La noche tenebrosa

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Ayer fue una noche pasada por rayos y centellas, noche en la que caían cubos de agua desde los oscuros y tenebrosos rincones del cielo sin que nos hubieran pedido permiso para armar tanto ruido. Me desperté con el primer bombazo, bombazo que me recordó al que a la misma hora, las 6 de la mañana, anuncia el inicio del Rosario de la Aurora de nuestra Romería tal y como ocurrirá este año el próximo 14 de septiembre. Me asomé a la terraza y todo lo que podía ver, Abantos , las Machotas, Valmayor…,era como si la noche de los Fuegos artificiales en las Fiestas sanlorentinas se había adelantado unos días y los rayos de colores lanzados desde tierra iluminaran el cielo con los más variados reflejos y colores. Parece como si el verano recién entrado se hubiera marchado de vacaciones dejándonos agua, rayos, pedrisco e inundaciones. Aunque no es carnaval, el verano se había disfrazado de invierno acompañado de un descenso de las temperaturas y un olor distinto al que estamos acostumbrados en estos días, cambiando en 24 horas los aromas respirados en nuestros dos pueblos. Las Machotas se llenaban de luz y la visión del Monasterio iluminado por los rayos era digna de admirar y disfrutar desde mi terraza.

Ya levantado pensé el por qué me extrañaba esta tormenta si yo he pasado media vida en El Escorial donde la tormenta veraniega era lo más normal de los veraneos escurialenses. Recuerdo aquellas  tormentas llenas de rayos que caían en los pararrayos del Monasterio y en las que el agua discurría como pequeños ríos por la falda de Abantos, Floridablanca y la Cuesta de la Estación. Aquellas tormentas donde lo primero que ocurría era dejar sin luz a los dos pueblos y no poder hacer nada hasta que pudieran solucionar la avería. Y recordé la que viví con 16 o 17 años, allá por 1.960-61,  en uno de los primeros guateques veraniegos en casa, creo, de Mariví Antolín (q.e.p.d) gran y querida amiga. Eran las 8 de la tarde y bailábamos en la terraza de su casa en la calle del Rey, frente al bar Cobeñas. Los truenos anunciaban tormenta y enseguida comenzaron a caer unas gotas de agua gordas como castañas que nos hizo refugiar dentro de la casa. Los rayos caían en el Monasterio como un iluminado aquelarre.  Como la cosa se ponía fea y ante la falta de teléfono en la casa y falta de móviles entre nosotros como en la actualidad,  tuvimos que pedir permiso al piso de más abajo para llamar a nuestros padres. La tormenta iba creciendo y era imposible salir y llegar en condiciones a mi casa en El Plantel. Sobre las 10,30 de la noche se pudo salir y aun lloviendo llegué calado y cansado de correr a mi casa en la calle Coronel de Diego. Gracias a la llamada no me regañaron mis padres por llegar tarde. Todavía oía caer agua desde la cama hasta que los nervios y el cansancio o quizás también algo de miedo, hizo que me quedara dormido.

A la mañana siguiente todo era un desastre. Parecía que había pasado un tornado. Los cielos habían  llorado con fuerza y los resultados se podían ver en las calles, domicilios y jardines. Los melones y la cerámica de los puestos callejeros que todos los veranos se instalaban en Floridablanca frente al Santuario, se podían encontrar en la vía del tren al bajar, transportados por el agua, como pequeños barcos a la deriva. Según pude comprobar, unos días más tarde, la marca que el agua dejó en las paredes de la Casa de la Reina, en su entrada por el callejón de Infantes junto a Mariquita Pérez, alcanzaba una altura de metro y medio.

 Como otras que he vivido, esta si que eran tormentas en El Escorial.

 

 

 

 

Le Corbusier en El Escorial

Le Coubusier en El Escorial          Le Corbusier y García Mercadal en El Monasterio

Había visto estas fotos que presento hace ya tiempo, pero las he recordado ahora que en Caixa Forum en Madrid se ha inaugurado una completa y magnífica exposición sobre Le Corbusier titulada “Un atlas de paisajes modernos”. Charles-Edouard Jeanneret como realmente se llamaba, fue uno de los artistas más influyentes y polémicos del movimiento moderno del siglo XX. Autodidacta genial, no pisó la universidad, lo que no le impediría ser uno de los exponentes máximos de la arquitectura y del urbanismo moderno. La exposición, que recomiendo a los amantes de la arquitectura, la pintura y de las artes en general, hace un recorrido de las muchas obras realizadas por Le Corbusier, desde que en 1.917 estableciera su estudio en París. De aquí salieron proyectos para medio mundo y realizó la remodelación de la fisonomía de distintas ciudades desde América del Sur hasta la India. Nada menos que trabajó en unos 400 proyectos arquitectónicos y construyó 75 edificios en todo el mundo.

No es momento de hacer un recorrido por sus obras, muchas criticadas y acusadas de haber concebido un estilo maquinista, aunque la realidad es que sus obras estaban ancladas en la naturaleza y el paisaje que supo plasmar en sus cuadros. Hablar de Le Corbusier sería hablar del arquitecto, del urbanista, diseñador de muebles, del pintor, del escultor o del escritor ya que dominó todas estas materias. Pero la realidad que me interesa recordar su viaje a España en 1.928 para dar dos conferencias en la Residencia de Estudiantes foco de grandes personalidades de las letras, las artes y el pensamiento de la época. Puso algunas condiciones entre las que figuraron, junto a una corrida de toros, acercarse al Escorial para contemplar la obra del Monasterio. Tras su visita a España resumió su viaje con la contundente frase de “que puedo enseñar yo de arte moderno a esta nación que ha creado El Escorial”. Su impresión del Monasterio de San Lorenzo fue tal que uno de sus míticos proyectos, El Mundaneum, está basado en la planta cuadrada de la obra del Rey Felipe II. El interés del arquitecto suizo por la arquitectura manierista y por su máximo representante Palladio, hizo que muchos de sus obras estén basados en esquemas de obras renacentistas. En el escrito publicado como “Le Corbusier y el Manierismo: antecedentes a la planta del Mundaneum”en La Ciudad de Dios (septiembre-diciembre 2.010) se trata de demostrar con total fiabilidad que el proyecto para el Mundaneum (1929) está basado en la planta del Monasterio del Escorial. Fue en 1.928 cuando Paul Otlet, precursor de las modernas enciclopedias informáticas, encargó a Le Corbusier el proyecto de un “Museo Mundial” donde se concentraría todo el mundo del conocimiento clasificado según la Clasificación Decimal Universal inventada por Paul Otlet. Proyectado en las afueras de Ginebra no llegaría a construirse.Podría pensarse en una casualidad pero el proyecto se presentó un año después del viaje que hizo en 1.928 a España invitado por el arquitecto Fernando García Mercadal, con quien aparece en las fotos. Mercadal fue un brillante arquitecto y viajero curioso. Fue el acompañante de Le Corbusier a Segovia, Toledo y El Escorial. Frente a la obra de la fachada del Jardín de los Frailes y la Galería de Convalecientes, alabaría su equlibrio entre vanos y macizos y pronunciaría su célebre frase “el Monasterio del Escorial es un rascacielos tumbado”.

El Día después

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Como en otros acontecimientos y momentos importantes de la historia de España, El Monasterio el Real de San Lorenzo del Escorial ha sido testigo de otro hecho histórico. La presencia de un Rey que abdica en su hijo y ambos presiden al día siguiente, el Capítulo de una Real Orden militar en la Lonja.  

El día 2 de junio de 2.014 será una fecha importante para guardar entre las más trascendentes en nuestra caja de vivencias y acontecimientos. En este día, S.M. el Rey Juan Carlos I comunica al Presidente del Gobierno su decisión de abdicar como Rey de España en su hijo Felipe de Borbón de acuerdo con la Constitución española. Al día siguiente el día 3 de junio, la Lonja del Monasterio ha sido el escenario de la ceremonia militar del Capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo que celebra el 200 centenario de su fundación y que ha sido presidido por el Rey y el Príncipe. El Rey, al día siguiente de su abdicación, no ha dejado de cumplir sus compromisos y en especial con la Real Orden. Aunque su mente debía estar en otros lugares, su corazón y su presencia estaban, junto al futuro Rey Felipe VI, con los militares que celebraban el Capítulo de la Orden. Y eligieron El Escorial para presentarse juntos ante los militares y su pueblo. No olvidar que Don Juan, padre de S.M el Rey Juan Carlos, se encuentra en el pudridero del Panteón Real.

La Orden se creó en 1.814 para premiar conductas militares ejemplares y que dieron su vida por España. Finalizada la guerra de la independencia Fernando VII regresa definitivamente a España y encarga a su secretario de Estado traslade su idea de premiar a todos los que habían contribuido a la victoria. La primera propuesta fue la de utilizar la Orden de San Fernando reformada en algunos aspectos. El Consejo Supremo de Guerra decide separar los dos motivos castrenses- el valor y la constancia- y propone la creación de una nueva Orden que premiara la constancia y que se llamaría de San Hermenegildo.

¿Cuáles fueron las razones para poner la nueva Orden bajo la advocación del santo y para trasladar la sede de sus Capítulos al Monasterio del Escorial? Son una serie de circunstancias reunidas alrededor de la figura del rey santo como: ser rey español; firmeza en la fe; Felipe II fue muy devoto de este santo que hizo trasladar su reliquia al Real Monasterio del Escorial, reliquia que fue arrebatada por los franceses y posteriormente devuelta al Monasterio donde se encuentra hoy día. Pero parece que la  circunstancia determinante fue la admiración política y la devoción hacia su figura del Rey Fernando VII.

Como es natural en sus muchos años de existencia, la Orden ha pasado por dificultades y vicisitudes hasta su Reglamento actual. Según su historia en mayo de 1.951 se publica el Cuarto Reglamento que recoge lo legislado con anterioridad e incluyendo el ingreso de todos los Cuerpos de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire en la Orden. La Asamblea Permanente se ubicó en el Consejo Supremo de Justicia Militar, siendo el Presidente de la misma el Gran Canciller de la Orden; se mantuvo la obligación de celebrar un Capítulo cada dos años. A partir de 1.961 se reinicia la casi perdida tradición del Capítulo, celebrándose desde entonces de manera bienal; se recuperaron las tradiciones, se creó el Estandarte de la Orden, se nombró la comisión Ejecutiva y se designó al Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial como sede del Capítulo.

La Orden es una de las más antiguas de España con la de Carlos III, la de San Fernando y la de Isabel la Católica; sólo admite a españoles y celebra Capítulos bienales en el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Es la orden que más iniciativas legislativas ha promovido y la que menos ha modificado ni su objeto ni sus insignias.

Dos teatros casi gemelos

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Real Teatro de Aranjuez (arriba) y Real Coliseo Carlos III del Escoria (abajo)

Parece que después de 21 años de rehabilitación, el 5 de junio abrirá sus puertas el Real Coliseo de Aranjuez con la representación de la obra “Mujeres de Shakespeare” dirigida por Rafael Álvarez “el Brujo”. La construcción del Teatro que duró dos o tres años en 1.768 ha tardado 21 en abrir nuevamente sus puertas. Como dice Mariano Bayón, su arquitecto, “21 años de trámites, expedientes, gestiones, trabajos y proyectos ha habido de todo. Han pasado dos empresas constructoras, tres alcaldes de Aranjuez, varias veces el proyecto ha cambiado de propiedad, el Ministerio ha cambiado tres veces de nombre y se han sucedido 8 ministros de cinco legislaturas, así como innombrables variaciones del proyecto para ajustarlos a las variables e interminables demandas administrativas”.

Practicado en los patios de corralas o en misma calle, los teatros impulsados por Carlos III supusieron un gran cambio en la percepción del teatro en España. El Rey y el arquitecto francés Jaime Marquet, diseñaron un proyecto que pretendía crear teatros cerrados y permanentes al modo europeo de Roma, Venecia, Florencia o París, en los Reales Sitios de Aranjuez, San Lorenzo del Escorial y el Pardo.

Ambos teatros, el de Aranjuez y el de San Lorenzo ya que el del Pardo se ha perdido, han sido como dos hermanos gemelos y han seguido caminos paralelos en su tramitación y rehabilitación. Los dos fueron diseñados por el arquitecto francés Jaime Marquet en el siglo XVIII. A ambos se les ha considerado como el Teatro cubierto más antiguo de España aunque parece que el de Aranjuez fue unos años anterior. De planta muy similar y aforo parecido. En ambos se realizaron varias e importantes reformas hasta su estado definitivo. Una importante realizada en el del Escorial sería realizada por Villanueva, el arquitecto del Museo del Prado, en 1.782. Ambos se convirtieron en cine (el de Aranjuez en 1.933 con la llegada de la II República y el del Escorial después de la Guerra Civil). La reforma y rehabilitación definitiva la llevó a cabo el mismo arquitecto, Mariano Bayón, aunque en el caso del Coliseo escurialense lo haría conjuntamente con el arquitecto José Luis Martín Gómez. A ambos se les dotó de un ambigú-cafetería en el sótano. El de Aranjuez tardó 21 años en su tramitación y reforma definitiva y 15 años el de San Lorenzo.

El Teatro de Aranjuez podía albergar hasta 800 espectadores que Mariano Bayón en la rehabilitación redujo a 348 butacas para mantener el encanto dieciochesco. Inaugurado por las sopranos italianas Clementina y María Teresa Pellecia, que el propio Rey escuchó desde el palco real. Desde aquel día el Teatro Real de Aranjuez,  mantuvo un esplendor cultural con la interpretación de grandes óperas y obras españolas que se mantuvo hasta que en 1.988 cerraría sus puertas e iniciándose, cinco años después, la rehabilitación. Ahora las abre el próximo 5 de junio una vez reahabilitado.

 

Los tejados del Monasterio

Maqueta del Monasterio

Los tejados de pizarra

Si nos fijamos en los tejados de los edificios escurialenses vemos que casi la totalidad están terminados en piezas de pizarra, material rocoso que habilidosos pizarreros colocan sobre un armazón de madera, sobre la que se fijan unas láminas de plomo y a éstas se grapan pequeñas piezas de pizarra.

Parece que Felipe II gustaba de este material rocoso para cubrir los tejados ya que “eran buenos porque no pesan como el plomo, sirven para la nieve sin ser calurosos en verano, y son lúcidos, bellos y dan severidad a los edificios”. Conocidas las techumbres con pizarras en sus viajes por Flandes y Alemania las introdujo en España como seña de identidad de la arquitectura de su dinastía. Así lo cuenta Alfonso de Ceballos-Escalera, Cronista de Armas de Castilla y León, en un interesante documento que no recuerdo como ha llegado a mis manos, titulado “Las Reales Minas de Pizarra de Bernardos” mina segoviana de la que salieron las miles de piezas de pizarra que conformarían los tejados y chapiteles del Monasterio de San Lorenzo el Real.

Aunque el empizarrado era una técnica complicada por su dificultad constructiva y no existían pizarreros hábiles ni grandes minas, hubo que buscar las explotaciones lo más cercanas a las obras reales y traer a pizarreros flamencos algunos de los cuales trabajaron en las obras del Monasterio escurialense. Los tres pizarreros de las obras reales residieron primeramente en Segovia, aunque pasaron luego a tener habitación en el Real Sitio de San Lorenzo.

El interés del Rey por la pizarra para la cubrición de sus obras, le llevó a abrir hacia 1.560 una cantera en el lugar de Bernardos, aldea de Segovia, que proporcionara las grandes cantidades de pizarra necesarias para sus obras, para lo que trajo a varios minadores franceses. La mina se hundiría para tras los trabajos de reforma volver a abrirla. Más tarde se solicitaría licencia para una nueva mina y en otro lugar cercano, Carbonero el Mayor, una pequeña mina surtiría también de pizarra a las obras reales produciendo roces con los pizarreros de Bernardos.

La lista de las miles de piezas que se sacaron de estas minas para obras del siglo XVII sería interminable. “En 1.653, el Rey ordenaba acelerar la cubierta del Monasterio de San Lorenzo el Real, a cuyo efecto la Junta de Obras y Bosques ordenaba al veedor de Segovia que diese al administrador de las canteras de Bernardos las instrucciones precisas al efecto”. Años después, en 1.673, a causa de un grave incendio, hubo que enviar grandes cantidades de pizarra segoviana para la reconstrucción de los tejados y chapiteles desaparecidos en el incendio. Durante el siglo XVIII miles de piezas de pizarra salieron de estas minas de Bernardos para ejecutar obras de iglesias, palacios y conventos que iban aumentando con la terminación de las obras del nuevo palacio de San Ildefonso o el Palacio de Felipe V. También en 1.722 salían de las minas segovianas 10.000 piezas para las obras del palacio y casas de oficios de San Lorenzo el Real así como en 1.725 otras 10.000 para el Monasterio. De estas minas saldrían las piezas de pizarra que cubrió la Casa de la Villa del Ayuntamiento madrileño.

Conocer el número de ventanas que existen en el Monasterio no es difícil. Se pueden contar o leer en algún libro para decir que son 2.673. Lo que sería algo más complicado sería contar  las pizarras que se utilizaron y que cubren los tejados y las torres de la obra escurialense.

Un paseo por el Barrio de Abantos

 

Pasear por el Barrio de Abantos, que nació con el precioso nombre de Barrio de los Reyes, es dar un paseo por la arquitectura, la música y la cultura. Los muchos hoteles que en él existen son todo un catálogo de la arquitectura de lo que se llamó una urbanización de lujo, nombre que se la dio en los primeros pasos de su planeamiento con la permuta de terrenos entre el Patrimonio Real y el Ayuntamiento de San Lorenzo que buscaba un ensanche por la zona del Romeral. Aunque el barrio presenta una homogeneidad en sus construcciones no hay duda que existe una gran variedad constructiva con distintos estilos arquitectónicos. Tendencia regionalista; con reminiscencia historicista;  mezclando elementos de arquitectura clásica; neoherreriano o de un llamado estilo escurialense “con sus fachadas de mampostería o encaladas, cubiertas abuhardilladas de pizarra recercados pétreos en huecos y encadenado de sillares en las esquinas”. Grandes arquitectos como Pedro Muguruza, José Antonio Ridruejo, Carlos Arniches, Pedro Muguruza, Chueca Goita, Gutiérrez Soto…. han proyectado edificios en esta urbanización de la falda del Monte Abantos. Otros muchos arquitectos han construido sus propias viviendas en esta zona.

Si recorremos las calles del Barrio, algunas nos van sonando a música, a buena música; en otras, se escucha la poesía y por otras aparece la literatura la que nos han dejado grandes autores. Podemos pasear por la calle Concha Espina aquella mujer nacida en Santander, casada con Ramón de la Serna, mujer ilustrada y una de las más reconocidas escritoras de principios del siglo XX. Madre y abuela de importantes personajes de nuestro periodismo, diplomacia y de las artes.

Por la calle Guillermo Fernández Shaw la poesía se une a los libretos de teatro y de zarzuela escritos por este abogado y periodista que escribió junto a Federico Romero títulos inolvidables como La Canción del Olvido, Doña Francisquita, La rosa del azafrán, La Chulapona o la Lola se va a los puertos. Terminada su relación con Romero escribió otros libretos con su hermano Rafael. Como poeta también fue traductor de otros grandes poetas extranjeros.

Pasear escuchando el lenguaje chulesco del ambiente castizo madrileño es pasear por la calle de Carlos Arniches comediógrafo nacido en Alicante y que dedicó su genio a escribir sainetes y comedias de los ambientes populares de Madrid.

Termino mi paseo en la calle Maestro Alonso que nació en Granada en 1.887 y veraneó en este precioso barrio donde compuso muchas de sus zarzuelas, operetas y revistas. Paseo escuchando en mi recuerdo el chotis El Pichi o el pasacalle Los Nardos magistralmente interpretadas por Celia Gámez. Entre las primeras La Calesera y La bejarana. Operetas como Las Leandras, La Picarona o Doña Mariquita de mi corazón y un sin número del género de  revista tan en boga en esos años. Veraneaba en San Lorenzo en el número 26 de la calle que lleva su nombre y en su casa “Carmen” que construyó en recuerdo de la tipología de la vivienda urbana de su Granada natal. En su fachada una placa nos recuerda a ese hombre jovial y simpático que al decir de Gaby Sabau, gran amigo de la familia, se hacía querer. La placa con el rostro del maestro modelado por el escultor Palma, fue descubierta en 1.948 un año después de su muerte por su joven hija Pilar y siendo Alcalde, Salvador Almela.

El maestro Alonso compuso la música del himno a la Virgen de Gracia al que puso letra Guillermo Fernández Shaw quedando así hermanados por su devoción a la Virgen y or el barrio donde veraneaban y compusieron quizás sus mejores obras.

Carmen.- La casa del Maestro Alonso (2)

«Carmen» vivienda que fue del Maestro Alonso

Hoy no toca

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Hoy no toca hablar del Escorial. La mañana amanecía fresca y con olor a santidad. El Cielo abría sus blancas puertas para recibir a dos nuevos santos. Pero cuatro Papas serían los protagonistas de una mañana que anunciaba lluvia en Roma y que Dios ha permitido que la meteorología mejorara hasta no caer una gota que estropeara la canonización preparada en la Plaza de San Pedro. Un Papa retirado, emérito y teólogo; otro aperturista, gestual y que habla castellano. Con ellos dos Papas que iban a ser proclamados santos. Dos personalidades distintas que reformaron y revolucionaron la Iglesia para adaptarla a los tiempos que a cada uno le tocó vivir. Está claro que el Espíritu Santo ayuda a elegir el Papa que corresponde a la Iglesia del momento. Juan XXIII fue el primero en salir del Vaticano y Juan Pablo II que casi no llegó a entrar ya que vivía en el mundo. Cien viajes le llevó a 130 países de los 189 que forman el planeta. Nada menos que 30 vueltas al mundo. ¿Cuántas personas le habrán visto y escuchado en esos viajes? Juan XXIII elegido en uno de los Cónclaves más largo de la Historia, revolucionó la Iglesia al convocar, siendo octogenario, el Concilio Vaticano II que dio alas nuevas a una Iglesia algo anquilosada. Cambió muchas cosas y puso en el centro de la Iglesia a los pobres, enfermos, presos y todos los que necesitan de los demás. Juan Pablo II conocido, escuchado y venerado por millones de personas en el mundo, hoy vivos, se acercó a los jóvenes y a la familia. Político de Dios, que consiguió lo que otros muchos políticos no pudieron. No ha necesitado un segundo milagro reconocido para que sea hoy canonizado. Ya lo había hecho la voluntad popular. No necesitaba milagros.

Uno el Ángello Rocalli  el  «Papa bueno» y el otro Karol Wojtyla el «Atleta de Dios» dos Papas que daban la bienvenida a miles de peregrinos desde dos grandes tapices en la Plaza de San Pedro. Mientras  el Papa Francisco iniciaba su santificación yo veía miles de imágenes de los dos nuevos santos que me han impactado. En definitiva unas horas extraordinarias para la gente de buena voluntad. Como dijo Juan Pablo II: «No tengáis miedo. Abrid de par en par las puertas a Cristo»

 

 

Montia

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Hablar de gastronomía y restauración en El Escorial es hablar de su principal actividad económica. Su carácter eminentemente turístico hacen de Escorial un importante centro gastronómico con establecimientos que han marcado una época. Si sumamos los locales donde se pueda comer o tomar una copa en los dos Escoriales, pasamos de 150, un número inmenso para una población como la de nuestros pueblos.

Si echamos la vista atrás nadie puede negar que El Escorial, por no diferenciar el de Arriba y el de Abajo, ha sido una escuela de grandes profesionales de la hostelería con dos estrellas, el Hotel Felipe II o el Reina Victoria, de donde salían los mejores cocineros, maîtres y camareros que luego se han mantenido en activo durante muchos años. Hoy con contadas excepciones de grandes profesionales, la “escuela” ha desaparecido por motivos que no voy a analizar para no crearme enemistades con mis muchos amigos en estos establecimientos. Creo que todos los que aquí disfrutamos de la comida y bares de nuestro pueblo, sabemos a qué me estoy refiriendo.

Hace algún tiempo aparece en el panorama gastronómico un nuevo centro de restauración  que ha sido galardonado como Restaurante revelación en la última edición de Madrid Fusión 2.014. Aunque lleva, creo, año y medio funcionando ahora salta a las crónicas a la vez que crece en fama y en cocina. Montia es el nombre elegido para este restaurante en San Lorenzo recogiendo quizás la nominación de la Montia  fontana hierba que aquí conocemos como berujas y que otros llaman regajos, corujas, borujas, pamplinas o marusa una hierba de manantial con la que se realizan las mejores ensaladas de temporada. Unos las utilizan entre plato y plato del cocido y otros como acompañante de una buena carne abulense. En cualquier caso una ensalada de berujas bien preparada es realmente deliciosa acompañe a lo que acompañe.

Dos jóvenes cocineros han conseguido que el cronista gastronómico Fernando Point, de la Revista Metrópoli del Mundo, llegue a clasificarlo entre la docena de los mejores restaurantes de Madrid. Poco tiempo han tardado y mucho camino han tenido que recorrer para obtener una calificación de 17/20 valorándose cada apartado con un sobresaliente (cocina; servicio; ambiente y decoración) a excepción de su bodega que obtiene un notable. Local en el centro del pueblo, en la calle Calvario pegado al hoy cerrado Cine Variedades. Pequeño y coqueto con pocas mesas hoy siempre llenas, que ha aportado una nueva cocina a la muy variada ya existente a este lado de la Sierra. Utiliza productos de proximidad, madrileños y algunos abulenses, que elabora de manera moderna pero sin caer en la nouvelle cuisine y la fusión  que tan poco pegan por estos lares serranos. Con un precio asequible, elevado considerablemente desde su premio en Madrid Fusión, ha venido a incrementar la lista de buenos restaurantes en San Lorenzo. Seguro que pronto alguno obtendrá una estrella Michelín siempre que no se dejen adocenar por la fama y el turismo.

Un cuadro tapado

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Muchos cuadros tienen una historia sugestiva. Cuadros admirados de un pintor que se demuestra, al cabo del tiempo, ser de otro o de algún discípulo del taller; cuadros que son una copia y que se admiran como auténticos; cuadros robados que vuelven a aparecer al cabo de muchos años; cuadros destrozados por la mente y el punzón de un tarado; cuadros que una vez analizados por rayos contienen otro debajo y cuadros pintados para comer o cuadros pintados para engañar. La historia es interminable y la que hoy presento es al menos curiosa. Hace ya algún tiempo, en la Iglesia de los Sagrados Corazones del Escorial y apoyado en la pared, esperando su colocación en el lugar definitivo, me encontré con un inmenso cuadro de unos 7 metros de largo por 5 de alto que esperaba tranquilo y callado la llegada de los operarios para ser colgado encima de la puerta principal de la Iglesia. Mucha gente lo vimos pues estuvo varios domingos apoyado en situación de espera. Según comunicó uno de los sacerdotes durante la Misa dominical, había sido regalado creo, por dos pintoras de Sevilla. El tema del cuadro era, si no recuerdo mal, el milagro de los peces cuando los apóstoles pescaban para dar de comer a sus seguidores. Lo que si recuerdo es que estaba pintado al óleo, sobre un inmenso lienzo y con una profusión de tonos verdes oscuros que llamaban la atención. Si los colores no eran los más atrayentes y atractivos, las figuras humanas se perdían y estaban bastante mal definidas sin tener el cuadro un estilo concreto. La verdad es que no era una maravilla y creo que sólo pasaría a la posteridad por su inmenso tamaño.

Algunos domingos después, el cuadro fue colgado en su sitio definitivo y asegurado, dado su gran tamaño, con unas inmensas alcayatas que lo fijaban a la pared. La gente lo miraba sin atreverse a decir palabra al menos dentro de la Iglesia. Y allí se mantuvo dos o tres domingos hasta que sin bajarlo de su posición “desapareció”. Nadie entendía como había sido tapado con una tela de color beig sin que ya nadie pudiera “admirarlo”. Había explicaciones de todo tipo hasta que la solución a este jeroglífico  la explicó el sacerdote en la Misa de doce y media. La Orden había decidido taparlo y agradecer a las autoras el regalo y el gran trabajo realizado. No podía quedar en el sitio que había sido designado, dada la baja calidad del cuadro que no aportaba nada a la Iglesia sino más bien al contrario. Y allí sigue como se ve en la fotografía, tapado y sin haber sido descendido ni entregado a las artistas que lo habían regalado.

Gymkhana en El Escorial

Cochita Corzo y García Palencia gaadores de la Gymkhana. Foto Chema Gómez Hontoria

A veces se me hace cuesta arriba escribir en este blog cosas que entretengan, recuerden o enseñen algo sobre El Escorial. Son muchos años escribiendo y los temas se agotan o se hacen cada vez más difíciles. Podría repetir alguno pero creo que no estaría haciendo lo correcto. Realmente cuando esto pasa, siempre aparece algún comentario, alguna foto, algún recuerdo recién llegado que nos traslada a aquellos tiempos pasados que el refrán dice que cualquiera fue mejor.

Este ha sido el caso. Una foto publicada por Chema Gómez Hontoria en Facebook  me traslada a los tiempos en que yo también participé en una Gymkhana siendo mucho más joven de lo que soy ahora. En la foto aparecen, como aquí se ve, dos personas de la Colonia veraniega participantes en una Gymkhana automovilista en San Lorenzo, me figuro que allá por los años 40. Las dos personas, muy conocidas del veraneo escurialense, participaban, me figuro que durante las fiestas agosteñas, en uno de los entretenimientos festivos que más atraían  y conquistaban a los participantes en las Fiestas. No sólo se demostraban las habilidades automovilísticas  y conocimientos de los participantes, sino que algunos la aprovechaban y era un momento idóneo para acercarse a la chica que te gustaba pues no era frecuente tener coche en aquellas épocas.

Hoy ante la avalancha automovilística que invade las calles y carreteras de nuestros pueblos y ciudades, se haría muy complicada su celebración y quizás por eso desde hace años no se ven en los programas de las Fiestas.

Las dos fotos tiene muchos años de diferencia pero las dos corresponden a una Gymkhana celebrada en el veraneo escurialense. Dos coches ya clásicos que con las vestimentas de la época nos trasladan a cuando las fiestas en San Lorenzo eran verdaderas fiestas con entretenimientos, hoy desaparecidos, que hacían el veraneo del Escorial fuera la envidia de todos los pueblos serranos.

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Foto: Ghykhana en San Lorenzo en 1.965. Salida desde Floridablanca