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Papelín Oficial de Noticias IV

 

HACIENDO MEMORIA

(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).

(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)

Escorial Verano de 1.962

Pantano de San Juan

La Regidora comenzaba a hacerse notar en El Escorial. Después de una cena a base de tortilla de patatas para celebrara el cumplemés de la luna, vino una excursión. La fecha no la recuerdo (un día cualquiera de calor). Lugar: el Pantano de San Juan o Mar de Castilla como le llaman los que no saben que en el mar hay olas. Un autobús de la R.E.N.F.E les sirvió de transporte. Y digo les porque nosotros «consumimos millas», como dicen en Serrano, por nuestra cuenta. Allí lo pasamos muy bien. Lástima de que fuéramos pocos. Nos bañamos hasta las tres y hasta hubo alguno que quiso atravesar el pantano pero no le dejaron. Luego comida  y descanso al son de la guitarra de Felipe Alcover. Después la clásica siesta, la partida de mus y otra vez al agua. Maruja Raigón, que no se pierde una, hablaba con Cipriano, conocido por todos y que tiene un restaurante allí. A las nueve estábamos de vuelta, después de un día magnífico de «playa»

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Las pipas

-Dame pipas. Esta frase la hemos oído muchas veces. La hemos oído al niño que empieza a comerlas y hasta una señora mayor que se las pedía a su nieto en el Miranda. Un domingo cualquiera, el Escorial está lleno de turistas y de cáscaras de pipas. Sesenta kilos vendió la Sra. Crescencia, la Barquillera, un domingo de este verano. Yo no conozco el Escorial sin comer pipas y ¿tú? Según decía un escritor anónimo, tres cosas tiene el Escorial que hacen de él la Octava maravilla del mundo: el Monasterio, el varaneo y las pipas de Dña. Crescencia. Nuestro amigo tenía razón, pues si se llevan las pipas del Escorial yo sé de muchos que se irían a veranear a Torrelodones.

El guateque

Estrella dio un guateque el día 2 de septiembre. Magnífico en todos sus aspectos. Pero quiero recordar uno que dio una Asesora 24 horas más tarde. Entramos en la casa unos cuántos amigos. Con nosotros venía Quique Pérez Castell.-Yo sólo me quedo hasta las diez-nos dijo. Pero al ver el panorama llamó su casa para decir que no iba a cenar. La razón es que apareció ante nosotros una barra en cinemascope y unas bandejas de croquetas y calamares en manos de camareros del Mesón que nos ataba allí. Estábamos todos. Creo que hasta Cesar Cervera apareció al final. Allí bebíamos y comíamos de todo. Fernando Bujarrabal mezclaba coñac, ginebra y vermut. Paco «el ágil» con sus muletas comía a pierna suelta. Ya hace falta cara para presentarse a bailar en un guateque con muletas. A alguno le daba pena y encima le llevaba pasteles. Concursos de baile. Tango, twist, rock and roll y regalos para los ganadores. Gonzalo Castillo con la Chotito ganó el de rock. El que firma y la Camins ganamos el de twist. Después de bebernos no se cuántos cajones de ginebra, comernos Claudio entero y bailar lo que quisimos, salíamos de allí a las cuatro de la mañana.

Con la nota de casi la muerte de tres veraneantes en un 4-4 por querer su conductor hacer alardes, acabó aquel día 3 de septiembre, que todos recordaremos.

Comentarios

Realmente las pipas y los guateques eran dos iconos del veraneo escurialense. Las pipas nos ayudaban a pasar el tiempo y a entretenernos en el Cine Variedades cuando la película era un royazo. Recuerdo el inmenso cucurucho de pipas de Dña. Crescencia, la Barquillera de Floridablanca, que se subastaba en la Romería y por el que se peleaban muchos romeros. Gran persona y amiga ya que yo era de los pocos chavales a los que dejaba jugar y despachar pipas dentro de su pequeño «comercio».

Nuestra gran diversión eran los guateques donde disfrutábamos ligando, bailando, comiendo o «apretando» como diría un castizo. No hubo discotecas hasta algo más adelante con el Ojo Izquierdo, el Reuma Club, el Keeper…… y muchas que vendrían después. El guateque nos servía de sustituto. El guateque era aceptado y hasta recomendado para tenernos controlados. No recuerdo que mis padres me prohibieran jamás ir a un guateque. Nos conocíamos todos y siempre o casi siempre sabían donde estábamos. Costumbre que se ha perdido y que no se si sería bueno recuperar.

 

 

 

 

 

Papelín Oficial de Noticias III

HACIENDO MEMORIA

(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).

(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)

El Escorial, verano 1.962 (III)

El Paredón

Muchas son las formas que conocemos para divertirse en El Escorial. Pero lo que ya no conocemos tan bien, son las formas de pasar el tiempo cuando la diversión no llega. Al bajar al cotidiano paseo por Florida, todos habréis visto a uno cuántos chicos y chicas sentados bajo las mismas puertas del Hotel Columba. Están en el  «El Paredón» así llamado por los que  asiduamente se sientan allí, para que el tiempo pase casi sin darse cuenta y que sirve de recreo cuando no hay otra cosa mejor que hacer. Después de una fiesta, un guateque o el simple paseo a la luz de la luna de agosto, hemos ido allí. Allí siempre nos mandan callar; allí hablamos y criticamos sin más testigos que tú que duermes plácidamente o que no duermes porque el calor no te lo permite. Unas veces pasamos allí unos minutos, otras horas enteras hasta que el sueño, que en estos casos es el que manda, te manda a casa.

Tu también pasaste por allí. Sin darte cuenta estuviste en la boca de algunos de los que allí estábamos, pues como en el Miranda, aquí se habla de todo, criticando o alabando, pero de todo.

En definitiva , un lugar de recreo, con cucuruchos de pipas por todo aperitivo, como puede ser el Parque, la Cueva o el Felipe II, pero mucho más barato.

Romería

«Yo en nombre de Dios y de la Virgen de Gracia y por mandato y autoridad de los dichos Romeros se convoca a la Romería». Así reza el Pregón que unas horas antes era leído ante los romeros llamando a todos y a cada uno de ellos a partipar en la Romería de la Virgen de Gracia.

A las cinco de la mañana/ El Escorial despierta/ para a la Virgen de Gracia/ abrir sus puertas.

Entre avemarías y flores, la Virgen camina. Mientras el sol eleva sus primeros rayos de luz, tras su nocturno nido, la multitud avanza.

Antes que el día amanezca/ transparente, limpio y puro/ el rocío que aparece/ quiere sumarse a la fiesta.

A mi lado una vieja con su pajiza y arrugada mano, pasa en silencia las cuentas de su rosario. El día ha abierto sus párpados. El gran  milagro nos está esperando. Un día largo, un día que no quisiera acabarse nunca. Carretas engalanadas tiradas por mansos bueyes son la nota pintoresca y característica de este día. Se forma el cortejo. Delante el estandarte con la bandera. Detrás y a caballo la Regidora y sus asesoras  a la grupa. Llegada a la Ermita. Follón, polvo sudor y hierro la Romería avanza. Todos quieren ir a comer allí. Nosotros no. Comimos tranquilos en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme. Luego a fregar platos, dormir la siesta y en coche nos fuimos otra vez al follón.

Los que se quedaron ya habían terminado de comer. Los bueyes descansaban. Allí dormían o descansaban todos. Otros más espabilados o divertidos se hacían fotos vestidos de sevillanas. Al son de la dulzaina y el tamboril bailaban el rondón y hasta algunos la jota segoviana. Luego desfile de las carretas, antes de trabajo pero ahora engalanadas para la fiesta. El sol ya cansado se esconde tras los grises picachos serranos. Brotan nuevas canciones. La Virgen cerrando el cortejo pide por todos.

Comentario

Mi memoria me juega algunas malas pasadas y ya no recuerdo si el «Paredón» al que me refería, era el auténtico o era el «Paredón suplente» así llamado por que existía el genuino en otro lugar. Pero si lo recuerdo comiendo pipas y hablando, hablando hasta altas horas. En casa nuestros padres, al preguntarnos que habíamos hecho hasta tan tarde, no se creían que habíamos estado hablando en el paredón. Una pena pero era la verdad.

En la Romería nosotros éramos de los que se hacían fotos vestidos de sevillanas. Véase la muestra. (de izq. a dcha. José Ignacio Cos, Yo, Cesar Calderón, Juan Cos y Coque Castillo.)

                         En la Romería

Papelín Oficial de Noticias (II)

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                          Una página cualquiera del Semanario Escurialense 

HACIENDO MEMORIA

(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).

(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)

El Escorial, verano 1.962 (II)

La vida sigue. Sigamos nosotros también haciendo memoria.

Pandilla

Todos hemos sido pequeños, o por lo menos más que ahora y lo primero que hemos ansiado en el veraneo ha sido eso que se llama formar una pandilla. Sin saber casi lo que eso significaba nos lanzamos a la buena de Dios a formarla. Discutíamos si éste debía o no entrar o si aquella nos gustaba para entrar en la pandilla. Pero pasa el tiempo, que remedio, y pasan las pandillas. Unas nacen y otras mueren. Las que todavía quedan en pie siguen siendo las animadoras del veraneo del Escorial.

Sólo voy a escribir de una pandilla, bueno de unos cuántos “caras” entre los que me encontraba yo. Aparecíamos cuando menos lo esperaban en un guateque sin que nadie se explicara de donde conseguíamos tan magnífica fuente de información.

Éramos siete, veraneantes y alguno del pueblo, chicos todos a los que ya nadie invitada pues nos esperaban. Siete como los siete machos o los siete magníficos que han sabido arreglárselas para no aburrirse a costa de los demás. Cualquiera que lea estas líneas sabrá de quien se trata

Fiestas de San Lorenzo

Las de Mozos pasaron rápidas como todo lo bueno y llegan las de San Lorenzo. El Escorial parecía por estas fechas, primeros de agosto, despertarse de su letargo, cada año más alargado. Ya estábamos en fiestas. Los coches de choque con Antonio Molina de fondo musical, caballitos, Jesusín, puestos ambulantes. Todo estaba preparado. Todo menos nosotros que sin darnos cuenta fuimos trasladados a la Feria a esta antigua usanza de celebrar al Santo Patrono.

Eran las siete de la tarde. Mientras sonaban las campanadas en el carrillón del Monasterio, Gaby leía el Pregón Oficial de las Fiestas. Nuestro cronista, vestido de Felipe II, desde el balcón del Ayuntamiento, llamaba a todos a participar en la Fiestas.

Dormía. Era temprano. Al son del tambor y de la flauta, me desperté y asomado a la ventana como un chiquillo, miraba a los Gigantes y Cabezudos como danzaban a la puerta de casa anunciando la llegada de la alegría. Sí la alegría y la fiesta comenzaban. Era el 10 de Agosto.

“Monumental corrida de toros” anunciaban los carteles en las calles. Un puro, un clavel y a los toros.

Son las 11 de la noche y la fiesta continúa. La plaza del Ayuntamiento ya no era plaza. La gente bailaba a su alrededor llenando tos los rincones. No cabía más gente. Vamos a Pimentel y no se podía entrar. El Escorial está en Fiestas. Concurso de natación, verbenas, tiro al plato, hockey, futbol y alegría. La traca final pone broche de oro a las Fiestas de San Lorenzo.

Regidora

¿Vas a bajar esta noche?

-Sí creo que bajaré a la Verbena del Parque a conocer a la nueva Regidora.

Esa noche sí. Esa noche bajamos todos. El Parque rebosaba. Unos votaban y otros no. Es lo mismo pues luego saldrá la que ya sabíamos res días antes. Sonaba un nombre: Mary. Un apellido: Sánchez Albiñana. Y una chica guapa: Mary Sánchez Albiñana. Enrique de los Santos anunció a la Dama Regidora de 1.962. Era Mary.

¿Quién es esa Mary? Era una chica nueva para muchos, conocida por otros. Una chica alta y muy guapa….pero para que seguir si la acabaremos conociéndola todos. Un refrán dice que “sobre gustos no hay nada escrito”. Esta vez el refranero no acertaba pues sobre Mary se había escrito con letras mayúsculas que gustó a todos.

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Comentario

-Mi pandilla. ¡qué recuerdos!. Sólo quedamos Juan Cos y yo ya que Santi de Pablo, Cesar Calderón y Coque Castillo nos han dejado.

-Era El Parque el único sitio donde nos podíamos reunir a bailar, jugar a los bolos, merendar en la terraza del bar y donde casi todos los sábados del veraneo se celebraban fiestas. La de la Regidora era de las más multitudinarias y divertidas.

-A Mary Sánchez Albiñana no la he vuelto a ver, aunque sí a su hermana que creo trabajaba en el Ateneo Madrileño y alguna vez nos hemos encontrado.

-De las Fiestas ¡que decir! Hoy distintas pero no falta la “Monumental corrida de toros”.

 

Papelín Oficial de Noticias

Semanari Escurialense

 

Papelín Oficial de Noticias

Varias veces he escrito sobre el tema de las muchas publicaciones que en San Lorenzo han sido, pero hoy quiero recordar  mis primeros pinitos como comentador de noticias, emulador de periodista o primerizo reportero de la actualidad veraniega escurialense. De las muchas revistas y periódicos que aquí nacieron, tengo especial cariño y mis mejores recuerdos por “El Semanario Escurialense” que editado por la familia de Valentín Esteban, tristemente deshecha por el derrumbamiento del comedor donde se celebraba una comida de la convención la cadena Spar en Los Ángeles de San Rafael, nace en 1.958 en Gráficas Escorial  frente a la Parroquia en la calle de las Pozas.

Recordar a “El Semanario Escurialense” es recordar a José María Suarez Campos, a Quinito Pacheco, a mi padre Juan Manuel Sáinz de los Terreros, a mi hermano Juan Manuel, a Ruiz Abascal, a Gaby y a Alfonso Lindo, a Ángel del Campo, a Eloy Fernández de la Peña, a Juan Van-Halen, a Agustín Cebrián …..y a escritores como Gabriel del Estal, Rafael Duyos, Fernández Shaw o López Rubio o a los ilustradores Abascal, Polilla, Alfonso Martín, Pedro Mairata, Antonio Cobos…… y a tantos colaboradores que a veces con la pluma recién estrenada, pasaron por sus páginas.

Pero mis recuerdos se vuelven hacia mi sección en el semanario el “Papelín Oficial de Noticias” que sustituyó a otra titulada “Haciendo historia” donde empecé a mis 17 años a hacer los primeros pinitos como aprendiz de escritor en el verano de 1.962. El ellas contaba las historias que se iban sucediendo durante los veraneos y como escribí una vez “la sección tuvo mucho éxito entre las madres de los jóvenes veraneantes ya que por ellas se enteraban de muchas cosas que habían o no sucedido. Llegó hasta el punto de que una semana me inventé una fiesta en casa de una conocida joven de la colonia. La conté con todo detalle dando cuenta  de los personajes importantes que supuestamente asistieron. A los dos días de su publicación y yo fui testigo en la terraza del Miranda, dos madres comentaban lo bien que sus hijas lo habían pasado en esa fiesta fantasma que jamás existió”.

Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos pero eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual.

“Haciendo memoria”

El Escorial, verano de 1.962

Acabaron los exámenes. Unos bien y otros mal. Pero todos los asiduos vuelven al Escorial, pueblo unido a ellos como la carne al hueso.

El verano ha comenzado

¡Menudo veranito nos espera! Se oye decir en la puerta del Parque. Y como corroborando lo dicho, el estampido de la bola al chocar y tirar 4, 5 o 6 bolos, recuerda a las salvas de honor con las que se abren el Verano de 1.962 en el Real Sitio de San Lorenzo.

El verano aunque con cielo despejado y mucho calor, aparecía nublado, nublado pero para la juventud veraneante. Seguimos los mismos: Coque al que pronto bautizarán; Cesar con Bacarrá en las notas; el Chino al que ya nadie llama por su nombre, con el examen de Preu pendiente para septiembre y yo al que también bautizarán. Paco parece separarse un poco de sus íntimos y quiere unirse a nuestro clan.

“Los de siempre” van apareciendo pero todo parece indicar que el verano en El Escorial se va haciendo cada vez más aburrido. Comentamos los pros y los contras del veraneo y llegamos a la conclusión de que aquí sólo se lo pasan bien los niños hasta los 14 años. Luego lo desmentiríamos. Hasta el 15 o 20 de julio el verano en El Escorial se notaba medio desnudo, le faltaba la ropa que le había abrigado los últimos años. ¿Qué pasaba en El Escorial?

Felipe

Pongamos punto y aparte y analicemos a este nuevo personaje escurialense.Le llamaremos Felipe a secas pues sus apellidos, aunque muy bonitos son un poco largos.

Al primer guateque al que fuimos fue en casa de los Bujarrabal, que aparecían por segunda vez en esta “plaza”. En el guateque apareció un chico que por la forma de bailar y vestir no nos parecía conocido. Vestís bien, demasiado elegante para la Sierra y bailaba con mucho estilo con María José Ortiz. Era Felipe, nuestro personaje.

Le perdimos de vista hasta que llegó la primera fiesta (bueno lo dejaremos con este nombre) del Parque. Allí se quedó grabado Felipe en nosotros por dos razones: una por la forma tan elegante de balar el twist y la otra por la forma no tan elegante de bailarlo su preciosa acompañante. Desde entonces Felipe dio que hablar, le vimos en todos los “rendez vous” de este Saint Tropez de la Sierra y nos caía simpático. Hablamos con él por primera vez en la Piscina y nos pareció un chico normal, alegre y que todo lo hacía bien y no como decían los que hablaban mal de él que los había y muchos.

Se le vio salir con dos o tres chicas hasta que por fín cayó en esa red que tiende el amor y de la cual es difícil salir.

Felipe dejó un poco pronto el veraneo, el día de la Romería para ser exactos. Lo sentí, pues como luego me enteraría su familia era amiga de la mía por diversos motivos.

 

Fiestas del Parque

 

El Parque abría sus puertas. Vamos a entrar y dar un vistazo.

Todos conocemos el Parque un bonito lugar de recreo. Llega el verano y pensamos enseguida en las verbenas de los sábados por la noche. No esperando mucho esas verbenas llegan. Nada más comenzar el verano unos pasquines nos anuncian la primera: “Despedida de la Dama Regidora” con 2 orquestas 2. Poco después nos anuncian la segunda: “Elección de la Dama Regidora” con 2 orquesta 2. Sin esperar mucho, llega la tercera:” Presentación de la Dama Regidora” con 2 orquestas 2. ¿Para que tanto protocolo. Nos diviertan las verbenas pero no nos gusta su finalidad y lo mal organizadas que están. Sólo una nos gustó, en su finalidad se entiende, y no cuajó: la del Hospital. ¿Cuántas atracciones hemos visto este año? Una, la de Nikolás , el gran Mago. ¡Ah! Pero con 2 orquestas 2 y 30 pesetas sin consumición.

De las demás Fiestas hablaremos por separado.

Comentario

Esto lo escribí en 1.962. Había comenzado el varano  y yo intentaba con mi destartalada pluma, que no llegaba a ser ni una Parker, contar en “El Semanario Escurialense” las cosas que en ese verano, ya lejano, iban ocurriendo. Empezaba el veraneo y había que hacer recuento de los asiduos que iban apareciendo y cuál era su situación en los exámenes porque de ello dependerían muchas cosas del nuestro veraneo; de los nuevos y especialmente, en nuestro caso, de las nuevas caras femeninas que recalaban en estos pagos. Nos empezábamos a interesar por las fiestas que seguro que se celebrarían.

Felipe era Felipe Alcover y García de Calamarte que luego se casaría con una veraneante que conoció ese verano.

Aquel año la Regidora sería Mary Sánchez Albiñana, guapa mujer, hija de un militar y creo que era la primera vez que veraneaban en San Lorenzo. Gustó a todos como luego yo lo dejaría escrito.

(Continuará)

Los Canapés

Los Canapés
                                                 Los Canapés cuando estaba prohibido aparcar

No entiendo al Patrimonio Nacional en sus relaciones con San Lorenzo del Escorial. Dos entidades que deberían ser bien avenidas siempre andan a tortas. Generalmente uno, el Ayuntamiento obedeciendo al otro, el Patrimonio. Debo reconocer que no le tengo ninguna simpatía desde que casi me expulsan del recién inaugurado Club de Golf de la Herrería, por comentar en el Semanario Escurialense determinadas prácticas con las que no comulgaba. Gracias a mi padre, amigo de Fuertes de Villavicencio, entonces Presidente del Patrimonio, me “perdonó” y seguí muchos años siendo abonado del Club de Golf.

Muchas han sido las veces que por escrito he criticado al Patrimonio Nacional por sus actuaciones en San Lorenzo. Unas veces por la situación de abandono del Parque que aunque cedido al Ayuntamiento, entre unos y otros lo tienen en estado de ruina y no le dan la función o actividad que este pueblo se merece. Otras por no poner un semáforo en el arco de la Lonja que regule el tráfico de coches que provienen de la Cruz Verde por la carretera de Robledo y los que proceden del Paseo Juan de Borbón. Se justificaron por que rompería la estética y afearían la zona. Pocos años después colocan en la Lonja unos soportes para iluminar el Monasterio. Otras por el cierre del Batán, idílico sitio para el verano hoy en ruinas y con una preciosa historia detrás que casi todos los veraneantes y vecinos conocemos. Otras por el cierre del merendero Zarco en la Herrería, donde de niños hemos merendado y celebrado chocolatadas junto a la fuente, creo que llamada del Seminario. Recuerdo la setas que comía en el Bar de la Casita de Abajo, que no volveré a comer ya que también cerrado. He comprobado los precios de aparcar en la Lonja. Una hora creo que son 2,29 euros y debes pagar hasta los domingos y hasta las siete de la tarde. ¿Dónde va ese dinero?

Ahora le toca el turno al aparcamiento de los Canapés. Los Canapés esa zona del conjunto del Monasterio que da entrada a la Lonja desde la Cuesta de la Estación se ha convertido en un aparcamiento sólo para vehículos autorizados. Muchos han sido los años en lo que se permitía aparcar sin pagar y sin ser necesario estar autorizado. Después se cerró a cal y canto y nadie podría estacionar. Con los muchos problemas que existen actualmente en el pueblo para aparcar, resulta que existe en los Canapés un parking sólo para los VIPS autorizados, teniendo que pasar el control de un guardia de seguridad que apoyado en la puerta de su vehículo te pide la autorización. Hasta 40 vehículos conté la mañana del jueves 11 de septiembre.

 

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Señores del Patrimonio y del Ayuntamiento esto es una coña. Sé que muchos de esos vehículos autorizados son del personal del Patrimonio y de las Escuelas Taller pero eso no creo que de derecho a utilizar un espacio público como el de los Canapés. Ciérrenlo o permitan el aparcamiento a todos los vecinos o visitantes del Monasterio. Ya está bien de cacicadas.

Cafetín Croché XVIII

Capítulo X

EPIGRAMAS

En la calle San Lorenzo/ callejón salvo buen fín/ un Café no llegó a serlo/ y se quedó en Cafetín.

En verano tres terrazas/ copan el callejón/ gentes llenando sus panzas/ y no ver televisión.

Tienen nombres las tres/  del Quijote y del francés/  Barataria , El Croché/ y su hermano El Charolés.

El “Restorant” Charolés/ sólo tiene un hermanín/ unos le llaman Croché/ y otros el Cafetín.

Croché le llamaba el necio/ y no Cafetín Croché/ que le parece desprecio/llamar al Cafetín, Café.

La Academia que está ida,/ Cafetín define siempre/ como de categoría poca,/ donde se sirven bebidas/ y a veces hasta una coca.

¡Están errados señores!/   que a la Academia merecen/ pues creo que no conocen/  ni al Cafetín, ni al Café,  y mucho menos al Croché.

Camareros con tirantes/ como si llevaran chaqué,/ y son como los de antes/ en el Cafetín Croché.

Julio grita ¡dame un uno!/  Iván canta ¡y yo un bombón!/ Carlos ¡de la abuela uno!/  y Luisito ¡una ración!

Iván se hace peremne/ del Atleti de Rivilla/ Carlos y Julio merengues/ y Manolo del Rodilla.

Reloj de madera parado/ desde hace años ¡rediez!/ y junto al licor anclado/ en punto a las diez y diez.

En Croché no pasa el tiempo/  y eso es muy bueno ¡pardiez!/y les juro que no miento:/ siempre son las diez

Esto lo vi con mis ojos/ en la puerta del Croché/  era un 20 de noviembre/  unos gritaban a Franco/  y otros a Pinoché.

Llegó un guindilla famoso/  y le dijo al Pinoché/ con su cara de pasmoso/ ¡toma una copa en Croché!

Y todo quedó feliz/   pues al Valle no llegaron/ y con una copa hablaron/  y jugaron al “parchiz”.

Tomando una copa en Croché/ a las doce de la noche yo pensé/   y viendo y viendo a la gente/   exclamé con pesadumbre: /  ¡ a estas horas de la noche/     hay mas culos en la cama/ que pucheros en la lumbre!.

 

Cafetín Croché XVII

Cafetín Croché XVII

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Foto :La «Cripta» del Cafetín

El Croché también tiene esas inquietudes con la sana intención de fomentar la creación y la difusión poética y literaria y este año convocará el XVII Premio de Poesía y el XII Premio de Cuentos Cafetín Croché y cuyos últimos primeros premios publicamos al final de estas páginas.

Todos los viernes del año, haga frío o calor, Croché celebra, en su bóveda granítica, la Noche de Brujas, aquelarre mágico y tertulia de ilusión en el que participan los magos y el público. La magia te transforma cambiando lo que de natural tienen las cosas, en pura contradicción con las leyes naturales y gracias a las hábiles manos o aparatos trucados del artista, consiguen ilusionar por engaño de los sentidos, a un público que se deja engañar, ya que está falto de ilusión en este mundo desilusionado, y por unas horas disfruta y se transforma.

Existen toreros de salón para los que no existe enfrentamiento con el toro y puedes hasta equivocarte en el lance, que no recibirás una cornada, como la que puede recibir el que se juega la vida en la plaza. Y existen estos magos de salón que se la juegan todos los viernes ante el toro del público, sobre una mesa, con las mangas remangadas para evitar suspicacias. Polvos mágicos, traviesos e inexistentes, pero necesarios para enmascarar la realidad y que pasan de mano en mano -como la falsa moneda- para realizar el encantamiento. Cochecitos que andan solos en las mesas, objetos que desaparecen, inverosímiles juegos de cartas, siempre muy cerca de un público generalmente mayor, que ya dejó de ser niño hace tiempo, pero que disfruta las dos horas largas de espectáculo en esa fábrica de magia y sueños infantiles que es la Cripta del Croché, ilusión de salón abovedado de la noche de los viernes. Aplausos sinceros, pero incrédulos, que cierran la noche a las dos de la mañana.

magia tamariz   Juan Tamariz en Croché

Creo que fue Juan Tamariz el que creó estas Noches de Brujas y por aquí han pasado toda una escuela de ilusionistas que van renovándose y mejorando día a día: Carabias; Donald; Armando de Miguel; Miguel Angel Gea; Alejandro Furnadjiev; Darman y Raúl Jiménez son algunos de los que hemos visto últimamente.

Epílogo

Ha sido un ejercicio maravilloso y una experiencia que jamás podré olvidar, este recorrido por los cafés matritenses de antes, y de aquellos que lo fueron pero que hoy todavía, aunque algo cansados, perduran y mantienen su presencia en el Madrid cafeteril, aunque ya casi todos mudos de tertulias.

Ha sido un paseo lleno de gratas sensaciones que me ha enseñado a valorar lo que hemos tenido y lo que de aquello hoy nos queda, para pedir que se protejan de la especulación y de la vil piqueta. He conocido tiendas de vinos que todavía hoy se mantienen como hace cien años; botillerías –magnífico nombre para definir un espacio donde beber y tomar café- que sólo quedan en el recuerdo; casas de comidas que siguen igual que hace un siglo y a las que mucha gente sigue siendo fiel; tabernas maravillosas de portadas e interiores de azulejos pintados –que son para proteger y guardar en un museo- y cómo no, los cafés de antes y los que nacen para rememorar lo que un día fueron sus ancestros.

Me he empapado en su atmósfera y he llegado casi a palpar y participar, aunque sólo mentalmente, en aquellas tertulias. Casi sin querer me he ido metiendo en ellas y he saludado y hablado con los personajes literarios, bohemios, poetas y pintores que a ellas asistían.

Al final he comprendido mas al café y todo por mi amor al Cafetín Croché que he intentado recomponer pieza a pieza como si de un puzzle imaginario se tratara.

 (A pesar del Epílogo continuará)

 

 

 

 

 

Cafetín Croché XVI

Cafetín Croché XV I

Las tertulias del XIX eran nómadas, itinerantes por las cañadas adoquinadas de las calles madrileñas, saltando de unas a otras como el ganado trashumante, buscando otros climas en los que mantenerse por algún tiempo. En su trashumancia, los cafetalistas iban de tertulia en tertulia, de la Puerta del Sol a la calle Carretas, Alcalá o Arenal, centros neurálgicos de los cafés tertulianos.

San Lorenzo ha tenido tertulias importantes que residían fundamentalmente en el Hotel Miranda Suizo, después de comer, con o sin partida de mus o dominó; o en el Hotel Victoria a la hora del aperitivo con Luis Apostua, desde donde enviaba su crónica al ABC vía fax, Juan Manuel Sáinz de los Terreros, el doctor Rives, Diego Jalón su verdadero impulsor, Enrique Amor Gil, el gran periodista Manuel Piedrahita, Gonzalo Durruty Román, José Torrontegui, algunas veces José López Rubio, Gabriel Ullastres….

Si aquellas tertulias de Pombo se celebraban los sábados por la noche, aquí en Croché se celebran las Tertulias Escurialenses los viernes, pero sólo los primeros viernes de cada mes, hacia las ocho de la tarde. También aquí, se reúnen en un sótano abovedado  que, aunque le falta el cuadro de Solana, tiene el mismo ambiente que pudieran tener aquellas, ancestrales, ya, tertulias del Antiguo Café y Botillería de Pombo.

Llevan ya ocho o nueve años celebrándose estas tertulias, creadas, creo, que por Manuel Andujar, en las que no sólo se habla de temas del Escorial, sino de todo lo que a una culta y entusiasta clientela le haga gozar los sentidos. Mas de 140 personalidades, todas ellas relacionadas de alguna forma con San Lorenzo del Escorial y que cito en un Anexo, han disertado, leído, recitado o contado sus experiencias viajeras, pictóricas, cinematográficas o periodísticas. Filósofos y pensadores como José Luis Aranguren y Fernando Savater; cineastas como Angelino Fons o José Luis Borau; pintores como Antonio Cobos, pintor de la Virgen de Gracia y recientemente fallecido, Guillermo Delgado duro con sus pinceles o Ricardo Ojinaga  impresionista en sus colores; periodistas que nos deleitaban con sus crónicas veraniegas de la Sierra como Isabel Montejano, o mi querido y hoy ya desaparecido, Luis Apostua, tertuliano insigne, a la hora del aperitivo, del Hotel Victoria; el arquitecto y catedrático, Julio Vidaurre; políticos como el embajador Guido Brunner, Leopoldo Calvo Sotelo o su cuñado Fernando Morán; escritoras y escritores, poetas, juristas insignes y cronistas madrileños y escurialenses como Federico Carlos Sainz de Robles o Gaby Sabau.

 

Tertulia literaria

Tertulia literaria en un antiguo café

Muchos de los cafés del XIX y XX no sólo eran tertulianos. Eran más que eso. Eran inquietos en querer trasmitir cuanto en ellos ocurría y no solo se crearon premios de poesía o literarios, para que muchos jóvenes valores dieran a conocer sus versos o sus primeras obras literarias y teatrales, sino que también se editaron revistas, algunas de un solo número, otras con mayor o menor vida pero, al fin y al cabo, necesarias en los momentos que vieron la luz. En Versos a medianoche, veladas artísticas del café Varela, daban a conocer sus versos los que no podían hacerlo de otra forma, como Manuel Alcántara, Federico Muelas y otros muchos jóvenes poetas. Después en la “Bombonera” dulce sobrenombre para el Teatro Lara y en representaciones mañaneras, José María Pemán, José Hierro o José García Nieto hacían las delicias de los que les iban a escuchar en esas mañanas madrileñas.

Buenos días septiembre

Buenos días Septiembre

Virgen-de-Gracia-del-Escorial

 

Escribo esta líneas cuando agosto, ya casi en la tercera edad, empieza a decaer. Quería ser el primero en dar los buenos días a septiembre.

Buenos días septiembre, el mes donde se huele a uva recién vendimiada. Es el mes en el que San Miguel no pasará de largo sin dejarnos el veranillo reluciente y caluroso y donde los higos sabrán a miel. Primero la nuez y la castaña después. Es el mes en el que muchos vecinos apalean los castaños  para desnudarlos de su preciado fruto y el mes, si el sol no se esconde, en el que madurará el membrillo. El mes que abrirá las puertas al otoño y es el mes de Arturo, Raquel, Consuelo, Diego, Emiliano, Dulce o Jenaro, Mercedes y Tecla. Todos ellos aparecen con Miguel en el santoral del mes. Pero para mí es el mes de Nuestra Señora de la Herrería y el de Nuestra Señora la Virgen de Gracia. Dos advocaciones para una misma Madre.

Buenos días septiembre. Ya huele a los dorados atardeceres que en nuestros pueblos escurialenses se gozan con mayor intensidad. Ya huele a fresno, castaño, jara, tomillo y romero de nuestros prados, campiñas y bosques. Huele a Rosario de la Aurora, a esa hora en la que las calles silenciosas esperan el despertar del día y en la que los colores de la paleta del cielo comienzan a cubrir el horizonte. Es la hora en la que algún cohete rompe el silencio como queriendo despertar a los dormidos gorriones para ser testigos de lo que va a ocurrir. Es la hora del sonido gris de las campanas que anuncian que hay que acompañar a la Virgen mientras se reza el Ave María, una y mil veces repetida. Se acompaña y se reza a la Virgen hasta su Ermita.

A las diez se forma el cortejo. Antes hay que engalanarse y vestirse de serrano. Ellas lo tienen más difícil. Zapatos negros; medias y enaguas blancas; falda serrana, delantal con adornos; blusa y mantón bordado; flores y lazos en el pelo y abalorios y alfiler para cerrar el mantón. Ellos sin tantos complementos pero con la indispensable boina negra. Un poeta dijo:

Ponte el traje de serrana/ para lucirlo ese día/ que quiero que en mi carreta/ vayas a la Romería.

Carretas serranas que lo fueron de bueyes, inician su “peregrinación”, que eso debería ser la Romería, que se hace acompañando devotamente a la Virgen a su Ermita o Santuario el día de su festividad.

Al llegar a los prados se desborda la alegría. Se huele a comida campera; se escucha la dulzaina y el tambor; se baila el Rondón y las gargantas secas del polvo del camino necesitan lubricarse con un vino peleón.

Dijo una vez una niña:

¡Madre por qué no me dejas que vaya  a la Romería!

Ya sé bailar el Rondón

Pues lo he ensayado a hurtadillas

Y bailarlo ante la Virgen

De verdad me gustaría

¡Madre por qué no me dejas que vaya a la Romería!

Romería 2

 

La vuelta, lenta, cansada pero sin dejar los cánticos y los bailes serranos. Unos vuelven rezando otros bailando y cantando acompañando a la Virgen a su morada de invierno. Les espera la Salve para cerrar la jornada y que nos hará recordar a los romeros que no están y que conseguirá que alguna lágrima salga y recorra la mejilla al oir  “Viva la Virgen de la Herrería” “Viva la Virgen de Gracia”

Buenos días septiembre.

(Notas del Pregón de 1965 por Luis Martínez Fort)

 

 

Cafetín Croché XVI

Tertulia de Pombo

Capítulo VI

Las Tertulias, los Premios y la Magia

El Croché, como todo café que se precie, tiene su zona abovedada en el sótano, cueva granítica, a la que se accede por una  escalera decorada al estilo de todo el Cafetín. Muchos cafés, especialmente los ubicados en el centro de Madrid, tuvieron su sótano, cripta o zona abovedada que era utilizada como refugio de esa guerra diaria que tenían que librar los poetas bohemios, los jóvenes creadores que querían abrirse camino o los literatos consagrados que también tenían que luchar a diario para poder mantenerse. Sótanos a veces destartalados y llenos de humo que era el compañero fiel en las tertulias que allí se realizaban.

Cualquier referencia literaria a los cafés y a las tertulias de Madrid tiene que recalar en la que Ramón Gómez de la Serna instituyera como gran maestro de ceremonias, en lo que se llamó la Sagrada Cripta del Antiguo Café y Botillería de Pombo en 1.912, uno de los primeros centros de reunión cafeteril de Madrid que fue abierto a finales del siglo XVIII en la calle Carretas y que lo eligió RAMON por estar a tiro de piedra de su Puerta del Sol, puerta de todos, pero mucho mas de él que la supo describir magníficamente en sus libros. ¡Cuántos paseos, por esta plaza, daría RAMON en su vida madrileña para saber tanto de la Puerta del Sol!. “Policlínica de los sábados” la llamaba, porque era sólo la noche de los sábados cuando allí se celebraban las señeras tertulias. Eran poéticas o literarias pero nunca políticas, que dejaba para otros cafés los juegos dialécticos revolucionarios, como en el del Sol, o las tertulias conspiradoras de políticos exaltados como las de la Fontana de Oro.

En esta tertulia, al celebrarse los sábados por la noche, sin prisas para entrar en el sobre y sabiendo que las mujeres- de los que las tuvieran- esperarían pacientemente dormidas a que las primeras horas del alba, con los primeros rayos del sol llamando al cristal de las ventanas, llegara el pombiano de turno, marido infiel de los sábados que había cambiado a su mujer por otra llamada poesía, generalmente mas joven que ella. Ya se sabe que los cafeteros de pro y especialmente los de la Botillería del Pombo, no solían conocer las mañanas, pues estaban reñidos con la luz y el sol mañanero, y se acostaban tarde o muy temprano, según se mire, para empezar a vivir por la tarde, antesala de la noche que alargaban hasta el amanecer, después de dar un paseo por la Puerta del Sol.

Agustín de Foxá describe así una noche en la tertulia de Pombo en su novela “Madrid de corte a checa”“La botillería de Pombo estaba adornada como en el siglo XVIII. Unos grandes espejos polvorientos, unos bronces recargados y las mesas pintadas de verde. Café, puro, chocolates y bolados de canónigos para después de la estocada de Costillares o la merienda del bautizo en San Andrés. Allí podía representarse “Elcafé”, de Moratín, o discutir las disparatadas escenas de “El gran cerco de Viena”.

Encima de la mesa de la tertulia del “Ramonismo” figuraba un cuadro agrio de Solana, chorreando en verdes eléctricos, con carnes oscuras de desenterrados, luces de vinagre o madrugada, alcohol y tisis.”

Las tertulias eran algo muy serio y tenían sus reglas, no escritas pero sí respetadas, a las que asistía siempre un personal fijo que eran quienes marcaban el ritmo de la reunión. Luego se iban añadiendo los aspirantes a tertulianos que deberían pasar por el tamiz de su aceptación y selección. No existía la mujer tertuliana, ya que aquellas tertulias eran misóginas y se prohibía entrar a las mujeres aunque, como es natural siempre se hablaba de ellas. Eran abiertas, no cerradas ni siquiera a los pelmas, ni a los espontáneos ni a los intrusos. Mas tarde dejarán la misoginia aparcada y permitirían la entrada a la mujeres y hasta su participación en las tertulias.

 (continuará)