha tumbado gobiernos de derechas y de izquierdas. Salir de ella no depende del color político del partido que gobierna sino de la gestión y administración de los recursos que cada país dispone y la forma de incrementarlos.

Para Mariano Rajoy mañana será tarde para aplicar las reformas y el nuevo Gobierno se verá obligado a hacer, sin perder un minuto, lo que Zapatero y su Gobierno no ha hecho en ocho años. Tendrá que tomar medidas impopulares y las tendrá que tomar con total rapidez y sin que le tiemble ni un músculo, pese a quién pese. Se va a enfrentar a retos transcendentales para los años venideros, retos que algunos de ellos van a causarle grandes y continuos dolores de cabeza como el tema de ETA, la política fiscal y la deuda pública.

El triunfo de Rajoy tiene una pesada carga de responsabilidad que tendrá que llevar durante mucho tiempo y hasta que el cuerpo aguante. Ahora llega la hora de hablar claro a los españoles y de contarles de forma transparente la cruda realidad. Los que le han votado lo han hecho porque creen que sólo el PP puede sacarnos del pozo y no quieren oír hablar más de la herencia que nos han dejado, herencia que ya conocemos y que deberemos repartir entre todos.

Quizás este triunfo tranquilizará a los mercados y la deuda podrá contenerse, pero el primer día después, el mismo lunes 21, la Bolsa ha dado signos de todo lo contrario bajando el Ibex y subiendo la prima de riesgo. Esto nos demuestra la complejidad de la situación y que ni una mayoría absoluta que dará estabilidad a un nuevo Gobierno, es capaz de tranquilizar a los tiburones financieros.

De todo lo que Rajoy dijo en un largo discurso como “presidente”, la noche que ganó las elecciones me quedo con “España es una gran nación y no habrá sectarismo, ni rencillas pequeñas, ni divisiones artificiales por lo que pido el esfuerzo solidario de todos y para todos”. Es un gran programa aunque difícil de aplicar en la actualidad con la herencia dejada.

Demos a Rajoy lo que es de Rajoy y pidamos para que la pesada carga de este éxito no se dilapide en cosas superfluas y se vaya directamente al meollo de la cuestión que nos preocupa.