El paredón del estanque

Cuando estoy bajo de batería, con falta de glóbulos blancos o con la mente espesa -que es a menudo- me voy al llamado Parque de Carrero Blanco junto a la Universidad Mª Cristina. Allí me siento, no bajo, que todavía es pequeño, sino junto al castaño que plantamos la familia Isasa después de una Jornada de Hermandad en la que nos reunimos más de 200 componentes en San Lorenzo el 10 de octubre de 1.998. Tiene 11 años y aunque todavía es pequeño, está fuerte como un roble, bien cuidado y con un precioso traje verde.

En el pequeño parque donde los colores de la naturaleza se funden como en una gran paleta, la gente que allí te encuentras medita, recuerda, lee o pinta y respeta a los demás pues casi ni los mira, al pasar junto a ellos, para no molestarles en su recogimiento. Es una maravilla ver como durante cada una de las cuatro estaciones, la naturaleza cambia de colores su vegetación en toda la gama de verdes, ocres, sienas, rojos y amarillos y en algunos días del invierno, hasta se viste de blanco. 

Pero realmente el ir al parque es casi una disculpa para asomarme, durante buen rato, al pretil del estanque de la Huerta del Monasterio y desde allí disfrutar del maravilloso espectáculo que desde esa plataforma se divisa. Y lo podemos hacer gracias al Marqués de Borja tal y como lo contamos a continuación.

Quinito Pacheco presentó en agosto de 1.990 el libro “Del entorno escurialense” del que es autor el pintor, poeta, escritor y amigo Adolfo Ruiz Abascal. Es un libro de la colección “Coliseo Real” que en este caso ha cambiado el tipo de letra de imprenta por la elegante letra a mano de la pluma de Adolfo ilustrado con 175 dibujos del entorno. Y en su presentación decía Quinito:

“Pero tenemos que remitirnos a nuestra infancia como punto de partida. Al día que por primera vez pusimos la barbilla en el pretil del muro del   estanque de la Huerta y descubrimos la luminosa lámina del Monasterio, navegando en el espejo del agua, tan sólo ondulado por las estelas  dibujadas por los patos. Entonces nos enamoramos del Monasterio”

Realmente 40 o 50 años antes no hubiera sido posible poner la barbilla en el pretil del muro pues éste medía 2,50 metros de altura por encima del actual.  

La decisión de rebajar el muro a la situación actual, fue de D. Luis Moreno y Gil de Borja, Marqués de Borja e Intendente de la Real Casa y Patrimonio. Lo cuenta Adolfo R. Abascal en el libro “Al Marqués de Borja (con más gratitud)” que le dedicó en 2.003. Es un pequeño libro escrito también a pluma, casi dibujado, y en el que se recogen algunas de las muchas actuaciones de este gran hombre que tanto amó a San Lorenzo y que murió prematuramente en 1.917. Según se cuenta, su muerte se debió a la picadura de una mariposa negra que salió al destapar una caja de zinc con los restos de un personaje de la realeza que debería quedar en el Panteón.

Entre las muchas actuaciones que desde su puesto realizó se cuentan: la restauración de los frescos de la basílica, biblioteca y claustros. Mejora de las Salas Capitulares que convirtió en museo. Creación de la Universidad María Cristina. Repoblación del Romeral. Enlosado de la Lonja y transformación de los Alamillos con rebaje del muro del estanque etc.

Con el paso del tiempo, alguien que tenía no sólo el poder para hacerlo, sino también la sensibilidad y la grandeza de no privarnos del magnífico espectáculo que desde allí se divisa, decidió rebajar el muro que lo tapaba. El Marqués de Borja y su arquitecto Mayor, Ripullés, deciden descorrer el telón, como dice Abascal y dejar a la vista el maravilloso cuadro velazqueño enmarcado en granito. Se rebaja el muro quedando como lo vemos actualmente. Abascal lo justifica, al menos como una posibilidad, la del encierro monacal pero seguro que habrá más de una justificación.

Querido Adolfo: me figuro que no te enfadarás por reproducir lo que cuentas en tu libro, pero sé que mucha gente lo desconoce. Se me ha olvidado contar la anécdota de Azaña. Lo dejo para otra vez.

Los silencios

Joaquín Bardavío escribió un magnífico libro de la Historia de la Transición, cuyo título Los silencios del Rey viene como anillo al dedo para recordar los silencios que se están produciendo por parte de todas las Instituciones del Estado, incluido el del Rey. Los silencios son como cárceles en las que se encuentran prisioneros los que los practican a diferencia de las palabras que son rebatibles y discutibles. Los silencios se pueden denunciar pero no rebatir pues se notan pero no se conocen.

Es triste que ante los graves acontecimientos que se están originando, se hayan producido tantos silencios. El silencio del Rey es importante pues debe, como árbitro que es, tocar el silbato y si es necesario llamar a los capitanes de los equipos para recriminarles y si es inevitable, sacar alguna tarjeta. ¿Es o no es el Jefe del Estado? Que sepa el Rey, aunque lo sabrá, que se está cocinando en los fogones nacionalistas, con el apoyo del Gobierno, un cambio de modelo de Estado y de régimen que puede llevar a Su Majestad a que se tome una vacaciones indefinidas en la Roma que acogió a su abuelo en el año 1.931 o que se quede a cazar en Africa con sus amigos los Albertos.

Los sindicatos se han quedado mudos. Deben tener faringitis porque hablan pero se les entiende muy mal. Se parecen al mudo de los hermanos Marx, que para entenderse hablaba con una bocina, pero no le entendía nadie. No hablan de huelga general, ni de una pequeña huelga contra el creador de los cuatro millones de parados, es decir contra el Gobierno. Hablan de manifestaciones contra los que crean empleo, los empresarios, o contra Esperanza Aguirre, que es la Presidenta de la Comunidad que mas empleo crea. Craso error señores sindicalistas. ¿Porqué se han quedado mudos?

¿Se figuran la situación al revés? Creo que en estos momentos llevaríamos ya tres o cuatro huelgas generales y Rajoy estaría comiendo pulpo en Lugo o marisco en El Grove porque lo habrían echado de la Moncloa.

Si por tres trajes le han armado lo que todos conocemos a Camps en Valencia, que pasaría si alguien destapara el regalo de cientos y cientos de millones de euros que el Gobierno regala a los sindicatos y que nada sabemos de a donde van. Y los liberados ¿harían huelga general estos “trabajadores” que su vida laboral es un pura huelga general? Parece que hay 300.000 de estos sindicalistas que cobran de las empresas sin dar palo al agua. ¿Será por ello su silencio? Si se creara la carrera de “liberado sindical» aunque sea mas dura que la de Ingeniero de Telecomunicaciones, me matriculaba ahora mismo.

¿Donde están los del NO A LA GUERRA? Silencio ante la guerra de Afganistán, utilicen los del Gobierno el eufemismo que quieran. ¿Dónde están los que llamaron asesino a Aznar? Silencio. ¿Por qué callan cuando han concedido el premio Nobel de la Paz a un Presidente que tiene abiertas y dirige dos guerras? Dicen que en Afganistán no hay guerra y que lo que hace nuestro Ejército son labores humanitarias. Es decir traduciendo: están para ser llamados por los padres de niños afganos para que les pongan una tirita o ayuden a una madre a dar a luz, mientras los soldados mueren en un ataque talibán con granadas o minas anticarro.

¿Por qué callan los militares, o los que quedan, y su Jefe supremo, cuando dicen que el Ejército debe preferir morir en acto de servicio que matar a sus enemigos? ¿Por qué no, de una vez por todas, desaparece el Ejército, y así seríamos como Estado Vaticano o Mónaco en los que no existe ? Para colmo han callado cuando les han puesto a una señora antimilitarista, republicana e independentista de Ministra de Defensa.

Todos callan pero lo malo es que seguirán callando. El silencio sobre el aborto de los “cristianos socialistas” en el último congreso, sólo se ha roto por José Bono que ha dicho que votará afirmativamente a la próxima Ley del Aborto por disciplina de partido. Una hipocresía detrás de otra. ¿Se dan cuenta de que se han producido un millón de abortos por riesgo para la salud de la mujer? Se puede ser más cínico. Silencio.

18 de julio de 1.936

Artículo que publiqué en la Gaceta Escurialense el 18 de julio de 2.009.

 Este sábado 18 de julio, hará 73 años de aquel fatídico día de 1.936. Escribió mi padre en un cuaderno de memorias y recuerdos sobre su cautiverio durante la Guerra Civil, que el citado domingo día 18 de julio no hubo incidente alguno en San Lorenzo del Escorial e incluso se celebraron las misas en todas las iglesias del pueblo. Ávila se había sublevado y se hablaba de que una columna, procedente de Salamanca, pasaría por Guadarrama en la madrugada del domingo al lunes, camino de Madrid. Las comunicaciones ferroviarias con Ávila fueron cortadas y se organizó un único tren para que pudieran regresar a Madrid todos los turistas que habían llegado a El Escorial para pasar el día.

Se valoró la posibilidad de marchar a Madrid aquellos que tenían obligaciones pero por la tarde se cambió de opinión vistas las dificultades de transporte, cortadas las comunicaciones ferroviarias y sin saber si haría su viaje el autobús de línea. Y así terminó el domingo, víspera del comienzo de la guerra civil ya que fue el lunes el día que se rompió el fuego entre ambos bandos.

Las cosas estaban más o menos tranquilas en San Lorenzo del Escorial sin que surgieran incidentes importantes a excepción de las detenciones que se iban produciendo a derechistas del pueblo. Se iba llenando de milicias y en los primeros días del Movimiento se ocupó militarmente el pueblo y sus alrededores. La gente se recogía en sus casas esperando, según decían, un combate con una columna que venía por Robledo.

La vida seguía normal en San Lorenzo, dentro de la anormalidad que las circunstancias imponían, como algunos registros por policías de Madrid. El Alcalde procuraba que no se molestase a la Colonia veraniega, a pesar de haber requisado todos los automóviles y no ocurrió incidente alguno.

El 12 de agosto, tras un bombardeo sobre algunos puntos estratégicos y al que no se le dio gran importancia, los incidentes comenzaron a ser mucho más serios. A las seis de la mañana despiertan a mi padre unos milicianos y soldados para hacer un registro superficial, pero eso si, sin atropello alguno. Tras reunir a todos los de la casa de mis padres y abuelos les dijeron que tenían que llevarlos al Ayuntamiento con el pretexto de comprobar la personalidad de cada uno de los hombres, cosa que incumplieron a llevarlos en dirección contraria con lo que la preocupación y el temor recorrió a todos los que habían reunido para su traslado.

Mi padre, abuelos y cuatro tíos muy jóvenes fueron llevados con mucha mas gente, al Patio llamado de Palacio, en el Monasterio y allí se encontraron con muchos hombres, gentes de derechas del pueblo, del barrio de Abantos y los que se hospedaban en el Hotel Miranda, hotel por el que habían empezado las detenciones a la una de la madrugada y que continuaron durante toda la mañana.

Después de la primera noche el aspecto del patio era repugnante y desagradable. Los hombres allí detenidos, tumbados en el suelo, parecían cadáveres envueltos en mantas. Nadie sabía el porqué de su detención, aunque un jefe de milicias, delegado del Ministerio de la Guerra, dijo que deberían agradecer estar allí pues estaban más seguros que en el pueblo.

Continuaron los interrogatorios mientras algunos eran puestos en libertad. Los milicianos entraban y salían produciéndose episodios desagradables. Algunos buscaban a sus patronos para ajustarles las cuentas según decían. Otros quedaban en libertad mientras mi padre, abuelos y tíos seguían allí. Durante cuatro días encerrados, durmiendo al aire libre, con tormentas nocturnas y mal comidos hizo que muchos cayeran enfermos y puestos en libertad. Entre los liberados figuraban mis abuelos y tíos con la obligación de evacuar el pueblo en 24 horas. A mi padre y a otro tío les dejaron salir dos días después. Ese mismo día se publicó un pregón obligando a los veraneantes que no pertenecieran al Frente Popular a evacuar El Escorial en un tren que se formaría a la mañana siguiente a las diez. Con esa decisión comenzó un calvario para mi padre, tíos y abuelos.

Mi abuelo Luis decidió quedarse en San Lorenzo y sería el 14 de agosto, la última vez que mi padre le vio con vida pues fue detenido y asesinado en Madrid. ¿Se hubiera salvado de no haberse quedado? Nadie lo puede asegurar. Mi otro abuelo y tres de sus hijos fueron obligados a salir del Escorial y fueron detenidos y asesinados en Madrid al poco tiempo.

Allí empezó un largo peregrinar de mi padre por cárceles, checas y legaciones diplomáticas donde consiguió esconderse durante los años de guerra. Mientras mi madre con dos pequeños de la mano, tuvo que salir de Madrid. Tras un largo viaje a Valencia, embarcarse a Marsella y de allí a San Sebastián, se quedó en la capital donostiarra durante los tres años de guerra, muy lejos de su marido, mi padre.

Pero mis padres volvieron al Escorial, una vez finalizada la guerra, y no dejaron de ir hasta su muerte hace pocos años. Jamás le oí a mi padre una sola palabra de rencor o de odio por el calvario que pasó. Aquello no le movió a venganza ni resentimiento y ayudó al pueblo sin mirar su color político de quien se lo pedía; fue fundador del Semanario Escurialense; colaboró con todos los alcaldes; fue miembro de la Comisión de festejos del Ayuntamiento; fundador del club Filatélico Escurialense; Pregonero y Romero Mayor de la Hermandad de la Virgen de Gracia; ayudó a colegios y clubs deportivos con material deportivo, desde su cargo en la Delegación de Deportes etc. etc. Jamás le negó nada a nadie del pueblo que se lo pidiera. Esta es mi memoria histórica, la del Juez Garzón es otra

Hoteles de San Lorenzo: El Felipe II

De todos los edificios públicos previstos por la Sociedad Abantos, creada en 1.923 con el objetivo de construir una ciudad jardín y una zona de ensanche de San Lorenzo, ninguno fue llevado a cabo salvo el Hotel Felipe II construido en los años 40. Con anterioridad la sociedad proyectó en el Cerro de las Damas un hotel de 150 habitaciones y un pabellón regio para uso de la familia real que no se llegó a construir.

En 1.943 el Banco Popular de los Previsores del Porvenir que adquirió a la Sociedad Abantos casi todos sus terrenos y obligaciones, mandó proyectar al arquitecto José Osuna Fajardo un hotel de lujo en el Barrio de Abantos que llevaría el nombre de Felipe II. En un paraje maravilloso rodeado de pinares, el hotel consta de una planta semisótano donde se ubican los servicios; una principal del hall, comedor y salón y tres plantas más una bajo cubierta en las que se sitúan las habitaciones.

Desde su inauguración el hotel fue un referente en toda la sierra, no precisamente como un hotel familiar, como lo era el Hotel Victoria, sino con otros encantos de pareja. Mucha gente se casaba en el Monasterio y luego dormían en el Felipe. Fue, sin quererlo, Escuela de Hostelería pues de allí salieron, junto con el Victoria, los mejores maitres, cocineros y camareros que han pasado por el pueblo. Hoy es escuela, sí pero de negocios, el Euroforun, una de las tres sedes de los Cursos de Verano en San Lorenzo. Casi llegó a ser Casino tras la legalización del juego pero le ganó la partida Torrelodones y allí se quedó.

La piscina y el tenis del hotel, era de lo más chic de la sierra. Se podía jugar un partido de tenis y después darse un baño en su preciosa piscina, de agua azulada, rodeada de pinos centenarios. Después si te quedaba algo de dinero te podías tomar un martini cock-tail o un refresco caribeño en el bar, tipo chiringuito, que estaba junto a los vestuarios de la piscina. Era una gozada. Hace unos días subí a verla y tanto la piscina como el tenis, hoy campo de baloncesto, estaban destrozados y llenos de maleza. Me figuro que su descuido es porque a los asistentes a los Cursos de Verano no les gusta cultivar su cuerpo y si su espíritu y conocimientos.

Leía en “Apuntes de la Sierra” un artículo de Amparo Ruiz Palazuelos en el que describía la terraza del Hotel Felipe II desde un punto de vista del conocimiento y de las relaciones de convivencia con los asistentes a los cursos y la describía desde la perspectiva de espectadora y de participante en los Cursos de Verano.

Pero el encanto y sabor que tiene el Hotel y su magnífica terraza que abre sus imaginarios ventanales a los pinares que rodean el Monasterio y al precioso escenario de piedra berroqueña de las montañas que lo rodean, viene de lo que fue este hotel romántico, sentimental y soñador desde los años 50. Allí se podía ver a D. Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos, asomado a su terraza deleitándose con su paisaje. De allí salió Lola Flores y El Pescadilla para casarse. Allí se hospedaba, Ava Gadner, Sinatra, Sofía Loren o Charlton Heston cuando rodaban películas en la sierra y Heminguay cuando venía a ver las corridas a San Lorenzo. D. Jaime de Mora también era cliente del Hotel y como era natural en él, se iba sin pagar. Decía que volvería y efectivamente volvía pero al cabo de algunos años y aunque pagaba lo hacía con bastante retraso.

En las tardes veraniegas, la preciosa terraza se convertía en  merienda amenizada por una pequeña orquesta que dirigía el maestro Trabuquelli.

En los salones del hotel se celebraban las mejores verbenas del verano escurialense. Por muchas razones personales, recuerdo la de aquel ya lejano 8 de Agosto de 1.964 a beneficio del Hospital de la Alcaldesa. D. Antonio Casero, maestro de la pintura taurina, regaló dos cuadros para ser subastados. Uno se adjudicó a Álvaro Suárez Valdés, “Polilla”, por 3.000 pesetas y el otro sería rifado entre las, nada menos, 731 entradas vendidas. La fiesta era de las de antes con dos orquestas que la animaban hasta las 4 de la mañana y eso sí era obligatoria la chaqueta y corbata, ¡igual que ahora! Una cantante, Diana y un rockero con su guitarra llamado George Green actuaron aquella noche. Muchos recuerdos de un magnífico hotel.

Una silla de ruedas en el Monasterio

Hace unos días apareció en el periódico ABC una carta al director en la que una señora se quejaba de las dificultades que tuvo que salvar para poder acceder, con una persona en silla de ruedas, hasta la Basílica del Monasterio para oír la Misa de una. Se quejaba de la falta de aparcamiento para discapacitados en la zona reservada de la Lonja, a pesar de cobrar por aparcar; de la necesidad de levantar las pesadas cadenas para poder entrar en la Lonja con la silla de ruedas; de la falta de una rampa para subir los siete escalones del Patio de Reyes que dan entrada a la Basílica y hasta de la imposibilidad de entrar por la puerta al existir un zócalo que impide salvarlo con la silla si no era con ayuda de varias personas. En su carta, la buena señora, apelaba al Patrimonio, al Ayuntamiento o a la Comunidad religiosa que regenta el Monasterio para poner remedio a semejante pifia.

Tiene toda la razón esta señora y creo que el responsable de este tema es el Patrimonio Nacional ya que cualquier obra por pequeña que sea y que se realice en el recinto del Monasterio es de su competencia y debe ser consultada, aceptada y aprobada por el Patrimonio y en muchos casos previo informe de Bellas Artes y de no se cuántos organismos e instituciones. Debo reconocer y reconozco muchas cosas buenas que hace el Patrimonio pero, aunque a veces he criticado algunas que no hace tan bien, hoy no lo voy hacer. La razón es que recuerdo que hace muchos años hablé mal del Patrimonio por la mala gestión del club de Golf de la Herrería y el Sr. Fuertes de Villavicencio, por entonces Gerente y Consejero Delegado, gran amigo de mi padre, le llamó y le conminó a que dejara de meterme con el Patrimonio en el “Semanario Escurialense”, periódico en el que yo escribía y casi me echa del club de Golf  y hasta de San Lorenzo del Escorial.

El problema al que se refería la carta de la señora en ABC, como otros muchos que podríamos enumerar o comentar, entran de lleno en las servidumbres que tienen que pagar los pueblos que nacieron alrededor de un palacio o maravilla del mundo que integran el Patrimonio Nacional, léase por ejemplo Aranjuez, La Granja de San Ildefonso o San Lorenzo de el Escorial. Por eso la denuncia de la señora debería hacer reaccionar a nuestros organismos, instituciones y ayuntamientos para acordarse de que existen todo tipo de personas y son muchas las que necesitan que desaparezcan las barreras arquitectónicas para recorrer nuestros monumentos, palacios y museos o simplemente para andar por las aceras.

Muchas veces hemos denunciado lo incómodo que se están haciendo nuestros pueblos y ciudades para poder andar y pasear por ellos y el terreno que ha ido ganando el vehículo frente al peatón. No olvidemos que  peatones somos todos. Cualquier obstáculo como los descritos en la carta, en este caso referidos al Monasterio, puede causar muchos problemas a personas discapacitadas o con algún grado de minusvalía. Demos un repaso a los edificios y aceras de nuestros dos pueblos y certificaremos las numerosas barreras que nos vamos encontrando.  

En nuestros dos pueblos, Arriba y Abajo, se circula por la calzada y no por las aceras que son tan estrechas que no caben dos personas y menos si una de ellas circula con un coche de bebé, con un carrito de la compra o  acompañando a una persona en silla de ruedas. Muchos son los ejemplos de edificios públicos, algunos relativamente modernos, sin rampas de acceso; los autobuses no tienen plataforma para subir a personas discapacitadas; los bolardos están muy bien para que los automovilistas no suban sus coches a la acera pero son peligrosísimos para ancianos o personas con alguna minusvalía. ¿Cuántas aceras tienen rebajada su altura para poder circular sin problemas en silla de ruedas? ¿Cuántas viviendas, en las que viven personas mayores no tienen ascensor? Hagamos examen de conciencia, reconozcamos que queda mucho por hacer y continuemos trabajando en la eliminación de las barreras arquitectónicas.

Lo tengo claro

Leía a Jaime Campmany en su libro “Romances” y me topé con el poema que a continuación reproduzco y que fue escrito en 1.991:

                    Los barandas socialistas

                    nos tienen fritos a impuestos

                    y entre la renta y el IVA,

                    los tributos indirectos,

                    la Seguridad Social,

                    las retenciones, los diezmos,

                    las licencias, los recargos,

                    la matrícula del perro,

                    contribución, plusvalías,

                    pagos al Ayuntamiento,

                    gravámenes y catastros,

                    alcabalas y derechos,

                    nos están dejando a todos

                   desnudos y casi en cueros,

                   con el bullarengue al aire

                   y los culitos pajareros.

¿Les recuerda a algo o a alguna situación este poema?

A mí sí, pero lo siento porque lo tengo claro: he decidido no escribir del Gobierno y mucho menos de la subida tan impresionante, la mayor de la historia, de los impuestos. Y no voy a escribir porque no voy a conseguir nada. Acabaremos pagando, todos los españoles, 60 euros más al mes y se acabó el problema. Y además estoy de acuerdo con el Presidente en eso que dice que hay que ser solidario. Por eso a partir del 1 de julio, el pensionista que perciba la pensión mínima y el dueño de Zara, la mayor fortuna del país, pagarán lo mismo, un 12,5 % más en el recibo de la luz. Así somos solidarios los pobres con los ricos y todos pagamos lo mismo.

Como ven no merece la pena hablar de este tema, porque para eso ya está el gomoso Pepiño que dijo que “subir los impuestos es tan de izquierdas como bajarlos”. ¡Vaya níspero acabas de largar Pepiño!  Nunca debes llevar la contraria a tu jefe Z-P que dijo hace un año que bajar los impuestos es  izquierdas y ahora sales tu parafraseándolo y diciendo gilipoyeces. Además creo que lleváis en vuestro epistolario socialista la defensa de la subida del IVA porque es progresista. Me encantaría saber como se defiende esta bobada ante los mileuristas, los jóvenes en paro, los trabajadores o ante los pensionistas con pensión mínima. Saben que un mileurista tendrá que pagar un salario al año para pagar esta subida.

Por eso he decidido no hablar ni escribir de este tema porque lo van explicar mucho mejor que yo, la Pajín y sus 30.000 acólitos socialistas de las organizaciones sectoriales a los que ha dado instrucciones para explicar a los ciudadanos que la subida de impuestos “es para que les permitan tener empleo”. Me figuro que será a ellos o a los miles de liberados sindicales. ¿Cómo explicarán a los españoles (no me gusta la palabra ciudadano porque me recuerda a la Revolución francesa) que la subida de impuestos es progresista y que es un pequeño esfuerzo para mantener las prestaciones sociales de los más desfavorecidos? ¡Que hipocresía usáis, “compañeros”, para defender vuestros errores!

“No hables de política ni de fútbol si no quieres perder a un amigo”. Yo he perdido a un amigo por discutir si Zapatero había mentido o no a los españoles. A lo mejor tenía razón mi amigo, porque cuando Z-P dijo que no subiría los impuestos, no le entendimos bien y se estaba refiriendo a las SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva) de los ricos que cotizan los rendimientos al 1% y los demás cotizaremos los rendimientos, de las cuatro acciones o pequeños ahorros que tenemos, al 19 o 21 %. Cuando habló de que no había crisis tampoco le entendimos bien, porque se refería a que no había crisis para los miles de paniaguados, asesores, abogados de secano, economistas de pega, mamandurrieros de enchufe y paniaguados de breva, (como los llama Campmany), que cobran dos o tres sueldos del Estado y de otros sitios (léase mordidas y otras prebendas) o que se refería que no había crisis para los Botín, las Koplowich, los Abelló y demás parientes. Por eso he decidido no hablar de este tema y eliminar de mis escritos las frases hoy tan utilizadas como: subida para dinamizar la economía; ajuste de las cuentas públicas; aumento equitativo; es una subida beneficiosa para la mayoría (Alonso dixit) y otras muchas con las que nos están mareando estos días para justificar lo injustificable.

El Auditorio,Abantos y el ático de Pepiño

Leía en “El Mundo” un artículo sobre el ya famoso ático en la Isla de Arosa, del inefable personaje que es Pepiño Blanco y recordé su defensa de la legalidad vigente, de la ecología y las cosas bien hechas. La parcela de 34.000 metros cuadrados donde hoy se encuentra la vivienda, nadie la quería comprar al estar calificada como “urbano no edificable” y con la servidumbre de la Ley de Costas que impide construir a menos de 100 metros del mar, hasta que en el 2.002 el Ayuntamiento de Arosa, regido por los socialistas, cambia la ordenanza en el Plan General y recalifica la parcela haciéndola “urbana edificable” para la construcción de 119 viviendas. Se compra por la sociedad Residencial Isla de Arosa en el 2.004 y se construyen 130 viviendas, es decir 11 más de las legales y después de talar 280 pinos de un paraje maravilloso, el pinar de O Furado, donde se iba a pasear y a disfrutar de la naturaleza. El piso de 130 metros cuadrados, con unas vistas maravillosas a la ría de Arosa, le ha costado, según dicen, al indecible personaje 360.000 euros, cantidad que aunque me parece poca será verdad porque ¡como vamos a dudar de Pepiño Blanco! El fraude de ley está denunciado pero me parece que pasará como con el juicio del lendakari Ibarreche, es decir no prosperará, no se admitirá a trámite o se archivará.

auditorio escorial

Cuando te alejas y ves las cosas con la perspectiva del tiempo y de su conocimiento, te asaltan todo tipo de pensamientos sobre aquello que estás viendo. Eso me ocurrió cuando viniendo de Madrid y coincidiendo con la lectura de la noticia de Pepiño, al contemplar desde lejos la vista de San Lorenzo, se me ponían las carnes de gallina al contemplar ese cubo de Rubik -el Auditorio- junto a las torres del Monasterio y su preciosa y movida fachada con sus volúmenes de granito y su cimborrio dominándola. La había visto cientos de veces pero no había reparado en ella y en ese cubo teatral cuyo proyecto en planta nació alrededor de un pinsapo que hubo que recalzar con hormigón para su posterior mantenimiento, gracias a los sabios consejos de los ecologistas. Pero éstos no se enteraron y no dijeron esta boca es mía, cuando todo el interior, suelos, paredes y techos se decoraron con maderas exóticas y resistentes traídas de distintos puntos del orbe. ¿Cuántos árboles se talarían para hacer esta obra? Me figuro que muchos, pero los progres ecologistas no han dicho nada sobre el particular y en cambio ahí está el pinsapo hasta que sus raíces se las coma el hormigón.

Pero esto no es nada comparado con la imagen de la falda de Abantos y ver las construcciones de viviendas que casi llegan a mitad de la montaña. ¿Cuántos pinos se habrán cortado para hacer ese enjambre de viviendas sin orden, sin unidad en lo urbanístico y sin criterio en su diseño?

Todo esto viene a cuento de las atrocidades y salvajadas que se están haciendo, contando con la aprobación de los organismos e instituciones competentes encargados de vigilar estas barbaridades urbanísticas en zonas con algún grado de protección. 

Miren desde lejos el precioso escenario de San Lorenzo con el Monasterio como centro de este magnífico decorado y me darán la razón al encontrarse con las líneas rectas del cubo del Auditorio. Entren en el Auditorio y verán la madera que se ha utilizado mientras el pinsapo se yergue, cual mástil sin bandera, en el centro del patio. Lleven su vista a la falda de Abantos y recorran visualmente sus construcciones que en pocos años han duplicado la edificabilidad de la zona. Recorran la Isla de Arosa y se toparán con estas viviendas que varios personajes del partido del Gobierno han comprado y que han sido construidas a 20 metros del mar y no a los 100 que marca la Ley de Costas y se darán cuenta de cómo se ha roto el equilibrio paisajístico y desaparecido una parte importante del precioso pinar junto a la Ría. Saquen sus conclusiones de sólo estos tres ejemplos de barbaridades urbanísticas que yo ya las he sacado las mías.

 

Jesús Sáinz de los Terreros

Vaya semanita

Creo que nos hemos vuelto locos. Los últimos días han sido días de locos en todos los órdenes y no tengo más remedio que dejar constancia para recordarlo dentro de algunos años o para poder contárselo a mis nietos. He aquí algunas locuras.

 

Zapatero no ha tenido “huevos” para explicar al Parlamento sus medidas fiscales de ahogo familiar y las ha ido a medio explicar a la casa del play-boy Berlusconi. Vuelve a mentir y encima se ha pasado a la soberanía popular por el forro. Mientras el PP, que lo echaron del poder por decir Rubalcaba: “España no se merece un gobierno que mienta a los españoles” está callado y no dice nada de las continuas mentiras. Tengo una lista de mentiras del Presidente que voy actualizando día a día y que se la voy a pasar a Rajoy para que machaque.

 

Con la Iglesia hemos topado querido Sancho. Juan Mª Uriarte, el obispo de San Sebastián, defiende el diálogo con ETA y con sus asesinos y terroristas. “Frente a la simple aplicación de la ley, el diálogo es el camino ineludible hacia la paz”.

Le diré, Sr. Obispo, que las victimas no pudieron dialogar con sus asesinos mientras las asesinaban, ni los niños asesinados podrán volver a dialogar con sus padres y familiares. ¡Porqué no te callas!

 

Chávez viene a España en visita privada y se aloja en el Villamagna a casi un millón de las antiguas por noche. Moratinos le hace la corte y le da un corte a Israel suspendiendo su gira por Oriente Medio. Hace un paseo por la Gran Vía, cerrada sólo para su cohorte y va a comprar libros a la Casa del Libro con Bofrau, presidente de Repsol. No he visto tomadura de pelo más grande. Y para colmo le recibe el Rey y le dice que se parece a Fidel Castro.

 

No suben los impuestos y los ahorros cotizarán al 20%. Es decir lo que recibiré mes a mes de mi Plan de pensiones dentro de unos meses, además de la reducción legal se verán reducidos en 2 puntos y todo por tengo tener solidaridad con los parados. Esto es de coña.

 

Casanovas dictó un bando en el que arengaba a defender al Rey y a España. Mientras los independentistas catalanes le festejan y honran el día de la Diada. ¿Por qué no se leen la historia de este buen hombre?

 

Lo de Leire Pajín y familia es para nota. Montan una moción de censura en Benidorm con la treta de que todos los concejales socialistas se den de baja y así evitar que, si el PSOE cumpliera el acuerdo Antitransfugismo, serían echados del partido.

 

¿Dónde está el Gobierno que permite a Evo Morales, el cocalero, llamarnos invasores? Que sería de él y su pueblo sin que hubiéramos pasado por allí. Primero nos llama República y luego inventa la historia de España. Sus declaraciones en la rueda de prensa son de juzgado de guardia, y mientras nadie cogió el micrófono y salió en defensa del Reino de España, de su nación, del descubrimiento y de la conquista de América. Así nos va. Morales ¡porqué no te callas!

El Rey no subió a la Silla

Hace unos días subí a merendar a la Silla de Felipe II, piedra desde la que se dice que el Rey observaba la evolución de la gran obra del Monasterio. Mi gozo en un pozo: el merendero estaba cerrado. No me importó porque tuve la oportunidad de pasar un rato maravilloso, recordando las veces que subíamos a merendar, hacer botellón, de los de antes, en las noches del verano, o simplemente de excursión para luego bajar a la Cueva de las Zorras y de allí volver al pueblo a pasear por Florida.

Pero esa real leyenda, urbana o no, parece que la quieren destruir para siempre cosa que no me gustaría que así fuera ya que es mucho más bonito subir a la Silla sabiendo que allí se sentaba el Rey Prudente, que según parece no lo era tanto, que subir y sentarse donde lo hace todo el mundo pero que no lo hizo el Rey.

Lo digo porque acaba de editarse y sacado a la luz “El enigma de El Escorial”, un magnífico libro de Henry Kamen, sobre el Rey Felipe II y la obra del Monasterio, en el que el autor asegura que no está tan claro que tal lugar hubiese existido en la época de la construcción del Monasterio. No se menciona nada en la documentación original. “Para empezar, el rey no podía subir a ninguna montaña-aclara Kamen- porque casi no podía caminar. Yo tengo mis dudas sobre la existencia de esa silla. Lo cual no quita para reconocer que la atención del Rey por el detalle fuese incesante. Pasaba horas hablando de sus planes con los arquitectos y celebraban reuniones frecuentes en los lugares de las obras. El dinero y los esfuerzos consagrados al proyecto fueron impresionantes. Miles de obreros fueron empleados durante décadas” (Ver XL-Semanal 16 julio, 2009)

Me importa un bledo que la silla no fuera tallada en la piedra granítica para que el Rey viera la evolución de su gran obra; que fuera posterior a la terminación del Monasterio o que algún cantero que le gustaba el sitio para subir con sus hijos a merendar, se construyera la famosa silla para ver el paisaje. Lo cierto es que siempre me creeré la leyenda ya que, lo que desde allí se divisa, es un paisaje de película.

Sentado en el asiento tallado en la roca, el Monasterio aparece radiante en todo su esplendor y como fondo el magnífico decorado de Abantos que parece querer abrazar la grandiosa obra de granito. A sus pies se abre como un gran abanico verde, la dehesa de la Herrería acariciada por la vía del tren que nos lleva a Madrid, ciudad que en días limpios podemos ver desde allí. Cerca de la Silla, la finca del Castañar y a la derecha la Cueva de las Zorras, magnífico escenario natural, formado por un conjunto de rocas unidas y talladas, en este caso por la naturaleza y entre cuyas grietas hemos dejado algunos años de nuestra juventud. Allí íbamos de merienda o de chocolatada para escalar sus piedras maravillosas y retozar o enamorarnos de alguna chica de la pandilla a la que ya la habíamos echado el ojo.

Henry Kamen se ha cargado la leyenda maravillosa de la Silla de Felipe II. Una frustración más tras las de los Reyes Magos, los niños y la cigüeña de París, el Ratoncito Pérez y los 420 euros de Zapatero. Resulta que todo era mentira.

Gracias a que tenemos el euro, porque si no tendríamos que eliminar el famoso billete de 100 pesetas, precioso en su composición y grabados, que tiene por el anverso al Rey Felipe II y una lejana visión del Monasterio y en el reverso se reproduce un magnífico grabado de la Silla de L. Álvarez en la que se ve a varios personajes, soldados descansando que rodean la silla de andas de viaje, un mastín y al Rey despachando con algún maestro o encargado de la majestuosa obra que se ve al fondo. Habría que eliminar a los personajes y dejar simple y limpia la roca con sus escalones y quizás con algún dominguero merendando.

No se si los papeles sobre los que basa Kamen la falsedad de la leyenda de la Silla, son ciertos o no pero la verdad que a mi me gustaba como era antes. ¡Que manía de destruir todo aquello que quisiéramos que fuera como nos lo contaron nuestros ancestros!

Las lágrimas de la Virgen de Gracia

Aunque son dos advocaciones distintas, la Virgen de Gracia y la Virgen de la Herrería, es cierto que ambas caminan juntas en su historia, su devoción, veneración y descubrimiento. Escondidas ante la invasión del Islam para, según avanzaba la Reconquista, ir apareciendo. Parece que primero fue la de la Herrería y con posterioridad la de la Virgen de Gracia. La historia es similar: pastores que de forma casual o milagrosa  las encuentran en lugares cercanos; ermitaños agustinianos que las cuidan y la veneran en pequeñas ermitas y hasta las dos imágenes se parecen mucho. Gabi Sabau cuenta que tanto la Virgen de Gracia, la de Nuestra Señora de la Herrería y la Virgen del Consuelo, que fue llevada a Zarzalejo, serían las imágenes de la iglesia del pueblo de la Herrería de Fuentelámparas. Pero por otra parte se dice que existieron tres pequeñas ermitas: la de la Virgen de Gracia dentro de la finca de los Ermitaños, la de la Virgen de la Herrería donde hoy está la puerta del Castañar y la de la Virgen del Consuelo de cuya ermita se ha perdido su rastro. Pero historiadores tenemos para que sus versiones las hagan coincidir o no.

Nuestra Madre la Virgen de Gracia quedó encerrada en su pequeña ermita que amenazaban las nieves y vientos serranos mientras iban desapareciendo las manos de los ermitaños que la arropaban y cuidaban. Allí subían a rezar familias enteras ante la Virgen de los Ermitaños y al ver sus penurias, abandono y rigores de la naturaleza por los que pasaba la Virgen, ni cortos ni perezosos, tomaron en volandas a la Señora y la llevaron al pueblo de San Lorenzo. La depositaron en la Parroquia de Floridablanca en un altar lateral donde se seguía venerando por los serranos que creían y confiaban en Ella. Allí al menos caliente y sin penurias, pasaba la Virgen el tiempo mientras se tomaba una decisión importante para sus devotos. La Parroquia se llevaría a lo alto del pueblo y el pequeño Santuario quedaría para uso y veneración de Nuestra Señora de Gracia y permanecería por siempre bajo su advocación. Allí en su Altar Mayor quedaba elevada a Patrona del pueblo de San Lorenzo que estos días, vestida de romera con su refajo, corpiño, falda, faldriquera y pañoleta pide por todos.

Pero mientras esto sucedía, a la Virgen le esperaban dos hechos que pondrían a prueba que nadie puede contra ella pues es la Madre de Nuestro Señor.

Difícil es saber las veces que Nuestra Señora ha llorado por nosotros, pero, especialmente, lo hizo dos veces mientras la angustia la ahogaba en lágrimas y era difícil calmarla. Una fue cuando las hordas napoleónicas invadían nuestro pueblo y por la calle Florida iban deshaciendo todo lo que se encontraba a su alcance. La Virgen había sido trasladada desde la Ermita a la antigua Parroquia en Floridablanca y allí se ahogaba en lágrimas. La otra, durante el verano de 1.936, cuando otras hordas, en este caso hermanos de aquí o de otros lares, entraban y saqueaban el sagrado recinto. Parece que la mirada de la imagen de la Virgen, de los santos o la de Cristo crucificado, les hacía daño en sus almas atormentadas y agarrotadas por el odio. Allí reían, mientras blasfemaban y quemaban las imágenes. La de Nuestra Señora, mientras les perdonaba, lloraba con lágrimas de sangre. Creían los sacrílegos que la imagen se consumiría en el fuego pero nada más lejos de la realidad. Creían que la destruirían las llamas y lo que realmente estaban haciendo era dar una nueva vida a la Virgen y a su devoción por los lugareños y veraneantes. La imagen desapareció ahogada en lágrimas de pena y años más tarde, desde el cielo, señaló a D. Mariano Benlliure cuyas manos modelaron en 1.941 una hermosa imagen de Nuestra Señora que realizó en tiempo record y que hoy veneramos. Las lágrimas de la Virgen sirvieron a Benlliure para amasar la arcilla que utilizó para realizar el modelo de la preciosa imagen. De aquí la belleza de su cara y la no menos preciosa cara del niño Jesús al que sujeta con su brazo, con todo su amor y cariño de Madre.

 

Jesús Sáinz de los Terreros