«Tres pinceles»

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La vida está llena de pequeñas cosas que te hacen olvidar los problemas cotidianos. Podría, y así lo he hecho en este blog, desgranar algunos que a mí me han hecho y me hace hoy día la vida más agradable. Uno de ellos es asistir a exposiciones de pintura de pintores sagrados o consagrados como a la que ayer asistí.

Ayer, viernes día 1 de febrero, en la Sala de Exposiciones Castilla, tuvo lugar la inauguración de la exposición de pintura  “Tres Pinceles”. Como la música unió a los “Tres Tenores” el arte de la pintura ha unido a tres mujeres artistas que en este caso han cantado a través del color de sus pinceles, trasladándonos todo el arte que llevan dentro. Tres mujeres que se expresan con una paleta de color diferente pero que han unido sus años de trabajo y estudio junto a su “directora espiritual” Susana Dragó, en una magnífica exposición con temáticas y estilos diferentes pero que resulta equilibrada, elegante y en muchos casos colorista. Podremos disfrutar en esta exposición de cuadros pensados, equilibrados, que van desde la figura y el paisaje a la abstracción más rotunda. Si por separado las tres podrían decir mucho en un lienzo, juntas son un ejercicio de originalidad, poesía y talento.

“Los tres Pinceles” en las manos de Mayte Méndez, Isabel Liniers y Nieves Municio, nos invitan a conocer sus almas, a descubrir sus sentimientos más íntimos y para ello sólo saben hacerlo de una forma: con un pincel en la mano.

He visto en la Casa Miñana, a tres artistas que nos trasmiten su arte a base de lienzos figurativos, impresionistas  y abstractos. He visto realismo en algunas vistas de Madrid, impresionismo en desnudos, colorismo en flores violetas y rosas y algún abstracto sensacional de fondos tranquilos que tramiten serenidad.

Alguna vez podremos conocer todo el arte que se esconde en estos nuestros pueblos y que sólo a veces podemos conocer gracias a exposiciones como la que acabo de visitar.

Del 1 al 14 de Febrero se podrá disfrutar de esta exposición en el centro de exposiciones “Castilla” en el Escorial. La recomiendo de corazón.

Llegó la nieve al Escorial (2ª parte)

 

 

“Decíamos ayer….” La nieve había llegado al Escorial sin molestar, sin alharacas, en pequeños copos que sólo dejaron su blanco vestido en las alturas de los montes que rodean el pueblo. Pero esta mañana ha hecho acto de presencia en calles y jardines y la visión desde mi ventana a las 11 de la mañana era la que figura en las fotografías.

 

 

 

 

Llegó la nieve al Escorial

(Foto antigua)

Con la nueva “enfermedad” atmosférica llamada “ciclogénesis explosiva” ha llegado la lluvia, el viento y la nieve al Escorial. Acaban de llegar las cigüeñas y aparece la nieve aunque no haya querido caer en las calles del pueblo aunque en su caída desordenada, sí se ha posado en las copas de los pinos y en la cresta del Monte Abantos y de sus alrededores. La piel del monte se ha tornado blanca dejando ver el verde de las copas de los pinos. Navacerrada, desde mi casa, tiene una alegría blanca que hace mucho tiempo que no tenía. Se moría de tristeza y parece haber rejuvenecido.

Hoy me ha hecho recordar las intensas e inmensas nevadas que se daban en El Escorial y que se tardaba varios días en normalizar sus calles y las urbanizaciones de nuestros pueblos. Ahora es distinto. Parece que algo está cambiando. Cae la nieve pero casi pidiendo perdón al menos en El Escorial. Llega sin hacer ruido, callada para intentar no llamar la atención mientras cae sobre nuestro pueblo. Sus copos, pequeños, se entrecruzan y caen como plumas blancas de una almohada cuando se rompe.

Es bonita la nieve cuando cae como antes lo hacía. Crea paisajes nunca vistos. Con la nieve se puede crear poesía y los niños crean arte con sus muñecos de traje blanco, nariz zanahoria y ojos de botones negros. Inmóviles y fríos espantapájaros blancos con los que disfrutan lanzándoles bolas blancas como su propio cuerpo.

La nieve crea nuevos paisajes en el Escorial. Sus monumentos de granito cambian al vestirse de blanco armiño y aparecen con una visión casi fantasmal y desconocida, pero maravillosa.

 

Por San Blas la cigüeña verás

El pasado día 10 de enero, vengo de Madrid por la carretera de Galapagar y unos metros antes de la Granjilla una pareja de cigüeñas se cruzan en mi camino sin apenas mirarme. Eran las cinco de la tarde y parece que acababan de llegar a su nido de muchos años pues se las ve limpiando y acicalando su casa.

Aunque el macho es el primero en llegar y después lo hace la hembra, la verdad es que la pareja se han conocido durante todo el invierno donde se han apareado. No han esperado a San Blas que es el 3 de febrero para llegar al Escorial y cumplir con el refrán: “Por San Blas la cigüeña verás” quizás porque han decidido quedarse a vivir aquí.  Las estaciones frías son cada vez más cortas y suaves por lo que las cigüeñas las resisten perfectamente y tienden cada vez más a quedarse en nuestros lares sin ganas de emigrar a países más cálidos.

No sé hoy día los nidos ni el número de cigüeñas que existen en España pero conozco los datos recogidos del censo de cigüeñas realizado en 1.997, realizado por la Sociedad Española de Ornitología,  El Escorial con 86 nidos, seguido de Getafe, con 85 y Alcalá de Henares con 72 eran los pueblos de la Comunidad de Madrid que tenían una mayor densidad de zancudas. Sé que es un dato antiguo pero es lo que hay.

Me gustan las cigüeñas y me gusta verlas en El Escorial volando sobre las fincas que limitan con la Ermita de la Virgen de la Herrería. Me gusta ver su vuelo pausado, disfrutando del aire y como recreándose en el cielo. Es como el vuelo sin motor que va buscando las capas de aire para definir su vuelo, sin más ayuda que los movimientos de las masas de aire en la atmósfera. Me gusta verlas al caer el día, como algunas quedan como detenidas en el aire buscando la mirada de sus cigüeñitos,  mientras otras planean en el cielo ya plomizo. Luego, sin necesidad de controladores aéreos, calculan la aproximación al nido, pliegan sus alas y descienden con precisión sobre los precisos montones de ramas y deshechos. Me gusta ver como fabrican los nidos a base de ramas, limo y plásticos que recogen con su largo pico y van amontonando en una arquitectura  rural y que llegan a pesar de 500 a 600 kilos. Dicen que en Alfaro en los nidos enormes, las cigüeñas cortejan a sus parejas, atusan sus plumas, intercambian arrumacos con el pico y crían a sus polluelos, pero creo que así es en cualquier pueblo.

Sus parcelas favoritas donde colocar su “chalet” son los tejados y campanarios de las Iglesias. El tañer de las campanas no les afecta pues están acostumbradas a su sonido desde el huevo.

Decía Gloria Fuertes en uno de sus preciosos poemas para niños:

 

Con sus plumas blancas
y su largo pico,
busca la comida
para el cigüeñito.
Con sus patas largas
con su pico largo,
la cigüeña vive
en el campanario.
Por la tarde,
cuando tocan al rosario,
la cigüeña,
sueña.
Temprano por la mañana,
cuando suena la campana
la cigüeña se despierta,
-se cree que a han puesto allí,
(a la campana) para ella-.
Con sus patas largas,
elegante y bella,
al pueblo embellece,
la cigüeña.

 

Es cierto que con las cigüeñas, los pueblos embellecen. Nuestros pueblos se ven más bellos con la llegada de las cigüeñas. ¡Me gustan las cigüeñas!

 

 

El Vivero, la Escolanía y el Breviario

No pasa un día sin que los medios de comunicación recojan alguna historia en la que aparezca El Escorial o su Monasterio. A los pocos días de publicarse en estas páginas la labor realizada por la Escuela de Ingenieros de Montes en San Lorenzo especialmente con la repoblación del pelado Monte Abantos, sale a la luz, en un artículo del ABC, que desde el vivero que la Comunidad tiene en El Escorial, se van a repoblar con miles de árboles, los montes de Robledo incendiados este verano. Desde este vivero- y yo sin saberlo- salen la mayor parte de las plantas autóctonas que la Comunidad de Madrid emplea en sus espacios verdes. Los pueblos de Robledo de Chavela, Valdemaqueda y Santa María de la Alameda están de enhorabuena  porque verán en poco tiempo como sus montes empiezan a poblarse de verde iniciándose desde El Escorial la mayor reforestación de la Comunidad de Madrid.

A los pocos días, el Magazine del “Mundo” publicaba un precioso reportaje sobre los chicos del coro del Escorial, la tan valorada escolanía de 45 voces privilegiadas que juegan, estudian y cantan entre las graníticas paredes del Monasterio. Acompaña al reportaje unas graciosas fotos de los niños cantores en los patios y pasillos del Monasterio.

En estos días navideños he tenido conocimiento de un robo de gran relevancia histórica realizado durante el expolio de los generales franceses que decidieron asaltar y saquear el Monasterio del Escorial. Mucha fue la sangre que costó al pueblo español la expulsión de los franceses. Pero sus generales no se fueron con las manos vacías de la España diezmada que nos dejaron. En internet se puede encontrar una reproducción de la carta que contiene las primeras instrucciones para el expolio del monasterio de El Escorial. Berthier, por orden directa de Napoleón, ordena que se haga un recuento de todo el oro, plata y joyas que existen en el monasterio.

Entre todo lo que se llevaron en su execrable acción, figuró un manuscrito que recibió la Reina Isabel la Católica, regalo de su embajador Francisco de Rojas, con motivo de la boda de sus hijos Juan y Juana y para conmemorar los éxitos de la campaña de Granada y el Descubrimiento de América. El magnífico “Brevario”, obra inigualable, fue depositado por Felipe II en el Monasterio del Escorial, siendo llevado a Francia como botín de guerra expoliado durante la invasión napoleónica de 1.808. A principios del siglo XIX aparece en Inglaterra, en la colección de John Dent, bibliófilo, banquero y miembro del Parlamento que lo ofreció al British Museum por 3.000 libras. La British Library lo adquirió a otro coleccionista particular en 1852. Concebido como el más lujoso de los breviarios flamencos, sus páginas fueron iluminadas por al menos seis de los mejores pintores de Flandes. Este Breviario de Isabel la Católica es una de las joyas más valiosas que posee la British Library y en él se recoge la historia cultural y política de la época.

En 2010, el sello español M. Moleiro Editor, publicó la primera y única reproducción facsímil del Breviario de Isabel la Católica, en una edición de lujo limitada a 987 ejemplares. Parece que ahora se ha vuelto a reeditar a un precio que no es para una crisis como la que vivimos,  pero seguro que la edición limitada se agota al ser una obra única, concebida como el más lujoso de los breviarios flamencos.

Tres pequeñas o grandes historias de las que nuestros pueblos y nuestro Monasterio están llenos y que casi a diario aparecen en la prensa.

 

El enigma de dos estatuas egipcias

Mis recuerdos de cuando “El Escorial olía a Chocolate” son muy escasos. Tenía pocos años cuando desapareció la Fábrica de chocolates Matías López, pero todavía creo ver la chimenea en la zona que hoy es la urbanización Parque Real junto a la estación del ferrocarril.

En el prólogo del libro sobre la fábrica de chocolates Matías  López, el profesor Sánchez Meco define en, cuatro líneas, todo lo que la fábrica supuso para el pueblo y para tanta gente que en ella trabajó:  “ El Escorial, Matías López, la fábrica (nunca su fábrica), el barrio, sus trabajadores, la cooperativa, las escuelas, sus jardines, “los gordos y los flacos”, las vendedoras de la estación, las moritas, la chimenea, la calle Juliana y sobre todo el chocolate, son entramados vitales que constituyeron durante tres generaciones el ser y el sentir de lo escurialense”. Siempre me he preguntado como un empresario chocolatero gallego, allá por 1.874, decidió instalar una fábrica en un pueblo de doscientos vecinos y un reducido número de casas. De todas formas, razones “haberlas ailas” como cuenta en su libro Don Gregorio Sánchez Meco.

Paso y paseo casi a diario por esta zona y como escribí una vez, siempre me han llamado la atención los inmensos cedros que hacen guardia en un jardín que no disfruta nadie a excepción de algún pequeño grupo haciendo botellón.  A este precioso jardín donde no juegan niños ni pasean los mayores, se podría acceder -si no estuviera siempre cerrada- por una puerta lateral de la calle Santa Rosa que en su día fue una de las entradas a la fábrica y a su jardín. Tal y como figura en las fotos antiguas, se ha conservado hasta ahora. Como haciendo guardia estática, dos figuras egipcias de bronce sobre dos pedestales de piedra, sujetan cada una un farol que me figuro que en su día marcarían, con su luz, el camino de la entrada a la Fábrica de Chocolates.

Desconozco y no alcanzo a conocer el significado de que sean dos figuras egipcias con un ánfora en una mano, apoyada en su cadera y el farol en la otra, las que se colocaron rematando la verja de esta puerta lateral. Seguro que alguien podrá descifrarme el enigma del porqué dos estatuas egipcias en una fábrica de chocolate en un  pueblo serrano.

 

Orullo y Pasión: Fotos para el Recuerdo

En otras ocasiones he comentado el inmenso decorado que nuestros pueblos de Arriba y de Abajo han supuesto para el rodaje de decenas de películas y series de televisión. No voy a volver a recordar las muchas que aquí se han rodado pues se pueden recordar en este mismo blog y les iba a cansar o al menos me tacharían de repetitivo. Sólo recordar el último spot correspondiente a la marca de chocolates Suchard que, con ambiente navideño, se ha rodado en la Plaza de la Cruz, Soportales y Plaza del Ayuntamiento para estas Navidades del 2.012.

La película de Orgullo y Pasión tuvo su importancia al ser la primera superproducción extranjera rodada en España en los años 50 aunque ya se había rodado alguna película extranjera con anterioridad. Además supuso un espaldarazo y una gran enseñanza para el cine español todavía no muy desarrollado en nuestro país.

Rodada en diversos lugares que sirvieron de naturales decorados a la película: Segovia, Madrid, Santiago, Ávila, Cuenca y San Lorenzo del Escorial fueron algunos de los exteriores elegidos y que dieron cabida a miles de extras españoles que en ella participaron.

La película de 1.957, dirigida por Staly Kramer, tenía un argumento original y lleno de aventuras. Un grupo de guerrilleros españoles ayudados por los ingleses, son los encargados de llevar un enorme cañón, desde el norte de España, para hacer caer Ávila , cuartel general de los franceses tras la invasión napoleónica en España. Tres maníficos actores fueron sus principales protagonistas: Sofía Loren, Kary Grant y Frank Sinatra que hacía de jefe de los guerrilleros españoles.

Buceando en las páginas de nuestra inmensa biblioteca del Internet encuentro estas dos fotos. Cary Grant en un descanso en la Lonja y el inmenso cañón, protagonista de la película preparándose para el rodaje. Recuerdo la escena del cañón entrando en la Basílica del Monasterio para ser reparado. Parece que Dios se une a la causa de los guerrilleros y consiguen salir de la Basílica, encubierto como un paso más de la Semana Santa escurialense sin darse cuenta los militares franceses que los vigilaban. Una magnífica superproducción y unos mágníficos decorados naturales.

Fotos para el recuerdo

No tenía ganas de escribir. Me estaba tomando una cucharadita de este sol del otoño escurialense cuando se me ocurrió publicar algunas fotos antiguas mías. Seguro que muchos de los que me leen conocerán a las personas que aquí aparecen y si no ya se lo comunicarán para que me lean.

Mi pandilla en una de las muchas verbenas que se celebraban en el Parque.

Vestidos de sevillanas en la Romería.

¡Que tiempos aquellos!

Imágenes escurialenses: Dedicada a Alfonso Ussía

Dedicada a Alfonso Ussía

 

Realmente esta no es una imagen escurialense, pero si una referencia a algunas imágenes falsas contadas de nuestros dos pueblos en un artículo de Ussía en el periódico “La Razón”.

A Alfonso Ussía al que leo, aprecio como compañero del Colegio del Pilar y vecino de la calle Velázquez donde nuestras familias vivían una enfrente de la otra, le gusta escribir cosas del Escorial. Parece que tiene una fijación con los dos pueblos, cada vez que habla de independencia o de la necesidad de unir ayuntamientos.

Escribía hace tiempo de él que “Alfonso Ussía es una de las plumas más sobresalientes y afiladas de nuestra literatura. Con grandes dosis de ironía, es incisivo y directo, caustico, satírico y valiente”. Pero una vez escribí, criticando un artículo suyo que “desconozca y equivoque los límites de ambos pueblos es algo lógico, pero que una persona como él culta, formada e inteligente no conozca la realidad del Escorial formada por dos pueblos diferentes, siendo la Villa anterior a la construcción del Monasterio, es incomprensible”. Y ahora se lo vuelvo a repetir. Esto viene a cuento del artículo de la Razón del pasado 25 de noviembre con el título “Todos independientes” que lo inicia de la forma siguiente: “Lo escribí años atrás. En España todos somos independientes de algo. El Escorial es independiente de San Lorenzo….”  No Alfonso. El Escorial no es independiente de San Lorenzo sino que son dos pueblos distintos desde antes que se construyera el Monasterio ya que San Lorenzo no existía cuando Felipe II dormía en la Casa del cura Montero.

Luego más adelante escribe: “Me contaban unos amigos del Escorial que todavía no está bien visto que una chica del San Lorenzo, sea sorprendida con un chico del Escorial. Vuelan tortas. La mayor parte del Monasterio pertenece a San Lorenzo, pero hay muros y jardines que forman parte del municipio del Escorial y nadie quiere dar su brazo a torcer”. Pues tampoco querido Alfonso. Hay chicas de un pueblo novias o casadas con chicos del otro y no pasa nada ni vuelan tortas. El Monasterio pertenece entero a San Lorenzo así como sus muros y jardines. Otra cosa distinta es la Herrería o la muralla romana que discurre por parajes de ambos pueblos.

Alfonso, como la otra vez te has equivocado y como amigo te pido que cuando escribas algo de los dos pueblos, llámame y si hace falta te corregiré, para que no metas la pata.

Alfonso un abrazo y Felices Pascuas y Próspero año a todos.

La navidad de la mula y el buey

Lo siento pero voy a poner la mula y el buey, como lo he hecho durante toda mi vida, en el portal de Belén. A pesar de que Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha escrito, en su último libro sobre la infancia de Jesús, que en el Portal de Belén, no había ni mula ni buey ya que no aparecen en los Evangelios, yo los voy a seguir poniendo en mi Nacimiento.

Me encantaría saber como se ha enterado el Papa después de miles de años que en el Pesebre no existieron estos dos animales que según la tradición dieron calor al Niño Jesús tras no encontrar la Virgen María y San José posada donde dar luz al niño. Ahora se pone en duda hasta que no eran necesarios los dos animales porque esa noche no hacía frío en Belén ya que los pastores “pernoctaban al raso” cosa difícil para una noche fría.

¿Como les explico a mis todavía pequeños nietos que este año no pongo los animales en el Portal  porque lo ha dicho el Papa? Es como si me cargo a los Reyes Magos, a las lavanderas y a los peces en el río, a los pastores al tamborilero y a todas esas entrañables estampas navideñas que nos han acompañado durante nuestra vida. Guardar las tradiciones y los recuerdos es la forma mas fácil de seguir viviendo.

No pienso tirar mis pequeñas figuritas del buey y la mula, figuritas de tierra cocida pintadas a mano, que hace muchos años compró mi madre en la Plaza Mayor, en esa plaza donde de niños buscábamos entre los puestos aquellas figuras que se adaptaran mejor a nuestro Belén y de paso comprar algunas bromas para el día de los Inocentes. ¿Alguien de la nueva hornada de jóvenes sabrán qué se conmemora en este día? ¿Y en el día de Nochebuena y en el de Navidad?

¿Qué harán en San Lorenzo con la mula y el buey del Belén de tamaño natural que montan entre las calles y plazas del pueblo? ¿Como le contarán a los miles de niños que esperan todo el año para ver el Belén con la Virgen, San José y el Niño, que este año no van a estar las figuras de la mula y el buey? No creo que tampoco el Alcalde la Villa haya dado la orden de no ponerlos en el Belén que todos los años se monta en la Plaza del Ayuntamiento. Seguro que los niños los verán en el pesebre dando calor al Niño.

Lo siento Santidad pero no se puede cambiar de Pascuas a Ramos la Navidad. Una Navidad sin mula, que no sabemos si era mula u otro equino, ni buey en el Portal no es Navidad.

Yo quiero la Navidad como la he vivido: con turrones y nueces glaseadas de Casa Mira; la de la paz que se respiraba en mi familia; de las letras absurdas de los villancicos. Quiero mi Navidad del Belén y de la cena de Nochebuena con la sopa de almendras de postre. (Nunca consiguió mi padre que cenáramos lombarda, porque no nos gustaba, ni besugo por lo caro que era). Quiero la Navidad de la Plaza Mayor y del caldito del samovar de Lardhy. La de las iluminaciones navideñas y la de las exposiciones de belenes antiguos.

No quiero la Navidad del “caganer” catalán, ni la del Papá Noël ascendiendo por las fachadas. No quiero la de los petardos y borracheras.

Me gusta el olor de mi Navidad, el olor del puchero de caldo en la cocina o el de la colonia que te dejan en el Árbol. Me gusta ver el anuncio del turrón, el de “vuelve a casa por Navidad” y los anuncios de juguetes con mis nietos. Me gusta la de los christmas escritos a mano y no la de los sms telefónicos o los correos electrónicos.

Quiero la Navidad de los tres Reyes Magos con sus pajes y camellos; la del Niño Jesús en el pesebre junto a su padres María y José. Esta es mi Navidad. Hay otras pero no son las mías. En definitiva quiero y me gusta la Navidad de la mula y el buey.