HACIENDO MEMORIA
(Voy a recordar aquellos años a través de la ventana que el Semanario Escurialense me abrió, pidiendo perdón anticipadamente por lo mal escrito que quizás les parezcan los artículos. Eran las reflexiones de un chaval de 17 años que quería escribir y a los que añadiré comentarios desde mi atalaya actual).
(Publicado en El Semanario Escurialense en ese año)
El Escorial, verano 1.962 (III)
El Paredón
Muchas son las formas que conocemos para divertirse en El Escorial. Pero lo que ya no conocemos tan bien, son las formas de pasar el tiempo cuando la diversión no llega. Al bajar al cotidiano paseo por Florida, todos habréis visto a uno cuántos chicos y chicas sentados bajo las mismas puertas del Hotel Columba. Están en el «El Paredón» así llamado por los que asiduamente se sientan allí, para que el tiempo pase casi sin darse cuenta y que sirve de recreo cuando no hay otra cosa mejor que hacer. Después de una fiesta, un guateque o el simple paseo a la luz de la luna de agosto, hemos ido allí. Allí siempre nos mandan callar; allí hablamos y criticamos sin más testigos que tú que duermes plácidamente o que no duermes porque el calor no te lo permite. Unas veces pasamos allí unos minutos, otras horas enteras hasta que el sueño, que en estos casos es el que manda, te manda a casa.
Tu también pasaste por allí. Sin darte cuenta estuviste en la boca de algunos de los que allí estábamos, pues como en el Miranda, aquí se habla de todo, criticando o alabando, pero de todo.
En definitiva , un lugar de recreo, con cucuruchos de pipas por todo aperitivo, como puede ser el Parque, la Cueva o el Felipe II, pero mucho más barato.
Romería
«Yo en nombre de Dios y de la Virgen de Gracia y por mandato y autoridad de los dichos Romeros se convoca a la Romería». Así reza el Pregón que unas horas antes era leído ante los romeros llamando a todos y a cada uno de ellos a partipar en la Romería de la Virgen de Gracia.
A las cinco de la mañana/ El Escorial despierta/ para a la Virgen de Gracia/ abrir sus puertas.
Entre avemarías y flores, la Virgen camina. Mientras el sol eleva sus primeros rayos de luz, tras su nocturno nido, la multitud avanza.
Antes que el día amanezca/ transparente, limpio y puro/ el rocío que aparece/ quiere sumarse a la fiesta.
A mi lado una vieja con su pajiza y arrugada mano, pasa en silencia las cuentas de su rosario. El día ha abierto sus párpados. El gran milagro nos está esperando. Un día largo, un día que no quisiera acabarse nunca. Carretas engalanadas tiradas por mansos bueyes son la nota pintoresca y característica de este día. Se forma el cortejo. Delante el estandarte con la bandera. Detrás y a caballo la Regidora y sus asesoras a la grupa. Llegada a la Ermita. Follón, polvo sudor y hierro la Romería avanza. Todos quieren ir a comer allí. Nosotros no. Comimos tranquilos en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme. Luego a fregar platos, dormir la siesta y en coche nos fuimos otra vez al follón.
Los que se quedaron ya habían terminado de comer. Los bueyes descansaban. Allí dormían o descansaban todos. Otros más espabilados o divertidos se hacían fotos vestidos de sevillanas. Al son de la dulzaina y el tamboril bailaban el rondón y hasta algunos la jota segoviana. Luego desfile de las carretas, antes de trabajo pero ahora engalanadas para la fiesta. El sol ya cansado se esconde tras los grises picachos serranos. Brotan nuevas canciones. La Virgen cerrando el cortejo pide por todos.
Comentario
Mi memoria me juega algunas malas pasadas y ya no recuerdo si el «Paredón» al que me refería, era el auténtico o era el «Paredón suplente» así llamado por que existía el genuino en otro lugar. Pero si lo recuerdo comiendo pipas y hablando, hablando hasta altas horas. En casa nuestros padres, al preguntarnos que habíamos hecho hasta tan tarde, no se creían que habíamos estado hablando en el paredón. Una pena pero era la verdad.
En la Romería nosotros éramos de los que se hacían fotos vestidos de sevillanas. Véase la muestra. (de izq. a dcha. José Ignacio Cos, Yo, Cesar Calderón, Juan Cos y Coque Castillo.)

